Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

domingo, 1 de marzo de 2015

¡Hola! Entrevista y capítulo 64. Con cariño para todos ustedes.


Judit Camarero.

Sebastien.

Lourdes: ¿Cómo son las noches en la sabana africana?
Sebastien: ¿Te sirvo más coñac? ¿Te refieres a la vez que traje el colmillo del león para mi padre?
Lourdes: No, no gracias… Supongo que sí. La pregunta es de Judit.
Sebastien: Es que lo atrapé en Kenia. En el Monte Kenia exactamente, o “montaña luminosa” como le quieras llamar. No necesariamente tuve que ir a la sabana. Se complicarían las cosas. Es una zona muy árida y de bajos arbustos. Podrían haberme visto aún en la noche. Viaje hacia el occidente, donde abundan bosques y montañas.
Lourdes: Cuéntame qué tal las noches.
Sebastien: Permanecí una sola. Sinceramente llovió esa noche. Me hubiera gustado conocer un cielo abierto repleto de estrellas pero lo cierto es que no lo vi. Esa zona es muy lluviosa, clima tropical. Así que me empapé –rio.
Lourdes: ¿Te ha impactado algo de esa noche?
Sebastien: Siii, los relámpagos iluminando el cielo. Impresionante.
Lourdes: ¿Cómo en Kirkenes? También debe ser bonito.
Sebastien: Pero en Kirkenes se aprecian de muy lejos. Porque los altos pinos impiden una vista extendida. En Kenia no. Abundan las acacias. Son bajas. El horizonte puede apreciarse como una línea horizontal perfecta.
Lourdes: ¿Muy caluroso?
Sebastien: Ni te imaginas. Treinta grados a la noche y además es húmedo.
Lourdes: Puedo imaginarme, vivo en Buenos Aires.
Sebastien: ¿Es así en el año?
Lourdes: No, en el verano. ¿Y el león? ¿Lo sorprendiste dormido?
Sebastien: Rio.¿Lourdes no has hecho la tarea?
Lourdes: ¿Perdón?
Sebastien: ¿No sabes por qué los Craig eligieron el león como símbolo?
Lourdes: No recuerdo.
Sebastien: Porque nunca duerme en verdad. Siempre vigila. Aun en la noche.
Lourdes: Okay. Entonces, ¿cómo se distrajo? ¿Cazando una presa?

Me miró con sonrisa ladeada, bebí un trago de coñac, y encogí los hombros.

Sebastien: El león no se distrae ni siquiera cuando caza. Sí, se distrajo, pero estaba tras una hembra. Es la única oportunidad que puedes verlo flaqueando. Es igual en todas las especies, ¿verdad?

Carraspee.

Lourdes: En fin… Dejemos lo del colmillo, ya imagino el resto.
Sebastien: Como gustes.

Bianca.

Esperé a Bianca fuera de la morgue. No iba a entrar de ninguna forma a ese espantoso lugar. Al salir me invitó un café en vaso descartable y caminamos hacia la salida del hospital.

Lourdes: ¿Cuántas veces has tenido que renovar tu cajón de la ropa interior desde que estás en Kirkenes?
Bianca: Rio. Bueno… Creo que dos veces al mes, seguro. Sebastien tiene un estilo romántico, dulce, y lento, para hacerme el amor. Disfruta cada segundo de cada acción. Pero él sí –rio otra vez-. Él ha tenido que renovar más ropa interior que yo.
Lourdes: Vaya, vaya.
Bianca: ¿Te extraña?
Lourdes: Pensándolo bien, en absoluto.
Bianca: Por ahora suelo romper elásticos de bóxer… Par rasgar la tela tendré que esperar por más fuerza.
Lourdes: No demasiado.

Charles.

Lourdes: Judit pregunta, ¿qué llevas en tus bolsillos?
Charles: En mi bolsillo del pantalón, el delantero derecho, mi franela y mi estuche de lentecillas de contacto. Uno no sabe cuando puede necesitarlas.
Lourdes: ¿La franela o las lentes?
Charles: Ambas.
Lourdes: ¿Cómo es eso?
Charles: Las lentecillas tú ya sabes el porqué. La franela porque es mi excusa para limpiar cuando necesito escuchar algo.
Lourdes: Reí.
Charles: En el bolsillo delantero izquierdo, llevo las llaves de toda la casa. En mi camisa… -se detuvo y tanteó despacio el bolsillo izquierdo- En la camisa llevo la carta de mi gran amigo y una cadenita de oro que llevaba mi hija al morir. Nunca me despego de ellas. Las tengo cerca del corazón. Y el resto de los bolsillos casi siempre están vacíos.
Lourdes: Tu identidad, ¿no la llevas contigo?
Charles: Si salgo en plan recorrido por Kirkenes o cuando he viajado lejos. Sino no. Mi documento lo tengo guardado. Sería difícil encontrar a nuestro amigo “el ruso” otra vez.

Douglas.

Lourdes: ¿Cuál es la cosa más embarazosa que has hecho?
Douglas: Noooo –rio-, no puedo decírtelo.
Lourdes: Tienes que decírmelo. Lo ha preguntado una fan, Judit.
Douglas: Judit no debería preguntar esas cosas –rio.
Lourdes: ¡Douglas! No me hagas perder tiempo. Iré por toda la mansión preguntando si te han visto en alguna situación embarazosa.
Douglas: ¡Noo, por favor!
Lourdes. Lo haré. No volveré sin una respuesta. Confían en mí.
Douglas: Está bien… Bueno… Nada… Yo estaba solo en mi habitación, en realidad creí estar solo…
Lourdes: ¿Y?
Douglas: Ay yaaa, espera. Debo tomar coraje… Bueno, yo estaba… Yo creí que estaba solo en mi habitación y sentí necesidad de… Tú sabes.
Lourdes: No, no sé.
Douglas: Ufaaa. Bien, yo estaba buscando la forma de descargar mi deseo natural de sexo y…
Lourdes: ¿Estabas masturbándote?
Douglas: No lo digas así, Lourdes.
Lourdes: ¿Cómo quieres que lo diga? Naturalmente.
Douglas: Bien, yo estaba en el medio de… Estaba masturbándome y de pronto -se tapó la cara con las dos manos-, jodeeercomencé a gemir cada vez más fuerte y… Salió Rose estaba limpiando el baño, y salió corriendo, y yo no la había escuchado, y… joder que horror.
Lourdes: Reí. Muy bien Douglas esta anécdota será suficiente.
Douglas: Vete Lourdes, por favor. No regreses con preguntas de ese estilo.

Numa.

