Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

martes, 7 de abril de 2015


¡¡Gracias totales!!






Capítulo 81
Siete de la tarde.

(Perspectiva de Charles)

La reunión con Sebastien y los lobos habría comenzado. El dolor de cabeza que sentía a raíz de un golpe brutal contra el parabrisas me hacía ver las estrellas e impedía que me concentrara para conectarme con Sebastien y menos materializarme con Bianca. Con una mano aferrada al respaldo del asiento delantero y de perfil, observaba como nuestro chofer con un simple volante trataba de mantener el equilibrio de la limousine. Imposible que lo lograra sobre el agua, no se trataba de una lancha y el coche lujoso flotaba cada vez más rápido hacia la bocacalle.

Bianca sentada atrás, miraba por la ventanilla del costado con el rostro desencajado.

-Charles el agua está subiendo muy rápido y está entrando a la limousine.
-No te preocupes querida. Saldremos de aquí. Lo importante es mantener la calma.

Lo cierto es que ni yo me lo creía. Aún no entendía como habíamos terminado flotando por las calles del barrio más lujoso de Kirkenes.

-Si logramos salir de aquí y entrar algún jardín pediremos auxilio en alguna mansión. ¿Ves Bianca? Hay luces en las ventanas. Seguramente las personas se refugiaron en las plantas más altas.
-Charles, tengo miedo.
-Tranquila. Estás conmigo y con nuestro chofer.
-¿Verdad querido?
-Sí señor…
-Charles, ha cesado de llover pero la corriente es muy fuerte.
-Quizás la misma corriente nos lleve a un lugar a salvo.
-El Mar de Barents habrá salido de su cauce. ¿Sebastien habrá asistido a la reunión o estará aislado en el aeropuerto? ¿Cómo llegaremos para recogerlo?
-Sebastien es ágil, si sube el agua se mantendrá en las alturas. Nosotros no iremos por él definitivamente. Es imposible. En cuanto me reponga volveremos a la mansión. Me desmaterializaré contigo y nuestro querido chofer irá por los techos hasta llegar algún sendero transitable. ¿Verdad que sí?
-Sí señor…

Bianca echó una mirada panorámica alrededor de la limousine tambaleante que flotaba a la deriva.

-Charles, yo no veo ningún sendero, calle, o ruta, libre de agua.
-Pero tendrá que haber alguna. Tranquila.

El sonido del chirriar de los metales de las puertas del coche hizo que enmudeciéramos por varios segundos.

-Está entrando mucha agua por delante –informó el chofer-, debemos salir de aquí antes que quedemos atrapados dentro.
-La limousine flota según la corriente, querido. No veo alguna explanada para salir por las ventanas y trepar. En cuanto nos muévanos la limousine cambiará de posición y es posible que quedemos bajo de ella.
-¡Charles! ¡Está lloviendo otra vez! ¡Charles!

Una cortina torrencial de agua se desató con furia. Nunca había percibido lo que era el miedo ante la adversidad, y comenzaba  aconocer de que se trataba. Me importaba que Bianca estuviera a salvo y no tenía idea de cómo sacarla de allí. Desmaterializarme, ni pensarlo con el dolor punzante de cabeza que no me dejaba casi respirar. Mi móvil había quedado sin batería y Bianca lo había olvidado sobre el piano. Estábamos aislados de la mansión y sin esperanzas de hallar la solución. Hubiéramos flotado con la corriente hasta trabarnos en alguna pared, poste, o árbol. Algo que no permitiera que este vaivén peligroso continuara. Después sólo habría que esperar que bajara el nivel del agua. Cuando Bianca dijo que la lluvia continuaba me di cuenta que nada de esto parecía normal. La lluvia era una cortina de agua que apenas permitía la visión, y la poca luz que gozábamos de gracia, terminó por esfumarse dando paso a la oscuridad de la tormenta.

Los ojos de Bianca me miraron en la penumbra del interior del amplio vehículo.

-Charles… No saldremos de esta.
-No digas eso. Las lluvias fuertes son las primeras en cesar en comparación con las suaves y continuas. ¿Nunca te has dado cuenta?

Negó con la cabeza.

-Yo sólo sé de morgues y muertos.
-No los menciones, querida.

