Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

lunes, 16 de marzo de 2015

¡Holaaa! Dejo el capi 71 con algunas pistas de lo que ocurrirá muy pronto. Realmente las palabras de Gloria me han puesto piel de gallina. Algunas veces escribo convencida que no soy quien impulsa mis letras, como es el caso de la pequeña pelirroja. También dejo una nueva entrevista de otra lectora. Espero les guste. ¡Un besote enorme y gracias!

Preguntas de Sjoukje

Bianca.

 Lourdes: De parte de Sjoukje. Tres razones por las que amas a Sebastien.
Bianca: La primera… tiene un corazón bondadoso, es un buen hombre, jajajaa bueno… un buen vampiro. La segunda porque es muy masculino y varonil. Cuando bebe de un vaso hasta cuando camina o se sienta. Sus gestos, su voz, todo en el suena a macho, jajajajaja. Ehmm…. La tercera… es la razón superficial. Amo la belleza y perfección de su cuerpo y rostro. ¿Sonó muy liviano?
Lourdes: En absoluto, sonó a verdad.
 Bianca: Suerte, porque es la verdad.
Lourdes: Vamos por la segunda pregunta. ¿Qué es lo que te hace única?
Bianca: Acostarme con un vampiro siendo humana. Por ahora, claro.

Rio otra vez.

Bianca: No sé cuanto tiempo seré la única.
Lourdes: Cambiemos el sentido de la pregunta. ¿Qué te hace única para él?
Bianca: Ah… Creo que mi carácter. Mujeres bonitas está lleno el mundo pero no todas enfrentan a un vampiro defendiendo mis posiciones a como dé lugar.
Lourdes: ¿A veces exageras?
Bianca: Sí, creo que sí. Soy terca.
Lourdes: La tercera pregunta de nuestra amiga Sjoukje: Descríbete en 3 palabras.
Bianca: Terca, terca, terca.

Rio.

Lourdes: ¡Bianca!
Bianca: Okay… Creo que esas tres palabras serían, “una inmejorable amiga”.
Lourdes: ¿La amistad sobre todas las cosas?
Bianca: Exacto.
Lourdes: La cuarta… Si pudieras cambiar una sola cosa de tu empleo, ¿qué sería?
Bianca: ¿Sjoukje cambiaría algo de su empleo? 
Lourdes: Eso no lo sé. Ella te pregunta a ti.
Bianca: Cambiaría… No tener contacto ninguno con los familiares de los cadáveres que llegan a la morgue.
Lourdes: ¿Eso por qué?
Bianca: Me da pena, no me hace bien la tristeza en los demás.
Lourdes: Entiendo.

Sebastien.

A la tarde busqué a Sebastien por toda la casa… Parece que había viajado a las cumbres. Me entretuve jugando a los videos con Douglas… Me ganó en todos. ¡Qué rabia!

Sebastien regresó a las diez de la noche. Lo encontré en el Estudio revisando papeles.
Lourdes: Tengo  preguntas de Sjoukje para ti. Si estás muy ocupado regreso luego.
Sebastien: Nada que no pueda postergar, adelante con las preguntas de Sjoukje.
Lourdes: Dime tres razones por las que amas a Bianca.
Sebastien: ¿Se supone que debo contestar rápido? Porque no es tan fácil.
Lourdes: Tómate tu tiempo.
Sebastien: ¿Lo leerá Bianca?
Lourdes: Quizás algún día cuando edite el libro.
Sebastien: Okay… No sé si hay razones. Creo que por enamorarme desde que la vi y amarla como la amo no pienso que haya algún razonamiento. Surgió y listo. En realidad si se trata de amor no comparto que haya alguna razón. Todo lo contrario. Porque si te pones a evaluar supongo que uno se enamoraría de seres perfectos que dicho sea de paso no hay… No sé, creo que no hay razón ni motivo, es atracción y un flechazo de Cupido.
Lourdes: ¿Crees en Cupido?
Sebastien: ¿Por qué no? ¿Tú?
Lourdes: No, me parece fantasioso.
Sebastien: Suenas muy práctica. ¿Qué haces escribiendo sobre vampiros?
Lourdes: Es diferente.
Sebastien: ¡Por supuesto! Cupido es un ángel que no tiene colmillos.