Lourdes: ¿Cuál es tu recuerdo más temprano?
Numa se recostó en la cama y miró el techo
Numa: ¿El primero? ¿Aunque sea horrible?
Lourdes: Y… sí…
Numa: Mmm… Tengo muchos recuerdos tempranos. Mi memoria de niño funcionaba muy bien, por desgracia. Recuerdo que uno de los hechos que me impactaron fue cuando mi madre me dijo que viviría una experiencia nueva que me ayudaría a crecer. Yo le dije “quiero ser grande, mamá”. Ella contestó, “desde hoy serás grande como te gusta”. Me dejó en una esquina, en las puertas de un cine, a la noche, para pedir limosna… Tenía sólo seis años… Me dijo que no volviera a casa si no sabía dar lástima y conseguir dinero. De lo contrario no me abriría la puerta…Esa noche nevaba y no contaba con mucho abrigo. Ella aseguró que ese detalle me haría más fuerte. No sabría decirte si me hizo más fuerte. Pesqué una gripe y aprendí que ser grande no era tan bueno. Al menos si habías crecido en mi hogar.
Lourdes: ¿Dormiste fuera de casa esa noche?
Numa: Sí. No tenía experiencia en pedir limosna. Me dio vergüenza.

Suspiré.

Lourdes: ¿Otro recuerdo?
Numa: Otro de los primeros recuerdos podría ser una paliza que me propinó mi padre cuando yo tenía cuatro años, también…
Lourdes: No… Espera… Suficiente. Dile a Judit el primer recuerdo feliz, mejor.
Numa se sentó en la cama y abrazó la almohada en su regazo. Su cara fue iluminándose con una contagiosa sonrisa.
Numa: ¿No adivinas?

Sonreí. Juro que al ver sus ojos emocionados, me emocioné junto con él.

Lourdes: Sí adivino. Un lujoso coche estacionado…
Numa: Una plaza…
Lourdes: Un día nublado…
Numa: Y un niño ciego queriendo jugar al “escondite”.

Lenya.

Entré al altillo después degolpear la puerta tres veces. Charles me dijo que Lenya estaba concentrado cambiando el clima. Últimamente no cesaba de llover.

Lenya: Lourdes, ¿otra vez buscándome?
Lourdes: Sí… Debía haber hecho todas las preguntas de una sola vez. Las de todas las fans hacia ti. Pero bueno…
Lenya: Hubiera sido más provechoso, por el tiempo, digo… ¿O querías contemplarme otra vez? Si es así te entiendo. Todas las mujeres querrían.
Lourdes: Reí. Dios mío, ¡qué engreído te me has puesto!
Lenya: Es la verdad.
Lourdes: A veeer… ¿Qué número de zapatos calzas?
Lenya arqueó la ceja y sonrió.
Lenya: ¿Quién pregunta cuánto calzo?
Lourdes: Judit. Y es tu fan.
Lenya: Ah, mira Judit… ¡Qué curiosa y detallista fijarse en el número de mi calzado! –rio.
Lourdes: Dime.
Lenya: Un 46 normal. Algo como 30,5 centímetros. ¿Mi fan me regalará un par de zapatos?
Lourdes: No, es curiosidad. Gracias.
Lenya: ¿Alguna medida más quisiera saber Judit? –sonrió ladeado.
Lourdes: No, no, gracias.
Lenya: De camisa soy un X.
Lourdes: Gracias, es suficiente.

Giré dándole la espalda y avancé para salir del altillo. Antes de cerrar la puerta lo escuché reír.

Lenya: Tengo unos 22,7 centímetros –gritó.
Lourdes: ¡Jodeeer, que ella no ha preguntado!

Al salir del altillo choqué con Liz caminando por el pasillo.

Liz: Perdón, ¿he escuchado bien?
Lourdes: Sí querida, 22,7 y eres muy suertuda.

Rodion.

Rodion tomaba un café en la cocina sentado frente a la isla.

Lourdes: Si pudieras cambiar alguna cosa de tu pasado, ¿cuál sería?

Negó con la cabeza mientras sonreía.

Rodion: Definitivamente no sería tan cobarde para decirle a una mujer que la amo.
Lourdes: ¿Lo dices por la madre de Lenya?
Rodion: Sí, por ella. La amé con locura. Creo que me he perdido de vivir un gran amor.
Lourdes: ¿Hubieras conseguido que olvidara a Adrien?
Rodion: Nooo, eso nunca. Adrien para ella era el único.
Lourdes: ¿No te ha conformado ser su amigo?
Rodion: Pienso que en cierta parte me habré conformado, de lo contrario hubiera declarado mi amor. Quizás ella me hubiera rechazado y nada hubiera sido lo mismo… Pero igual, sí… Si regresara al pasado se lo diría. Tampoco la hubiera dejado sola un segundo.
Lourdes: ¿Lo dices por los lobos?
Rodion me miró fijo.
Rodion: ¿Fueron los lobos, Lourdes?
Lourdes: Lo siento, no te lo diré.
Rodion: Lenya terminará por averiguarlo.
Lourdes: ¡Bien por Lenya! Por mi parte no sacarás ningún dato.
Rodion: Demonios, Lourdes.

Ron.

Ron y Anthony estaban vestidos con impecables trajes negros. Fumaban cerca de los portones de la mansión. Había caído la noche y había cesado de llover.

Lourdes: ¡Eeey!Un gusto encontrarlos y poder hablar con ustedes.
Ron rio y Anthony hizo una inclinación de cabeza.
Ron: ¡Hola Lourdes! No te conocía en persona. Nunca me has hecho un reportaje.
Lourdes: Cierto, te lo debo. Prometo hacerlo muy pronto. Primero necesito hacerles unas preguntas de una fan.
Ron: Adelante. ¿Primero a mí?
-Lourdes: Vale… ¿Cuales tres palabras usarían los demás para describirte?
Ron miróa Anthony.
Ron: Uy no sé… Ehmm…
Anthony: CABRÓN, BIEN, DOTADO.
Ron rio.
Ron: ¡Idiota! Jajajajaja.
Anthony sonrió casi imperceptible.
Lourdes: ¡Chicos en serio! -reí.
Ron: Es que es difícil, Lourdes… Mmm… Creoooo… que… sería… Leal, fiel, y apasionado.
Lourdes: ¿Apasionado por el amor?
Ron: No, en todo. Apasionado por el amor, por los amigos, por la vida.
Lourdes: Vale.
Ron: ¿Has visto a Scarlet? ¿Se encuentra bien?
Lourdes: Esta mañana, sí. Se probaba calzados. Ahora no sé…
Anthony: Búscala en un Shopping. Allí debe estar.
Lourdes: Anthony: ¿hasta dónde estarías dispuesto a llegar por un amigo?
Anthony: ¿Esa es la pregunta?
Lourdes: Sí, esa es.
Anthony: A dar mi propia vida. También la daría por los Craig.
Lourdes: ¿También por Scarlet?
Anthony: Es una Craig… Aunque me disguste.

Grigorii.

