Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

martes, 10 de marzo de 2015

¡Hola mis queridos lectores! Les debo la respuesta a sus comentarios anteriores, capi 67. Ya me pongo al día. Me alegra que esten entusiasmados sobre todo ahora que queda poco para finalizar el segundo libro de Los Craig.
Dejo el capi 68 ya que estoy de vacaciones y a ver si consigo seguir entrevistando. Me falta mis queridas, Claudia, Citu, y Laura, si es que lo desean hacer. Porque en realidad sé que son fans de los Craig y me gustaría saber que le preguntarían. De todas formas no es obligación por supuesto, ya lo saben.
Un beso y les dejo con los Craig y sus opiniones opuestas. Por un lado los que han visto sufrir a Douglas y por otro aquellos que aun así siente lástima por Clelia. Creo que es un tema complicado ya que van en juego sentimientos encontrados. A veces los vampiros no piensan igual en temas tan humanos...
Besotes y gracias.

Capítulo 68
Dos bandos.

(Perspectiva de Sebastien)

Después de tan tristes acontecimientos me encontraba en mi sala privada preparándome para viajar. No estaba convencido de dejar a Douglas después de lo ocurrido pero mi fe en Numa me decidió. No había mejor contención que podría tener mi hijo que su hermano y amigo. A decir verdad, además de disgustado por tener que viajar y dejar a mi hijo en estos días me sentía enojado con Bianca. No entendía porque había tenido que explicar a Douglas hechos anteriores a la muerte de Clelia. Para mí no había sido necesario en absoluto. Nadie devolvería la vida de esa joven y mi mayor miedo era ver a mi hijo mezclado entre la venganza y el rencor.

Charles se materializó en el Estudio cuando yo guardaba en el maletín unos cheques para entregarle a mi socio.

Levanté la vista y lo miré mientras cerraba el maletín.

-Me voy Charles. Perdí mucho tiempo estos días.

Me observó de pie tras el respaldo de la silla.

-¿Te irás enojado con Bianca?
-Sí, y no quiero discutir sobre ese tema. Ya me has dejado claro que no estabas de acuerdo con mi opinión.
-Sí, sé que te lo he expresado… Pero bien, si me conoces lo suficiente como sé que me conoces sabrás que insistiré.

Rodee mis ojos.

-¿Lenya está listo?
-No lo he visto. Si no sabes tú… Volviendo al tema…

Apoyé el maletín en la mesa de escritorio y resoplé.

-Eres tan terco. ¿Eres tú el que no me conoce? No cambiaré de opinión.
-Perfecto, igual te diré lo que pienso.
-Me lo has dicho, Charles.
-Terco y todo, quizás ahora me escuches.
-A ver, Bianca debió callar esos detalles anteriores a la muerte de la chica. ¡Sólo ganó que el corazón de Douglas no descanse en paz hasta que encuentre a esos delincuentes! Y te pregunto, Charles… ¿Si no los halla? ¿En qué se convertirá su vida? ¡En un infierno!
-Bueno creo que lo que ocurrió a Clelia más allá que no era santo de mi devoción merece justicia.
-No de la mano de mi hijo.
-¿Pero quién lo haría? No tenía a nadie en el mundo.
-De pronto te has convertido en un aliado de la difunta.
-No seas cruel. Tú no eres así.

Apoyé los puños en la mesa de escritorio.

Me tomé unos segundos para contestarle con paciencia y de forma sencilla.

-No soy cruel. ¿Por qué no entiendes que tengo terror que le ocurra algo malo a mi hijo?
-Te entiendo en parte.
-Douglas no debió enterarse de esos sucesos. ¿Qué cambiaría, ahora?
-“Esos sucesos” –hizo comillas en el aire-, me pregunto… Si a Bianca le ocurriera lo mismo, en una hipótesis terrible, y el forense te dijera, “vaya tranquilo señor Craig, su mujer se ha suicidado porque no estaba bien de la cabeza, eso es todo”, cuando en realidad no es la absoluta verdad. ¿Te gustaría ignorarlo?
-Charles, me pones a Bianca. Tus ejemplos no sirven. No puedes compararla con Clelia.
-No, esa comparación sería abismal, lo sé. Sin embargo ese detalle no cambiaría las cosas del crimen.
-No fue un crimen. Tu adorable protegida lo dejó en claro.