Rio.

Lourdes: ¡Gracioso! Otra pregunta de Sjoukje, ¿cuál es el objeto más antiguo que tienes?
Sebastien: La cruz de platino. Me la regaló mi padre al nacer.
Lourdes: Curioso, una cruz para un vampiro.
Sebastien: No si lo que quieres es disimular entre humanos.
Lourdes: Entonces, ¿tú padre sabía que tú al hacerte mayor ibas a mezclarte con humanos?
Sebastien: Yo creo que mi padre era un ser con una intuición admirable.
Lourdes: ¡Gracias Sebastien!
Sebastien: Ha sido un placer.

Douglas.

Las siguientes preguntas eran para Douglas… No sé porque no se las había hecho cuando jugamos videos. Cuando lo encontré nuevamente estaba conversando con Marin frente al hogar de leños.

¡Perfecto! Ahora sí me sentía la reina de lo inoportuno…

Marin me vio y sonrió.

Marin: ¿Alguna pregunta para mí?
Lourdes: No, para Douglas.
Marin: Okay, no hay problema. Debo entrar a trabajar. Bye bye.
Loudes: Gracias guapa.
Douglas: ¿Quién quiere saber sobre mí?
Lourdes: Sjoukje.
Douglas: Soy todo oídos. 
Lourdes: ¿Que es lo que te hace único?
Douglas: Ser un vampiro con ojos de lobo.
Lourdes: Es verdad. No hay mejor respuesta.
Douglas: ¿Verdad?
Lourdes: Descríbete en 3 palabras.
Douglas: Uy… Bueno… Creo que soy sensible, impulsivo, y caprichoso.
Lourdes: ¿Si pudieras volver atrás en el tiempo para ver algo, donde irías, y porque?
Douglas: A las cumbres. Me gustaría ver a mi abuelo. Nunca lo pude disfrutar al recuperar la vista. Él ya había fallecido.
Lourdes: ¿Qué es lo mejor que te ha pasado?
Douglas: Mmm… No creo que lo mejor me haya pasado. Lo mejor está por venir. Sin embargo, depende de la autora.
Lourdes: ¿No digas? ¿Qué responsabilidad?
Douglas: Confío en ti.
Lourdes: Gracias cariño. Pero si tuvieras que elegir un hecho del pasado, ¿cuál sería?
Douglas: El reencuentro con mi madre. Aún lo tengo en mi memoria. Aunque no podía verla, escucharla por primera vez decir “hijo” y que me abrazara fue algo grandioso.
Lourdes: ¡Gracias Douglas!

¡Gracias Sjoukje!

Capítulo 71
Más profecías.

(Perspectiva de Douglas)

Contra la pared lateral de garaje, en los fondos de la mansión, picaba una pelota de tenis una y otra vez con la furia comiéndome las entrañas. ¿Cómo era posible que no hubiera dejado en paz a Clelia en su relación con Hans? ¿Por qué había sido tan caprichoso y creerme que yo era su felicidad?

Cuando Hans vino a llorar a su tumba me desgarró verlo así. La amaba demasiado, quizás más que yo. Él me confesó haber conocido nuestra relación y sin embargo no se inmiscuyó para no traerle problemas. Mientras yo continuaba atosigándola para que se decidiera por mí ella se habría encontrado en un callejón sin salida. Todo por mi culpa…

Ahora lo veía claro… Clelia no se animaba a decirme que yo no era su amor. ¡Por supuesto! Era el chico bueno, inteligente, perfecto, ¿cómo desilusionarme?