Grigorii ya salía de la jefatura así que lo seguí hasta la puerta de entrada.
Lourdes: Tengo una pregunta de otra fan.
Grigorii: Voy de ronda con Vikingo pero dime.
Lourdes: ¿Hay antecedentes en tu línea de sangre de personas paranormales?
Grigorii: ¿Por qué?
Lourdes: Porque tienes sueños con premoniciones.
Grigorii: Ah… -abrió la puerta del coche patrulla- Mi madre tiraba el tarot. Nunca presté atención si le resultaba bien. Yo era pequeño cuando falleció. Supongo que algo de eso hay.
Lourdes: ¿Nunca lo has comentado con nadie? Lo de tus sueños.
Grigorii: Las veces que lo he hecho me ha resultado muy mal. Me trataron de loco.

Lourdes: Gracias Grigorii.

¡Gracias Judit!


Capítulo 64
Aquelarres.

(Perspectiva de Sebastien)

El comienzo de las excavaciones en la isla quedó relegado para el mes entrante. Debía encontrar un dato que me llevara a ese misterioso vampiro asesino de Kirkenes que podía meternos en problemas. Alguien de los aquelarres seguramente sabría de su existencia. No era posible que anduviera solo por el mundo permanentemente. Quizás estaría emparejado o tendría contacto con algún vampiro arraigado a las costumbres ancestrales.

Mi primer viaje fue hacia Nepal, a las altas cumbres del Himalaya o “morada de nieve”, como lo llamaban en la lengua madre. Allí permanecían hacía centenares de años los Sherpa, encabezados por un macho, Agni. La decena de vampiros que se mantenían resguardados bajo el cruel rigor del clima vivían en cruentas condiciones. Los valles donde abundaban las camelias, magnolias, y jazmines, no eran las zonas elegidas por este aquelarre entrañable pero de costumbres primitivas. Me hubiera gustado que poco a poco fueran acostumbrándose a mimetizarse entre humanos y civilizarse pero ya no lo creía posible. Estaban arraigados a sus costumbres primitivas y era una utopía creer que llegarían a ser como los Craig.

Tomé un descanso de una hora protegido por la noche, cerca de la reserva de Shivapuri, donde el gigantesco pipal con hojas en forma de corazón me ocultó por el tiempo que permanecí reposando. El pipal… Uno de los árboles sagrados la cual una de las importantes leyendas de Buda aseguraba que había sido iluminado por esta especie. ¿Quién podría saber cuánto habría de cierto en cada religión? En cuanto a los vampiros… ¿Cuánto tiempo permaneceríamos ocultos al ojo humano?

Apenas llegué a las costas de Ganges, río que nace de la gigantesca cadena montañosa, continué camino hasta uno de los lagos creados por la actividad glacial y reconocí la zona que centena de veces había pisado con mi padre para visitar a los Sherpa. Sólo un grupo de leopardos de las nieves detectaron mi presencia, intuyendo quizás mi naturaleza inhumana, pero se mantuvieron quietos y atentos hasta que los perdí de vista. El camino se volvió arcilloso, arenoso, a causa de las constantes lluvias que castigaban la zona sur. Ni un alma alrededor aventurándose en la noche. Era lógico. La época era proclive a ser visitada por los monzones y la existencia de los humanos peligraba. Me sentí mal por no poder dar a este peculiar aquelarre el cuidado y ayuda necesaria, pero viniendo de Agni se tornaba muy difícil.

Entré a la caverna de entrada amplia e irregular estrechándose hacia el interior de la tierra. El ulular del viento parecía componer música espectral. A medida que avanzaba… Me rodeó el silencio.

No era sólo un presentimiento de algo tétrico. Apenas Agni salió a mi encuentro la noticia de las bajas me rompió el corazón. La hambruna por falta de humanos en las cercanías terminó por dejar de diez especímenes, una familia de cinco. Quien asegurara que los vampiros no envejecerían se equivocaría. Al ver a Agni comprendí que aunque estaba congelado en los cuarenta y pico de años, parecía un ser humano de noventa. El escaso alimento y la tristeza eran componentes básicos para quitar lozanía al cuerpo y nitidez a la mente.

Agni era muy respetuoso de mi padre, tenía un gran cariño por él. Supe que la muerte de Adrien lo habría desmoronado.

Me recibió con los brazos abiertos, escuálidos.

Lo abracé.

-Agni…

Palpé sus huesos grandes y la poca masa muscular.

-Mi señor… Sebastien. Un honor que pise mi hogar.
-El honor es mío. Temí por tu vida y la de los tuyos. Tuvimos serios problemas con el clima en Kirkenes. Mucho tiempo, incomunicados, Agni.
-Lo sé, señor.
-Por otra parte, hay tiempos difíciles para ustedes apartados de la ciudad. Los humanos buscan aglomerarse en los suburbios y se torna dificultoso alimentarse sin llamar la atención.
-Sí, mi señor. Lamento que no podamos unirnos a los Craig en ese proyecto de mezclarse con nuestra comida… Quiero decir… Permanecer junto a ellos sin dar un mordisco –sonrió- A Khatri lo conoce, ¿verdad?

Señaló a un vampiro de porte altivo y musculatura imponente.

Dudé… ¿Era el mismo guerrero que había sabido luchar contra lobos y que llegó hasta mi mansión cuando presenté a Bianca ante los aquelarres?

-Sorprende, lo sé –murmuró.

El vampiro sonrió y se acercó lentamente. Poco a poco reconocí sus facciones masculinas, perfectas.

-Amo, no me reconoce y eso me complace. He cambiado de vida desde que cinco de los nuestros fallecieron de hambre. He seguido su consejo e intentado mezclarme como un humano más. Por supuesto, después del atardecer. No he logrado lo que usted pero…

Abrí mi boca asombrado… Me acerqué y nos fundimos en un abrazo afectuoso.

-Me alegro Khatri. No soporto saber que ustedes mueren por falta de alimento, y llámame Sebastien. No me gusta que nos separe tanto protocolo. Se lo he dicho varias veces a Agni pero sabes como es.
-Será un placer… Sebastien.
-El resto del aquelarre, es decir, las tres hembras duermen. ¿Quiere que las despierte? –dijo Agni.
-No es necesario, déjalas descansar. El sueño es alimento también.

Agni se apoyó en la pared agrietada de la caverna subterránea. Parecía fatigado.

-Mi señor, ¿por qué ha llegado hasta aquí? Sospecho que lo preocupa algo grave.

Sonreí con pena.

-¿Cómo lo sabes?
-Es igual que con su padre. Mi querido amo… No podía disimular ni la alegría ni el disgusto. Dígame…

Respiré hondo. El olor a moho y al óxido de la sangre vieja que tapizaba algunas partes del ambiente, llenó mis pulmones.