Charle arqueó la ceja y frunció el ceño.

-No es mi protegida. Es la mujer de la que te enamoraste y que acogimos con amor. Ella se ganó el respeto y cariño de todos.

Suspiré.

-Estoy enojado. ¿Nunca has estado enfadado, furioso por algo?
-Por supuesto.
-Okay no seré objetivo hoy, hablaremos en otro momento.

Lenya abrió la puerta y cerró de un portazo.

-Ey, cálmate o romperás la casa –protesté.

Se dejó caer en un sillón de un cuerpo cerca de la ventana. Apoyando un codo en el posabrazo y dos dedos sobre los labios clavó la vista en el piso.

Los músculos de la cara estaban contraídos.

-¿Qué te ocurre? No digas que soportaré ese humor en el avión.

Levantó la vista y me miró con furia.

-No debiste permitir que enterraran las cenizas de esa “mitad lobo” cerca de mi madre. Ni ella ni Lucila merecen ese desprestigio.
-Lenya…
-¡Digo la verdad! ¿Cómo pudiste? Ella no llegaba a los talones a esas vampiresas con entereza. Amaron a nuestro padre. “Esa”, no puede estar allí compartiendo la tierra siendo tan diferente. ¿Te olvidas que desde que llegué a esta casa sólo he visto a Douglas infeliz?
-Cómo si te importara que fuera feliz.

La voz de Douglas nos sorprendió al mismo tiempo que abría y cerraba la puerta.

Demonios… Lo que faltaba.

Douglas caminó lento hasta acercarse a Lenya con la barbilla levantada y actitud desafiante lo cual hizo que mi hermano de un salto se pusiera de pie.

-Baja el tono. Pienso distinto que tú, ¡y qué! ¿Vas a golpearme? Recuerda que soy hijo de tu abuelo, nunca podrás conmigo.
-Eres una basura.
-Y tú aún sigues ciego. ¿O no te has dado cuenta que ese engendro te usó siempre?

Douglas apretó los puños a cada lado del cuerpo. Me acerqué rápidamente y me posicioné entre los dos.

-¡Basta! Di la autorización para que se enterrara allí así que allí quedará. Guste o no guste.
-Quitaré a mi madre de allí –dijo Lenya acomodando el cuello de su cazadora, -le diré a Rodion que se encargue. Encontraremos un lugar digno.
-Lenya, por favor –murmuré.
-¡Tienes mala entraña! –exclamó Douglas- Ella era una buena chica.

Lenya entrecerró los ojos y caminó hacia la puerta.

-No sabemos en qué estaba metida. Otra en su lugar estando viva no hubiera jugado contigo. Las personas no cambian después de muerta, “ojos de lobo”. Lo que fue ella no se borra con la muerte. Fue una desgraciada cobarde y así murió.

Douglas se abalanzó hacia mi hermano pero Charles fue más rápido y pudo contenerlo en su lugar sosteniéndolo con fuerza.

Lenya abrió la puerta.

-Iré por mi maleta.

Douglas contuvo la respiración y con furia lo largó.

-¡No eres nadie para decir esas cosas! ¡No la conocías! Ojalá te…

Lenya se detuvo.

-Cuidado con lo que deseas. ¿Ojala qué? ¿Ojalá me muera? Recuerda que tomaré el mismo avión que tu padre. No vaya ser que por tu deseo… después te arrepientas toda la vida.

Del otro lado de la puerta Scarlet estaba de pie.

La miré y adiviné que había escuchado la disputa.

