Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

sábado, 21 de marzo de 2015

¡Holaa! Feliz fin de semana. Aquí está el capi 72 con un beso de un vampiro a una humana... Y no es Sebastien y Bianca... Creo que ustedes lo estaban deseando.
Antes esta nueva entrevista creada por Laura.
¡Laura, que te diviertas con estos dos! Yo lo he pasado bomba, créeme.

Preguntas de Laura:


Sebastien.

Kirkenes en marzo gozaba de un tiempo agradable. La noche estaba fresca y en el cielo podía observarse la maravillosa aurora boreal. Sebastien estaba sentado en uno de los canteros del parque fumando un cigarrillo junto a Lenya. Ambos me vieron caminando hacia ellos, por el sendero que daba a los portones.

Lourdes: ¡Holaaa! Soy yo otra vez con más preguntas. Esta vez son de Laura.
Lenya: ¿Me quedo o me voy?
Lourdes: Te quedas.
Sebastien: Entonces me iré yo.
Lourdes: No, tampoco.
Lenya: ¿Las preguntas son para los dos?
Lourdes: Exacto.
Lenya: ¿Qué quisiera saber Laura de mí?
Lourdes: Primero Sebastien.
Lenya: ¿Por qué primero él?
Lourdes: Porque Laura lo dispuso así y no alteraré el orden.
Lenya: Pero eso no alterará las respuestas.
Lourdes: Pero yo quiero respetar el orden.
Sebastien: No la hagas rezongar. Anda Lourdes, pregúntame.
Lenya: ¿Me puedo quedar a escuchar que responde mi hermano?
Lourdes: Por supuesto. Eso sí, no interrumpas.
Lenya: Desde cuando interrumpo.
Sebastien: ¡Ya Lenya! Te escucho Lourdes. Ven siéntate aquí, entre nosotros.
Lourdes: Prefiero el cantero de al lado.
Lenya: ¿Nos tienes miedo?
Lourdes: ¿Miedo yo? Estás loco.

Lenya rio.

Sebastien: Lenya, deja ya de molestarla. Te escucho, Lourdes. ¿De quién has dicho que eran las preguntas?
Lourdes: De Laura.
Sebastien: Vale.
Lenya: Sigo sin entender porque no puedo ser primero.
Lourdes / Sebastien: ¡Bastaaa!
Lenya: ¡Okay!
Lourdes: ¿Que parte del mundo te gustaría conocer?
Sebasten: Mmm… Creo que Al Aziziya. En Libia.
Lourdes: ¿Nunca has pisado?

Rio.

Sebastien: ¡Noo! Es el lugar más caluroso del mundo. Se me haría difícil.
Lenya: ¿No es el Valle de la Muerte en California?
Sebastien: Tengo entendido que no. Pero ese lugar tampoco conozco. ¿Tú sí?
Lenya: No he salido mucho por el mundo.
Sebastien: Ahora al menos irás más a menudo a Moscú, ¿verdad?

Arqueó una ceja y sonreímos.

Lenya: ¡Graciosos! Conozco porque leo mucha geografía.
Sebastien: ¿Y qué más sabes de ese lugar? No había escuchado sobre esa región.
Lenya: Se encuentra ubicada la cuenca de Badwater, el punto más bajo de América del Norte. Puede no llegar a llover en un año y cuando las temperaturas se calientan ascienden pero quedan atrapadas por las montañas así que vuelve hacia abajo.
Sebastien: ¡Mira! No te hacía tan estudioso. Desde ahora te llamaré “profesor”.
Lenya: Ni se te ocurra.
Lourdes: ¡Chicos! ¿Puedo seguir?
Sebastien: Adelante, lo siento.
Lourdes: ¿Te gustaría visitar Costa Rica?
Sebastien: Ya la he visitado.
Lourdes: ¿No digas?
Sebastien: Sí, fue por un capricho de Sabina.
Lourdes: ¡Cuéntame!
Lenya: Uuuf, iré por un trago. ¿Quién quiere coñac?
Lourdes / Sebastien: ¡Yo!

Lenya partió desapareciendo en el aire.

