Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

sábado, 4 de abril de 2015

¡Hola! Espero que estén pasando una muy feliz Semana Santa. ¡Felices Pascuas!

Creo que el último capítulo debo dividirlo, se me ha ido de las manos. espero que disculpen el error. Así que quedarían dos capis más.
Muchas gracias por su paciencia. Un besote enorme. Con ustedes, la reunión...

Capítulo 79
La reunión.

(Perspectiva de Liz)

Sebastien se había materializado en la sala. Ese suceso causó un revuelo en la mansión. Al parecer nunca había ocurrido. Era una pena que Charles y Bianca habían partido minutos antes al aeropuerto para saber de los vuelos aprovechando que la lluvia había aminorado. El Dios de Kirkenes como lo llamaba mi prima abrazó a su hijo por un buen rato y agradeció a Lenya infinidad de veces. Preguntó por su gran amigo Charles y por supuesto por su amada. No quedó conforme con que hubieran salido aunque el tiempo parecía dar una tregua e intentó conectarse con Charles a través de la mente sin conseguirlo. Estaba agotado. Se lo veía demacrado y respirando con dificultad. Lenya no sufría de ese modo al materializarse, nunca lo había visto en ese estado calamitoso. Supuse que desaparecer en el aire sería cuestión de práctica y para Sebastien era la primera vez.

Sentada en el sofá frente a la chimenea y ante el silencio de la sala, escuchaba las conversaciones de las chicas de la casa. Margaret, Sara, y Rose. Scarlet no se encontraba en la cocina. Era fácil adivinar que mi querida amiga consentida y caprichosa vampiresa, no se quedaría en la mansión aguardando como señorita de sociedad y al parecer se había desmaterializado en el bosque en cuanto los vampiros partieron. Sin embargo, en la cocina había una voz nueva entre las hembras. Natasha.

Pensé… ¡Qué sacrificado era el amor verdadero! Yo, celosa hasta el cansancio, sin embargo hubiera preferido que Natasha hubiera ido con ellos. ¡Qué irónico! Esa vampiresa me daba seguridad. Si Mijaíl le hubiera permitido acompañarlos me hubiera sentido más feliz. Aunque eso hubiera significado que ella estuviera cerca de Lenya. Era poderosa casi como Scarlet, se palpaba en el aire. Hubiera sido una excelente garantía que cuidara sus espaldas.

Sabía que los hombres Craig eran virtuosos en fuerza e inteligencia. Sebastien, Lenya, Numa, Rodion, los guardaespaldas, y hasta Douglas. Ni hablar de una hembra como Scarlet… Pero el miedo no me abandonaba. Los lobos serían muchos… Aunque la reunión consistía en hablar sobre los hechos, al menos era la intensión. No le creí a Sebastien. Pensé que las frases tranquilizadoras eran dirigidas a las mujeres que quedábamos a la expectativa. Sí… Lo vi en sus ojos. El Dios de Kirkenes como lo llamaba mi prima tenía el odio y la venganza en su mirada. No era para menos. Douglas había corrido peligro de morir en manos de ese tal Hans.

Por otro lado estaba Bernardo… Sé que sería fiel a los vampiros aunque fuera licántropo. Adoraba a Bianca y no movería un dedo contra los Craig. Mis novelas paranormales donde lobos y vampiros se mataban por la única razón de ser diferentes, en la realidad no se asemejaban. Por más que uno perteneciera a un determinado grupo genético, por encima siempre iban a estar los sentimientos y la libertad de elegir. Nadie impondría a Bernardo ir contra los Craig aun siendo el alfa de la manada de Kirkenes. A ello le sumábamos que Sabina, respetable loba entre la manada, era nada menos que la madre de Douglas. Sí, muchas razones habría para no llegar a la lucha cuerpo a cuerpo y tratar de hallar un acuerdo. Aunque hubiera un castigo para Hans por homicida y para Lenya por el secuestro del tal Chaman.

Marin bajó las escaleras y se acercó a uno de los sofás. Se sentó con el rostro lloroso.

-Tengo miedo por Douglas.
-Yo por Lenya. Estamos iguales, en esta bendita casa y sin saber nada hasta que regresen.
-¿Y si no regresan, Liz?
-No lo pienses.

La puerta de la cocina se abrió y la hembra perfecta hizo su aparición en la sala.

-¿Se sabe algo? –preguntó Marin a “Miss Mundo”.

Ella negó con la cabeza y tomó asiento frente a mí cruzando las piernas.