Tenía que haberlos dejado ser feliz.

La pequeña pelota dio de lleno en la pared y se desvió hacia una de las pequeñas ventanas de la tercera planta. Por suerte los vidrios estaban corridos para que el aire de la mañana impregnara el altillo.

Me quedé viendo la elíptica hasta perder la pelota por el hueco. Unos débiles rayos de sol entibiaron mi cara. Suerte que el astro rey no me perjudicaba como a los vampiros. Me gustaba sentir ese calor tibio en la piel.

Nunca me había preguntado que sería de mi futuro si mis genes de lobo ganarían terreno. Crecería, me desarrollaría, envejecería, como mi madre, como Bernardo, como todos los licántropos de la reserva.

¿Qué haría mi padre al verme partir de este mundo y él aún conservándose joven e intacto?

La genética en nosotros era un misterio. Y no eran mis ojos de lobo lo que me hacía pensar en esas diferencias con los Craig, era la herencia de mi madre que daría vueltas en mi sangre y algún día despertaría. Quizás no lo haría nunca y yo quedaría suspendido en alguna determinada edad.

De pronto la figura de Lenya asomándose por la ventana del altillo me puso los pelos de punta. Me miró fijo y mantuve la mirada por largos segundos. Su rostro estaba serio, aunque demacrado. Comprendí que el sol de esa mañana habría salido gracias a su ayuda. A mí me daba igual. Prefería la lluvia torrencial que verle la cara o que hiciera lago por nosotros.

Torcí el rostro cuando escuché la voz de Charles.

-Pequeña genio, ¡bienvenida! Buenos días Sabina.

Transité apresurado el sendero del costado izquierdo que daba a los jardines de la mansión.

Mi madre y Gloria saludaban a Charles. Los portones se cerraban lentamente y la visión de la furgoneta estacionada en la puerta lentamente desaparecía.

Habían llegado en el viejo vehículo de Bernardo y yo no las había escuchado. Estaba tan concentrado en mi rabia y dolor.

Mi madre sonrió al verme y Gloria corrió hacia mí. La alcé dándole tres vueltas en el aire y su risa de cascabel fue música para mis oídos.

-¡Qué sorpresa mamá!
-Mi amor, la verdad es que no fue mi idea venir a visitarte.

Me dio dos besos en cada mejilla y miró a Gloria que me observaba desde su escasa altura.

-¿Ah sí? ¿La señorita quería verme?

Gloria asintió con la cabeza sin perder la sonrisa fresca que siempre la acompañaba.

-A decir verdad… Moría por verte hijo, pero pensé que querías estar solo. Gloria me decidió.
-Has hecho bien. ¿Desayunaron?
-Sí, no te preocupes. Bernardo nos preparó café y unos bizcochos de limón, es buen cocinero –sonrió-. Él tuvo que reunirse con el Chamán.
-Entiendo. ¿Cómo están Verena y él?
-Bien cariño. Eso creo. No hablamos mucho. Se instalaron en la cabaña de Hans.
-Ah… Okay…
-¿Tú, cómo estás?
-Sobreviviendo.
-Ya pasará cielo. Créeme.

Charles interrumpió.

-Pasemos a la sala, Margaret prepara muy rico café, y para ti –dijo señalando a la pequeña pelirroja-, hará un chocolate riquísimo que te chuparas las patas.

Gloria estalló en risa.

-¡Charles, no tengo patas!
-¿Ah no? ¿Pero no eres una loba?
-Nooo Charles, aún no. Falta muchos años.
-Ah entonces, te chuparas los dedos.

Reímos hasta que Lenya salió al portal. Con pasos decididos se alejó camino al portón.

-Buenos días –murmuró con su clásico mal humor.
-Buenos días -respondió mi madre.
-¡Hola tío Lenya!

No sé quien de todos nosotros fue el más sorprendido. Hasta el propio Lenya se detuvo en seco y la miró.