Lourdes: Cuéntame de Costa Rica.
Sebastien: Es precioso. Aunque fui de casualidad. Sabina estaba conmigo en esa época. Ella quería una ranita de oro de la cultura Díquis.
Lourdes: ¿Le compraste una ranita?
Sebastien: Bueno… No exactamente. La tomé prestada del Museo de Oro Precolombino de San José.
Lourdes: Tu “tomé prestado”  me suena a robo.
Sebastien: Juro que la devolví cuando nos distanciamos.
Lourdes: Vale, sigamos. Los Díquis son…
Sebastien: Ah sí, son los ancestros de los actuales Borucas y Térrabas. Se distinguían por las piezas de oro y esculturas de piedra.
Lourdes: ¡Gracias al cielo te pidió una ranita!

Rio.

Sebastien: También le traje un ramo de orquídeas de Monteverde. Son famosas en Costa Rica. Hay más de mil especies de ellas.
Lourdes: ¡Qué romántico! Juro que Bianca nunca no lo sabrá.
Sebastien: ¡No sabes cómo te lo agradezco!
Lourdes: ¿Has traído algo más?
Sebastien: Café para Charles. Es muy rico.
Lourdes: Otra pregunta de Laura. ¿Si fueras un deportista que deporte te gustaría practicar?
Sebastien: Mmm…
Lenya: Ballet, me encantaría verte con un tutú vestido.
Sebastien: Lourdes dijo deporte, no danza, tonto.

Lenya surgió como si nada a mi espalda y me entregó un vaso con coñac. Dejó la botella para beber de ella con su hermano.

Sebastien: Creo que me gustaría practicar esquí.
Lourdes: Me parece acorde con la zona. Dime, ¿quiénes son tus autores favoritos en literatura?
Lenya: ¡Pero si éste no lee nunca!
Sebastien: ¡Cállate! Mmm… Me gustaban mucho los Contractualistas. Por ejemplo Hobbes.
Lenya: Uuuuy, “el hombre es el lobo del hombre”.
Sebastien: ¿Lo has leído?
Lenya: Por supuesto.
Lourdes: ¿Qué más?
Sebastien: Marx, Weber… En general sobre Ciencia Política.
Lourdes: ¿Autores de novelas románticas?
Sebastien: No.

Lenya tomó un trago de coñac.

Lenya: Eres un cretino, dile que te gusta su novela. ¿No entiendes que espera que digas eso?
Lourdes: ¡Mentira!

Los dos rieron.

Sebastien: Me agrada tu novela, Lourdes.
Lenya: No es verdad, una vez dijo que prefería Drácula.

Sonreí.

Lourdes: Si pierdo contra Bram Stoker no me sentiré deshonrada.
Sebastien: Eres tú el cretino. No la pelees.

Lenya rio otra vez.

Lourdes: Laura pregunta qué películas te gustan, ¿de acción, románticas, de miedo, o no te gusta ninguna?
Sebastien: De acción.
Lourdes: La última para ti… ¿Por que a veces eres tan terco?
Lenya: ¿Me toca a mí?
Lourdes: ¡Espera que él termine de responder!
Lenya: Ufaaa, pásame la botella.
Sebastien: Toma la botella… Laura se equivoca, yo no soy terno. La terca es Bianca.
Lourdes: Para Laura eres tú.
Sebastien: No, yo no soy.
Lourdes: Muy bien, ¿esa es tu respuesta?
Sebastien: Definitivamente.
Lourdes: Gracias por tu colaboración.
Sebastien: De nada, pero dile a Laura que no soy terco.
Lourdes: Ella sabe sacar sus propias conclusiones. Lenya… ¿Cuando te vas animar con Liz a dar el paso para conquistarla?
Lenya: ¿Esa es una pregunta?
Lourdes: Sí.
Lenya: Le diré a Laura que no quiero conquistar a Liz.
Lourdes: No engañas a una fan.

Lenya me miró fijo y bebió un trago de coñac.

Lenya: Bueno… A veces. Sólo esperaré que ella quiera conquistarme. No tengo que hacer nada. Liz está muerta por mí.
Lourdes: ¿Tú no?
Sebastien: Estás mintiendo.
Lenya: Calla, yo no me he metido en tus respuestas.
Sebastien: ¡Claro que sí!
Lenya: ¿Estás vengándote?
Lourdes: ¡Chicoooos!
Lenya:  Pues, ya te he respondido. Esperaré que venga a mí.
Lourdes: No me parece justo.
Lenya: Eso haré.

Sonreí.

Lourdes: ¿Estás seguro? Recuerda que la autora soy yo.
Lenya: A veces eres tan mala Lourdes.

Reí.

Lourdes: Segunda pregunta para ti. ¿Por qué a veces eres tan arrogante?
Lenya: No soy arrogante.

Arquee la ceja.