¡Qué incomodidad! Tenía frente a mí al único ser que había sentido como rival en mi vida. Por supuesto, si nunca había amado un hombre como amaba a Lenya.

Ella bajó la vista y pareció sonreír. Hasta cuando sonreía parecía una mujer dulce y atractiva. Debía reconocerlo.

Su iris punzó recorrió la sala. La araña central iluminada, el empapelado pastel de las paredes, la alfombra…

-Hace veinte años la alfombra era de otro color –dijo en tono distraído.
-¡Interesante! –acoté.

Me miró fijo como estudiándome detenidamente. Mantuve la mirada firme. Nadie me iba a amedrentar aunque fuera la belleza personificada y tuviera un carácter de los mil demonios.
Marin interrumpió.

-Natasha, ¿crees que todo saldrá bien?

Ella contestó sin apartar la mirada de mí.

-Confío en Sebastien. Además, nadie tocará al líder de los vampiros. Mi padre y mi hermano no lo permitirán.
-Pero los lobos son muchos.
-No siempre el número indica triunfo en una batalla. Es la inteligencia, la táctica, la estrategia, la velocidad. Los vampiros saben luchar muy bien.
-También besan muy bien –agregué.

Ella arqueó la ceja y por fin bajó la mirada.

Marin carraspeó y se puso de pie.

-Voy a la cocina. Conversar con las chicas me hará pasar el tiempo más rápido.

Ninguna le contestó. El aire cortaba como un cuchillo. Al menos para mí porque a decir verdad ella parecía muy apacible y serena.

Cuando el chirriar suave de la puerta indicó que Marin se había retirado, Natasha volvió a mirarme y lo que escapó de sus labios me descolocó.

-¿Quieres estar con él tanto como yo en esa reunión? No me respondas, sé que sí… Tengo un plan. Pero para eso necesitamos unirnos.

La miré sin entender. ¿Leía los pensamientos? ¡También eso!

Me sobrepuse a la sorpresa.

-¿Qué propones?
-Tú, conoces el lugar que se reunirán pero necesitas trasladarte hasta allí. Yo, podría trasladarme pero necesito una excusa para desobedecer las órdenes de mi padre.
-¿Entonces? –pregunté sumamente interesada.
-Unámonos. Te llevaré si visualizas el lugar. De esa forma las dos estaremos cerca de Lenya.
-Parece justo. ¿Pero cómo me llevarás? ¿Desmaterializandote? ¿Qué diremos cuando nos vean?
-Que tú quisiste salir como loca por el bosque y no pude permitirlo, entonces preferí llevarte. Eres la prima de Bianca Craig, mujer de nuestro líder. Mi deber es que no hagas locuras que puedan hacerte daño. Mi padre me creerá. Mi hermano es otra historia, pero poco importa lo que piense.

Rose salió de la cocina.

-Chicas, iré a hacer las camas o a limpiar. No puedo estar sin hacer nada, pensando en Numa, y como les irá en la reunión.
-Haces bien –contestó-. Nosotras tomaremos un café, ¿verdad Liz? ¿Me contarás de tu ciudad? Jamás la he conocido. Dicen que las Navidades allí son geniales.
-OH siii, maravillosas- contesté.

Rose nos miró… Seguramente sorprendida ante nuestra camaradería. Que las dos estuviéramos tras Lenya no era un secreto para nadie.

Apenas Rose desapareció Natasha se puso de pie.

-¿Estás lista? –preguntó.

Dudé.

-¿Tienes miedo? –sonrió.
-No. Sólo dame unos minutos.
-Si fuera así te entiendo. Con mi don te trasportaría a un lugar lejano el cual nunca sabrías regresar.

La miré con desconcierto. Después sonreí airosa.

-No. No lo harías. Si me haces desaparecer tendrías muchos problemas. Como bien has dicho, soy prima de Bianca Craig. En cuanto a Lenya… ¿Quién te aseguraría que te perdonaría algo así? No… No te lo perdonaría. Porque te guste o no, aunque sea humana, le atraigo. Creo que tú no eres de esas mujeres que actúa cobardemente por traición, sino que luchan de frente.

Sonrió.

-Chica inteligente.
-Gracias.
-Me gusta. Serás una buena rival. Ahora, apresúrate. Muero por ver si él está bien.

La frase chicoteó como un latigazo en mi corazón. Así estaban las cosas. Tenía que unirme a ella, a mi rival, si quería llegar hasta el bosque sin perder tiempo.