El golpetear en el techo de las gotas constantes y sin intervalo me ponía nervioso. Parecían piedras de tan gruesas que eran. Sin embargo no debía demostrar el miedo. Debía darle ánimo a Bianca.

De pronto un fuerte sacudón nos hizo golpear contra las puertas de un lado a otro.

Bianca gritó y los vidrios estallaron dejando que el agua helada entrara como manantial por varias ventanillas. El caudal era mayor. El agua había formado un remolino junto al coche y parecía querer chuparnos sin poder evitarlo. Ahora no habría escapatoria… ¿Moriríamos ahogados encerrados dentro de la limousine o hundidos por la presión del remolino? No, debía pensar en algo…

Cerré los ojos fuertes tratando de llamar a Sebastien… Un dolor punzante atravesó mis sienes. Toqué mi cabeza… Abrí los ojos… Estaba sangrando por algún golpe. Con ese dolor no podría concentrarme. ¡Maldita sea! El agua me llegaba al cuello…

Rápidamente quise corroborar la situación de Bianca mientras el agua entraba sin dar tregua y vi con asombro que el chofer había desaparecido. No quise demostrar el pánico, aún tenía a Bianca agarrándose de las paredes del vehículo para no salir absorbida por las ventanillas. Estiré mi mano y logré tomarla de la chaqueta.

-¡Charles! Oh… Char… les.

Estaba tragando agua. Contra la fuerza del caudal furioso logré pasarme a través del visor abierto que dividía ambas partes del coche lujoso. Mi puño rompió el vidrio trasero. Tomé a Bianca por los brazos y con todas las fuerzas que me quedaban logré salir por allí con ella a rastras antes que el agua hundiera la limousine. La cola del vehículo era lo único fuera del agua… Al menos por esos instantes…

Pensé… ¿Hacia dónde saltaba con ella? No había pared, muro, explanada, árbol, lo suficientemente cerca para estirar la mano y aferrarnos para no ser arrastrados por la corriente. A pocos metros la calle descendía y con ella todo el caudal se precipitaba hacia un vacío oscuro que no podía distinguir. Del lado opuesto un mueble de alguna casa avanzaba a toda velocidad sobre nosotros. Tras él varios objetos que no llegaba a discriminar. Abracé a Bianca y haciendo equilibrio sobre la limousine la cubrí con mi cuerpo.

Poco tardaron en estrellarse contra nosotros. El dolor que me produjeron los golpes contra mi cuerpo estaba seguro que jamás los olvidaría. Claro, si salíamos vivos de esta.

El coche fue movido violentamente y giró sobre sí mismo. Apenas pude sostenerme de la única parte que sobresalía del agua mientras abrazaba a Bianca contra mí para que la corriente no me la llevara. Objetos grandes, medianos, y pequeños, pegaban en mi cuerpo sin darme un respiro. Si hubiera sabido rezar… Si hubiera creído en algún Dios…

Las luces de la ciudad no existían. Habrían cortado la energía para evitar que alguien se electrocutara. No venía nada con o sin vista de vampiro. Era muy difícil agudizar la visión si constantemente el agua baña tu rostro con furia.

Bianca tosió tres veces y dio un grito desgarrador.

-Bianca…
-Me duele… al toser… Char… les… Duele mucho…
-Trata de mantener la cabeza erguida, sostente de mí –ordené-. No te soltaré.

Pero ella pareció desvanecerse…

-¡Bianca! No aflojes ahora, por favor. Eres fuerte, respira todo lo que puedas fuera del agua.

No contestó. Se habría desmayado. ¡Maldita sea!

Abrazando su cuerpo laxo, busqué alrededor algo que pudiera ayudarme a afirmarme. La limousine se hundiría en poco tiempo y con ella nosotros…

La lluvia torrencial no cesaba y la corriente nos llevaba contra las paredes de un edificio. Al menos quizás podríamos atascarnos y esperar…

Al ver acercarse a gran velocidad la enorme pared, cubrí a Bianca lo más que podía segundos antes que la limousine golpeara furiosa contra la masa de cemento. Un nuevo remolino nos chupó y nos atrajo al interior del edificio. Ante la desesperación de terminar en los fondos de una cloaca manotee con la mano libre hasta que chocar con un caño que sobresalía. Me aferré respirando con dificultad.
-Bianca… Tranquila… Ya estoy sujeto, no ocurrirá nada malo solo esperar. Bianca…

Pero mi querida niña no respondía. Sus ojos estaban cerrados y su cuerpo parecía de trapo. Estaba desmayada porque podía sentir el latido muy leve de su corazón. ¡Por todos los infiernos! Debía reanimarla pronto.