Lenya: Okay… Tengo motivos. Soy perfecto.
Lourdes: Eres insoportable. En realidad lo pareces. Abre tu corazón. No saldrá de aquí.

Me miró dudoso.

Lenya: Bien… Creo que es un escudo, pero no se lo digas a nadie.
Lourdes: Sigamos… Si Douglas es tu sobrino, ¿por qué no tratas de llevarte bien con él?
Sebastien: ¡Gracias Laura! ¡Lo mismo me pregunto todos los días! ¡Y tú pásame la botella!
Lenya: Lourdes, Sebastien está molestando y no deja que responda, así no puedo.
Sebastien: Okay, me callo.
Lenya: Él no se lleva bien conmigo.

Lenya pasó la botella de coñac a su hermano.

Lourdes: Tú no pones de tu parte. Creo que a eso se refiere Laura.
Lenya: ¿Por qué tengo que poner yo mi parte si él no pone de la suya?
Sebastien: Porque Douglas tiene sólo dieciocho años.
Lenya: ¡Lourdes, dile que se calle!
Lourdes: ¡Por favoooor!
Sebastien: Vale…
Lourdes: Lenya contesta.
Lenya: Douglas tiene un carácter horrible y no me quiere.
Lourdes: Lo del carácter te doy la razón. Sin embargo te quiere.
Lenya: ¡Qué bien lo disimula! Creo que te equivocas.
Lourdes: Soy la autora, jamás me equivoco con ustedes.

Tomé un trago de coñac.

Sebastien: Bueno… Hablando de arrogantes…
Lourdes: No es de arrogante. Los conozco muy bien. Ya que no me vas a responder seguiré preguntando. ¿Sabías que eres un hermano sobreprotector con Scarlet?
Lenya: ¿Douglas me quiere?
Lourdes: ¡Claro que sí!

Sonrió.

Lenya: Es que me lleva la contra en todo.
Lourdes: Tú eres así. Pienso que se parecen mucho.
Lenya: Ah…
Lourdes: ¿Y entonces?
Lenya: ¿Entonces qué?
Lourdes: ¿Pondrás de tu parte?
Lenya: Tú sabes que sí… Quieres que diga a Laura lo que ocurrirá. Yo también lo sé.
Lourdes: No te atrevas a adelantar mi libro.

Rio.

Lourdes: Ahora contesta la otra pregunta.
Lenya: Bueeenooo… Pero podría decir algo más sobre Douglas y yo…
Lourdes: ¡Lenya te callas!
Lenya: Okay… Sobre Scarlet… No, no soy sobreprotector. Es una niña que hay que guiar.
Sebastien: Scarlet no es una niña. Es una mujer.
Lenya: Para ser una mujer vampiresa debió estar con un macho vampiro.
Sebastien: Scarlet ha estado con varios desde hace muchos años.

Lenya frunció el ceño.

Lenya: ¿Qué dices? ¿Mi hermanita ha tenido relaciones sexuales?
Sebastien: ¡Por supuesto! Con decenas.

Lenya se agarró el pecho y abrió la boca asombrado.

Lenya: Creo que me siento mal.
Lourdes: Y después dices que no eres sobreprotector.

Sebastien rio.

Lenya: Me acaban de dar una puñalada ustedes dos.
Lourdes: Vale, vamos con la última pregunta de Laura.
Lenya: Nooo, díganme que es una broma.
Lourdes: No es una broma. Scarlet tiene más de noventa años y ha vivido diez vidas mías juntas.
Lenya: Pensé que Grigorii sería el primero.
Sebastien: Ahora que lo sabes protege a Grigorii, él es que corre peligro.

Sebastien rio y tomó de la botella.

Lenya: No me siento bien.
Lourdes: ¡Basta Lenya! Deja a tu hermana vivir.
Lenya: Tú y tu pluma son las culpables. ¿Cómo se te ocurre darle tanta experiencia a esa niña?
Lourdes: Yo sólo escribo lo que ustedes me inspiran.
Lenya: ¡Sí, cómo no!
Lourdes: Lenya, el coñac ya me da sueño, ¿quieres contestar la última pregunta de Laura?

Bufó.

Lenya: ¿Cuál era?

Sebastien pasó la botella de coñac a su hermano.

Lourdes: ¿Eres o no un gran mujeriego?
Lenya tomó dos tragos y me miró.
Lenya: Lo soy.
Lourdes: Cierto, por ahora…
Lenya: ¿Me dirás que tienes preparado para mí?
Lourdes: Ni lo pienses.

