Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

lunes, 6 de abril de 2015

¡Hola mis chiquis! Penúltimo capítulo. El mal siempre debe pagar no importa de la mano de quien venga. ¿Verdad? Prepárense para un final fuerte. Pero no se preocupen continuaremos en la tercer entrega. Besos y muchas gracias por acompañarme en la recta final.

Capítulo 80
Justicia.

(Perspectiva de Sebastien)

Después de veinte minutos de discutir sobre el pedido de la pena para Hans, deliberamos cuatro a favor de darle muerte y seis para acusarlo ante las autoridades y llevarlo a la cárcel como cualquier humano.

Lenya deseaba la pena de muerte para el desgraciado pero la presencia de Verena suplicándome en las puertas de la mansión zanjó profundo en su corazón como para contentarse con la prisión. Rodion estuvo de acuerdo, también Douglas, Numa, y Ron. Por supuesto después de la escena conmovedora de esa madre suplicando por su hijo yo no podía dejar de apegarme a esa solución. Como bien había dicho Douglas, yo tenía la dicha de contar con él a mi lado sano y salvo.

Cada vez que se cruzaba su rostro por mi mente, pensaba cuanto dolor el saber que un hijo puede llegar a cometer semejante delito.

Me alejé de mi grupo y acercándome a Chamán y Bernardo asentí con la cabeza.

-Hemos decidido.
-Tú dirás Sebastien –dijo Bernardo.

Chamán guardó silencio. Los músculos de la cara estaban tensos aguardado nuestro dictamen.

-Hans pagará con cárcel.  Haré la denuncia junto a mi hijo. Procuren que no escape y se entregue a la policía. De lo contrario no verá un nuevo amanecer, lo mataremos.

Chamán bajó la cabeza para después mirarme a la cara.

-Gracias –murmuró.
-¿Gracias? ¿Gracias? ¡Padre tú estás loco! ¿Quise vengar tu secuestro y no me defiendes?

Chamán giró para enfrentar a su hijo que avanzaba hacia nosotros.

-¿Dices que has querido vengar mi secuestro? ¡Ten humildad y arrepentimiento aunque sea en este instante! Ni siquiera has tenido la honra de mantenerte callado si no ibas a pedir disculpas. No querido… ¿Defenderte? ¡De qué! ¡Tú no tienes corazón! Has avergonzado a tus padres, a tu raza… No Hans… ¡Has vivido tan equivocado! Esto es la consecuencia a tus errores. La cárcel me parece justo –después giró hacia mí-. Gracias por demostrar piedad cuando tu hijo ha corrido peligro de muerte, Sebastien Craig.

Bajé la vista para mirarlo con nuevas fuerzas. Recordar las horas de sufrimiento de Douglas no me hicieron sentir cómodo. Miré a Chamán y repetí.

-Asegúrate que no salga de Kirkenes. Haremos como acordamos. De lo contrario, yo mismo le daré muerte en cualquier lugar del mundo donde se esconda.

De pronto, la mirada de Hans enrojeció. Creí por milésimas de segundo que iba a saltar sobre mí, pero el paso que siguió a su furia nunca lo hubiera creído.

-¡Maldito Lenya Craig! ¡Por tú culpa ese engendro de mierda está vivo! ¡Nadie hubiera sabido lo ocurrido! ¡Me las pagarás!

Fue tan rápida la secuencia… Hans se retiró para volver sobre sus pasos y reunirse con los lobos. Su espalda latía agitada de rabia e impotencia ante la verdad rebelada. Pensamos que avanzaría hacia la manada o huiría convertido en lobo. Creo que hasta Chamán lo creyó…

Sin embargo, hizo diez pasos y giró nuevamente hacia nosotros. Ocultó la mano derecha bajo la cazadora y sacó un arma apuntando a mi hermano…

No… Mi hermano no…

Lenya alcanzó a abrir grandes los ojos ante la sorpresa y todos nos abalanzamos al mismo tiempo, aunque fue tarde. No por el disparo del arma de Hans que nunca llegó a salir, sino por la bala que atravesó su cabeza de lado a lado. Por una de sus sienes un hilillo de sangre comenzó a salir bañando el perfil de su rostro.

Hubo exclamaciones, de miedo, de asombro, de indignación.

Hans cayó de rodillas frente a su padre con los ojos desorbitados. Fue una pena que sus últimas palabras no fueran “perdón”, sino “malditos Craig”.