Gloria lo miró fijo y hubiera jurado que un atisbo de temor cruzó su mirada, sin embargo una sonrisa fue ganando a su boca carmín y lo observó con alegría.

-Hola Gloria –contestó Lenya después de salir del estupor.

Se inclinó hasta tocar una rodilla en el suelo. Una de sus manos hizo ademán de que se acercara y mi hermana, no lo dudó.

Ver su diminuta mano deslizarse por la palma de ese vampiro tan poderoso me estremeció. Sólo un movimiento y la estrujaría deshaciéndola en pedazos.

No fue el miedo que me llevó a no pensar más y acercarme, sino los celos. Gloria se acercó más y lo rodeó con sus brazos por el cuello y eso era difícil de masticar.

-Tío Lenya… Te quiero mucho.
-Yo también.

Otelo hubiera sido nada al lado mío. En seis zancadas estuve al lado y tiré de ella para alzarla entre mis brazos.

Gloria no se resistió pero noté cierta reticencia al alejarse de él.

-Vamos a desayunar –ordené secamente.

Gloria observó a Charles y a mi madre hablar sobre las flores de algunos canteros. Entonces miró a Lenya y murmuró.

-Sé que vencerás tus miedos… y tu corazón hará lo correcto.

Creo que ni Lenya ni yo entendimos esa extraña frase. Pero Gloria era así. Ni Bernardo ni Sabina entendían palabras que salían de su boca como si fueran profecías. En la reserva en Suiza se comentaba si la niña era una futura alfa.

La deposité suavemente en el suelo y tomé su mano. Lenya quedó algunos segundos mirándola y ella a él.

¿Sus miedos? ¿Gloria se refería a la oscuridad? ¿Esa a la que le temía tanto el hermano de mi padre? ¿A qué se refería Gloria con “hacer lo correcto”?

Enojado con la situación cogí a Gloria y caminamos hacia la mansión. Lenya había desaparecido en el aire.

Al entrar a la sala Margaret nos recibió.

-¿Escuché que alguien quiere chocolate? –sonrió batiendo palmas.

Gloria rio.

-¡Sii yo!
-¡Voy por ello!

Mi padre salió del Estudio y sonrió al ver a mi madre.

-¡Esto sí que es una sorpresa!

Mi madre lo saludó feliz y Charles se retiró a la cocina. Mi padre buscó alrededor de la sala, curioso.

-¿Y tu tío, Douglas? Creí que se quedaba a desayunar.
-Lenya dirás, se fue.

Al escuchar mi protesta sutil al mencionarlo como mi tío, mi padre rodó los ojos. Después guió a mi madre hacia la cocina.

 Gloria tiró de mi mano hasta que me arrodillé en el suelo para estar a su altura.

-¿Qué te ocurre, genio en cubierto? –sonreí.

Pero ella no sonrió… Su voz sonó segura, casi como una sentencia.

-Cuando la noche se cierre sobre el bosque y la lluvia caiga torrencial, la muerte rondará cerca. Tú Douglas, lo llamarás por el debido nombre. Cuando los truenos tapen tu voz de auxilio… Sólo él la escuchará.

Mentiría si las palabras de Gloria no me erizaron la piel. Pero traté de componerme y la dirigí a la cocina para tomar el chocolate prometido.

No tenía dudas que la pequeña pelirroja se refería a mí y a Lenya, era algo incoherente y disparatado pero aun así, las palabras se metieron en mi mente y mi corazón una y otra vez.

“Tú Douglas, lo llamarás por el debido nombre. Cuando los truenos tapen tu voz de auxilio… Sólo él la escuchará.”

(Perspectiva de Lenya)

Llegué al centro de Kirkenes materializándome en un callejón solitario. Sólo un borracho yacía murmurando cosas inentendibles y apenas me miró.

