Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

martes, 24 de marzo de 2015

¡Hola chicos! Último día de vacaciones. Aprovecho y los dejo con la miel en los labios y los nervios de punta. El capi 74 todo de ustedes. Besoteees.

Capítulo 74.
Soberbia y castigo.

(Perspectiva de Lenya)

Era una día fresco y nublado. Triste diría yo. No sabía el porqué me sentía así. Quizás comenzaba a extrañar no ver a mi hermano dando vueltas por la casa. Sebastien regresaría el miércoles y este sábado yo tenía un trabajito extra. Vigilar a Douglas. Tarea poco sencilla ya que no podría acercarme como cualquiera de la mansión sin que me ladrara.

De cualquier forma me la ingenié para escuchar la conversación de Numa con él.

Douglas partiría a las cuatro y media de la tarde en la moto hasta la reserva y de allí junto a los lobos llegarían hasta cerca del lago, donde el relieve de suaves pendientes y agreste vegetación era ideal para practicar motocross. Numa saldría con Rose al centro de Kirkenes al mediodía y regresaría para ver la carrera a la hora señalada. Hora que por supuesto no creí que fuera la real. Yo era muy astuto y seguramente Douglas querría salir sin ser custodiado. Nunca daría la hora exacta.

Ron regresaría de cazar para cuando Douglas saliera a correr. Sin embargo intuía que para esa hora sería tarde ya que el jovencito se encargó de señalar una hora que estaba seguro no sería la exacta.

No sé si el resto confiaba en Douglas o no tendría maldad, cuestión que a mí me sobraba, así que no creí ni una sola palabra de ese dato.

Sebastien muy lejos de Kirkenes. Rodion y Sara habían partido a Murmansk para conocer donde había nacido Rodion. Charles descansaba en su habitación después de no dormir en dos semanas por estar atento a Sebastien y Bianca y su pelea, e iría a cazar al caer la noche. Bianca tenía que cumplir un sobre turno. Margaret cocía en la cocina. Marin se preparaba para trabajar mientras Scarlet le mostraba ropa para que cambiara el look. Y Liz… Y Liz mejor no encontrármela, estaría en su habitación.

Douglas partió al garaje no sin antes asegurarse que Anthony estaba entretenido. Entendí porque Sebastien no enviaría a guardaespaldas a vigilar a su retoño. Serían los primeros que Douglas sospecharía. Ni Numa había llegado con Rose, ni Ron de cazar. La casa en silencio…

Salí a fumar al jardín mientras lo vería acercarse a los portones con la moto a su costado con el motor apagado. Me miró y lo miré por pocos segundos. Después él siguió su camino.

Lo perdí de vista a medida que los portones se cerraban.

Conocía el destino a donde se dirigía, así que sólo esperé unos cuantos minutos, casi veinte, y me materialicé cerca de la reserva. El cielo se mostraba nublado por completo y en la lejanía podía escucharse los truenos. Una tormenta se avecinaba y quizás sería la ayuda de la naturaleza para que este niño en cuerpo de hombre desistiera de su alocada carrera. Pero me equivoqué…

Douglas junto a otros tres lobos partieron en sus motos serpenteando el sendero. Por las alturas esquivé las frondosas ramas de los cipreses de tronco blanco y fui siguiendo entre las ramas el rastro que dejaba la polvareda.

Sin embargo algo sucedió. Douglas fue aminorando la velocidad hasta que se detuvo. Gritó al resto.

 –¡Ya los alcanzo!

Me quedé inmóvil observando sus movimientos. No quería que se apartara demasiado. Sin embargo era imposible haberlo pedido de vista, porque él apagó la moto, bajó de ella dejándola a un costado tirada, y parecía acercarse cada vez más a mí. Se detuvo a unos tres árboles y miró hacia arriba… Me había descubierto.

-¿Vas a bajar? ¿O quieres que trepe?