-¿Puedo dar mi opinión?
-Preferiría que no –murmuró Charles temiendo males mayores.
-Opinaré de todos modos.
-Lo imaginé –volvió a murmurar Charles.

Ella miró a Douglas que se encontraba sofocado por la rabia y después a Lenya a su lado, que mantenía las manos en las caderas, expectante.

-Yo… Te quiero mucho Douglas… Pero tampoco estoy de acuerdo que mi madre comparta el lugar con tu… ¿Novia? ¿Era tu novia? Porque la verdad es que nunca lo dejo en claro.

Douglas cerró fuerte los ojos quizás recordando todo el sufrimiento que había pasado por ir tras ella y sus desplantes.

-Bueno, supongamos que sí -continuó-. No era una Craig. Por lo tanto estoy de acuerdo con Lenya. Debe retirarse las cenizas de allí. No deseo un lugar horrible para ella, podrían dejarla en un lindo cementerio y…
-Scarlet -dije en tono imperativo-, no la quitaré de allí. Es mi última palabra. Si ustedes dos consideran que esa parcela de tierra donde descansan sus seres queridos se ha vuelto indigna por Clelia, lo lamento. Deberán buscar un mejor lugar. Un sitio donde puedan descansar “los diferentes”.
-Ya entendimos –murmuró Lenya- Vamos, perderemos el maldito avión.

(Perspectiva de Bianca)

La tormenta hacía dos días había cesado pero continuaba una lluvia molesta y continua. Era las once de la noche de un domingo y estábamos reunidos en la cocina casi todos los habitantes de la mansión. Sebastien y Lenya habían partido de viaje a las islas. Me sentía triste por estar enojada con Sebastien pero no daría mi brazo a torcer porque definitivamente consideraba que era mi deber como profesional decirle a Douglas toda la verdad. También sentía temor de que mi príncipe se metiera en problemas o que no llegara a tener paz si los delincuentes no eran apresados, pero aun así, para mí, había sido lo correcto. Entendía el miedo de Sebastien en ese punto, pero de ahí a maltratarme aunque fuera a causa de su impotencia, no se lo iba a dejar pasar.

Un tema controvertido se había dado al tocar el entierro de Clelia y el conflicto con las cenizas depositadas en el parque de los Craig.

Sara, Rose, y Margaret, estaba sentadas en los taburetes, frente a la isla. Ron y Anthony se encontraban de pie, cerca de la puerta de la cocina que daba a los fondos, como si al escuchar cualquier movimiento o sonido extraño partieran como rayos para cumplir con la tarea asignada de siempre como sólo ellos sabían hacerlo. Marin sentada junto a Liz tenía la noche libre para poder divertirse aunque para ella no había diferencia, nunca se aventuraba a Kirkenes sola si no era con alguna de nosotras y no había ánimo para salir. Scarlet estaba sentada sobre un extremo de la isla y balanceaba sus pies pensativa. Rodion de pie cerca de Sara. Charles estaba descansando en su habitación al igual que Douglas. Numa rondaba cerca de su amigo por si lo necesitaba.

Rose tiró la primera pregunta casi sin quererlo, desencadenando la moderada discusión.

-Rodion, ¿y tú qué opinas sobre los restos de Clelia? ¿Estás con Lenya y Scarlet?

Rodion suspiró.

-Vamos juégate Rodion, Lenya no escuchará –sonrió Anthony.

Quedó pensativo con la vista clavada en el suelo y ni siquiera la levantó mientras emitía su opinión.