Sara y Marin salieron de la cocina mientras yo alcanzaba la escalera. Al verme apresurarme, Marin me siguió.

¡Mierda!

Continué como si nada escaleras arriba hasta la habitación de Ron.

-Liz, ¿saldrás de la mansión?
-Calla Marin. No voy a permitir que le hagan daño a Lenya.

Avancé hacia la mesa de luz de Ron que estaba junto a la cama. Abrí el cajón y tantee unos papeles sin darle importancia. Entre ellos parecía haber un pasaporte. No buscaba indagar sobre Ron, sinceramente no interesaba como se las había arreglado el guardaespaldas de los Craig para andar por la vida con documentos falsos.

Metí la mano hasta el fondo del cajón y mis dedos tantearon el objeto tan buscado… El arma.

-Liz te lo suplico. Es distinto tratar de matar un lobo salvaje que quiera entrar en casa a robar provisiones a querer disparar contra un ser por más malo que sea.
-Marin ese “ser” que merece llamarse “basura” ha atentado contra Douglas. Y si lo amas tanto como dices…
-¡Liz! No tiene nada que ver. Creo en la justicia divina, las pagará tarde o temprano.

Di vueltas el arma en las manos mientras me burlaba de mi hermana.

-Marin, si es por la justicia divina… Además yo no iré a matarlo,la reunión se tratará diplomáticamente.
-¿Y crees eso?
-No. Por eso iré armada.

El ruido del cargador al calzar en el lugar hizo que Marin se encogiera.

-Liz…
-Marin… No aceptaré consejos de nadie. Sabes como soy.
-Dime al menos como iremos hasta el claro del bosque.
-El tercero, he escuchado tercer claro del bosque. Tercero para los lobos, primer claro desde la mansión. He salido a caminar muchas veces, hermana. Conozco de memoria el camino. Además, tú no irás.
-Nooo, no tengo porque obedecerte, no soy una niña. ¡Quiero estar con Douglas!
-Marin no me retrases. No saldré contigo de aquí y si tardo quizás sea tarde para apoyar a Lenya.
-Dios ¿por qué siempre me dejas de lado? No dejas que demuestre que soy tan buena como tú.

La miré.

-Eres tan buena como yo. No lo dudo. Sin embargo insisto, esta vez iré sola.
-Liz… ¿cómo irás al bosque?

No contesté la pregunta.

-Te prometo que te llamaré por el móvil y te tendré al tanto.

Me acerqué y con una mano le acaricié los cabellos.

-Eres mi hermanita. Debo cuidarte. Por favor.

Asintió con una inmensa tristeza en el rostro. Por supuesto que ella deseaba estar allí. Pero en la opción de Natasha no cabía la posibilidad de llevar a nadie más. Además si hubiera sido posible, no sabía que podía pasar en esa reunión y los lobos para Marin eran su peor pesadilla.

-Liz… Llueve.
-No te preocupes no me encogeré.
-¡Hablo en serio, Liz!
-Yo también. Ahora tú quédate por si regresa Bianca y Charles y diles que Sebastien se materializó en la sala y que partieron a enfrentar a los lobos en esa reunión.
-Las calles están inundadas. ¿Crees que no tendrán problemas para regresar? La lluvia no cesa.
-Descuida. Nuestra prima está acompañada por Charles y él puede materializarse. Es una pena que hayan partido justo antes de que Sebastien llegara. Hubiera preferido que Charles estuviera en la reunión.
-Sí… Ellos pensaban que llegaba en un vuelo cuando Sebastien se conectó con Charles y le dijo en una hora estaré en casa. Por lo que escuché todos estaban sorprendidos cuando lo vieron surgir en la sala. Hasta los Gólubev. Oye Liz…

Partí hacia mi habitación con Marin tras mis talones.

-¿Y ahora que harás?
-Ponerme un abrigo. Llueve.
-Sí, lo sé… ¡Vamos Liz! Déjame acompañarte.
-No Marin.
-Se trata de Douglas.

Suspiré con los brazos en jarro después de colocar el arma en uno de los grandes bolsillos del abrigo.

-Marin. Sé que eres valiente, pero prefiero que te quedes aquí. Bianca te necesitará.
-Bianca querrá ir al bosque. ¿Tú piensas que estando Sebastien allí nuestra prima se quedará de brazos cruzados?
-En ese caso si vas con Charles estaré tranquila.
-¡Qué odio contigo, Liz!
-Okay Marin, no puedo llevarte… Natasha me trasladará al lugar.
-¿Qué dices? ¿Se desintegrará en el aire? ¿Y contigo? Si algo sale mal me quedaré sin mi hermana.
-Descuida. Todo saldrá bien. No olvides explicarle a Bianca lo de Sebastien.
-¿Si intentamos llamarla al móvil?
-Olvídalo. Bianca lo dejó olvidado sobre el piano. Lo descubrió Sebastien cuando intentó llamarla.