Seguí la dirección del caño que subía en L. Una escalera... Era el pasamano de una escalera.

Tomé fuerzas con el agua por el cuello y con una sola mano para no soltarme, cargué a Bianca sobre mi hombro. Al fin con las manos libres comencé a trepar por el caño cada vez más arriba. El nivel del agua bajaba a medida que subía. Ya con el nivel por la cintura finalmente tantee una puerta en la oscuridad.

No fue difícil abrirla y entrar a un vestíbulo en penumbras. Después de todo lo que habíamos pasado podía gritar de felicidad que no nos habíamos ahogado. Deposité a Bianca sobre el suelo seco y corrí su cabello de la cara. Una escalera subía quien sabe hacia dónde. ¿Sería un edificio particular? ¿Un hotel? Podían escucharse conversaciones de personas en la lejanía. Estarían refugiados en las plantas más altas. Fuera lo que fuera estábamos a salvo de la inundación aunque la jaqueca terrible iba de mal en peor. Había pasado muchos nervios, el agotamiento, y los golpes recibidos, no habían ayudado. Sin embargo ahora todo sería más fácil… Sí…

-Bianca, estamos a salvo, cariño. Hemos salido de esto y saldríamos de mucho más. Somos un buen equipo- murmuré.

Mis ojos se llenaron de lágrimas al verla sin conocimiento. La reanimaría urgente, le daría respiración boca a boca, le friccionaría los músculos para que entrara en calor, y juntos subiríamos a algún piso más arriba para esperar que la inundación pasara. Sí… No era difícil… Sí… Sólo un esfuerzo más y estaríamos junto a nuestra familia.

De pronto, un aroma que conocía muy bien impregnó mi nariz… Había olor a sangre…

Sin perder tiempo revisé a Bianca tanteando en la penumbra. Recorrí con una de mis manos la cabeza, los hombros, abdomen,  haciendo a un lado la ropa empapada.

Una exclamación de terror salió de lo más profundo de mi pecho y llenó ese espacio pequeño de cuatro paredes vacías…

Bianca tenía clavado una especie de hierro de dos pulgadas en el vientre y la sangre salía sin parar. La hemorragia era grave imposible pararla con mi saliva.

Aun así lo intenté. Primero retiré suavemente el objeto punzante tratando de no dañar más de lo dañado. Era mejor que estuviera inconsciente de lo contrario jamás hubiera resistido el dolor.

Juro que me dolía a mí cada movimiento que efectuaba, pero debía hacerlo. No tenía opción. Rápidamente tiré a un costado el objeto y lamíuna y otra vez la herida profunda para cerrarla. Desesperado, comprobaba que no sólo no lograba cerrarla al no ser un simple corte, sino que la sangre de Bianca llenaba mi boca provocando que mi instinto por el preciado alimento alterara mis entrañas.

-¡Bianca! –grité-. ¡No me hagas esto!

La alcé mientras me ponía de pie. Ella respiraba imperceptiblemente…

Subí más escalones hasta el descanso donde una pequeña ventana daba hacia la avenida. La luz natural de la noche era prácticamente nula, sin embargo podía distinguir su cuerpo un poco mejor que en el subsuelo.

Al mover el cuerpo Bianca entreabrió los ojos.

-Char… les… Me… muero.
-No, no morirás, tesoro. Pediré ayuda. Tú respira despacio… Por favor Bianca… Ten fuerzas. Sebastien nos está esperando. No debemos fallarle.

Sonrió apenas. Después las lágrimas llenaron sus ojos y corrieron por sus mejillas.

-Sebast… Sebastien… No pude verlo… Char… les… No pude… verlo…
-¡Sí lo verás!
-Me muero… Di… dile que… lo amo…
-¡Adrien! –grité estallando en llanto- ¡Adrien no me dejes solo! ¡Ayúdame amigo mío!

Una energía renovada entró en mi cuerpo y recorrió todos mis huesos…

-Adrien… Dame sabiduría para saber que tengo que hacer… Y fuerza para llevarlo a cabo…

Bianca se tensó por el dolor y abrió los ojos desorbitados.