-Yo… Entiendo el profundo amor y devoción que siente Lenya por su madre… Pero creo que no hace mal a nadie que la chica esté enterrada allí. Nada cambia lo que ha sido Halldora. Nadie puede manchar o desprestigiar su imagen.
-Estoy contigo Rodion, creo que tienes razón –dijo Sara.
-Pero no es lo justo –protestó Scarlet –está mansión es de los Craig. Ella no lo era.
-Apoyo a Scarlet y a Lenya –dijo Liz-. Pueden buscarle un lugar bonito pero no junto a los Craig.
-¿Por qué, Liz? –dijo Marin con su voz dulce.
-Pues, porque no le haría daño a sus restos ser enterrada en otro adecuado lugar.
-¿Y qué daño le hace que queden enterrada allí? –insistió.
-Marin, entiendo que quieres darle la razón a Douglas y que no alcances a comprender la posición de Lenya y Scarlet con sus madres vampiresas.
-Liz, yo entiendo que a como dé lugar quieras darle la razón a Lenya por sobre todas las cosas.
-Con la diferencia que a Douglas no le importas en absoluto.
-A Lenya, ¿tú sí?
-¡Chicas! –protesté.

Ambas me miraron arrepentidas y callaron.

Anthony encendió un cigarrillo y convidó a Ron. Encogiéndose de hombros comentó.

-Creo que como integrante de este aquelarre debo decir que las cenizas de esa chica no deberían estar en la mansión. Nunca a querido a Douglas, lo ha hecho sufrir. Así que como pocas veces esta vez, coincido con Lenya y Scarlet.

Ron aspiró el humo que coronó su cabello azabache. Era un bello vampiro y creía que su bondad lo hacía más hermoso aún.

-No estoy de acuerdo con quitar las cenizas. Diablos, ¿qué harán desenterrarlas y enterrarlas en otro lugar? Debería descansar en paz ya que en su vida no la ha tenido.
-¿Tú cómo sabes? –preguntó Margaret.

Su tono de enojo dejó en claro que Clelia no era de su simpatía.

Era comprensible si lo mirábamos desde el punto de vista de Douglas. Los que lo amábamos demasiado e incapaces de ser objetivos no habíamos querido verlo sufrir nunca por la culpa de la joven.

-No pueden quitar las cenizas de esa pobre chica –murmuró Ron-. Déjenla descansar en paz. Nada modificará el honor de las hembras de Adrien.
-De todas formas Sebastien lo decidió y dejó en claro que era una decisión irrevocable –agregó Anthony.

Me sentí orgullosa de mi marido, a pesar de estar tan enfadada. No esperaba otra acción que determinara su corazón. Aunque conmigo… había parecido no tenerlo.

(Perspectiva de Grigorii)

La mañana del lunes esperé ansioso que Scarlet saliera del curso. No en el pasillo, hubiera sido alevoso ya que hoy tenía día libre. ¿Qué diablos hacía en la seccional en vez de cuidar a mi hermana? Dios mío sólo quería verla y juré que me marcharía apresurado para almorzar con Anne.

Apoyado en el asiento de la moto con los pies cruzados en la acera había mirado el reloj en mi muñeca unas quince veces en quince minutos, creo.

De pronto, vi movimiento… Varias personas en grupo salían de la comisaría. Me puse de pie erguido y me agaché para hacer de cuenta que revisaba el caño de escape. Eché una mirada de reojo por si se escapaba mi princesa millonaria…

Al fin bajando la escalera de la entrada vi ese cuerpo delgado de buenas formas balanceando sus caderas en perfecto compás. Mierda que me había pegado fuerte la niña Craig.

No estaba muy expuesto, pero como por arte de magia apenas pisó la acera dirigió su vista hacia mi dirección. Regaló una sonrisa ladeada. Continué tratando de componer lo dañado inexistente de mi moto y miré al descuido saludando con la mano como si nunca hubiera llegado hasta aquí para verla.

Mientras mis ojos volvían al bendito caño de escape sentí el repiquetear de sus tacos acercarse… ¿O era mi corazón?

-Hola…
                                                            
Levanté la vista y me encontré con ese iris de tono similar al violeta. Como se decía que lo tenía Liz Tylor.