Tomé del vaso de coñac y me quemó hasta el estómago.

Lenya: No puedo creer que Scarlet haya tenido relaciones sexuales, es una niña.
Lourdes: Sí las tuvo y no es una niña. Es más, está aprendiendo a manejar y pronto se comprará un coche.
Sebastien: ¿Manejar Scarlet? ¿Por qué no haces esto Lourdes?
Lourdes: Porque así es la vida. Se tiene que crecer y madurar.
Sebastien: Ella no está madura para manejar.
Lenya: ¡Peor es que tenga sexo!
Lourdes: ¿Saben qué? ¡Los dos son insoportables sobreprotectores! Se terminó la entrevista. ¡Dejo el vaso y gracias!
Sebastien: ¡Lourdes, Scarlet no puede manejar, es pequeña aún! ¡Por favor te lo pido por lo que más quieras!
Lourdes: Adiooos.
Lenya: ¡Vete al cuerno, Lourdes!
Sebastien: Calla Lenya, no entiendes que tiene un arma.
Lenya: ¿Tú vas armada?

Sonreí.

Lourdes: Sí, con mi pluma.
Sebastien / Lenya: ¡Qué tengas dulces sueños, Lourdes!

¡Gracias Laura!


Capítulo 72
Retroceder.

(Perspectiva de Sebastien)

Bianca estaba reticente a hablar sobre la discusión que habíamos tenido. Tampoco yo era un santo, era un vampiro, y me molestaba sobremanera que se pusiera terca y caprichosa hasta que le pidiera disculpas. No las iba a pedir porque estaba convencido que no estaba equivocado. El miedo por la venganza de Douglas no había pasado, al contrario, por culpa de saber toda la verdad, estaba seguro que algo tramaban con ese tal Hans.

Di dos vueltas en el sofá acomodando un par de almohadones. No era cómodo dormir allí y tampoco divertido. Bianca bajó para irse a trabajar y se detuvo en la escalera para mirarme.

Me incorporé y pregunté a mi mujer si sabía algo de los delincuentes, me miró con enojo.

 -“Buenos días, primero, ¿no?” –contestó-. Y no soy policía, soy forense.

Rodee los ojos y me levanté del sofá donde había pasado la noche. Tiré la manta roja al suelo con rabia y  avancé hacia el pie de la escalera donde ella se mantenía inmóvil.

-Para mí no son “buenos días” desde que no duermo contigo en la habitación.
-Por lo visto no pedirás disculpas por haberme gritado y hablado de mal modo en la morgue, ¿no?

Fruncí el ceño.

-Por lo visto no pondrás un poco de esfuerzo para entenderme tampoco –retruqué-, yo sí me he acercado la otra noche.
-Querías sexo, por eso te acercaste a mí.
-¡Tú ni eso!
-Podrías haber intentado explicarte y que notara algo de arrepentimiento, Sebastien. Yo nunca te hablo así ni te grito.

La miré apoyándome en la baranda torneada, muy cerca, a los ojos.

-Por supuesto, tú no gritas. Tú sólo dices cosas que hacen mucho daño y después te olvidas.
-¿A qué te refieres?
-Tú sabes lo que me has dicho sobre no decirle a Douglas lo de su madre.

Ambos nos quedamos en silencio, mirándonos. Son esos segundos que dices “ahora o nunca”.
No elegimos “el ahora”. Ni ella ni yo dejamos escapar una disculpa.

-Sebastien, estaba buscándote.

Lenya bajó la escalera y se detuvo al décimo escalón. Nos miró a los dos y guardó en el bolsillo algo que no llegué a distinguir.

-Dime.
-No, mejor luego.

Bianca acomodó su bolso al hombro y pasó a mi lado con enojo. Se dirigió a la puerta y cuando cerró el golpe hizo vibrar la casa.

Lenya arqueó una ceja.

-¡Qué suerte soy soltero! Si hubiera sido vampiresa hubieran saltado los goznes.
-Basta Lenya, no estoy para bromas. ¿Qué necesitabas?

Extrajo un aparato del bolsillo mientras bajaba la escalera.

-Me compré un móvil.

Respiré profundo para quitar mi bronca y sonreí al contemplar la cara de niño feliz.

-¿De verdad? ¡Qué bien!

Sonrió.

-Sí… Pero no sé usarlo del todo… Yo… tengo que poner más números en “contactos” Eso sí aprendí.
-Ven, vamos al Estudio y te diré como usar las aplicaciones.