Antes de bajar a planta baja giré y le tiré un beso desde la puerta.

-Marin, sé que eres capaz de hacer bien lo que te propones. Ahora… No digas a nadie de nuestra escapada.
-No lo haré. No te preocupes.
………………………………………………………………………………………………...............

(Perspectiva de Sebastien)

Para llegar al sitio señalado en el bosque, no pude desmaterializarme. Estaba agotado. Ni siquiera pude conectarme con Charles al llegar a la mansión. Tampoco respondía el móvil, parecía estar fuera de servicio. Por otra parte Bianca sin móvil. No podía culparla de haberlo olvidado sobre el piano. Sabía que su cabeza estaba puesta en volver a reencontrarnos. Moría por ello, pero debía esperar sólo unas horas.

Me sentía extraño. Por un lado la ansiedad, hasta que pude aprisionar a mi hijo en mis brazos. La angustia, unos segundos, sólo unos segundos que imaginé otra situación. ¿Si en ese momento hubiera estado enterrando a Douglas? ¿Si yo no hubiera tenido la oportunidad de verlo y abrazarlo otra vez? Después la impotencia, de que aún ese hijo de puta respirara el mismo aire que nosotros. Y finalmente la furia, por conseguir verlo partido en mil pedazos.

Eso habría hecho apenas lo hubiera tenido al alcance de mis manos. Habría… Verbo potencial. Porque el hecho que sucedió antes de salir de la mansión con mis pares, hizo que cambiara de opinión.

Las finas gotas de lluvia eran casi imperceptibles cuando avanzamos hacia los portones. Al atravesar el parque todos nos miramos sorprendidos. El aroma a licántropo era demasiado fuerte para originarse en el bosque. Había un lobo cerca, rondando la mansión.

Cuando el dispositivo en manos de Lenya fue abriendo las dos hojas de hierro, Anthony y Ron trepados en el muro habían dirigido una señal de asentimiento. No corríamos peligro de ninguna forma, porque quien estaba fuera esperándome era una loba, sola bajo la lluvia aguardaba con cierta impaciencia verme cara a cara.

Sin que nadie se moviera ella dio tres pasos hacia mí.

-Sebastien Craig, ¿es usted?

La miré detenidamente aunque ella estaba cubierta por una gruesa capa y la capucha ocultaba parte de su rostro empapado.

Me adelanté dos pasos aunque de reojo vi ciertos movimientos de tensión en todos los que me rodeaban.

-Soy yo. ¿Usted quién es? ¿Qué hace aquí? Se supone que tendría que estar con su raza. Tenemos una reunión.

La mujer quitó la capucha hacia atrás sin importar que la llovizna mojara su cabello canoso y me miró fijo. Su rostro parecía demacrado. Los ojos hinchados como si hubiera estado llorando.

-Soy Verena. Esposa de Chamán y madre de Hans.

Un murmullo se escuchó tras mis espaldas.

-¡Silencio! –ordené.

Ella bajó la mirada para después respirar hondo y volver a clavarme la mirada.

-¿Qué necesita señora? No sé en qué podría ayudarla.
-Sí, usted sabe. Yo… Yo vine hasta aquí para pedirle por favor… que…
-¿Qué? –interrumpió Lenya.
-Lenya… Déjala hablar –retruqué.
-Señor Craig… Hans nos contó una versión de los hechos ocurridos.
-¡Pobrecito, se ha encontrado con mis puños!
-¡Lenya! –volví a callarlo.
-Decía que… Hans nos contó unos hechos desgraciados… los cuales… no creí. Sé que él ha hecho algo grave. No soy tonta.

Ella tapó su boca con un pañuelo y gruesas lágrimas cayeron por sus mejillas arrugadas.

Bajé la vista. No podía soportar ver llorar a una mujer. Ni siquiera a Scarlet con sus berrinches.

De pronto, ella se adelantó tomando una de mis manos y la apretó entré las suyas.

-Yo le suplico señor Craig… No le haga daño a mi hijo… -rompió en llanto amargamente- sólo tengo a mi marido y a Hans. No tenemos más familia… Mi hijo y mi marido… han sido todo para mí. Todo mi mundo. Yo…

Estalló en un llanto desgarrador.