De un salto bajé del árbol y me acerqué. Parecía estar furioso. Hasta cierto punto lo entendía.

-¿Te envió mi padre a vigilarme?
-¿Cómo fue que me descubriste?

Sonrió con soberbia.

-Tengo ojos de lobo, ¿lo olvidaste? Tu aura es violeta. Los lobos ven los vampiros.

Me mantuve callado. De verdad ignoraba que tenía ese don.

-¿El resto me vio? –pregunté.
-Por suerte no, hubiera sido mi ruina. Estaba seguro que mi padre no quedaría tranquilo, estuve alerta de todo mi alrededor. Ya ves, no me equivoqué.
-¡Qué astuto eres querido!
-Vete al infierno.
-De allí vengo.

Enfureció más.

-Te diré algo. Lárgate de una vez por todas y métete en tus asuntos. No me considero tu familia por más que hayas sido engendrado por mi abuelo. ¿Entendiste?
-Eso ya lo sé. De lo contrario me hubieras llamado “tío”, alguna vez.

Se acercó hasta que su rostro quedó casi pegado al mío.

-Tendría que ocurrir un milagro para que te llamara “tío”.
-Como quieras. No necesito tu cariño para vivir. Sin embargo sí tu respeto. Así que la próxima vez que me levantes la voz, no correrás la carrera ya que terminarás en terapia intensiva de la paliza que te daré. ¿Escuchaste mocoso del demonio?

Douglas me miró fijo, muy enojado pero no atinó a hacer nada. Pienso que creyó en mi amenaza. Total según él, yo era capaz de hacer cualquier cosa.

-Puedes correr esa carrera de mierda. Sinceramente no me importa lo que te pase.

Y regresé… Regresé a la mansión muy dolido por sus palabras. Al diablo mi sobrino, al diablo Sebastien… Nadie me humillaría nunca más.

(Perspectiva de Douglas)

Cuando subí a la moto Lenya había desaparecido. No creía que volvería a intentar vigilarme, lo vi en sus ojos. Mi rechazo le dolió y mis palabras también. Lo extraño es que a mí también me dolieron. ¿Por qué actuaba así con él? ¿Por qué mi carácter e ímpetu de mi edad no permitía que razonara y me hacía decir frases tan horribles?

A veces mi rebeldía me hacía actuar como si yo no tuviera corazón. Lamentaba haberle dicho que no lo consideraba mi familia. ¿Cómo no iba a ser mi familia? Si era hermano de mi padre, hijo de mi abuelo… Cielos… ¿Por qué me provocaba rabia tan sólo verlo? ¿Era su poder y su seguridad que envidiaba? ¿Eran los celos porque mi padre estaba repartiendo su amor? ¿Ese amor que hasta hace unos años era sólo para mí?

A veces actuaba como niño. Odiaba mis dieciocho inmaduros, los odiaba. Porque lo impulsivo de mi carácter me hacía decir cosas que realmente no sentía.

Aminoré la moto hasta detenerla. Miré hacia atrás el camino que había recorrido. Después las copas de los árboles… Sinceramente desee que Lenya no se hubiera ido antes de pedirle perdón.

El rugido de los motores se aproximaba a gran velocidad. Vendrían por mí al haberme retrasado… Quizás después de la carrera podría conversar con Lenya y pedirle disculpas.

(Perspectiva de Bianca)

Seis de la tarde y un taxi me dejaba en la puerta de mi casa. Comenzaba llover. El sobre turno me había dejado exhausta, pero imposible negarme. Una fábrica incendiada, cuatro obreros muertos, y un Seguro que esperaba ansioso el dictamen de la morgue.

Observé la fachada de mi hogar mientras caminaba hacia el portal por el sendero. Las huellas frescas de una moto indicaban que Douglas había salido, o quizás regresado.