Nos dirigimos a mi rincón preferido de la casa. Mentira, mi rincón preferido era la habitación conyugal que compartía con Bianca pero últimamente no la había pisado.

Apenas me senté en el escritorio tomé el móvil de mi hermano y él se ubicó de pie detrás de mí para tener mejor visión de lo que hacía con la pantalla.

Al ver en “contactos” el nombre de Grigorii Pretov, lo miré.

-¿Qué hace el oficial Pretov en tus contactos?
-Ah sí… Largo de contar. Pero… ¿Vas a enseñarme el resto de las aplicaciones o no?

Arquee una ceja divertido.

-Hermano, eres una caja de sorpresas.

Bufó.

-Okay pero ante todo escribiré mi número de móvil para que lo tengas.
-No, no, tú díctamelo y yo lo pondré. Así practico.
-Vale.

Le devolví el móvil y fui mencionando los números uno por uno.

-¡Ve más despacio!
-Okay, okay.

 Mientras él paseaba sus dedos por el teclado táctil la imagen de Bianca enojada cruzó mi mente.

-A veces la mataría por orgullosa y terca –murmuré.
-Ya lo guardé –dijo satisfecho, concentrado en la labor.
-Bien, no olvides agregar el de Charles y deberías comprarle un móvil a Rodion.
-Sí, lo pensé.
-Es bueno que tengas los números de los que conformamos esta familia. Uno nunca sabe que puede pasar.
-Cierto.
-Ahora presta atención, te guiaré en el resto de las aplicaciones. ¿Te gusta escuchar música o ver videos?
-¿Eh?
-Escuchar música o ver videos, puedes hacerlo con el móvil.
-Ah… Sí…
-Vale, presta atención.

(Perspectiva de Lenya)

Había caído la noche y no iba a llover como siempre. Sonreí mientras le mostraba a Anthony cerca de los portones todo lo que había aprendido con el aparato. Parecía mentira que fuera tan útil y además tan divertido. Había descargado unas melodías de Beethoven y algunas de rockanrol de Elvis.

-Tienes un gusto variado, Lenya –rio Anthony.
-¿Qué escuchas tú? –pregunté.
-Yo escuchó blus.
-También me gusta. ¿Qué intérprete aconsejas?
-Escucho varios. Louis Amstrong, B. B. King, Johnny Winter, Muddy Waters.

El sonido del motor de una moto se escuchó desde el garaje. Ambos giramos para ver a Douglas recorrer a gran velocidad el sendero hasta la entrada donde estábamos. Numa estaba sentado atrás y se sujetaba a Douglas como si fuera una tabla salvavidas en el océano.

Frenó y quitó el dispositivo del bolsillo. El censor comenzó a abrir los portones y él se preparó para salir.

-¿Oyee, tienes móvil? –exclamó Numa al verme con el aparato entre las manos.
-Sí.
-Espera, te doy mi número, ¿quieres?
-Sí –contesté.
-Estoy apurado, Numa –protestó Douglas.
-Es sólo un minuto –contestó su amigo.

Bajó de la moto y rápidamente abrí “agregar contacto”. Numa me dictó los números como si yo supiera taquigrafía. Sólo era un tonto vampiro tratando de escribir en una maldita pantalla táctil.

-¡Esperaaa, has puesto dos veces el dos, es una sola vez! –exclamó Numa.

Reí.

-Lo siento, ve más despacio.

Ron se nos unió.

-¿Qué hacen con tanta concentración?
-Lenya se compró un móvil –dijo Anthony-. ¿Ya le has dado tu número para que lo agregue a “contactos”?
-No, pero aquí va. Anota.

Ron se acercó sonriente.

-Aguarda, no terminé con Numa –protesté riendo.
-¿Qué esperas? –rio Numa.
-Es que quiero elegirte una música de mi selección para que suene cada vez que llames.
-Eso no es de machos –rio Numa.
-¿Cómo qué no? –protestó Anthony-. Tengo una música distinta para cada contacto.
-Yo también –agregó Ron-. Y te golpearé como te animes a criticarme.

Numa levantó las manos pidiendo clemencia.

-Lo siento, lo siento.

Los tres reímos.

Douglas aceleró la moto haciendo notar que no estaba feliz contemplando la escena.

-Vamos Numa. Debo irme. Si quieres quédate.

Numa se alejó de nosotros y subió a la moto que no tardó en arrancar y perderse en la carretera.
Anthony trepó al muro.