-¡OH! ¡Hola Scarlet! ¡Qué sorpresa!
-Tú trabajas aquí, así que es normal que te encuentre, ¿no? –dijo con esa voz melodiosa y seductora.
-Bueno, hoy no me toca trabajar, es mi día libre.
-Ah, ¿sí? –preguntó sonriendo.

¿Yo era idiota? ¿Hablaba sin pensarlo? Le había confesado que estaba allí, ¿por qué razón? Esta chica me tenía tonto. Finalmente tanto cuidado para hacer ver que no me encontraba aguardando por verla y ahora le había dicho que era mi día libre… Dios.

Inmediatamente, ella que sí era astuta y no había perdido la astucia sólo con verme, preguntó.

-Entonces, ¿por qué estás aquí?
-Bueno…
-¿Querías verme?

Mierda…

Me incorporé derrotado y la miré.

Había que ser valiente para sostenerle la mirada a la bella de Scarlet Craig.

-Sí quería verte.

Ella sonrió. Le gustó mi sinceridad.

-Aquí estoy.
-Sí ya veo…
-¿Y bien?
-Ah… Bueno yo quería invitarte a tomar un café pero ya es casi mediodía. Si quieres podemos merendar en el centro de Kirkenes más tarde. Puedo pasarte a buscar, en la moto.

Quedó pensativa unos instantes y volvió a sonreír.

-Parece una buena idea… Sobre todo porque mis latosos hermanos no están. Ellos partieron por negocios.
-¡Ah qué bien!

Miró de reojo una limousine que esperaba en la acera del frente.

-Ahora debo irme.
-Sí, sí claro. Paso por ti, ¿entonces?
-¿A qué hora?
-Tú dime.
-A las cinco estará bien.
-Vale. Allí estaré.

(Perspectiva de Scarlet)

Liz y Marin sentadas sobre la alfombra de mi habitación, me miraron divertidas mientras relataba los hechos de esta mañana.

Liz volvió a repetir.

-Scarlet ese hombre está loco por ti.

Di tres saltos en mi cama y me dejé caer sentada.

-¿De verdad?
-Te lo firmo en cualquier documento.

Reí.

Marin quedó pensativa.

-Liz, ¿tú crees que Grigorii haya ido sólo por verla?
-Estoy segura. ¿Por qué motivo va a llegar hasta la puerta de la comisaría si no debía trabajar?
-¿Si llegó hasta allí para tomar café con un amigo?
-Uy siii Liz, ¿si fue por eso? –pregunté desilusionada.

Liz se puso de pie y caminó hacia mi gran espejo. Miró su figura y giró la cabeza hacia nosotras. Con las dos manos recorrió su silueta sonriendo.

-Queridas, por estos cuerpos los hombres hacen cualquier cosa. Las mujeres somos su punto débil y más si están interesados. Tendría que verle la cara a ese Grigorii cuando te mire y te diría si está enamorado de ti.
-¿Siiii? ¿Y cómo haríamos?
-No sé, cuando llegue a la mansión esta tarde, me llamas con cualquier excusa y me fijaré en sus gestos. Conozco mucho de los hombres.
-¿Douglas me mira con un poquito de amor? –preguntó Marin a su hermana.
-Bueno, la verdad no me he fijado.

Ante la mirada triste de Marin que suponía que su hermana no decía la verdad, interrumpí.

-Creo que muy pronto Douglas olvidará a Clelia. Entonces tú tienes que arremeter y no perder tiempo.
-¿Tú crees? –preguntó Marin, con una luz en sus ojos claros.

Liz hizo una mueca de duda.

-Marin, si es así tienes que tener paciencia. Lo de Clelia será largo. Pero piensa que hay muchos peces en el agua.

Arquee la ceja.

-¿Peces en el agua? ¿Qué significa eso? –pregunté.
-Que hay muchos hombres en el mundo para elegir.

Esta vez fue Marin que arqueó la ceja.

-¿No digas? ¿Reemplazarás a Lenya con otro?