-Sebastien… No po… no podré… verte…
-Bianca… Bianca no digas eso….

Respiré profundo y miré el cielo encapotado. La lluvia había cesado por completo. Ningún ruido se escuchaba, sólo esas voces lejanas y un ligero olor a éter.

-Charles… Dile… que lo amo.

Cerró los ojos y respiro entrecortado…

Limpié mis lágrimas para tener mejor visión.

-No querida… Se lo dirás tú misma.

Sin perder más tiempo hundí profundamente los filosos colmillos en su cuello.

(Perspectiva de Lenya)

Dos semanas que buscábamos a Bianca, a  Charles, y al chofer, sin tener novedades. Se los habían tragado la tierra o mejor dicho, el agua. La mansión permanecía en silencio y sólo se rompía cuando alguien regresaba de la búsqueda. Pero nadie traía buenas noticias…

Sebastien lucía demacrado. Nadie quería salir a cazar y nuestras fuerzas se desgastaban. Dormíamos turnándonos, sólo unas horas para volver a salir y buscarlos. Nadie quería beber ni comer. Nada, sólo buscarlos por aquellos lugares solitarios donde podrían estar heridos y escondidos de los humanos. Era evidente que Charles no había podido materializarse ni entrar en contacto con Sebastien. No éramos tontos… Quizás Charles estaría muerto. ¿Y Bianca? ¿Habría escapado de la inundación y habría perdido la memoria no sabiendo como regresar? Eso afirmaba Douglas de Bianca para tranquilizar a su padre… Pero yo tenía una versión horrible que mis labios no dejarían escapar frente a mi hermano. No podían estar vivos. Había transcurrido mucho tiempo. El agua poco a poco se había retirado dejando un reguero caótico en los barrios y el centro de Kirkenes. Varias pérdidas humanas y materiales… Y ellos… desaparecidos.

El reloj de la sala dio las siete menos cuarto de la tarde. Tomaba un café al coñac junto a Rodion, frente al hogar de leños sin fuego que encender. Él permanecía en silencio haciéndome compañía observando la puerta del Estudio de Sebastien de vez en cuando.

-En pocas horas saldrá por la ciudad –dije contestando a la pregunta silenciosa de Rodion –, y olvídalo, casi no ha dormido.
-He viajado ante noche a Murmansk. Todo sigue intacto. La casa, los alrededores, inclusivo te he traído varios fajos de dinero que te han dejado los militares por el buzón de correo.
-Bien… Cuando Sebastien este repuesto totalmente volveré a Rusia. Le será más fácil verme a Natasha. Está estudiando mucho en la Universidad y me extraña.

Rodion me miró fijo.

-¿Y Liz?

Eché un vistazo a la sala. Las cortinas, la alfombra, el piano. Cualquier cosa era mejor contemplar antes que la mirada de mi mejor amigo. Era difícil mentirle cuando tenía que enfrentar sus ojos.

-Liz se irá. Planean con Marin volver a su ciudad a fin de mes. Con algo de ahorros arreglarán la casa y empezarán una vida nueva. Dicen que ya no tiene que hacer nada aquí, sin Bianca.
-¡Pídele que se quede!

Esquivé la mirada nuevamente observando la escalera hacia la planta alta.

-¡Mírame Lenya!
-¿Qué quieres? –lo miré.
-Tú sabes que lo que sientes por ella es algo muy fuerte. No la dejes ir.
-¿A sí? ¿Y qué haría? Me animaría una noche de esas a entrar en su alcoba, hacerle el amor, y convertirla. Si todo saldría bien como al convertirte a ti, seríamos felices y le restregaría la felicidad a mi hermano por la cara.

Sonrió.

-Al escucharte no sé si alegrarme o apenarme, Lenya. Me entristece que te niegues a la felicidad y al verdadero amor. Porque a mí no me engañas. Por otro lado, me alegra que te hayas convertido en otro Lenya. En otro tiempo hubieras disfrutado pavoneándote para que tu hermano te viera.

Bajé la vista.

-No me hables de ese Lenya.

Un motor se escuchó lejano… O dos…

Sebastien salió apresurado del Estudio y corrió atravesando el parque. Lo seguí a medida que los portones se abrían. Ni siquiera habíamos esperado constatar por medio de las cámaras. Era suficiente con que Anthony y Ron no dieran alerta de peligro.