Chamán se arrodilló junto a su hijo y por instinto su furia por él se disipó. Supongo que le pasaría a cualquier padre. Atrajo el cuerpo de Hans contra su pecho… y lloró.

Pero los lobos atentos a cada movimiento de los vampiros no tardaron en encontrar al culpable del disparo. Más allá que Hans fuera su vergüenza, había sido de su raza y no había sido lo acordado limpiamente. La palabra no cumplida era algo imperdonable para cualquier raza desde tiempo inmemorial.

Comenzaron a vociferar que éramos unos tramposos, a pesar que Hans había atacado primero. Giré ciento ochenta grados y con vista de lince no tardé en descubrir al culpable del disparo, a la culpable.

Bajo un ciprés a menos de diez metros semi ocultas por la maleza, Natasha y Liz. La rubia humana tenía en sus manos un arma. Natasha intentaba desprender los dedos del gatillo suavemente para no lastimarla pero ella parecía tiesa en estado de shock.

Lenya llegó antes que yo al sitio y puso sus manos en el arma que sostenía Liz.

-Liz… -murmuró- Dame el arma.

Ella tenía lágrimas en los ojos que caían por sus mejillas. Pude darme cuenta que nunca había matado a nadie y por mi hermano lo había hecho.

-Liz… cariño… Dame el arma –repitió Lenya.

Por fin abandonó el punto fijo de la mira para encontrarse con los ojos de mi hermano.

Se miraron y él sonrió con tristeza.

-Dame el arma Liz… Todo terminó.
-Iba a matarte, –susurró- iba a matarte, iba a matarte… Mi amor… Mi amor… Iba a matarte.
-Liz, estoy bien. Dame el arma por favor.

Entonces, ella estalló en llanto y dejó caer el arma a sus pies… A los pocos segundos, lo abrazó. 

Lenya la sujetó contra su pecho acunándola.

Tras mi espalda la línea de nuestros vampiros era inquebrantable. Incluso Douglas estaba en las filas. 
Formaban una barrera para que los licántropos no avanzaran hacia Liz.

Natasha se apartó de Liz y avanzó hasta Bernardo.

-¡Él iba a matarlo! ¡Ella sólo lo evitó!

Uno de los lobos exclamó con rabia.

-¡Mentira! ¡Ustedes lo planearon todo!
-¡Cállense! ¡Quién hablará aquí soy yo!

Nunca había visto a Bernardo gritar con tanta decisión y rabia.

-Vi a la humana escondida desde hace mucho tiempo. Ella no tenía intenciones de disparar y matar a Hans, sólo observaba. Liz es una amiga humana. La conozco. Jamás sería parte de un plan retorcido. Dejemos a los vampiros en paz. Ellos no empezaron esta guerra. Uno de nosotros fue el que provocó el comienzo y ahora seremos nosotros los que le pondremos fin. ¡Regresen a sus hogares!
-No estoy de acuerdo, Bernardo –dijo un lobo joven.

Bernardo lo miró fijo.

-¿Y tú crees que a un alfa como yo le importa lo que a ti te parezca? Soy quien decide y da la última palabra. Si no te gusta, a la derecha tienes un sendero que va a la ruta del aeropuerto. Deberás esperar, eso sí –agregó en tono burlón-, te lo recomiendo. Kirkenes está bajo agua.

Todos callaron. Nadie dijo ni una palabra que lo contradijera. El lobo joven bajó la cabeza y permaneció inmóvil.

¿Kirkenes bajo agua? Sólo esperaba que Bianca y Charles estuvieran refugiados en la mansión. Aunque… Era extraño no ver a mi mejor guardián entre nosotros.

Tres lobos se apartaron y subieron a una furgoneta. Lentamente la acercaron al lugar donde se encontraba el cuerpo de Hans, y lo cargaron. Chamán en silencio, los siguió. Subió a la furgoneta junto al cuerpo de su hijo.

Quedaba sólo regresar a casa. Y yo, contarle los sucesos a Charles y reencontrarme con mi Bianca. La necesitaba tanto. Sí, debían estar esperándome por este tiempo catastrófico. Seguramente Charles quiso convencer a Bianca de no venir y quedó con ella acompañándola.

Me hubiera gustado materializarme en la sala de la mansión y correr a sus brazos besándola una y otra vez. Festejar que todo había salido bien. Gracias… Gracias a su prima, de lo contrario hubiéramos estado enterrando a mi hermano. Pero estaba agotado y no podía usar mi nuevo don. Debía dormir aunque fuera un par de horas. Así que decidimos regresar de la forma convencional, corriendo a toda velocidad por el bosque.