Liz encogió los hombros.

-Por supuesto, él no se ha fijado en mí.

Reí.

-Mucha experiencia en hombres humanos, Liz. Pero veo que nada sabes sobre machos vampiros.

Me miró fijo para después sonreír tímidamente.

-¿Tú crees? –murmuró.
-Te lo firmo en… ¿Dónde has dicho que hay que firmar?

Ambas rieron contestando al unísono.

-¡En cualquier documento!
……………………………………………………………………………………………….............

Mi ropa estaba desperdigada por el suelo pero al fin había elegido que ponerme. Me decidí después de dos horas y media por un vestido corto, sencillo, color verde limón. No iba con escote profundo ni espalda descubierta, no quedaba bien según dichos de Bianca si se trataba de una merienda. Así que lo que se dice, era un vestido elegante, hombros descubiertos, pero a la vez informal. Completaron mi atuendo un par de zapatos negros, stiletto. El taco alto y fino no lo abandonaría por nada del mundo. Busqué mi pequeño bolso negro e inspeccioné si mis aretes pequeños que brillaban no sería demasiado para la tarde. Hacían juego con una pequeño dije que colgaba de mi cuello y con la pulsera. Recorrí con el índice la cadenita de oro blanco que se balanceaba suavemente… Era un regalo de Adrien.

Respiré hondo antes que mi pecho se apretara por la angustia. Lo extrañaba, y pensar que ya no lo vería nunca más.

Me apantallé los ojos para que mis lágrimas del lacrimal se secaran y no corrieran mi máscara de pestañas… ¿Qué me dirías de Grigorii, Adrien? ¿Lo aprobarías? Si esperaba por mis hermanos sospechaba que nadie llenaría mis zapatos. Ni siquiera algún macho de los Golubev.

Grigorii llegó puntual. Cuando me asomé a la ventana Charles lo había hecho pasar al jardín y paseaba dando vueltas y vueltas alrededor de uno de los canteros. Su moto estaba aparcada cerca de los portones.

-¿Estaba nervioso?

Reí.

Antes de salir de la mansión hacia los jardines hice una visita corta a Bianca. Mi humana estaba triste y se había sentido mal. Llegó del hospital muy temprano y se recostó en su cama sin comer nada.

Fruncí el ceño antes de golpear su puerta. Sebastien… A veces te mataría.

Poco duró la charla con Bianca, no quise insistir. Ella no deseaba hablar con nadie, ni siquiera conmigo. De cualquier forma le hice saber que a la noche estaría en la mansión y que podía contar conmigo si tenía deseos de volcar su rabia contra el energúmeno de mi hermano mayor.

Bajé la escalera y Charles esperaba en la entrada con la puerta cerrada. Sus manos entrelazadas a su espalda para guardar esa formalidad tan característica de él. Sonrió al verme descender la escalinata.

Bien… Aquí venían las recomendaciones… A falta de hermanos y padres…

-Me cuidaré Charles. Ya soy adulta –me adelanté antes que abriera la boca.
-OH, siiii. No lo dudo. Sólo quisiera alertarte que las motos son peligrosas.
-Lo sé.
-No, no lo sabes. La moto invita a correr a mucha velocidad.
-Grigorii es policía, es responsable –dije, mientras apoyaba mi mano en el picaporte para abrir la puerta.
-Ser policía no significa que sea responsable. No lo conocemos.

Suspiré y lo miré a los ojos.

-Soy una Craig, Charles.
-No lo he olvidado pero…
-Sé lo que está bien o está mal. No dejaré que corra a esa gran velocidad que dices. Él me cuidará. Si hablas con Grigorii nos quitarás tiempo.
-Descuida, ya he hablado antes que bajaras.

Sonrió.

Arquee la ceja.

-Okey, es genial que él no haya escapado asustado.
-No seas injusta Scarlet. Me conoces. Peor que estuviera Sebastien para hablar con él.
-Sebastien y Lenya, ahora tengo dos insoportables guardaespaldas tras de mí.