-Sucede señora, que su querido hijo intentó matar a mi sobrino –dijo Lenya.

Ella lo miró con ojos desorbitados.

-¡Eso no puede ser verdad! ¡Señor Craig, dígame que eso no es cierto! ¿Por qué tendría que hacer eso mi Hans?
-Porque es un reverendo hijo de puta –acotó Numa.

La mirada de la loba recorrió los rostros, anonadada. Como buscando que alguien de nosotros negara tamaña atrocidad. Pero nadie emitió palabra para negarlo, ni lo harían.

Ella resbaló sus manos por mis prendas hasta deslizarse y caer en el suelo sentada.

 Rápidamente la levanté.

-Por favor señora…Verena es su nombre, ¿verdad?

Ni siquiera se molestó en afirmarlo. Estaba ida, con la mirada perdida.

Lenya se acercó.

-Ese chico que ve ahí –señaló a Douglas que miraba emocionado la escena-, está entre nosotros porque tuvo suerte. Fue golpeado por su hijo y sus amigotes hasta desmayarlo y lanzarlo desde lo alto del fiordo hasta el mar. Cayó en las aguas y fue arrastrado hasta una gruta. Lo encontramos porque seguramente tuvo mucha suerte. Su hijo es un asesino y debe pagar.

Ella estalló en un llanto incontrolable. La sujeté fuerte contra mí porque sus piernas flaquearon.

-Por favor Verena, regrese con los suyos –murmuré.

Verena se afirmó a mi abrigo impermeable con los puños cerrados.

-¡Por favor Señor Craig! Tenga piedad. Yo… Yo le prometo que él desaparecerá de Kirkenes. Nunca más pisará estas tierras.
-Por supuesto, lo esperaremos en Rusia –agregó burlón Mijaíl.
-Señora… Verena… Por favor regrese a su casa –insistí.
-¡Por favor señor Craig! ¡Por favor! –lloró.

Anthony bajó del muro.

-Sebastien, estamos atrasados. Debemos partir.
-¡Noo señor Craig! Antes prométame que no lo matará. Por favor señor Craig se lo suplico, haremos lo que usted quiera.
-Señora… ¿Sabe su marido que usted está aquí?
-Por supuesto, la ha mandado él para dar lástima –acotó Numa.
-No, no. Mi marido dijo que las mujeres debíamos esperar en la reserva por si había problemas…. Pero él no hará nada que crea injusto.... Señor Craig… Sé que él piensa que si Hans ha hecho algo malo debe pagar por ese crimen… Sólo me queda acudir a usted. ¡Por favor señor Craig!
-Ron –ordené-, adelántate y acompaña a la señora cerca de la reserva. Asegúrate que llegue bien.
-¿Aunque no esté presente al comienzo de la reunión?
-Sí, no te preocupes. No quiero que la dejes sola por el bosque.
-Muy bien.

Ron saltó del muro y se acercó. Tomándola de los hombros la giró hacia él y pasó un brazo por el hombro derecho para guiarla hacia el bosque.

-Acompáñeme por favor.

Ella me miró por última vez con mirada suplicante. Sus manos apretaron nuevamente las mías como rezando una plegaria. Por unos instantes intenté retirar mi mano, era tanto el dolor y la impotencia por mi hijo. Sin embargo, cubrí sus manos con las mías y la miré.

-Por favor, señor Craig –murmuró por última vez mientras las lágrimas caían de sus ojos enrojecidos. Después caminó sujeta por Ron.

Mi hijo se acercó.

-Papá…

Lo miré a los ojos. A esos ojos de lobo que lucía con la fuerza característica de la juventud, pero que brillaban con una paz interior y una ternura propia de los seres sin maldad.

-Papá… Aquí me ves. Estoy vivo y entero.
-Sí, pero gracias a tu tío –interrumpió Rodion.

Douglas lo miró.

-Lo sé.
-Vamos Douglas –ordené-, llegaremos muy tarde.

Mi hijo posó la mano en mi hombro y me detuvo.

-Papá… no necesito que él muera para vengarme. Con que desaparezca para mí es suficiente. Me tienes vivo y aquí. Si destrozas a esa madre no podré vivir con esa carga.

Lenya interrumpió con el ceño fruncido.