Despedía a los Gólubev agradeciendo su apoyo cuando Lenya alzó a Liz en sus brazos.

-Te llevaré a casa.

Liz no contestó, pero su mirada se hundió en la de mi hermano y cerró los ojos abandonándose a sus brazos hasta que ambos se esfumaron en el aire.

Antes de separarme de Mijaíl, defendí a Natasha por su desobediencia y la audacia de traer a Liz. La bella vampiresa había hecho lo correcto si Liz alocadamente había deseado salir atravesando el bosque. Finalmente logré que entrara en razón y por poco termina hasta felicitando la acción de su hija.

-¡Sebastien!

Al grito de mi nombre giré mi cabeza.

-Bernardo…

Se acercó sonriendo. Extendí la mano a modo de saludo.

-Antes que digas algo quiero darte las gracias por apoyar a Liz. Fue una suerte que estuvieras observándola.

Cuando llegó hasta mí estrechó mi mano fuerte, me miró fijo, y bajó la voz.

-A decir verdad, no vi nada.

Sonreí.

-Entonces, doblemente gracias amigo.
-En realidad soy yo quien debe las gracias. No a ti específicamente. Sino a tu hermana.

Scarlet peinaba su largo cabello usando como espejo un gran charco que había formado la lluvia, esperando la orden para partir y materializarse en la mansión. Arqueó las cejas y preguntó.

-¿A mí?

Bernardo se acercó a ella mientras Scarlet tan diplomática como siempre arrugó la nariz.

-Sí, a usted, señorita Craig.
-No sé que cosa puede agradecerme un lobo.
-Mi mujer, Sabina está esperando un bebé.

Me acerqué a los dos mientras Douglas se unió a nosotros.

-¿De veras Bernardo? ¿Tendré un hermano?
-Siii siiii.

Ambos se abrazaron efusivamente.

-¡Felicitaciones Bernardo! –exclamé.

A pesar de lo trágico de la tarde era una muy buena noticia.

Ron también lo felicitó y creo que Numa hizo lo mismo.

Scarlet resopló.

-Mira Bernardo o como te llames, lo hice por Bianca. A ella debes agradecerle.
-Cierto… Pero a ti también… ¿Bianca? ¿Se ha quedado en la mansión con Charles? No los he visto –dijo Bernardo estudiando los alrededores.
-Bianca y Charles fueron al aeropuerto. Nos desencontramos cuando venía para la reunión. Debe estar en casa –expliqué.
-¿Al aeropuerto? –su rostro se tensó-. Pero… Imposible que llegaran hasta allí. Estuve en Kirkenes y las calles son intransitables.
-Entonces con más razón. Deben estar esperándome hace una hora o más. Me voy, quiero verla.
-Anda, corre. Y dale las gracias por mí.

(Perspectiva de Agravar)

¡Maldita sea! Todo había salido mal. Ilusionado por una guerra inminente en la que no sobreviviría nadie y estos idiotas infelices… ¡Maldita seas Adrien Craig! Tus hijos son una plaga… Pero no descansaré hasta verlos derrotados. Juro que veré muy pronto la desdicha de tus herederos y sus secuaces. Al final, reinaré estas tierras de humanos deliciosos junto a la única con la que compartiré mi victoria. Mi adorada hija Scarlet.

Me deslicé por entre el alto follaje observando la ridícula amistad que tenían con ese maldito alfa. Me las pagarían Sebastien y Lenya Craig…

A decir verdad, estaba agotado de manejar el clima a mi antojo desde hacía… ¿Cuánto tiempo? ¿Meses? Era una contrariedad que esos hijos de puta supieran contrarrestar mi don. ¡Era injusto! Tantos años me había llevado para poder incorporar el gran don que gozaba Adrien y estos buenos para nada lo habían heredado sin esfuerzo alguno. No me ganarían… Aunque conocía perfectamente que estaba quedándome sin energías jugaría mi última carta. Estaba seguro que sería suficiente para arruinar sus vidas perfectas.

Miré el cielo con toda la furia que carcomía mis células de raza pura. Pocos segundos transcurrieron para que un rayo cortara el cielo en dos y el diluvio cayera torrencial sobre esos malnacidos.