Miré cada una de las ventanas del frente de la mansión. La sala estaba iluminada al igual que la habitación de Scarlet y mis primas. Mi habitación a oscuras… Al igual que estaría el Estudio de Sebastien. Aunque no podía verse de ese ángulo mi marido había salido de viaje hace días y nadie usaría ese ambiente.

Una congoja me apretó el pecho y mis ojos se llenaron de lágrimas. Lo extrañaba tanto…

Apenas entré en la casa vi la gran sala iluminada, pero vacía. Cada uno en sus cosas ni siquiera prestaría atención a mi ausencia. Él sí lo hubiera notado. Sebastien me esperaba siempre ansioso por verme después de un largo día. Me acercaba mientras él no apartaba la vista de mí. Su mirada se volvía cálida, amorosa, apasionada.

Caminé hacia el Estudio al mismo tiempo que un trueno se escuchaba a lo lejos. Abrí la puerta, encendí la luz…

La ausencia de Sebastien golpeó fuerte dentro de mí. Lo necesitaba…

Deposité el bolso en una de las sillas y lo abrí. Metí la mano buscando mi móvil.

Cuando el pequeño aparato dio vueltas en mis manos, el rostro de mi amado se dibujó en la mente., y no lo dudé.

Basta de orgullo, basta de caprichos y terquedades. Si no ganaba absolutamente nada con tener la razón. Al contrario perdíamos los dos. Lo había herido y finalmente me había sentido peor.

Marqué su número y esperé ansiosa que contestara la llamada…

Apenas escuché su voz las piernas me temblaron de la emoción. Atiné a decir “hola” y enmudecí.

Tenía mucha interferencia. No escuchaba bien. ¿Sería la tormenta? Por fin distinguí un “hola Bianca”.

-Hola, hola Sebastien…
-Bianca, no te escucho nítido.
-Lo sé, yo tampoco.
-¿Ocurre algo en casa?
-No… Hola… ¿Me escuchas?
-¡Hola! Bianca casi no distingo lo que dices.
-No… Está todo bien… Yo… ¡Quiero decirte que te amo!
-Bianca… No entiendo muy bien…
-Que te amo… Mi amor… ¡Te amo!

Estallé en llanto y corté la llamada.

Charles abrió la puerta del Estudio y se asomó.

Era como un verdadero padre que se daba cuenta cuando un hijo lo necesitaba. Así era Charles conmigo.

-Querida, no llores. ¿Es por Sebastien?

Avancé hacia él y me abrazó.

-Charles, no me escucha bien.
-Cálmate, se avecina una tormenta. Quizás más tarde.
-No Charles, necesito decírselo ahora.

Charles me miró a la cara y secó mis lágrimas.

-Tranquila. Puedo transmitirle lo que deseas. ¿Recuerdas? Podemos conectarnos por la mente. Él no está demasiado lejos en la isla.
-Entonces díselo, Charles. Dile que lo amo y estoy triste por él. ¡Lo necesito!

Sonrió.

-Si no me dejas concentrarme, mi querida humana…
-Sí, sí… Yo te dejo…

Me aparté lentamente y Charles buscó un punto fijo en el ambiente. El silencio me carcomía pero era necesario si quería que Charles le comunicara lo que deseaba con todo el corazón.

Al par de minutos noté que sonreía.

Me atreví a preguntar en cuanto sus ojos borgoña me miraron.

-¿Qué dijo?
-Que te ama. Y te pide disculpas por haberte gritado.

Sonreí mientras lágrimas nuevas se deslizaban por las mejillas. Pero éstas no eran de dolor y angustia, sino de ansiedad y emoción porque regresara pronto y tenerlo junto a mí.

(Perspectiva de Bernardo)

Sabina seguía con malestar y realmente me preocupaba. No quería comer en todo el día porque todo le caía mal. Chamán y Verena estaban de visita y ella había insistido que mi mujer tomara un té de menta que solía componer los malestares de estómago. Al menos pareció sentirse mejor.