-Pero con esa excusa nadie pagaría sus maldades. La mayoría debe tener una madre que ruegue por ellos.
-Sí –contestó Douglas-, tienes razón. Pero piensa, tío. Podía haber sido la tuya. Si por el secuestro del alfa pedirían tu cabeza, ¿crees que tu madre no hubiera rogado por ti?

Lenya lo contempló unos instantes, después me miró vencido.

-Haz lo que quieras, hermano.
………………………………………………………………………………………………................

Llegamos al tercer claro después que los lobos. No eran muchos como pensábamos. Era evidente que después de las crueles heladas y la migración, la nueva reserva en cabeza de Bernardo era la décima parte de lo que había sido en un tiempo. Mientras me acercaba  a una línea imaginaria que separaba a los dos grupos observé al mismo Bernardo encabezar las filas contrarias compuesta por quince o veinte lobos.

Detrás de mí Lenya y Douglas. A la derecha de Lenya, Rodion. Del lado opuesto y pegado a Douglas, Numa.

Eché un vistazo frente a  mí a unos veinte metros, entre el follaje de los árboles, Ron, Anthony, Mijaíl, y Demetri, acechaban sobre los lobos. Una orden mía y no habría duda que atacarían. Sin embargo no era mi intención, por ahora. Deseaba escuchar a ese tal Chamán y que diera la explicación del ataque sin piedad a mi hijo antes de decidir que hacer. Mentiría si dijera que el rostro desesperado de la madre de Hans no se me cruzó varias veces.

Finalmente posicionados fui el primero en hablar.

Di tres pasos hacia Bernardo.

-Bernardo, esta no es tu guerra. Lo sabes. Apártate y regresa a la reserva.
-Es mi deber acompañar a los lobos y que lleguen a un acuerdo como ha hecho tu padre un día.
-Mi padre no vivió ningún hecho como lo que yo he vivido. Jamás hubiera permitido que tocaran a Douglas.
-Sé que no es mi guerra y no participaré de ella. Pero soy el alfa de esta manada y debo buscar lo mejor para todos. La lucha no es la mejor opción.
-No he dicho que habrá lucha –contesté.

Bernardo entrecerró los ojos.

-Te conozco Sebastien. Tu mirada no tiene nada de apacible. No buscas la armonía. Y créeme que te entiendo. Un hijo debe ser lo más grande que uno tiene. No participaré de esta conversación si lo quieres llamar así. Sólo acompaño a quien dice ser una víctima de tu hermano.
-Arreglemos cuentas entonces. Comencemos… ¿Quién es el que acusa a mi hermano? A ver… ¿Quién de ustedes es Chamán?

Uno de los lobos cercano a Bernardo caminó lentamente hacia mí. Era un macho de mediana edad, canoso, ojos rasgados. No gozaba de gran estatura, yo diría que alcanzaba al metro setenta.

-Yo soy Chaman. Alfa de las tierras de Suiza. Fui víctima de su hermano. Ese macho que está a su espalda me retuvo contra la voluntad casi por diez años. Me alejó de mi familia, de mis amigos, viviendo en condiciones miserables.
-¿Hubo una razón para que lo hiciera? ¿O fue puro placer?

Chamán me miró fijo. Bajó la mirada como recordando los hechos pasados.

-No sé si era una razón valedera o suficiente para secuestrarme y torturarme.
-Pregunté la razón, Chaman –repliqué-. Si la sabe, dígala.
-Él me acuso de haber asesinado a su madre –dijo con un hilo de voz.
-Ajá… Lo secuestró convencido que usted era un asesino despiadado que descuartizó a un ser querido.
-Sí… ¿Desea saber que traumas me han quedado por el horrendo cautiverio?
-No, puedo imaginarlo. Lo que me gustaría saber es cómo ha llegado a estar libre. ¿Escapó por su cuenta o lo ayudaron sus pares?

Chamán me miró fijo. Supo donde quería llegar con la pregunta.

Respiró hondo y exhaló como si lo que fuera a decir le costaría reconocerlo.

-No. No me ayudaron mis pares, ni escapé. El mismo Lenya me liberó al sentirse arrepentido.

Arquee una ceja con gesto altanero.

Un buen gesto verdad. Sobre todo si pensamos que nadie conocía su paradero y podría haberlo matado sin que su raza fuera alertada.