Lo primero que vi fue a Douglas en la moto que regresaba de buscar por la ciudad algún dato de nuestros seres queridos como todos los días. Tras él, a poca distancia, un patrullero pisaba sus talones.

-¡Lo que faltaba Douglas! –exclamó Sebastien-. ¿Superaste la velocidad permitida? No necesito un problema con la policía.

Douglas bajó de la moto.

-No vienen por mí, papá.
-¿Entonces?
-No lo sé. Me crucé con ellos y dijo Pretov que tenía que hablar contigo.
-¿Conmigo? ¡No digas que por Scarlet! No estoy de humor para que venga a hacerse el novio.

Douglas aguardó junto a la moto mientras el patrullero estacionaba. Me acerqué lentamente. Esto no me gustaba nada…

Pretov no tardó en salir dejando a un oficial en el volante. Sólo escuché que al cerrar la puerta de la patrulla avisó a su compañero, “se lo diré yo”.

Mis ojos se clavaron en algo que traía en las manos… ¿Qué era esa chapa?

Cuando se acercó a Sebastien descubrí que llevaba una matrícula de un coche.

-Buenas días…

Nadie contestó. No por falta de educación. En realidad, todos concentrados, teníamos la vista clavada en el objeto que traía en sus manos.

Sebastien lo miró fijo y percibí el miedo en todo su cuerpo.

-Lamento que tenga que venir por… Lamento molestarlos –titubeó.
-Scarlet está descansando –dijo Sebastien casi en un murmullo.

A esa altura mi hermano había comprendido que Pretov no había llegado hasta aquí por nuestra hermana. Era lógico que Scarlet hubiera trabajado durante el turno de la noche en la Jefatura y era probable que ya la hubiera cruzado. Sin embargo, creo que no quería pensar en otra cosa que no fuera la simple visita de un enamorado.

Pero cuando Pretov extendió la chapa de la limousine, Sebastien ya no pudo escapar de la cruel realidad.

-Rescaté esto de un coche hundido… ¿Lo reconoce señor Craig?
-No –fue la respuesta de mi hermano.

Me acerqué al igual que Ron y Douglas.

-¿Está seguro que no es la matrícula de su limousine? –preguntó- Juraría que…
-¡Le he dicho qué no! –gritó desbordado –¡Lárguese de aquí!

Pretov me miró y mi mirada le dijo todo. Asentí levemente con la cabeza entonces él me entregó la matrícula en la mano.

Sebastien estaba tieso y sus párpados permanecían cerrados.

-Me retiro –murmuró Pretov, y giró hacia la patrulla.

Mi hermano lo siguió apresurado. Lo tomó del brazo y lo atrajo de un movimiento hasta que sus rostros quedaron pegados.

-¿Quién le da derecho a romper mis esperanzas? ¡Es un hijo de puta!

El otro oficial salió de la patrulla para ayudar a Pretov.

Ron lo detuvo.

-No se preocupe –lo tranquilizó.
-¡Quiere soltar a mi compañero! –exigió sin poder atravesar la barrera de Ron.

Sebastien lo apartó y sus ojos se llenaron de lágrimas. Pretov bajó la cabeza y volvió a mirarlo con lástima.

-Créame que no me gusta esta parte del trabajo. Pensé que debía saberlo antes de permitir que siguiera esperando por ellos. Scarlet me dijo que tenía familiares desaparecidos que habían salido ese día del diluvio en la limousine. No hay dos limousines en Kirkenes, señor Craig, pero si desea continuar la búsqueda está en su derecho.

-¡Váyase! ¡Seguiré buscando hasta el fin de mis días!

Acompañé a Pretov hasta la patrulla.

-Gracias. Espero que entiendas…
-Sí… Yo entiendo. No te preocupes… Yo… No he comentado nada con Scarlet, me pareció que era conveniente que ella lo supiera y estuviera contenida por su familia.

Subió al coche y el otro oficial arrancó sin perder tiempo.

Vi como se alejaban por la ruta durante un largo minuto. No porque me divirtiera verlos perderse hacia Kirkenes, sino porque una vez que no tuviera excusa debía enfrentar la tristeza de mi hermano.