(Perspectiva de Sebastien)

La hilera de árboles apenas se veía mientras corría por el bosque hacia la mansión. Fui ganando velocidad y dejando atrás a mi aquelarre. La cortina de agua y la oscuridad del cielo no permitían ver con claridad el camino, pero divisé a lo lejos las luces de la mansión. Me detuve unos instantes para corroborar que los míos no se habían perdido entre el diluvio y seguían mi recorrido. Necesitaba llegar a la mansión y reencontrarme con Charles y Bianca, saber si estaban bien.

Cuando al fin salté sobre los muros y pisé el deseado parque de mi jardín algo estrujó mi pecho. Una sensación de inquietud y desolación fue ganando mis entrañas a medida que me acercaba al portal.
Antes de subir los tres escalones que faltaban Rose abrió la puerta.

-¿Numa?

Respiré hondo y fui quitándome el abrigo empapado mientras dejaba un reguero de agua sobre la alfombra.

-Tranquila, el resto viene tras de mí. ¿Bianca está en la habitación?

Rose me miró confundida.

-Bianca… Ni Bianca ni Charles están aquí. Pensamos que habían decidido encontrarse en el claro del bosque.

Se me hizo un nudo en el estómago. Tragué saliva.

-¿Dónde está el resto de la casa?

Rose escuchó mi pregunta y creo que se asustó de mi rostro. No era simple curiosidad por conocer que estaban haciendo cada uno de los que debía quedarse aguardando en la mansión, no… Era la duda desesperada por llegar a encontrar una voz que me dijera, “tranquilo, sé donde están Charles y Bianca”.

Avancé hacia la cocina a medida que Rose seguía tras de mí repitiendo, “tranquilo Sebastien, tranquilo, seguro ya regresarán”.

Entré a la cocina y vi a Margaret cabizbaja, sentada en la isla, con las manos en el regazo. Sara no estaba.

-¡Sebastien! Lenya y Liz ya regresaron. ¿Están todos bien? Dijo tu hermano que ese malvado lobo está muerto.
-Margaret, ¿sabes algo de Charles y Bianca?

Me miró con asombro.

-No… Yo pensé…
-¡Diablos! ¿Dónde está Sara? –pregunté ya sacado de mi eje.
-Sara llevó un té a Liz. Está con Marin en la habitación. Sebastien… Ellas tampoco saben nada. Estuvimos hablando sobre ello y que imaginábamos que Bianca habría querido ir a la reunión y no te dejaría solo.

La miré lleno de angustia y murmuré antes de correr a la habitación de Liz…

-Eso espero Margaret, que Bianca nunca me deje solo.

(Pespectiva de Lenya)

Jamás había visto tan desesperado a mi hermano, de pie, frente a la ruta, observaba como las aguas del mar de Barents cubrían grandes extensiones impidiendo el paso al centro de Kirkenes. A dos kilómetros tras nuestra espalda, la mansión a salvo de la inundación. Había cesado de llover gracias a Sebastien y a mí que unimos fuerzas para que la tormenta cesara de una vez por todas y poder salir en busca de nuestros seres queridos. Lo logramos por poco, pero esa noche negra no habría aurora boreal para nadie…

Comprendí que su exasperación se basaba en no poder materializarse en la ciudad. No sólo se lo veía agotado, sino que sus miedos por el paradero de Charles y Bianca no le permitían concentrarse lo suficiente. Para ello debía estar en un estado centrado y físicamente fuerte. De ambos carecía. Así que Scarlet y yo tomamos la determinación de materializarnos sobre el techo de la torre de control del aeropuerto y comenzar a buscar. Nadie de nosotros éramos idiotas. Algo muy malo había ocurrido de lo contrario Charles hubiera surgido en el medio de la sala con Bianca en brazos. El móvil de Charles no respondía y Bianca había olvidado el suyo sobre el piano. Estábamos incomunicados. También era extraño que Sebastien intentara aun con el cansancio, conectarse con la mente de nuestro fiel mayordomo, pero nunca había dado respuesta. No quedaba otra que buscarlos quienes teníamos la posibilidad de reaparecer en el sitio imaginado. Fue así como mi hermana y yo surgimos en medio de la nada con una sala de control de vuelos en cuarto piso totalmente desolada.

Scarlet me miró después de ver por los vidrios que daban a la principal avenida.

-Lenya… El edificio está rodeado de agua y hay un par de cuerpos flotando.

Me acerqué para contemplar la vista de la catástrofe y pude constatar que estaba en lo cierto. El caudal de la corriente que lamía las calles se veía arrollador y arrastraba cuanto había a su paso, inclusive humanos. ¿Dónde estaban Charles y Bianca?