-Así es.
-Me pregunto… Señor Chamán… Alfa de Suiza… ¿Podría considerarse ese acto de mi hermano de liberarlo como acto de arrepentimiento? ¿Qué opina? ¿Le bastaría una disculpa delante de sus pares?
-Yo…
-Tomemos en cuenta que cuando usted fue dado en libertad, Lenya Craig desconocía si usted no había participado de los hechos. No estaba seguro que usted no fuera culpable.
-¡Se lo dije! ¡Miles de veces! ¡No me creyó!
-¿No le creyó? Sin embargo lo veo aquí, frente a mí. Un poco desmejorado de lo que usted acostumbrará a lucir, sí… Pero vivo. Reitero… ¿Le bastaría una disculpa de mi hermano en nombre de él y de todos los Craig.

Chaman asintió en silencio sin dejar de mirarme.

-Lenya…

Mi hermano se adelantó para enfrentarse al viejo lobo. Ante la presencia tan cercana de Lenya el rostro de Chamán se descompuso y su cuerpo dio un ligero temblor. Bernardo se acercó rápidamente y lo sostuvo.

-Te pido disculpas –dijo Lenya-. Lamento tu cautiverio y haberte alejado del mundo. Te quité casi diez años de tu vida y sé que para ustedes representa mucho ya que no son inmortales. Lo siento, de verdad.

Chamán no se encontraba bien. Parecía sufrir un ataque de pánico al tener que ver cara a cara y próximo a él a Lenya nuevamente.

-Hermano, por favor… Aléjate de él.
-No ha respondido si me perdona.

Bernardo esperó que Chamán respondiera pero sus ojos miraban un punto fijo en el bosque y sus labios apretados con fuerza parecían sellados.

Ante una seña de Bernardo, insistí.

-Lenya. Fue suficiente.

Mi hermano regresó a su posición y aproveché a echar un vistazo a los alrededores. Charles… ¡Cómo te necesitaba querido amigo! ¿Por qué tardabas en llegar?

De pronto algo se movió por el follaje cerca de Demetri y de Mijail… ¿Scarlet? ¡Por los infiernos! ¿Cuándo sería el día que esa chiquilla cumpliera mis órdenes? La miré con el ceño fruncido y saludó con una mano como si estuviera en un partido de tenis o un recital. Más le valiera no mandarse alguna de las suyas.

Esperé paciente ante el murmullo de los lobos, que el alfa de Suiza se sintiera mejor. Unos diez minutos hicieron falta para que Bernardo se separe de su par no sin antes convencerse que el lobo podría mantenerse de pie.

Bernardo continuó.

-Sebastien, dinos a nosotros, ¿cuál es tu acusación?
-No es necesario –dijo Chaman, ante el asombro de todos-. Conozco los hechos.
-Mejor. Ahorraré palabras –contesté-. Creo que el secuestro en manos de mi hermano jamás se compara al atentado a la vida de mi hijo. ¿No está de acuerdo Chaman? Así que, ¡quiero ver al asesino a la cara! –exclamé.

Chamán miró a sus espaldas y llamó a su hijo.

-¡Hans! ¿Qué tienes para decir a los Craig?

El ladino delincuente se hizo a un lado entre el grupo con mirada altanera y prepotente y al llegar junto a su padre vociferó.

-Se me acusa de algo que no cometí. Ustedes vampiros desean la guerra con cualquier excusa para exterminarnos. ¡Pero los lobos lucharemos por la verdad!
-¡Desgraciado! –gritó Douglas.
-¡Voy a matarte! -exclamó Lenya avanzando hacia él.

Sin embargo el reclamo de Chamán paralizó a todos.

-¡La verdad Hans! ¡Di la verdad frente a todos!

Hans lo miró desconcertado.

-Padre, esa es la verdad. Fui una víctima como lo fuiste tú con esa bestia.
-¡La bestia te hará pedazos infeliz! –gritó mi hermano.

Chamán miró a su hijo por unos segundos. Parecía enfurecido. Después observó cada rostro de nosotros, uno a uno, hasta detenerse en mi hijo.

-Lamento que mi hijo no tenga las agallas por lo menos para reconocer su delito. Yo… Douglas… pido perdón a ti y a tu familia.
-Padre –reclamó Hans-, ¿cómo puedes estar de parte de ellos? ¡He sido una víctima de la golpiza de este animal!
-Hablé con Tomas, Hans… ¡Cállate!

La frase de Chamán paralizó al hijo de puta. Se puso pálido y esquivando la mirada de su padre, guardó silencio.

-Sebastien Craig. Pido perdón en nombre de todos los lobos aquí presentes. Sé que habrá diferencias en cuanto al delito cometido por tu hermano hacia mi persona y la tentativa de homicidio de Hans a tu hijo –la exclamación de los lobos fue unánime-, pero la guerra entre nosotros sería una catástrofe. Lo sabes. Dime como solucionarlo. ¿Qué quieres hacer con el delincuente?