Me miró con ternura, con una mirada de esas que desarman.

-Dime querida, dime que no te agrada en el fondo que tus hermanos te quieran tanto y te cuiden, ¿es así?

Bajé la vista y sonreí.

-Un poquito. Pero a veces son muy pesados.

Sonrió nuevamente.

-Diviértete querida mía. Y cuídate. Confío en ti.


8 comentarios:

  1. Hola Lou... Sigo pensando que en el desencuentro entre Sebastien y Bianca, tiene razón Bianaca... pero no porque fuese su deber decírselo, yo creo que era peor que Douglas se sintiera culpable del suicidio de Clelia
    En lo que respecta a las cenizas de Clelia... aplaudo la decisión de Sebastien... no me parece bien la actitud de Lenya y Scarlet
    Los sentimientos no tienen nada que ver con apellidos... Douglas quería a Clelia, tanto Lenya como Scarlet deberían entender esto
    Ya veo que Liz se pone de parte de Lenya... y Marin de parte de Douglas ;-)
    Supongo que la reconciliación entre Sebastien y Bianca será apoteósica ;-)
    Y bueno, creo que Grigorii va a hacer muy feliz a Scarlet
    La paz de Los Craig está muy revuelta... y esta historia está muy, pero que muy interesante
    Me ha encantado el capítulo
    Besos

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    1. ¡Hola Mela! El distanciamiento entre Sebastien y Bianca aún durará... Mucho... Una cosa puede traer la otra y las peleas, dires y diretes sólo agrandan las cosas. Pero también es lo normal cuando los dos piensan tener la razón y encima el orgullo está por encima aparentemente. Lo que te adelantaré, es que posiblemente esa reconciliación sea sublime pero para eso Sebastien y Bianca aprenderán que no se juega con el destino, a veces puede jugar bromas pesadas.
      Lenya y Scarlet están en desacuerdo y lo veo mal, hasta cierto punto. No por el hecho de enterrar a otra persona junto a sus madres, creo que Clelia pobre, se ha ganado el odio de todos, y resulta difícil aceptarla como una Craig. Liz y Marin, seguirán enfrentadas en opiniones y pienso que entra en lo normal. Cada na ama lo suyo. Un besazo grande y gracia spor tu comentario amiga.

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  2. Hola Lou q pena contigo sobre la entrevista la he querido hacer pero he tenido mucho trabajo con costo me he dado unas escapadas para poder leer la historia y despues estube enferma y hasta ayer me he sentido mejor, me encantara hacer la entrevista, si no puedo hazla en mi honor jaja....
    y bueno sobre el capitulo las cosas no van nada bien entre BIanca y Sebastian y parace q va para largo ese enojo entre los 2 mmm q mal, y luego no veo motivo xq se molesten q Clelia este enterrada ahi, si le hizo daño a Douglas pero ella no tenia familia y luego él la queria tener cerca asi q no veo nada de malo, ella a pezar de todo lo queria a su manera, ah Scarlet q disfrute de su salida con Grigori se lo merecen estos 2, me gusto el capitulo gracias!!!!

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    1. ¡Hola Laura! No te preocupes por la entrevista guapa. Espero estés mejor de salud. Scarlet disfrutará y ya veremos como lo ha pasado. Un beso enorme nena y gracias por comentar.

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  3. UY cuando pueda te mando la entrevista. Luego parece que la pelea entre Bianca y Sebastien va para largo. Ojala Douglas no sufra mucho . Te mando un abrazo y te me cuidas .

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    1. ¡Hola cariño! Sí va para largo, esperemos que los dos pongan de cada uno. Tú hazla cuando puedas tesoro. Un besazo grande y gracias.

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  4. solo,,,,,,,,saludos.- (sabes que cuando escribo esa sola palabras es que estoy entusiasmado).

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