Los negocios se veían poco iluminados ya que el sol maldito había salido esa mañana. Yo mismo había provocado eso desde el altillo pero había sido un pedido de mi hermano, ya que si continuaban las tormentas no podríamos viajar a la isla y nos urgía presentarnos con la compañía petrolera.

El olor a coco del bloqueador que despedía mi piel me ponía de mal humor. Sin embargo, no alteró mi entusiasmo por comprarme un móvil de una vez por todas y no ser menos que la rubita. Además Natasha tenía uno y no podía pasar por un cavernícola encerrado en el siglo pasado.

Observé las vidrieras una por una…

Negocios de computación, negocios de ropa, farmacia, etc…

¿Dónde diablos vendían móviles?

Caminé alrededor de tres cuadras y me detuve en un taller mecánico. Dos hombres tomaban café de pie frente a un Ford Scort desarmado y un tercero estaba tirado bajo el coche manipulando una pesada herramienta.

-Buenos días. Disculpen. Busco un negocio donde vendan móviles.

Uno de ellos depositó la taza en el techo del coche y se acercó a la acera. Miró hacia la esquina de la derecha y señaló con el índice.

-Allí en la esquina. Es el negocio que dice George ´s Store.
-Okay gracias.

Tomé el camino indicado hasta llegar a la esquina. La vidriera era gigantesca y no sólo eran un muestrario de aparatos de móviles de variados tamaños y colores sino que había equipos de música y televisores.

Con temor de hacer el ridículo, porque no decirlo, quedé paralizado. Desconocía como pedir un móvil adecuado y estaba seguro que si quisieran me hubieran vendido un zapato con números y hubiera partido feliz.

Bufé con rabia. Tenía que haber pedido ayuda a mi hermano o Anthony, o quizás Ron. Pero sentía que cualquiera se hubiera burlado de mí.

El motor de una moto se escuchó a mi espalda entre tanto bullicio del tráfico del mediodía.

Giré mi cabeza cuando escuché.

-¡Hola Craig!

Fruncí el ceño.

Grigorii…

-¿Qué tal? ¿Todo bien? –saludó con una sonrisa abierta.

Tenía gafas de sol, chaqueta de cuero, y sus jeans azules dejaban ver sus botas texanas marrones. Se notaba que hacía ejercicio y su rostro y postura orgullosa indicaba que gozaba  de una alta autoestima incapaz de derrocarla.

Su sonrisa fue como una puñalada. El muy maldito lejos de huir y tenerme miedo de cruzarme parecía disfrutar ese momento de verme cara a cara, aunque sea por casualidad.

-¿Estás por comprarte un móvil o una TV?

Quedé mudo.

¡Qué demonios le importaba!

-Solamente miraba.
-Sí, me di cuenta. Te noté perdido frente a la vidriera.

Bajó de la moto y la subió a la acera. Con poco esfuerzo la arrastró rodando hasta el sitio donde se permitía estacionarla.

No podía negarlo, era fuerte, hubiera sido buen partido para mi hermana siempre y cuando fuera un vampiro. Pero Grigorii no lo era.

Se apartó de la moto y yo aún seguía clavado en el mismo lugar.

-Si quieres podemos tomar unas cervezas en el pub de la acera del frente. Es un buen sitio. Podríamos conocernos ya que tu hermana y yo…

Antes de que terminara la odiosa frase lo interrumpí.

-Debo comprar un móvil, otro día será.
-Entonces, te espero. Tengo el día libre.
-Yo no –protesté.
-Bien, pero mientras estás comprando tu aparato podemos hablar algunas palabras.
-¿Hay otro remedio? Porque sospecho que no te apartarás de mi lado hasta conseguir hablar conmigo.
-Acertaste –contestó, quitando sus gafas y señalando la puerta del negocio.

¡No podía creerlo! ¿Quién se creía que era? Sin embargo por otro lado podía servirme de ayuda para comprar ese maldito aparato, así que no protesté.