-Irá al centro de Kirkenes.
-Lo vigilaré sin que se entere–dijo Ron, y partió a toda velocidad, despareciendo a los segundos por el costado de la ruta.

Mi sobrino estaba dando más trabajo que cuando sería un bebé.

Cuando regresé al salón de la mansión, Sebastien estaba sentado frente al hogar de leños que ahora lucía apagado. Se encontraba levemente inclinado apoyando los antebrazos en sus rodillas con la mirada fija en las cenizas.

Tomé asiento en otro sofá en silencio y estudié su pose.

Daba la sensación de haber corrido una carrera y estar agotado. No eran tantos años de estar cerca de mi hermano pero podía ufanarme de conocer muchos de sus gestos incluso algunos silencios.

Bianca lo tenía a mal traer…

-Sólo pídele disculpas –susurré.

Bajó la vista y me miró.

-Es gracioso que tú me aconsejes eso. Tú, tan orgulloso y arrogante.

Encogí los hombros.

-Será que es más fácil aconsejar que hacer.
-Debe ser eso –murmuró.
-Si le has gritado…
-Ella me dijo algo que me dolió mucho -interrumpió.
-A veces decimos cosas que no queremos –repliqué.

Charles entró con un café para mi hermano y en cuanto me vio sonrió.

-Aquí tienes Sebastien. ¿Quieres un café, Lenya?
-No gracias.
-¿Cómo vas con tu nuevo móvil?
-Bien, ya lo he domado.

Sebastien rio. Al menos lo había hecho reír. Sinceramente no quería verlo triste. Era una sensación nueva para mí. Sentirme angustiado por la pena de otro.

-Es un aparato, hermano. No es un animal –sonrió Sebastien.

Charles se sentó frente a nosotros. Conocía esa mirada minuciosa cuando paseaba por los rostros. Seguramente vería la sonrisa forzada de mi hermano y mi incomodidad por llamarlo de algún modo, de contemplarlo triste. Nos observó a los dos por varios segundos para luego dirigirse a Sebastien.

Bianca y tú deben hablar como adultos que son. No es un milagro de los cielos que logren reconciliarse, y si lo fuera, sería posible.

-¿Ahora crees en los milagros, Charles? –dijo Sebastien, con un dejo de ironía.

El fiel mayordomo de los Craig volvió a mirarnos a cada uno.

-Ridículo en un vampiro, sí. Pero como no creer después que uno contempla este tipo de escena que ha deseado por años. Ustedes dos, juntos, en armonía. Y no sólo eso… Siendo capaces de mimetizarse con los sentimientos. Tú, Sebastien, contagiado por el entusiasmo de Lenya y  su “juguete nuevo”. Tú, Lenya, preocupado por la tristeza de tu hermano. Si esto no es un milagro caballeros…

Liz bajó la escalera y la paz, el hechizo, la armonía, se desestabilizó. Sabía que había regresado de su nuevo trabajo al caer la tarde pero no la había visto con el correr de las horas porque la niña bonita había decidido permanecer en su habitación. Quería que supiera de mi adquisición pero tampoco deseaba ir a ella y decirle, “oye tengo móvil, ¿me das tu número?” ¡Eso nunca! Sin embargo ella reparó en el aparato que tenía en mi mano derecha y una sonrisa ladeada se dibujó en su perfecta cara.

-Buenas noches a todos –saludó.

¿”Todos” era yo? ¿Entraba en el pack de saludo? Por las dudas contesté al igual que mi hermano y Charles.

-Buscaba a Bianca para devolverle la notebook. Me la prestó para poder ponerme al día con los correos. De verdad que lo necesitaba urgente. ¿Ella no ha regresado aún?
-No –fue la escueta respuesta de Sebastien.
-Querida, ella no tiene horario fijo. A sucedido que ha tenido que quedarse si el forense que la reemplaza tiene franco y entran cuerpos a la morgue con el rótulo de muerte dudosa –explicó Charles-. Dime que me aceptas un café.
-Gracias, acepto.

Sebastien se puso de pie.

-Los dejo solos. Iré a las cumbres.

¿Qué había dicho? ¿Qué nos dejaba solos? Quería asesinarlo. Me sentía triste por él y él me hacia esto, ¡ingrato! No podía salir de caza en otro maldito momento.

Liz sonrió y se sentó a mi lado acomodando la falda de su vestido negro. Dicho sea de paso su corto vestido negro.