-Agni, Khatri, hay un vampiro que merodea Kirkenes. Es salvaje y está asesinando sin discriminar. Me temo que si sigue así los humanos no tardarán en sospechar de nosotros. Al menos imaginarán que algún ser siniestro está matándolos. Estoy preocupado…

Agni bajó la mirada borgoña al suelo donde abundaban las estalagmitas, esos depósitos de minerales formados por precipitación química. La caverna era húmeda y la iluminaba apenas la luna desde el hueco que daba al exterior.

-Mi señor… No he visto a nadie que asesine humanos descuidadamente. Hemos dejado pasar dos excursiones de humanos que se dirigían a uno de los picos de Himalaya para no levantar sospechas. Fue terrible. Teníamos hambre… Pero iban muy bien equipados con eso que llaman… radios y… ¿Cómo se llaman Khatri?
-Cámaras.
-Han hecho bien Agni. Siempre supo mi padre que podría confiar en ustedes… Seguiré viaje entonces. Alguien de nuestra raza debe haberlo visto. En cuanto a Khatri… Te espero en la mansión. Me gustaría que vivieras cerca de nosotros. Podría ayudarte aunque por lo que dices te las has arreglado muy bien.
-Sí Sebastien. Sería buena idea poder alejarme en busca de mejores lugares así habría más oportunidades de alimentarse para los que queden aquí. Una boca menos. Lo haré algún día, aunque por ahora no me moveré de Nepal.
-Serás bienvenido.
-Gracias Sebastien.
-Cuídense.
-Usted también, mi señor.

El viaje continuó hasta el sur de América. A Chile. Aunque dudaba verdaderamente que el vampiro de Kirkenes viniera de tan lejos posiblemente habrían escuchado sobre él.

Aún era madrugada cuando tomé un vuelo a Santiago de Chile, capital del país. Hacía frío y ventoso pero el sol despuntaba el amanecer en Sudamérica y debí usar bloqueador para mi piel sensible. Creí que me había puesto demasiado por temor al largo viaje y a la exposición solar ya que el olor a coco del cosmético me daba náuseas. Decidí tomar dos autobuses de larga distancia que me acercaran a la ciudad de Frutillar. Desconocía los cambios de temperatura en el sur de América y no deseaba encontrarme con sorpresas. Al llegar alrededor de las ocho y cuarto de la noche, observé a varios kilómetros de la paradaerguirse maravilloso el volcán chileno llamado por  los antiguos nativos “Peripillán”, aunque en estos tiempos ya lo llamaban Osorno. A los pies del imponente cono, se extendían las aguas heladas y azules del lago Llanquihue. El volcán majestuoso con sus más de dos mil seiscientos metros de altura imponía su grandeza hacia el cielo mezcla de añil y azul marino. La energía que emanaba de la Cordillera de los Andes me estremeció. Aun los vampiros nos sentíamos pequeños antes la grandiosidad de la naturaleza.

Una voz se escuchó a mis espaldas, sobresaltándome…

-¡Sebastien!

Era el viejo vampiro huilliche que me sonreía mostrándome sus afilados colmillos.

Sonreí.

-¡Licarayén!

Nos dimos un abrazo y me apartó para ver mi rostro en la penumbra.

-¡Qué bien te sienta el matrimonio con la hembra humana, Sebastien!

Reí.

-Y a ti el aire de la Cordillera.
-¿Qué haces por aquí? ¿Ha ocurrido algo malo con Douglas?
-No, por suerte goza de salud aunque está cada vez más rebelde.
-Mmm… Lleva la sangre caliente de los lobos. No está bueno, pero supongo que lo tendrás controlado.

Arquee una ceja.

-Supongo.
-Sebastien, ¿qué haces por aquí, tan lejos de tus tierras? ¿Has venido a visitarnos?
-Sinceramente no, Licarayén. Busco información sobre un vampiro. No lo conocemos en Kirkenes y merodea asesinando sin cuidado. Me temo que hay que ponerle un freno pero ni siquiera sé quién es.
-¿Un vampiro sin control? ¿Viaja solo?
-Aparentemente sí.
-Lamento decirte que no he visto nunca por esta región a un macho que se comporte así.

Quedé pensativo.

-Supuse que no sería de América pero debía confirmarlo.
-Ven, vamos a mi hogar. Nos hemos mudado cerca de Puerto Varas. Tiene un clima favorable a nosotros. Las precipitaciones se producen todo el año, Sebastien. Además hay tierras vírgenes, aunque la cantidad de hoteles a aumentado por el turismo y eso nos alegra. Tú sabes… Cada vez nos sentimos más cómodos entre humanos y eso ha facilitado nuestra supervivencia.
-Imagino y me alegro. Agni y su aquelarre no han corrido la misma suerte.
-OH… el viejo Agni… Desde que presentaste a la humana no lo veo…
-Sí, han quedado sólo cinco de los diez de su familia.
-¡Qué tristeza, Sebastien! Si supieran los humanos que creen en lo paranormal que no hay tantos vampiros por el mundo como dicen. Somos tan pocos.
-Lo sé…. Licarayén. Debo irme… Regresaré a Kirkenes y en unos días emprenderé viaje para ver a los Gólubev. No estoy acostumbrado a viajar demasiado a tan extremos puntos del globo.
-Por supuesto, después de todo sólo somos vampiros –rio.

Reí y le di un abrazo fuerte.

-Dale cariños a tu familia. Prometo que la próxima será una visita cordial y me quedaré unos días.
-Te esperaremos y aguardaremos que vengas acompañado con una nueva vampiresa recién convertida. Por qué no la has convertido aún, ¿verdad?
-No. Has adivinado.
-No es adivinanza, Sebastien. Si la hubieras convertido estaría aquí contigo. Las hembras no dejan que viajemos lejos, sin ellas. Son posesivas.

Sonreí.

¿Bianca vampiresa? No, aún no podía hacerme la idea. Me daba terror de sólo pensarlo que acabaría como mi madre, muerta en brazos de mi padre.

………………………………………………………………………………………………..........

El siguiente contenido tiene lenguaje adulto.

Llegué al aeropuerto de Kirkenes cuando el reloj daba las cinco de la mañana. Tenía deseos de ver a mi familia y por supuesto a mi amada humana.

Apenas llegué entré silencioso a nuestra habitación y me desnudé mientras la contemplaba envueltas en esas sábanas negras que tanto le gustaban.

Bianca convertida en vampiresa… Para siempre junto a mí… Para siempre.

Me dirigí a la ducha y abrí los grifos para entibiar el agua. Mucho frío en las regiones visitadas y aunque era un vampiro quizás estaba acostumbrándome a los lujos humanos.
Cogí el jabón y lo deslicé por la piel repetidas veces hasta conseguir quitar la capa aceitosa y espesa del bloqueador solar.