Nos acercamos al mostrador y la señorita rubia de cabello largo nos miró a los dos. Creo que antes de balbucear un “buenos días” nos observó varias veces de arriba a abajo.

-Buenos días -saludó Grigorii-, buscamos un… ¿Un móvil o una Tv?

Me miró para que contestara y rápidamente aseguré.

-Un móvil, sí… Buscamos un móvil.
-¿Qué empresa de teléfono tiene contratada?

Cuando la chica preguntó sobre el tema creí que iba a morir. ¿Qué empresa? ¿De qué hablaba?

Grigorii me salvó.

-Todavía no lo sabemos. ¿Has ofertas en especial?
-Sí señor. Si es por Movitel tiene estos móviles a buen precio. Si ha contratado con Celular Company, son todos estos.

Señaló las dos vitrinas que exhibían modelos muy similares.

No sabía que hacer.

Grigorii se acercó a la primera vitrina y señaló a la joven tres aparatos.

Muéstrenos esos.

La empleada no lo dudó. Creía firmemente  que a nada le hubiera dicho que no. Se notaba la cara de libidinosa cuando nos miraba.

Grigorii no prestaba atención a la sonrisa que le prodigaba la melosa. Eso me pareció correcto. Aunque podría haber estado fingiendo frente a mí. Después de todo debía quedar bien frente a un posible cuñado.

Se acercó a mí sosteniendo uno de ellos y los otros dos móviles los devolvió.

-Mirá, este es un modelo ATN 2014. Es muy bueno, resistente a los golpes con memoria rápida por si quieres bajarte un video de You Tube y además lo tengo yo. Podré guiarte como usarlo. ¿Estás conforme?

Asentí sin mucho que agregar. Quité mi billetera y pregunté el precio.

En el instante que buscaba las varias coronas para pagar, Grigorii interrumpió.

-Oye… ¿No puede haber una rebaja? Después de todo es un modelo viejo en comparación con otros –dijo a la chica que nos miraba embobada.
-Es que no soy la dueña del negocio. Déjenme preguntarle al dueño.
-Gracias eres muy atenta.

La joven desapareció tras una puerta y nos quedamos en silencio hasta que otro comprador entró al negocio.

-Buenos días, ¿están atendiendo? –dijo un hombre viejo.
-Sí, la empleada ya regresa –contestó Grigorii.

Quitó de la chaqueta su móvil y me mostró el funcionamiento básico.

-¿Ves? Es fácil.

De verdad no era complicado así que me entusiasmé.

Cuando la empleada regresó confirmó que nos rebaja el precio así que sonreímos satisfechos.

Salí de allí dispuesto a regresar a la mansión pero Grigorii me detuvo.

-Me debes una cerveza, anda, vamos al pub así hablaremos.

Lo observé con el mal humor creciendo en mis entrañas. Sin embargo verlo tan decidido a hablarme no sólo me trajo curiosidad. También me dio temor.

Ya en el pub y con una cerveza y un whisky de por medio Grigorii rompió el silencio.

-Sueño con Scarlet antes de conocerla.

Tragué el líquido ambarino de un sorbo que me quemó hasta la faringe.

-¿No digas? –contesté.
-Sí, lo creas o no. Pero no te he traído aquí para contarte mis premoniciones con tu hermana. Sino la que he tenido contigo, anoche.

Arquee la ceja y sonreí.

-No digas que finalmente te has dado cuenta que gustas de mí en vez de mi hermana.

Negó con la cabeza obviando la broma.

-Lenya, que hoy te haya encontrado sospecho que no es casualidad. Por lo tanto necesito decirte que soñé.
-Adelante –murmuré ya con un humor de los mil demonios.

¡Qué situación tan ridícula!

-Tú corrías por un bosque aterrorizado, rodeado de oscuridad.

Me inquietó el sólo escucharlo decir esas cosas. ¿Oscuridad? ¿Cómo sabía de mis miedos?