Mierda… El aroma a lilas silvestres que desprendía su piel llenó mis pulmones, y la tibieza que desprendía su cuerpo tan cerca de mí hizo que mi corazón acelerara el ritmo.

-¿Te has comprado un móvil? –dijo usando una voz seductora.
-Sí.
-Ajá, ya veo.

Tomé el aparato y lo guardé en el bolsillo trasero de los jeans. Ella lo siguió con los ojos e inesperadamente una de sus manos disparó hacia mi bolsillo sin darme tiempo a reaccionar.

-No lo guardes allí. Lo perderás sin darte cuenta.

El calor de su mano traspasó la tela de los jeans y provocó un respingo de mi parte.

Era una terrible atrevida. ¿Estaba tocándome el culo con total desparpajo?

Lo quité rápidamente y el roce de la mano entre mis dedos me electrificó.

-¿Dónde quieres que lo guarde? –pregunté de mal humor.

Odiaba que me manejara de esa forma.

-Prueba en un bolsillo delantero de tu camisa, así no lo pierdes de vista. He perdido un par por guardarlo en los jeans, por eso te lo digo.

Retuve el móvil en mis manos mirándolo fijo sin poder mirarla a los ojos. ¿Qué poder tenía ésta humana? Nunca me había sentido así y me jodía.

Cruzó las piernas una sobre la otra y su delicado pie envuelto en una sandalia de tiras negras se balanceó lentamente.

-¿No vas a pedirme mi número? –murmuró.

Maldita voz seductora. Estaba seguro que la había mandado el mismo Satán a la tierra para complicarme la vida.

-No lo pensé… Pero ahora que lo dices…

Se pegó más a mi cuerpo con la excusa de mirar la pantalla de mi móvil.

-Te lo dicto. Abre “nuevo contacto”.
-¡Sé usarlo! –protesté, más por la incomodidad del fuego que comenzaba a correr por mis venas.

Ella volvió el rostro hacia mi perfil… La tenía tan cerca… No la veía pero intuí que no perdía detalle de mi rostro.

Con la vista clavada en la pantalla di un toque táctil a “contactos”.

-Dime –murmuré, sintiendo su aliento tibio en mi mejilla.

Como no hablaba giré el rostro hacia ella.

Esos ojos… Esa boca…

Sentí el cosquilleo suave en mi barba incipiente.

Eran sus dedos que resbalaban por mi barbilla. Con un suave  movimiento los deslizó hasta mis labios. Creo que entreabrí mi boca…

Poco a poco fue dictando los números que por supuesto ni escuché. Cuando pareció mencionar el último susurró.

-Me gustas… Mucho.

No respondí. Incliné el rostro y la besé... Demonios… La besé…

Giró su cuerpo para acomodarse frente a mí. Ya que iba a matarme lo quería hacer bien la muy atrevida.

Sus labios se abrieron al toque de mi lengua invasora y no pude controlar el gemido que dejé escapar mientras le recorría la boca. Ella dejó que sus manos pasearan por mis mejillas, por la mandíbula, hasta enredar los dedos en mi cabello...

Mierda... Estaba perdido...

Liz suspiró entre mi beso y sólo sirvió para encenderme más cuando su lengua se enredó con la mía.

Succioné su lengua con delicadeza... Nunca en mi larga vida había besado así a una hembra. Ni vampiresa ni humana. Era como si parte de mí estuviera entregándose en ese beso apasionado.

Dejé caer el móvil en la alfombra y mis manos la cogieron por la cintura. En movimiento veloz la senté sobre mis piernas a horcajadas. La respiración escapaba por la nariz de ella y mis músculos se tensaron. Esto no podía llegar lejos… No si no quería hacerle daño. Y ese importante detalle lo ignoraba. Pero por los infiernos… Sólo un poco más de ese exquisito placer…

El punto de mi incoherencia llegó a su fin cuando arrimó su bajo vientre a mi entrepierna abultada. Estaba tan duro que podía haberla follado ahí mismo y tener orgasmos una y otra vez sin cansarme de ella.

Sin embargo, la separé de forma abrupta.

-No puedo –susurré contra su boca hinchada y húmeda-, podría matarte en segundos.

Se distanció sólo para mirarme a los ojos.

-¿Crees que me importa? –replicó.
-No sabes lo que dices. Estoy hablando en serio –susurré con la voz entrecortada de excitación-. No soy un personaje de tus novelas.