¿De dónde había salido ese maldito vampiro que nos trastornaba el pensamiento? Nadie de los aquelarres lo conocía… Aunque faltaba Rusia…

Escuché el sonido de roces de sábanas caer al suelo y sonreí. No transcurrió un minuto para que mi mujer abriera la puerta del baño totalmente desnuda.

La espuma fue resbalando por mi cuerpo hasta morir en mis pies… Retiré el cabello mojado hacia atrás y la contemplé extasiado.

-Me gusta verte desnuda –murmuré.

Me excité con sólo contemplarla. Así era desde que la vi por primera vez.

Sonrió mientras se acercaba a la ducha.

-A mí me gusta verte empapado bajo la ducha y esas gotas… que quedan suspendidas en tus labios sensuales… Te extrañé.

Pasé la lengua lentamente por mi labio inferior y estiré un brazo atrayéndola hacia mí.

Mis ojos se hundieron en los de ella y compartimos abrazados instantes de agua tibia correr por nuestras pieles.

-Entíbiame el cuerpo con tu calor, cariño –susurré junto a su boca.

Esas delicadas manos recorrieron la nuca, la espalda, y los dedos jugaron a rozarme con delicadeza a lo largo de la columna vertebral.

Miró hacia abajo entre nuestros cuerpos. Estaba tan duro y preparado para hacerla mía…

Su mano derecha cambió el destino y se deslizó por mi pecho… Mordiendo mis labios susurró.

-¡Qué pedazo de macho eres, corazón!

Reí.

-Eso aumenta mi ego. No te detengas.

Sonriendo paseó la lengua por mis labios entreabiertos. Cogió mi falo con firmeza y gemí.

-Yo creo que tu ego ya es enorme.

Sentí el corazón latir ante la corriente sanguínea alterada… El aire escapó de mi boca y atrapé la suya en un beso apasionado y caliente. Deslicé una de mis manos debajo de sus muslos y con un par de movimientos alcé su cuerpo para que encajara en el mío.

Dio un quejido leve mientras la penetraba hasta la empuñadura.

-Me tienes todo adentro, amor.

La lengua de ella se enredó en la mía y gemimos al unísono. Apoyé su espalda en los azulejos y me posicioné mejor para follarla con todas mis ganas.

Mis brazos la sostuvieron  y mi boca poseyó la suya. Quería beberla toda… El vaivén de las caderas fue lento y profundo al principio, pero se tornó más rápido a medida que nos comíamos con la boca y el pulso se aceleraba. Entre beso y beso apenas nos separábamos para tomar una bocanada de aire y seguir lamiéndonos, chupándonos. Una de mis manos disparó hacia esos tesoros de piel blanca como espuma y protuberancias canelas, erectas por la fricción deliciosa de mis pectorales. Sus pechos eran mi manjar. Si existía una clase de Dios que nunca me quitara el tacto para seguir disfrutando de tan extraordinario éxtasis. Era maravilloso sentirla toda mía. Tan entregada al placer como yo. Dándonos todo… Por un instante pensé, ¿qué haría sin ella? Seguramente moriría. Seguramente…

Pero ella era mortal… Y algún día ella me abandonaría… Salvo que…

Los mordiscos de Bianca en mi hombro derecho y los pellizcos en mis tetillas me concentraron nuevamente en la humana que me volvía loco de amor y deseo. Cuando las embestidas se hicieron frenéticas me arquee sin poder esperar un segundo más.

-¡Bianca! Oooh siiiiiiiii, siiiii…

Ella supo de mi inminente orgasmo arrollador y se aferró a mi espalda tirando la cabeza hacia atrás. El cuello empapado por el agua se expuso ante mis ojos y ante mi creciente apetito de sangre. No me había alimentado en días… Había permanecido muy cerca de humanos y ahora… y ahora tenía a la dueña de mi corazón con la vena aorta latiendo a centímetros de mi boca sedienta.

Ante el orgasmo mis colmillos sobresalieron y temblé de ganas por hundirlos en esa carne. Chupar su sangre hasta que llenara mis propias arterias, hasta saciar los deseos más primitivos.

De pronto alzó su cabeza y posó sus labios en mi clavícula. Entre jadeos hincó las uñas en la espalda y gruñí hundiéndome en espirales de placer. Rugí, me tensé… Y la miré a los ojos con verdadera hambre… La deseaba demasiado… No era como otras veces. En mi cerebro daba vueltas la idea de hacerla mía para siempre.

Nos miramos mientras compartíamos ese momento único e irrepetible que te impulsaba lejos de la tierra y te llevaba al cielo. Ella dio un quejido suave y noté preocupación en su mirada saciada. Creo que parpadeó confusa a medida que volvíamos a un estado normal y mi iris aún reflejaría la sed de sangre y el miedo… La miré sofocado y con cierto temor… Ella supo sin hablarnos que había estado muy cerca de convertirla. De convertirla o de asesinarla.

(Perspectiva de Lenya)

Mi hermano estaba empecinado en que lo acompañara a Rusia para encontrarse con no sé qué mierda de aquelarre. Los Gólubev… Sinceramente no era lo peor tener que hacer sociales ya que no me conocían y era excelente que supieran que también era el heredero de Adrien, pero de ahí a viajar en avión como los humanos para mí era más que suficiente el sacrificio. Por si fuera poco abandonar mis prendas livianas por otras de abrigo, como en los viejos tiempos vividos en Mursmark. ¡Qué lata! Me había acostumbrado a las camisetas de algodón y a los jeans gastados.

Cargué una mochila con poca ropa en su interior. Debíamos parecer viajantes humanos comunes y corrientes. Lo del bloqueador fue un tema aparte. Tuve que nuevamente recurrir a esa crema espesa con olor a coco. ¡Lucifer ayúdame! Rara vez había salido cuando el sol reinaba los cielos y a decir verdad hablando de Kirkenes eso era un milagro. Las lluvias y días grises gobernaban hace bastante tiempo la colorida y pequeña ciudad.

Sebastien logró que tuviera el último de mis berrinches cuando me exigió que llevara las lentecillas de contacto. ¡Tenía ojos grises, joder! Quizás un poco más claros que él, pero de ahí a que sospecharan que era un vampiro era exagerar. Algunos humanos tenían iris de colores extraños. De todas formas, cuando me acusó de parecerme a la niñata de Scarlet me callé y sumisamente los llevé en el bolsillo.

El avión no aterrizó en Murmansk, sino en Moscú, la segunda ciudad más poblada de Europa. Al parecer los Gólubev eran los vampiros que más se habían adaptado a mezclarse entre humanos sin dejar de vivir de su sangre.Sebastien fue adelantándome en el camino parte de sus costumbres y su estatus social. Eran vampiros que se agruparon a comienzos del siglo XX y habían permanecido en Rusia por elección. Estaban conformados por siete integrantes cuatro de ellos muy jóvenes, hijos de la pareja que originariamente partió de las cumbres. Según mi hermano eran los que más se habían rebelado contra las ideas de mi padre de no avanzar demasiado al mundo humano, por lo tanto después que Sebastien decidió seguir ese estilo de vida, ellos lo imitaron y ya mi padre no pude negarse aludiendo el temor a ser descubiertos. Bien… iríamos con un aquelarre que admiraba a Sebastien y a sus ideas innovadoras. ¡Maravilloso!

