Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

sábado, 18 de abril de 2015

¡Hola mis soles! Aquí un nuevo fragmento como prometí. Mañana PRIMER CAPÍTULO de mirada borgoña. Por supuesto que antes pasaré por aquí a dejarles el link nuevo. Así no tendrán que buscar por otros lados.
Disfruten este pequeño adelanto de la pareja que últimamente a aumentado la mayoría de fans.
Gracias a ustedes como siempre. Por sus comentarios en el blog, por sus mails, por sus whatsapp.

Fragmento Liz….
Ayudé a Drank a bajar con muletas las escaleras de la sala de cine. No podía verlo en ese estado, dependiendo de otro. Conocía muy bien a mi ex amante y amigo. Estaría sufriendo horrores el hecho de no bajar unas simples escaleras del entre piso.
Traté de distraerlo con mi mejor sonrisa.

-¿Te ha gustado la película? –pregunté.
-Sí. Muy buen final. ¿Y a ti?
-Más o menos. El malo de la película no pagó como debía. Sólo lo mataron, me hubiera gustado verlo sufrir con todo lo que les hizo a los pobres protagonistas.

Al llegar a planta baja lo solté del brazo y él acomodó las muletas afirmándolas bajo las axilas.

-Yo creo que pagó. Liz, la muerte es un castigo terrible.

Tragué saliva sin poder mirarlo a la cara.

-La muerte no es castigo, Drank.
-Cierto, a veces no. Creo en mi caso cuando suceda no será un castigo- supo de mi incomodidad y cambió de tema-. Pero volviendo a la película, en ese supuesto sí. El chico malo no molestará más.
-Sí eso sí. Oye, ¿quieres que demos una vuelta por la avenida y vemos vidrieras? Está nublado pero no lloverá.
-Vamos entonces. Tenme paciencia. Caminaré despacio, no quiero quebrarme otra vez.
-Tranquilo.

La noche estaba fresca en Drobak las nubes tormentosas inmóviles daban claro indicio que quizás llovería recién hacia la madrugada. Teníamos tiempo de pasear y hasta de tomar un café en alguna cafetería acogedora.

Del brazo de Drank, a paso lento a causa de sus muletas, avanzamos hasta cruzar el parque. El sendero iluminado por las farolas antiguas daba vida a los canteros de ladrillos con flores nocturnas.
La cafetería queda cruzando el parque. Tomaremos unos ricos capuccinos.

-No Liz, me temo que me caerá mal al estómago. La quimioterapia me hace pedazos el organismo.
-Bueno tomaremos una leche caliente, ¿qué tal?
-Eso me parece mejor –sonrió.

De pronto se detuvo. Lo miré sorprendida.

-¿Te duele algo?¿Quieres que nos sentemos en un banco a descansar?
-No… Me gustaría besarte.

Sonreí.

-Por supuesto.

Me acerqué y le tomé la cara con las manos. Incliné el rostro y rocé sus labios. Él intentó seguir mi beso pero un trueno partió en mil pedazos el silencio del parque. Nos sobresaltamos.

-Dios, Liz, pensé que no iba a llover.
-Vamos, busquemos un taxi.

¿Tan pronto había viajado la tormenta sobre nosotros? No… Esto no era normal…

Nos llevó quince minutos llegar a la avenida principal y parar un taxi. Ayudé a Drank a subir aunque al principio se resintió.

La lluvia caía copiosamente y Drank insistía que subiera al coche rápidamente. Pero yo tenía algo que hacer antes…

-Espérame aquí ya regreso. Chofer, aguárdeme un segundo, por favor.
-Pero Liz, ¿dónde vas? Te empaparás, cariño.
-Tranquilo, sólo unos minutos. Creo que perdí mi bolsito.

Cerré la puerta del taxi y corrí parque adentro. Me detuve cuando el lugar me parecía adecuado para que, quien estaba segura era el culpable de la lluvia, hiciera su aparición.

Miré las copas de los árboles mientras la lluvia mojaba mi vestido floreado y mis zapatos negros.

-¡A ver! ¡Muéstrate de una buena vez y da la cara!

Silencio… Sólo el sonido de la lluvia al caer sobre los charcos que se formaban rápidamente.

-¡Lenya Craig! ¡Sé qué eres tú!

Respiré profundo el aire con olor a flores mojadas.

-Maldita sea, ¿dónde estás? –murmuré mientras el agua corría por mi cara.

-Aquí estoy.

Giré a mi espalda y allí estaba el desgraciado encendiéndose un cigarrillo recostado a un roble viejo.

-¡Ah! Sabía yo que estabas vigilándome. Querías arruinarme el paseo, ¿verdad? Pues te diré que no me importa mojarme. Drank y yo lo hemos pasado de maravilla.

Su rostro se tensó y caminó hacia mí bajo la lluvia torrencial. No retrocedí. Yo nunca retrocedía ante nada. Ni siquiera cuando el amor vestido de jeans gastados se aproximaba peligrosamente.