De pronto, creo que se dio cuenta que no mentía ni exageraba. Que era cierto que podría matarla si ambos teníamos sexo y yo llegaba al éxtasis en sus brazos. Nunca había dejado una humana viva porque jamás me había preocupado… Ahora… Todo era distinto.

La aparté sentándola a mi lado y ella se dejó apartar. Convencida que por poco hubiera corrido peligro. Aunque fantaseaba con sus novelas de vampiros bellos y perfectos, supo que además de todo eso, yo era letal. No era una fantasía escrita por tantos autores. Era la vida real y yo era un vampiro que saldría de su control y le robaría la vida para siempre.







9 comentarios:

  1. Hola cariño, gracias por este capítulo, he disfrutado mucho leerlo, ha estado genial y Lenya me ha sacado muchas sonrisas, algo que creí imposible hace un tiempo, pero sí, es tan simpático cuando baja la guardia y se muestra como es; el beso con Liz ha sido una linda sorpresa, espero haya una forma de que puedan estar juntos, como Bianca y Sebastien y que estos se arreglen pronto, claro.

    Besos.

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    1. ¡Hola Claudia! Me alegro que hayas disfrutado amiga. esa es la intención. Y bienvenido Lenya si te saca sonrisas. El beso... ya te digo.. tuve que reponerme jajaja.
      Bianca y Sebastien... aún falta tesoro.
      Un beso enorme y muchas gracias por estar aquí.

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  2. Hay Dios mi me encanto la entrevista como la disfrute leyendola!!!,,,ahhh Sebastian como q viniste aqui y no me visitaste no se vale jaja hasta en Monteverde andubo ohhh, chicos los 2 son tercos y no lo nieguen x algo son hermanos xq son muy parecidos!!!!.....y bueno nada q avanzan para bien las cosas entre Bianca y Sebastian q mal, uufff ese beso entre Liz y Lenya fue de lo mejor pero este sexy vampiro se retiro xq le dio miedo lastimarla, pero él no lo haria pero cree q si, muy bueno el capitulo y gracias x la entrevista me gusto mucho Lou!!!

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    1. ¡Hola Laura! Tus preguntas maravillosas y fueron las culpables de que hayas disfrutado.
      Costa Rica, bellísimo. Me has hecho viajar y la verdad yo lo disfruté conociendo tu país. Lenya y Sebastien son iguales cuando se trata de Scarlet, veremos si la princesa de los Craig sobrevive al control o ellos sobreviven a su carácter.
      El beso de Liz y Lenya uuff, como dices. Suerte la de Liz!!
      Me alegro que te haya gustado guapa. Un beso enorme y gracias por las preguntas y por comentar siempre.

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  3. Uy genial capi, pobre Lenya esta coladito con Liz adore como se besaron, espero que Lenya pueda amar a Liz y que Sebastien se haga de buenas con Bianca. Te mando un beso y buen fin de semana

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    1. ¡Hola Ju! Siii Lenya está como loco pero... él sabe que su fuerza puede matarla y creo que le importa mucho para arriesgarse. Espero que estés mejor de la jaqueca. Un beso enorme cielo, ¡y gracias!

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  4. Hola Lou... jajaja... Me ha encantado la entrevista, lo haces genial... y Sebastien y Lenya casi te vuelven loca ;-)
    Lamentablemente creo que Sebastien y Bianca lo van a pasar mal, los dos se han comportado como tercos y orgullosos... aunque, lo siento por Bianca, pero en este desencuentro yo creo que Sebastien tiene más razón que ella
    Lenya me gusta mucho con su móvil, parece un niño pequeño con su juguete nuevo ;-)
    Numa se va con Douglas, y Ron va a vigilar... se nota lo mucho que quieren a Douglas
    Y al pobre Sebastien lo noto triste
    El beso entre Lenya y Liz ha sido muy apasionado y espectacular... pero Lenya ha sabido controlarse y entiendo muy bien que lo haga
    Un capítulo precioso... mi enhorabuena
    Besos

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    1. ¡Hola tesoro! Gracias como siempre por tus comentarios suculentos. La entrevista también me ha divertido hacerla. Lo se Sebastien y Bianca... Ya sabrás esos dos lo que es no aprovechar los minutos de la vida.
      Todos están pendiente de Douglas lo quieren, pero a veces... No todo sale perfecto. El beso ni hablar... ¡qué calor amiga mía! Lenya se controla porque Liz es importante para él.
      Gracias miles por estar aquí y te deseo una feliz semana.

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