Cuando el río Moskvá se mostró a mi vista tuve cierta añoranza al recordar tiempo atrás mis épocas de conquistador sediento de hembras humanas, finas, y elegantes. Unas contadas veces me había acoplado con una vampiresa que pensándolo bien debía tener algo que ver con los Gólubev ya que en Rusia según Sebastien eran el único aquelarre.

Moscú era perfecto para nosotros, los vampiros. Abundantes días nublados, rigurosos y largos inviernos, y la nieve en las calles era permanente desde octubre hasta abril donde comienzan a ser los días  de frío atenuado pero con tormentas continuas.

Caminamos bajo la lluvia por la calle Tverskaya, una de las más importantes por lo turística y pintoresca, pasando por viejos edificios de ladrillo de cuatro plantas, estilo estaliniano. La lluvia era torrencial y ya deseaba regresar a Kirkenes. Parecía mentira que hace unos meses odiaba la mansión y los alrededores. Pero algo distinto me ataba a ese trozo de Laponia noruega. Quizás el calor que sentía rodeado de mi nueva familia. Creo que tenía todo lo que deseaba tener en Kirkenes… Salvo a mi padre… Para eso, no había llegado a tiempo.

Al detenernos en la puerta de uno de los siete rascacielos, los llamados “siete hermanas”, Sebastien y yo observamos las dos siluetas delgadas que caminaban por uno de los pretiles rodeados de una profunda oscuridad. Sólo los relámpagos los distinguían. Sin embargo el ojo humano jamás se hubiera percatado.

Sebastien sonrió.

-Aquí es. Ya nos vieron.

Aguardamos instantes en las puertas de doble hoja de hierro forjado y bronce, antes que un vampiro alto, canoso, de barba recortada, y de fuerte contextura, nos recibiera.

Caminó por el hall central saludando cortésmente al encargado de seguridad diciéndole alguna cosa que no entendí, y se adelantó a abrirnos lanzándose hacia Sebastien con una risa sonora y contagiosa.

-¡Maldito cretino! ¿Por qué no has avisado que vendrías?

Sebastien rio.

-Lo siento Mijaíl, es que no es una visita de placer.

El vampiro lo observó a la cara y palideció más de lo que era.

-¿Douglas? ¿Charles?–murmuró.
-No Mijaíl, Douglas y Charles están bien. Gracias por preocuparte. He venido hasta aquí buscando información que quizás puedas darme.
-Adelante, será un placer. Iván y Dimitri te han visto llegar y no te irás sin compartir un vodca con nosotros. Tú y tu… -me miró con una sonrisa amable.
-¡Lo siento! Mijail… Él es mi hermano Lenya.
-¿Tu hermano?
-Sí…
-Soy hijo de Adrien y una vampiresa –me adelanté.

Ante el asombro del vampiro mi incomodidad fue ganando terreno.

-Te dije que no era buena idea viajar contigo –protesté a mi hermano.
-¡De ninguna forma! –exclamó el tal Mijaíl- disculpa el asombro pero fuera de ello eres bienvenido tanto como Sebastien. Un hijo de mi querido líder siempre será un honor que nos visite. Adelante…

Señaló la puerta entreabierta y asentí un poco confundido.

El ascensor era realmente puro lujo. Tres espejo revestían las paredes con dicroicas pequeñas en la parte superior. El piso estaba revestido en madera lustrada y brillaba como la luz solar. Dos barras gruesas de bronce destellaban y combinaban con el tablero de números. Perdí el número de cuenta de los pisos.

Subí en silencio mientras Sebastien y Mijaíl hablaban del negocio del petróleo. Al parecer los Gólubev se dedicaban a lo mismo que mi hermano a diferencia que la compañía llamada Yukos hace muchos años estaba radicada en Rusia.

Nos detuvimos en el piso trece. El vampiro sonrió.

Compramos el piso a un buen precio, nadie lo quería por la mala suerte… En realidad porque se sucedían una serie de desapariciones misteriosas.

Sebastien metió las manos en los bolsillos de su abrigo empapado por la lluvia mientras caminaba por el pasillo alfombrado, de fino moquete en gris.

Rio.

-¿No digas? ¿Tendrán algo que ver ustedes con las desapariciones?

Mijaíl sonrió de lado.

-Un pequeño truco Sebastien, pero ha dado resultado.

Al entrar a la sala de los Gólubev por un momento creí estar en una casa lujosa del siglo XIX de un renacimiento francés. Alrededor de siete metros cuadrados estaban alfombrados de color café y las paredes tapizadas en un blanco perla con arabescos en un amarillo tenue. La armonía sólo se interrumpía en dos de las paredes con gigantescos cuadros surrealistas. Un gran hogar de leños artificiales se alzaba en un rincón. Alrededor,tres juegos, en total ocho sillones, tres de dos cuerpos de estructura cúbica  y altos respaldos forrados en fino brocado marfil. De madera oscura, los muebles eran sobrios y austeros sin dejar de ser sofisticados. En el otro extremo de la sala una gran mesa rectangular, de patas torneadas, con un solo apoyo decorado con arquillos. Ocho sillas haciendo juego con el tapizado de los sofás estaban ubicadas perfectamente simétricas una de la otra. De la pared más cercana al comedor colgaba un escudo hecho en bronce, de metro cuadrado, con la figura en relieve de la cabeza de un león. El símbolo de los Craig…

De la lámpara central colgaban cadenas de lágrimas encendidas iluminando cada espacio de ese exquisito y amplio lugar.

Mijaíl dio un silbido agudo y en segundos una mujer de cabello rubio atado en un moño alto y elegante surgió por una de las tres puertas que daban a la sala. Era alta y delgada. Lucía un vestido negro hasta las rodillas entallado a la cintura y escote pronunciado. Zapatos de taco fino de tono oscuro y medias enterizas negras. Sus ojos llamearon con la protesta.

-Mijaíl, no es de buena educación llamar a tu familia con un silbido… -se detuvo en seco- ¡Sebastien! ¡Qué alegría!

Mi hermano depositó el bolso mediano en el suelo y se adelantó abrazándola efusivamente.

-Sasha. Un placer. Estás bella como siempre.
-Gracias, querido. Siempre tan caballero.

Me miró unos instantes y mi hermano se apresuró a presentarme.

-Él es mi hermano, Lenya. Hijo de mi padre.

La vampiresa sonrió y extendió la mano delicadamente femenina.

-¡Qué sorpresas da la vida, Sebastien! Mucho gusto. Sasha Gólubev.