-Papá… -escuché a Douglas con voz temblorosa, a mis espaldas- No puede ser cierto.
-Sebastien… No se han visto los cuerpos, hay esperanza –dijo Ron.

Sin girarme, escuché su llanto… Se me encogió el corazón.

Tomando fuerzas no sé de donde giré y avancé hasta abrazarlo fuerte.
……………………………………………………………………………………………….............

Ya casi un mes de la visita de Pretov. Scarlet trabajaba en la Jefatura y no perdía dato que pudiera servir para alimentar la esperanza aun después del hallazgo de la matrícula de la limousine. Lo cierto que todos sabíamos que nunca íbamos a volver a verlos aunque nadie se atrevía a vociferarlo. Sebastien poco a poco se encerró en su Estudio. No intercambiaba palabras con nadie de la casa y salía solitario por las noches a buscarlos alimentándose de humanos en la ciudad. Parecía haber regresado a tiempos inmemoriales donde los vampiros insociales mataban indiscriminadamente.

Estaba realmente preocupado. Tarde o temprano nos descubrirían…

Una noche, mi hermano no salió de su estudio cuando el reloj marcó las siete de la tarde como tantas veces lo hacía cuando partía en la búsqueda. Él aseguraba que a las siete Bianca casi siempre llegaba de trabajar y tomó esa hora como punto de partida para la búsqueda de cada noche. Aseguraba que quedarse en la mansión después de esa hora sería intolerable para él, donde cada recuerdo de ella estaría grabado hasta en el aire de la casa.

Golpee el Estudio sin que nadie respondiera y sin dudarlo me materialicé dentro del ambiente.

Sebastien estaba sentado en el suelo, en un rincón, con la vista ida.

Me acerqué y lo tomé de los brazos sacudiéndolo.

-¡Hermano! Salgamos a buscarlos. No perdamos las esperanzas.

Me miró con ojos vidriosos, como los que tienen las muñecas sin vida.

-No quieras engañarme, Lenya. Tú y yo sabemos que si estuvieran vivos… Charles estaría aquí.

Quedé mudo.

-¿Lo ves? Tengo razón. He estado permitiendo que todos en esta casa busquen sin descanso pero ya no más. Deben seguir sus vidas. Tú también.
-Entonces, ¿qué quieres que hagamos?
-Lo que te he dicho. Diles que para ellos todo debe volver a la normalidad.
-Para ellos y para ti.

Me miró con una mueca de tristeza.

-No. Para ellos. Yo he muerto ese día que Pretov pisó mi casa a las siete de la tarde.
-Sebastien, hermano. No dejaré que mueras de tristeza. Tú me salvaste, ¿lo recuerdas? Ahora seré yo quien te saque de ese túnel oscuro.
-Lenya…
-¿Qué?
-Extraño a papá. Quiero irme con él.
-¡Pues no te dejaré hacer locuras! Tienes un hijo que te ama y te necesita.
-Mi hijo ya es un adulto. No quiero vivir sin ella, sin Charles... Y mi pobre y fiel chofer… Pobrecito.
-Escucha. Los buscaremos. Te prometo que seguiré a tu lado y no descansaremos hasta encontrarlos.
-¡Están muertos Lenya! No me tomes por idiota. ¡Un mes! Un mes que Charles no da señales de vida. ¿A ti te parece que puedo tener esperanza?
-Sí, tienes el deber de no bajar los brazos. Por ti, por nosotros, y por ellos. Ahora, iremos a cazar, te alimentarás como corresponde, y buscaremos por cielo y por tierra. Te advierto que no acepto un “no” por respuesta. Te dejé  meterte en mi corazón, cambiar mi vida por la que tengo ahora. Eso me da el derecho hacer lo mismo por ti. Así que ya lo sabes. No te dejaré morir, jamás.

Antes del amanecer Sebastien quiso dar un paseo por la playa y por supuesto no lo dejé solo. Nunca antes se había animado a mirar frente a frente al Mar de Barents, ese que le robó todo en aquella inundación trágica.

Después de observarlo inmóvil mientras el agua moría en las arenas y lamía sus pies, lo invité a sentarse junto a mí.

La noche lucía bellísima. La diadema de estrellas era abundante en un paño azul profundo. A la derecha, tras la sombra de las cumbres de mi padre, se divisaban los hilos verdes y naranjas de la aurora boreal. Estaba fresco aunque era mayo y no había llovido en semanas.