-¡Padre, soy tu hijo! ¡Maldita sea!

-No me lo recuerdes, Hans. No me recuerdes que un monstruo así lleva mi sangre.
-Necesito hablarlo con los míos –solicité-. Siento que hubo muchos involucrados en el rescate y sufriendo el hecho de Douglas. Merecen opinar. Dame unos minutos Chaman y te diré que decidiré con tu hijo.




9 comentarios:

  1. Hola Lou... Pues me ha quedado claro que Sebastien pudo trasladarse a la mansión, y el esfuerzo lo dejó agotado
    Liz y Natasha están dispuestas a unirse para ir a la reunión... y las dos quieren a Lenya... será complicada su relación
    La verdad es que yo estaba muy en contra de Hans... creo que es un malvado muy grande, pero me ha dado mucha pena su madre... y creo que a Sebastien y a Douglas también les ha dado pena... ya veremos a qué determinación llegan
    Entiendo que Chaman se sienta mal al ver a Lenya... diez años de cautiverio es mucho tiempo
    En fin, quedo a la espera de saber qué ocurre en esta muy interesante reunión
    Y no te preocupes si quedan dos capítulos o si quedan más... yo creo que es importante que cuentes a gusto lo que pienses que debes contar en esta preciosa novela
    Y de verdad que este capítulo me ha dejado muy pensativa, porque yo quería venganza contra Hans... y, sin embargo, insisto en que Verena me ha descolocado
    Muy buen capítulo, Lou, te felicito
    También espero que estés pasando unos felices días de Semana Santa
    Besos

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    1. ¡Hola Mela! Sí, Sebastien comienza a tener dones que permanecían escondidos y creeme que le valdrán de aquí en adelante. Sebastien ha actuado con astucia cuando hace razonar a Chaman que hay una gran diferencia entre los dos hechos delictivos. En cuanto a Verena se me ocurrió que debía escribir sobre esa parte oculta. ¿Qué ocurría con una madre cuando su hijo es acusado de un crimen? ¿En qué posición se coloca o puede colocarse?
      Me alegro que te haya hecho pensar la situción extrema. Ese era el objetivo más allá que cada uno tome una posición diferente. Muchas gracias querida amiga, un placer contestar tus comentarios. Besotes miles.

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  2. Hola cariño, qué tensión nerviosa la de este capítulo, me ha tenido a la expectativa. Me gusta mucho la personalidad de Liz, es muy fuerte y eso es admirable, aunque no estoy segura de que en este caso no le traiga consecuencias, desconfío de su compañía... Y bueno, la reunión, aunque Hans no lo merece, me ha dado tanta pena su madre, confío en que los Craig encuentren una salida a esta crisis. Gracias por compartir tu historia.

    Besos.

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    1. ¡Hola Claudia! Verena da pena y es una situación complicada para una madre. Porque después de todo se trata de su hijo. Liz, encantadora y fuerte. Pero ese detalle será que la ponga enfrentada al carácter de Lenya que no es nada fácil Creo que estos dos nos van a hacer transpirar.
      Gracias a ti como siempre y muchos besos amiga.

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  3. Ahhh este capitulo me ha dejado en tension y con los nervios de punta en saber q va a pasar en esta reunion, abra pelea o se arreglara todo de buena manera, ahhhhh y bueno Liz se uno con la vampiresa pero las 2 saben q solo x saber como esta Lenya nada mas xq tienen un interes en común y asi no se van a llaver nada de bien, ufff super bueno el capitulo Lou mil gracias!!!

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    1. ¡Hola Laura! Siii hay tensión y veremos como termina todo. Los Craig son inteligentes y además está Bernardo de parte de ellos.
      En cuanto a Lenya y Liz te diré que a veces no es oro todo lo que reluce y viceversa. Quizás Natasha no sea tan mala y su único pecado sea haberse enamorado del mismo vampiro que nuestra Liz. Un besote enorme mi niña y gracias por comentar.

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  4. Uy parece que va ver guerra si las cosas siguen así, espero que lleguen a un entendimiento y se haga justicia aunque Hans no lo merece . A mi me gusto como Sebastien cuido a su hermano y Lenya afornto lo que hizo al chaman. Veamos que pasa con liz y Lenya, ojala Natasha no interfiera.

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  5. uy se me olvido desearte una buena semana

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