Tomé su mano entre mis dedos y la llevé a mi boca. Yo también podía ser agradable y caballero cuando me lo proponía.

-Por favor acérquense al living. Tomen asiento –dijo Mijaíl señalando los sillones.
-Acompáñennos con algo fuerte, ¿coñac, vodca? –preguntó la vampiresa.
-Vodca, gracias –dijimos al unísono.

El vampiro ruso fue el que se dirigió a un bar de cristal y bronce,  manipuló varias botellas  con agilidad deteniéndose en leer las etiquetas, después se decidió por una mediana de forma ovalada y la destapó.

-Prueben este vodca, fabuloso. Lo atesoro para ocasiones especiales, y esta es una.
-Gracias Mijaíl –dijo Sebastien.

Durante los veinte minutos siguientes que degustamos la deliciosa bebida, se habló de mi padre y los recuerdos que los unían. Poco podía acotar sobre el tema ya que no había conocido a mi progenitor pero me gustó escuchar sobre él. Mi existencia no se tocó. Creí que hubiera sido algo fuera de ética si yo no deseaba hablar sobre ello. De todas formas sentí que el hecho de ser hijo de Adrien era lo más importante para cualquier aquelarre que me cruzara… Y me sentí orgulloso de ser hijo de Adrien quizás por primera vez.

Al cabo de un tiempo transcurrido, mi hermano contó la intriga que nos estaba matando de curiosidad. Ese vampiro ignorante y asesino que hasta el día de hoy no tenía rostro ni pasado.

El relato fue interrumpido por la aparición de dos vampiros jóvenes, Iván y Dimitri. Ambos altos, estilizados, y de cabello rubio, sus facciones eran muy masculinas y perfectas. Después de las presentaciones de rigor se nos unieron a la charla abandonando los respectivos abrigos en el perchero de bronce.

¡Bestial tormenta! -acotó Dimitri sentándose en el sofá de un salto ágil por encima del respaldo.
Eso le valió una mirada de reproche de su madre. Por momentos recordé a mi hermana Scarlet y esas manifestaciones infantiles.

-Distinguimos a tres kilómetros unos turistas que salían de un restaurante, pero no se dispersaron. ¡Lástima! No pudimos cenar –rio Iván.

El más alto de ellos, el que parecía jocoso y juvenil, Dimitri, me miró detenidamente.

Lenya, creo que te he visto hace unos trece o catorce años. ¿No me recuerdas? Yo cazaba en el noroeste de Rusia. Cruzamos unas palabras.

-¿En Murmansk? –pregunté.
-Exacto.
-Es posible, he vivido allí toda mi larga vida. Cerca del depósito nuclear.
-He cazado repetidas veces allí.
-¿Le has quitado la comida a Lenya? –bromeó Mijaíl- ¿A un hijo de Adrien? No tienes perdón.

Sonreí.

-Allí hay suficiente para los dos.
-¿Los dos? –aseguró Dimitri- no Lenya, en Murmansk cazan otros. Al menos fue lo que vi.
-¿De qué aquelarre cielo? –preguntó la vampiresa- no somos muchos en el mundo.
-No lo sé. Estaba solo y tampoco le hubiera preguntado. Era insociable, gruñó para que me apartara de la zona.

Mijaíl miró a Sebastien.

-Espera Dimitri… No has escuchado la conversación que manteníamos, esto es un dato importante. Sebastien y Lenya están buscando un vampiro que podría caber en esas características.
-Mucho no puedo decirles… Era canoso, cabello largo, y parecía de cincuenta años… No sé más. Les dije, tuve que apartarme. Era realmente agresivo.
-Tú les has echado esas bromas de mal gusto que haces siempre. Pobre forastero –rio Iván
-¿Cuándo lo has visto? –preguntó mi hermano.
-Una sola vez… En invierno, hará diez años.

Me puse de pie de un salto con el corazón agitado. Todos se pusieron de pie ante el brusco movimiento.

-Lenya –preguntó mi hermano- ¿Qué ocurre?
-Diez años… Un invierno… Época que asesinaron a mi madre… Y con las mismas características que a Lucila.

La vampiresa empalideció.

-¿Lucila? ¿Lucila la han asesinado? ¡Qué horror! ¡Adrien no está y todo parece irse de las manos!
-Tranquila Sasha, aquí están sus dos hijos haciéndose cargo del problema.
-Cierto… -me miró desolada- Querido, lamento lo de tu madre aunque no la he conocido, ¿o sí?
Negué con la cabeza.
-Ella se mantuvo apartada de todos… Es una larga historia –murmuré.

Mi hermano volvió a tomar asiento y el resto lo imitó. Yo tardé unos segundos en seguirlos. Finalmente me senté lentamente con los recuerdos que se agolpaban uno tras otro. Recuerdos de aquella noche… en que la encontré despedazada.

Mi angustia flotaba en el aire y no pasó desapercibida por ninguno de los que estábamos allí. Recibí palabras de consuelo que sólo aminoraron mi dolor un poco, pero sirvieron para no sentirme ignorado.

Un sonido a llaves se escuchó y la puerta se abrió dando paso a una vampiresa joven de alrededor de treinta años. Su cabello suelto, pelirrojo, caía en cascadas hasta la cintura. El andar felino atravesó la sala y con una sonrisa de esas que desarman dio un “buenas noches” general.

-Natasha, cariño –dijo Sasha-, acércate. Tenemos visitas especiales. Creí que llegarías en dos horas.
-Suspendieron las clases. La profesora de Ciencias dio parte de enferma.

Se acercó y reconoció a Sebastien.

-¡OH vaya sorpresa!

Sebastien se puso de pie.

-La sorpresa es mía. ¡Cuánto has crecido! Sin embargo, siempre tan bella.
-Tú tan caballero, mi señor –enfatizó un “mi señor” seductor aludiendo una broma.
-¡Natasha! ¡Compórtate! –exclamó Sasha.

Sebastien sonrió.

-Calla, sabes que la conozco desde que nació.

Ambos se abrazaron y mi hermano palmeó su espalda.

La bella joven me miró y una sonrisa de lujuria iluminó su cara.

-¿Steve? –preguntó mientras no dejaba de inspeccionarme.
-Ehm… -dudé.
-Steve, ¿no me recuerdas? Año 2011. No ha pasado tanto tiempo.
-Natasha te equivocas, él es Lenya hijo de Adrien, hermano de Sebastien –aseguró Mijaíl.

Arqueó una ceja divertida.

-Mmm… Me temo que no me equivoco. Nunca olvido a un macho hermoso. A lo mejor no te llamas Steve, como me habías dicho en esa oportunidad.

Sebastien y Mijaíl sonrieron.