Apenas se dejó caer en la arena sus ojos se hundieron en las aguas serenas. Parecía que el odio escapaba del iris gris con el deseo de secar el mar hasta la última gota y así nunca más tener que contemplarlo aunque fuera de casualidad.

-Irónico, ¿verdad? Si hubiera cesado de llover en esos días… Parece una burla del destino. El Dios de los humanos debe odiarme –murmuró.
-Somos vampiros, hermano. Sería natural –sonreí.
-Sí…

Después siguió un silencio incómodo. ¿Qué podría decir yo antes tanta tristeza e impotencia? Sin embargo, él sí sabía que decir…

-No me despedí de ella.

Tragué saliva. ¿Por qué nunca se me había dado por leer libros de psicología? ¿Acaso hubiera sabido cómo manejarme ante la culpa de mi hermano?

-Ella te amaba y sabía que tú también.
-¿Lo sabía?
-¡Por supuesto!
-¿Cómo lo sabes? Nunca quise convertirla.
-No tiene que ver. ¿O acaso no la amaste?

Me miró con un brillo en los ojos.

-La amo, Lenya. No hables de pasado. Me destroza.

De pronto la voz de Douglas se escuchó a los gritos.

-¡Papaaaá! ¡Papaaaá! ¡Eeeeeeey! ¡Papaaaaá! ¿Dónde estaaás?

Nos pusimos de pie lentamente.

La luna iluminó su delgada figura corriendo desde los médanos hacia la costa.

-¡Aquí Douglas! –grité agitando mis manos.

Sebastien aguardó que su hijo llegara a toda carrera. Una chispa en su mirada lo delató. Pensaría ilusionado que habrían aparecido por fin en la mansión Charles o Bianca.

Se adelantó unos pasos y Douglas se frenó frente a él con la respiración entrecortada.

-¡Dime que ocurre!¿Se sabe algo de ellos? –su voz tembló de emoción- ¿Aparecieron?

Douglas tomó aire y después lo largó.

-Papá… No estoy ciento por ciento seguro… Pero creo que Bianca está viva.

(Perspectiva de Douglas)

Caminé como sonámbulo por mi habitación a oscuras. La tristeza no era parte de mí únicamente. Estaba arraigada en cada pared de la mansión. Me había cansado de llorar desde aquel día que el oficial Pretov había llegado a darnos la noticia. ¡Qué impotencia que la rabia y las lágrimas no cambiaran el destino! Nada podía hacerse tras una desgracia.

Preocupado por mi padre me recosté en el marco de la ventana y corrí las cortinas. La noche lucía con estrellas y luna llena. Conocía muy bien que mi padre jamás perdería las esperanzas aunque fuera en su interior. Por la sencilla razón que ese día que creyera verdaderamente que no vería más a Bianca, ese día… se dejaría morir.

Atrás de los pinos más altos, la reserva de lobos dormiría. Todos, menos Bernardo. Mi madre me había contado que Bernardo pasaba noches enteras sin dormir y que cuando lo hacía vencido por el sueño, se despertaba sobresaltado, se vestía apresuradamente, y corría hacia el bosque en busca de alguna señal de Bianca. Cualquier ruido en el bosque parecía sospechoso a sus ojos y aseguraba a mi madre que quizás ella estaba perdida y no recordaba como llegar a la mansión. Cualquier excusa para no pensar que Bianca estaba muerta y jamás la volvería a ver.

Sospechaba que gracias a mi madre, a Gloria, y al bebé que venía en camino, Bernardo no deseaba morir como mi padre. Pero a veces no necesitas desearlo, a veces caminas por este mundo como si de verdad lo estuvieras.

Corrí la cortinas cubriendo los cristales y me senté frente al ordenador. Encendí la pantalla y abrí el programa de juegos. Numa quizás estaba conectado desde su habitación y yo podría distraerme un breve rato para poder quitarme de la cabeza tanta angustia.

El Counter Strike abrió la primera plantilla. START – GAME OVER- EXIT.