-¿Estarán bien, Lenya?

Me miró compungida.

-No lo sé Scarlet.
-Creo que si Charles hubiera podido materializarse en la mansión lo hubiera hecho sin pérdida de tiempo, ¿verdad?

Asentí en silencio mientras mis ojos se perdían entre las calles saturadas de agua y los techos de los edificios.

-¿Entonces por qué no regresaron, Lenya?
-¡Diablos Scarlet! ¡No lo sé!

Inmediatamente me di cuenta que había sido grosero con mi hermana al contemplar como su iris violeta brillaba por las lágrimas.

-Perdón… No he querido gritarte. Estoy nervioso. Demasiado silencio por parte de Charles y no me gusta nada.

Scarlet estalló en llanto.

La tomé del brazo suavemente y la atraje hacia mí.

-Cálmate Scarlet, si algo he aprendido en este maldito mundo es que la desesperación lleva al descontrol. No lograremos buscarlos minuciosamente si no nos tranquilizamos. Escucha…

Ella enjugó sus lágrimas y me miró.

Tenía la cara de una niña desolada a pesar de haber nacido hace tantos años. Estaba convencido que Scarlet iba por la vida llevando un escudo o caparazón para ocultar sus sentimientos que sentiría como debilidades. Por eso cuando la vi llorar por su amiga Bianca sin importar mi presencia, me rompió el corazón.

-Escucha cariño, nos separaremos y buscaremos por cada edificio o construcción alta que se distinga sobre las aguas. Pueden estar agotados y quizás estén guarecidos esperando que Charles se reponga. Incluso pueden haber pedido ayuda y estar aguardar en una casa de dos plantas.

Su rostro se iluminó.

-Sii sii quizás sea eso, ¿verdad?
-Pues, tenemos que buscarlos con mucha atención. Cada hora aproximadamente volveremos a esta torre de control para saber como nos ha ido.
-Volveré con noticias, Lenya. Soy muy hábil para buscar.
-Sí hermanita, eres la mejor.

Una voz potente nos distrajo.

Era un humano que impartía directivas con un megáfono mientras se trasladaba en un lanchón a motor. Tras él tres lanchas de policía.

-Vamos Scarlet. Los humanos están en trabajo de rescate y nosotros también.
………………………………………………………………………………………………..............

Pero las horas transcurrieron, y la noche estaba llegando a su fin. No teníamos el protector solar y el nuevo amanecer despuntaba en el horizonte. Maldito sol, ahora se le ocurría querer salir.

-Scarlet, debemos regresar a la mansión.
-Lenya… No podemos. No hemos encontrado a Bianca ni a Charles.
-Ven cariño.

La abracé fuerte.

-Tenemos que volver y tú lo sabes. Eso no significa que no volveremos para seguir buscando. Si el agua baja, el resto podrá salir de la mansión y ayudarnos.

Antes de desmaterializarme al mismo tiempo que mi hermana, mi vista echó el último vistazo a la ciudad. Voces lejanas de humanos, gritos de auxilio, motores de lanchas, pero ni la sombra de Charles y Bianca. Con el miedo en mi corazón, fui desapareciendo en el aire.

(Perspectiva de Grigorii)

Dios… ¡Qué desastre climatológico! ¿Qué mierda ocurría con el tiempo en Kirkenes? No podía creerlo. Por suerte mi hermana estaba a salvo en el primer piso de la jefatura y aunque se la vía nerviosa y confundida me hizo caso en todo lo que le ordené. Tenía que esperar junto a Helen, una compañera de la sección de “administración”, a que yo llegara de hacer las rondas rescatando personas.

Era noche oscura. Los relámpagos eran hilos débiles de luces azulinas que iban despidiéndose en la lejanía como burla de lo que lo que la tormenta había provocado. A medida que la lancha de patrulla recorría las calles inundadas pensé en Scarlet, pero no era una gran preocupación ya que sabía perfectamente que las inundaciones no habían alcanzado la zona más alta de Kirkenes donde se ubicaba la mansión de los Craig. De todas formas moría por verla y asegurarme que estuviera cobijada y protegida por su familia.

Vikingo y otro oficial continuaban atentos a descubrir sobrevivientes. Las luces potentes de los faroles del lanchón se movían de izquierda a derecha y viceversa iluminando las casas señoriales cuyos jardines habían desaparecido bajo el agua. Estábamos recorriendo uno de los barrios más ricos de Kirkenes. Aquí había comenzado todo con los Craig… Con ese suicidio de la tal Samanta…

-¡Grigorii!