-¿Le has mentido el nombre a una dama? ¿Y nombre inglés? –acusó mi hermano aguantando la risa- Mira que chico es el mundo.
-Yo… Lo siento… Ahora que te veo… Lo recuerdo, sí… En cuanto a mi nombre nunca daba el verdadero. No sólo por ser tú. Si hubiera sabido…
-Entonces, ¿Lenya es tu nombre? ¿Puedo confiar? –sonrió mostrando sus delicados colmillos.

Asentí sonriendo.

Era una vampiresa hermosa. Mi memoria regresó apenas ella hizo una mueca de lado con esa sonrisa bella.

-Tomen asiento por favor –invitó Sasha divertida-, me gustan estos encuentros del destino.

Observé a la vampiresa deslizar el abrigo impermeable sobre los hombros y espalda. Se acercó a un perchero próximo a la puerta de entrada y regresó vistiendo un atuendo como el mismo infierno… Unos jeans oscuros ceñían su cuerpo de formas sinuosas y perfectas y combinaban con botas de caña alta al mismo tono. Un suéter de lana cuello alto de color rojo dejaba a la poca imaginación dos pechos redondos y suficientes para encerrar en mis manos.

Pasé la lengua por los labios disimuladamente. No quería ser grosero ante su familia pero poco a poco fui recordando aquel caliente encuentro en Moscú. Su boca de labios carnosos subiendo y bajando por mi sexo. Joder…

Sasha introdujo el tema del extraño vampiro y confieso que tuve que hacer un esfuerzo para no desviarme al hablar y distraerme con la vampiresa de piernas largas y cruzadas frente a mi sillón.

De pronto la ninfa perfecta se puso de pie y el corazón me saltó. Con movimientos elegantes extendió la mano derecha.

-Ven, seguramente no conoces el resto de la casa.

Mis ojos se elevaron hacia el metro ochenta de completa delicia y femineidad.

Eche un ojo al resto de los que estábamos allí pero parecía que estaban concentrados en la charla sobre los Sherpa, el aquelarre del Himalaya.

Sonreí y tomé su mano al ponerme de pie.

-Mamá –murmuró Natasha- Volveremos en un momento.

Sasha sonrió.

-Por supuesto querida.

………………………………………………………………………………………......................

Un trueno estruendoso tapó mi rugido al llegar al tercer orgasmo. ¡Joder que había sido extenuante!
La cama de la vampiresa era blanda y suave, como las fibras de sus músculos delicados, tan femeninos.

Jadee apoyado en el colchón con mis dos brazos, aún dentro de ella.

Ella lamió mis labios y dejó escapar un suspiro.

Me dejé caer al costado de su cuerpo y Natasha aprovechó para ubicarse de perfil.

-Eres un macho increíble.
-Gracias –susurré, recuperando el aliento.
-¿Tienes pareja?

Los dedos delgados acariciaron las líneas de mi rostro.

Negué en silencio…

El rostro de Liz se cruzó en mi mente. Error, ella no era mi pareja y ni siquiera nos habíamos besado nunca. Liz era una humana y tendría serios problemas si fuera a tener sexo conmigo siendo un vampiro tan poderoso… En cambio Natasha podía con ello.

Lejos de sentirme feliz por el encuentro apasionado y satisfactorio… Me sentí triste… Aunque no entendí el porqué.








11 comentarios:

  1. Siempre es interesante encontrar nuevas blog novelas. Es un gran trabajo el que seguro estás realizando, mis felicitaciones y que la historia siga creciendo :D
    Te comento que vengo de la iniciativa Por un club más unido, del Club de las escritoras ♥ Me quedo a seguir el blog. ¡Besos!
    http://unjazminenmiestanteria.blogspot.com

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por supuesto pasaré por allí a seguirte. Desde ya bienvenida. Un beso grande. Lou

      Eliminar
  2. Otras preguntas y otras respuestas que me han encantado... muy interesantes
    Me ha sorprendido que le digas a Bianca que no va a tener que esperar demasiado para tener más fuerza
    Con Douglas me he reído, le has hecho pasar un buen apuro ;-)
    Y Numa me ha emocionado... y me ha parecido muy interesante la conversación con Rodion

    Has descrito el viaje de Sebastien maravillosamente bien
    Y me ha gustado conocer a Agni, a Khatri, a Licarayén
    Sebastien y Bianca se aman muy pero que muy apasionadamente ;-) Y creo que Sebastien ha estado muy cerca de no poder controlarse
    A pesar de lo que ha pasado entre Lenya y Natasha... Lenya no parece muy satisfecho y se ha acordado de Liz
    Tenemos la descripción del vampiro asesino y agresivo... cincuenta años, cabello largo y canoso... espero que pronto puedan detenerle y que no cause más daño
    Un capítulo muy bien documentado, muy bien descrito y muy bien narrado
    Como siempre, es un verdadero placer leerte
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola Mela! Muchas gracias. Las preguntas de todos mis lectores han sido estupendas. Es de ustedes el mérito. Y Lenya y Natasha darán que hablar, aunque el corazón del bello vampiro estará con otra afortunada. Sí el vampiro es peligroso y se sabe ya que no han sido lobos.... Pronto sabrán quien es él. Un beso enorme y muchas gracias.

      Eliminar
  3. Hola amiga, muy buen capítulo, aunque primero disfruté de las respuestas en las entrevistas, geniales como siempre. Y el capítulo en sí, ha sigo muy interesante ver a nuestros personajes en distintos escenarios, te felicito por tu labor de documentación, es fantástica. Me parece que ya casi le toman la pista a ese vampiro misterioso, será muy interesante ver lo que sigue. Gracias por compartir tu historia con nosotros.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias querida amiga! Espero te encuentres mejor te lo deseo de corazón. El vampiro misterioso ya sabrán quien es... Gracias por la felicitación, es lo menos que se merecen como lectores. Un besazo enormee.

      Eliminar
  4. Ok Lou aqui voy hacer huelgaaaa como Lenya hizo eso con la vampiresa si esta interesado en Liz y ella en él noooo eso no se hace, estoy triste x eso, el acostandose con otra, se q ellos no son pareja pero pense q dya este se portara bien pero ni modo no se vale, me recuperare de esta desilución jeje...y bueno ese asesino es un gran misterio, y parece q Sebastian esta pensando en convertir a Bianca, saludos y estubo bueno el capitulo!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola mi corazón!! Tú espera, espera que te gustará el final. Aunque para ello tendrás que esperar. La tensión sexual en estos dos, Liz y Lenya desborda, pero son dos cabezotas. Veremos veremos como sigue. Gracias por esos comentarios tan de fan . Muchas gracias Lau!!

      Eliminar
  5. Uy adoro a Lenya y esta coladito por Liz te mando un beso y buena semana

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola cielo! Ese Lenya llenará hojas y hojas jajajaa ya verás . Un besote enorme tesoro. Y gracias!!!

      Eliminar