Sus jeans caídos a las caderas, sus piernas largas y fuertes, sus pectorales se dibujaban bajo su camisa blanca empapada. Entre los dedos el humo de su cigarrillo iba extinguiéndose de a poco. Sí, hasta para los vampiros era imposible fumar bajo la lluvia.

-Lo ibas a besar –dijo, apretando los dientes.
-¿Y qué? ¿Quién eres? ¿Mi dueño y no me he enterado?

Sonrió de costado y tiró el cigarrillo a un charco.

-¡Para esta maldita lluvia! –exclamé indignada, sintiendo el frío que calaba los huesos.
-No cesará hasta que me digas que carajo haces con él.

Lo miré con los ojos desorbitados.

-¡Te has vuelto loco!

Entendí que por su expresión no cedería hasta que yo hablara, y me defendí.

-¿Qué hago yo con él? ¡Lo mismo que tú haces con Natasha!

Me miró fijo y se acercó más.

-Entonces… ¿estás tratando de olvidarme? Porque eso hago yo con Natasha. Tratando de olvidarte.

Tragué saliva. No podía contra esas armas… Hubiera preferido un insulto. Hubiera sido más fácil enojarme que rechazarlo. Mi cuerpo temblaba de frío, de frío y de ganas porque me besara. Pero Drank estaba en un taxi esperándome, y con esa triste enfermedad terminal…

-Me voy –murmuré- Están esperándome.

Encogió los hombros como si no le interesara. Sin embargo quien iba a creerle esa mentira.

Lenya no sabía mentirme. Lo malo que tampoco yo.

Se acercó hasta que nuestros rostros quedaron a centímetros.

-Vete con él, rubita… Pero antes llévate algo para el camino.

Iba a protestar imaginando a que se refería pero su boca no me dio tiempo. Sentí sus dedos afirmarse en mi nuca para inmovilizarme y se hizo dueño de mis labios y de mi lengua. Nos habíamos movido, sí… Me habría llevado en el aire. Podía sentir contra mi espalda la corteza rugosa de un árbol. Mis manos se apoyaron en ese pecho pétreo que parecía sólo moverse por la respiración agitada de él. Chupó mi lengua moviendo la boca con movimientos insaciables, devoradores. Gemí y lo encendí más. Juro que no hubiera querido hacerlo. ¿Pero parar la sangre cuando se altera por tanto deseo?

Abrí mi boca entregándome a ese beso mortal.

Si Dios no me daba fuerzas no saldría de ese sitio, no saldría de ese parque, no saldría de sus brazos… Dios… Ayúdame.

El momento fatal fue sentirlo gemir dentro de mi boca. Su cuerpo tembló bajo mis manos. Mi bajo vientre dio respuesta en el acto y me excité como una ninfómana. Luché contra su lengua para que mi boca tuviera la primacía y dominar sus besos. No para separarlo, todo lo contrario. Mi piel era fuego y me faltaba el aire. A la mierda la lluvia torrencial. Quería acariciarlo, besarlo, tenerlo desnudo dándome placer y yo a él.

En estas condiciones ni Dios me ayudaría.

Separó sus labios, sofocado acarició las comisuras lentamente mientras el aliento tibio rozaba mi boca.

-¿Por qué estás con él? –preguntó con evidente dolor.
-Porque lo quiero –mentí-. ¿Tú no estás con Natasha?

Se distanció lentamente dejándome mojada, en todos los sentidos, y vacía.

-Detén la lluvia –susurré.

Me miró a la distancia con dolor, acariciando sus labios con los maravillosos dedos masculinos, como si mi beso lo hubiera quemado, después con furia apretó los labios como reteniendo la irá por los celos.

-No te molestaré más –susurró.

En instantes se desvaneció en el aire.

Regresé al taxi con el alma partida en mil pedazos. Como ese trueno había partido el cielo anunciando la tormenta. Mi rostro estaba empapado, pero no por la lluvia que había cesado, sino por mis lágrimas.







4 comentarios:

  1. Hola cariño, vaya fragmento que compartes hoy, me dejas muy asombrada, ¿y quién será él? Y ¿qué pasó con Liz y Lenya para llegar a este punto? Queda esperar, claro, muchas gracias por compartir esta nueva historia, sé que nos encantará.

    Mil besos.

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  2. Ahhh ya mañana un nuevo capitulo super bien!!!...y bueno con este fragmento me has dejado con mas ganas de saber q paso con esta parejita y tambien x supuesto con todos en esta historia, gracias Lou te mando un fuerte abrazo!!!

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  3. Hola Lou... Me ha dado mucha pena Drank, y entiendo que Liz esté a su lado
    Lenya está celoso... quizás no sabe lo enfermo que está Drank
    Y ya veremos que pasa con Natasha... porque amar erróneamente es una pérdida de tiempo... y yo creo que Lenya está enamorado de Liz
    Me ha encantado este fragmento
    Besos

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