Vikingo pasó por encima de uno de los asientos y se acercó.

-Usaremos esta soga para rescatar a todos aquellos con vida que encontremos en el agua.
-Perfecto.
-Por suerte no hay demasiados cuerpos flotando.
-Tienes razón. La gente ha podido escapar a la planta alta de sus casas o a los edificios. He visto cinco cuerpos hasta ahora.
-Cierto. Aunque te diré compañero que hasta que no baje el agua no sabremos verdaderamente las pérdidas sufridas tanto humanas como materiales.
-Tengamos fe que no llueva más Vikingo.
-¡Sujétense fuerte! La lancha bajara la pendiente y la corriente aún es potente –dijo el oficial aferrándose al timón.

La calle descendía abruptamente para después volver a elevarse. Gracias a la potencia del motor la corriente no hizo lo quiso con nosotros. De lo contrario hubiéramos dado de lleno contra algún árbol o muro.

De pronto el farol pareció apuntar la cola enorme de una limousine.

-¡Aguarda! –grité al oficial que llevaba el timón-, detén la lancha.
-¿Qué ocurre Pretov?
-Acerca la lancha un poco más hacia tu izquierda –volví a gritar.
-Grigorii es un coche hundido. Si alguien había dentro de él ya no vive –dijo Vikingo.

Me apresuré a asomarme por el costado izquierdo a medida que el lanchón disminuía la velocidad. Estiré mi cuerpo lo más que pude y observé el baúl de la limousine sobresaliendo. El resto estaba bajo las aguas.

-¡Mas cerca, por favor! –pedí.

Trepé al borde del lanchón y me incliné para ver mejor. Una de mis manos alcanzó la chapa de matrícula que apenas colgaba de un trozo de hierro.

Arranqué la chapa y la miré…

-NBOB 1414…
-¿Qué ocurre Grigorii? –preguntó Vikingo-, te has puesto pálido.
-Creo que no me equivoco, pero… Es la matricula de la limousine de los Craig.

                                              Mañana, último capítulo.




6 comentarios:

  1. Amiga, acabo de leer el capítulo, precioso, como siempre. Al comienzo cuántas emociones, estaba tensa porque imaginaba que eso no iba a tener un fin pacífico, y aunque lo siento por los padres, la verdad que Hans ha cosechado lo que sembró, y pobre Liz, semejante situación que no dudo la va a perseguir toda su vida. Me ha gustado la interacción de Lenya y Scarlet, a veces olvido el lazo entre ellos y es muy fuerte. El final, nos dejas con la intriga, confío en que termine todo bien; gracias por compartir tu historia.

    Un besazo.

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    1. ¡Hola Claudia! Gracias a ti ante todo. Los Craig comenzarán una etapa nueva. Si termino mal el segundo libro nunca me lo perdonarían. No haré eso con los lectores. Tú espera... Hans su merecido, Bernardo será papá, Sebastien espera a Charles y a Bianca, y Bianca.... Tú espera...
      Un besote enorme. Gracias!!

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  2. Hay Dios mio donde estan Bianca y Charles, no pueden estar muertos verdad ahhhh, ufff talvez lograron escapar del automovil!!!....y vaya Liz salvo a Lenya q dicha xq creo q él no hubiera sobrevivido pero esperemos q a ella no le quede algun trauma x matar a alguien y perdon pero todo ser malo resive su merecido y para Hans asi fue, y bueno ese misterioso hombre q aparecio me dejo con una graan intriga!!...Lou eres una maravillosa escritora cada vez esto se pone mas bueno, saludos!!!

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  3. Uy Bernardo es pilas, que bueno que salvo a Liz y Lenya. Ojala Bianca y Charles estén bien te mando un beso

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  4. Hola Lou... La emoción del penúltimo capítulo se nota en el ambiente
    Lo siento mucho por Chamán y por Verena... pero Hans iba a matar a Lenya... es lógico lo que ha hecho Liz
    Ninguna mujer del mundo permanecería quieta si viera que corre peligro la vida del hombre que ama
    Espero que Charles y Bianca estén bien
    Me ha gustado que Grigorii se preocupase por Scarlet
    Y ya tenemos al culpable del cambio climático... Agravar, y este personaje tiene demasiado odio reservado para Los Craig
    Fenomenal capítulo... quedo a la espera del último
    Besos

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  5. realmente, sabes producir suspenso,,,felicidades,,,saludos.-

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