Pulsé el START…

La silueta de Bianca se cruzó en mi mente. La imaginaba con su ropa de trabajo, pantalón y bata blanca, en una sala amplia… ¿La morgue? No… No era la morgue… Era un laboratorio…

Busqué el nombre de Numa entre los jugadores on line, en la lista superior derecha…

Bianca otra vez…

“Douglas”…

Escuché su voz… “Douglas, cariño. ¿Puedes escucharme?

Me revolví en la silla, inquieto… Su voz estaba grabada tan hondo en mi mente.

“Douglas, mírame cariño” ¿Puedes escucharme?”

Cerré los ojos para recordarla mejor… Su imagen surgió en mi mente como si estuviera a mi lado.
“Mírame cielo. Mírame a los ojos”

Imaginé su bello rostro sonriendo. Sus facciones perfectas y sus ojos… Sus ojos punzó oscuro, como si fueran borra de vino. Ojos borgoña…

Me incorporé de un salto y tambalee tirando la silla por el movimiento brusco. Ojos borgoña…

Di varios pasos atrás mientras la imagen se evaporaba en la mente.

Siempre había leído los pensamientos de Bianca pero ella nunca había podido conectarse conmigo… Pero ella era una simple humana…

¡Ojos borgoña!

Salí corriendo de mi habitación con el corazón en la boca, llevándome todo por delante.

-¡Papaaaá! ¡Papaaaá!


                                                    Fin del segundo libro. 

Continuará...


7 comentarios:

  1. Louuuuuuuu el libro no puede quedar asi!!!!!
    donde esta Bianca y como ella y Charles y tambien el chofer aunq me parece q el no sobrevivio q triste, pero ufff he sufrido con este capitulo de principio y fin, ohhh todos en la mansion estan sufriendo hasta el pobre de Bernardo...y esa vision de Douglasme dejo con una gran intriga, el final me gusto mucho ya espero el 3cer libro jeje, se q de vas a dar un tiempo para comenzarlo pero ojala q no sea mucho jaja, mil gracias Lou x compartir con nosotros esta grandiosa historia!!!

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  2. Hola Lou... ¡Qué mal lo han pasado estos queridos personajes en este último capítulo!
    No me podía imaginar que Charles fuese a convertir a Bianca... pero de no hacerlo, está claro que hubiese muerto
    Algo raro debe estar pasando para que no hayan podido regresar a la mansión... La verdad es que temo por Charles
    Entiendo la tristeza y el dolor de Sebastien... pero creo que Douglas le va a traer esperanza
    Hoy te felicito por esta gran novela y por este exquisito final
    Gracias a ti, Lou, por regalarnos tantos gratos momentos
    Y sí, Los Craig, me han emocionado, me han intrigado, me han hecho sonreír, me han hecho reír... y los he querido... por lo tanto, también me han hecho sufrir
    Felicidades, Escritora... Hasta luego, hasta tu próxima novela
    PLAS, PLAS, PLAS...
    Muchos besos

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  3. Ay, amiga, qué sentimientos contradictorios... Por un lado, orgullosa de haberte acompañado hasta el final de esta historia maravillosa y por otra un poco triste porque termina, pero quedo con la tranquilidad de saber que no nos quedaremos con esta angustia. Mi pobre Bianca y mi adorado Charles, espero conocer pronto qué pasó con ellos porque estoy convencida de que se encuentran bien. Gracias por compartir tu historia y felicidades por llegar a este punto increíble.

    Mil besos.

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  4. Uy Charles transformo en vampiro a Bianca o eso creo dejas en lo mejor esta saga. voy a extrañar mucho tus historias te mando un abrazo y tqm

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  5. Muchas gracias por haberme acompañado hasta aquí. Seguiremos recorriendo este camino. Los quiero mucho. Me hacen muy feliz. Un besote enorme.

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  6. Amiga no me puedo creer que ya hayamos llegado al final del segundo libro de los Criag! Seguir esta saga y la otra que tenias, ha sido genial. Tus historias muchas veces han sido fuente de inspiracion para seguir escribiendo y me alegra haber podido acompañarte durante este tiempo. El final ha sido increible, me has dejado con muchas preguntas que espero que se vayan respondiendo en el proximo libro. Espero que publiques algun dia esta maravillosa saga en papel.
    Muchos besos y abrazos, amiga :)

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  7. ojos de vampiro, al fin fue convertida,,,felicitaciones,,, me agrado mucho tu narrativas,,,saludos.-

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