-Sigue –susurré con recelo.
-Tú… No sé… el sueño se pierde a veces, no recuerdo toda la secuencia… Estoy seguro lo que ocurre después… Hay un pozo… Un pozo el cual no dudas en tirarte… Sé que te parecerá ridículo pero… Debía contártelo.

Encogí mis hombros tratando de no dar importancia. No es que no creyera en premoniciones. Mi madre misma era la prueba de que había seres que podían tener visiones.

-Debo irme Grigorii.

Me puse de pie terminando mi whisky. Me miró y asintió resignado.

-Ten cuidado con mi hermana, sabes que aunque me hayas ayudado con la compra nada es suficiente si deseas cortejarla. Tendrás que demostrar que lo vales.
-Lo valgo. Porque estoy enamorado de ella.

Respiré profundo para no ahorcarlo ante semejante confesión.

-Me voy, gracias por la ayuda.

Tiré tres billetes sobre la mesa y me dirigí  hacia la puerta.

Sentí que me observaba como me alejaba. Sí… fue extraño ese encuentro pero en ese instante no supe interpretarlo.





9 comentarios:

  1. Hola Lou... Me han encantado las preguntas a Bianca, Sebastien y Douglas
    Gloria me sorprende muchísimo y estoy segura de que algún sentido tiene lo que le ha dicho a Lenya y a Douglas
    El encuentro entre Lenya y Grigorii también me ha gustado... Lenya ya tiene móvil y, a mejor precio, gracias a Grigorii ;-)
    Ya sabía que Grigorii soñaba con Scarlet antes de conocerla... pero el sueño que ha tenido con Lenya me deja inquieta
    Muchas profecías... y creo que todas se cumplirán
    Muchas gracias por este nuevo capítulo que me ha encantado
    Besos

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    1. ¡Hola Mela! Muy buenas las preguntas de Sjoukje, es cierto. En cuanto al capi. Es evidente que Douglas corre peligro. Hay enemigos muy cerca de él y Gloria ya dejó sentado que no es precisamente Lenya. Deberían escucharla. Pero lamentablemente creo que pasará por alto.
      Grigorii ha ayudado a "su cuñado" por decirlo así, y creo va por buen camino. Él tiene premoniciones pero como todo lo que trata de ello no hay explicación empírica alguna. Debemos esperar. Un beso enorme querida amiga y gracias por estar siempre.

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  2. Uy veamos que pasa Lenya y si los sueños de Grigorri se cumple un genial capitulo, siempre me dejas con ganas de más .

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    1. ¡Hola Ju! Yo creo que se cumplirán, veremos que pasa como tú dices. ¡A esperar mi reina!
      Un besazo enorme!!

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  3. Muy buena la entrevista me gusto mucho, hay personas q tienen buenas ideas, vamos a ver q tal la mia jeje, y bueno esas premoniciones de los 2 me dejo con escalofrios xq parece q los implicados son Lenya y Douglas asi q se vienen cosas muy importantes, ahhh q intriga, ja y todo complicado el pobre de Lenya comprando celulares y lo ayudo la persona q menos pensaba jeje, gracias x el capitulo!!!

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    1. ¡Hola Laura! ¡Las próximas son tus preguntas guapa! Sí, da escalofríos las premoniciones de los dos. Hay que ver si tienen final feliz, yo creo que sí. A Lenya lo ayudaría a comprar celulares encantada de la vida jajjaa. ¡Un besote grande mi niña y gracias!

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    2. Aahh q nervios las proximas preguntas son las mias ahhhh jajaja
      sip yo tambien le ayudaria a Lenya, y todos merecen un final feliz, saludos!!!

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  4. Dios amiga, cuantas cosas han pasado desde la ultima vez que pude pasar por tu blog!! Me he leido los capitulos del tiron, no he podido parar de leer hasta terminar este y sabes? ¡Me ENCANTARON! Espero que subas nuevos capítulos prontos ;)
    Besitooss

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