Chamán jugaba con Gloria a armar un rompecabezas sobre la mesa de living cuando un par de truenos hicieron vibrar la cabaña.

Gloria se estremeció y me miró.

-No te asustes mi genio. Es sólo una tormenta.

Gloria me clavó la vista y después continuó con el juego.

Me acerqué y me senté en la alfombra junto a ella.

-A ver… ¿No pueden resolver este rompecabezas ustedes dos?

Chamán rió.

-Parece que faltan fichas.

Miré a Gloria.

-¿Tú no habrás escondido alguna pieza, pequeña tramposa? –sonreí.

Negó con la cabeza.

Estudié el rompecabezas a medio terminar…

Era una imagen de Caperucita, el lobo, y un cazador al que le faltaba completar la escopeta.

Busqué entre las piezas que aún no habían sido encajadas… Arme parte de un árbol frondoso donde el lobo se escondía… Pero faltaban piezas.

Chamán inspeccionó la figura a medio terminar.

-Falta la escopeta del cazador –dijo muy seguro, mientras Verena y Sabina platicaban de los cultivos de flores y se retiraban a la cocina.
-¿Cuando piensas regresar a Suiza, Chamán? –pregunté.
-Quizás la semana entrante. Todo está en perfecto orden bajo tu mando, realmente te felicito a ti, y a Sabina.
-Gracias.

Gloria metió la mano en uno de sus bolsillos y extrajo alrededor de diez piezas.

-¡Lo sabía, Gloria! ¡Mira que eres tramposilla! –reí.

Chamán la miró estudiando su rostro por unos segundos.

-¿Has estado viendo al lobo blanco, querida? –preguntó.

Gloria lo miró.

-No, sólo me aparece en sueños.

Me sorprendió que Gloria no me hubiera contado.

Ella deslizó las piezas de su bolsillo sobre la mesa y se las dejó al alcance.

-¿Yo debo armar esa parte? –preguntó.
-Sí –respondió Gloria, sin dejar de mirarlo-. Sólo si estás seguro que querrás terminarla.

Chamán bajó la mirada y respondió.

-Sí, estoy seguro. Aunque me duela es lo correcto.

En ese instante supe que algo entendían los dos y que estaba fuera de comprender.

Chamán fue dando vuelta las piezas que faltaban y fue encajándolas de a poco hasta completar la imagen.

Noté su mirada llena de dolor y desesperación. Aun así, completó la imagen.

Iba a preguntar de que trataba la charla oculta de esos dos cuando Sabina interrumpió desde la cocina.

-¡Chicos! Ha comenzado a llover. ¿Se quedarán a cenar?

Chamán se puso de pie.

-Nos iremos ahora que no llueve tanto. Gracias por tanta hospitalidad.

Antes de ponerme de pie para acompañar a Verena y Chamán, observé la imagen de Caperucita.

Las piezas estaban completas ahora. Chamán había armado finalmente la parte faltante…

El arma del cazador apuntando al lobo… y algo estrujó mi corazón.

(Perspectiva de Douglas)

Al llegar a la cima de una pendiente me detuve. Era empinada pero nada que no pudiera manejar.

Los lobos bajaron sin perder tiempo y desde allí me miraron. Estaba comenzado a llover.

-¡Ey! No creo que sea buena idea seguir. La tormenta avanza. Mejor quedamos para el próximo fin de semana.
-¿Tienes miedo a una lluvia inofensiva? -se burló Hans.
--¡Claro que no!

Di arranque a la moto y bajé a toda velocidad. Antes de llegar Rex se interpuso en el camino y el choque de las motos me despidió en el aire. Apenas caí me incorporé.

-¡Eres idiota! –grité enfurecido.

El rio como si estuviera loco. Miré a Hans para ver su reacción y le hizo una seña a Jack y a Tomas.

Tomas retrocedió la moto y giró como si tomara el camino de regreso a la reserva.

-¡Me aparto de esto! –gritó- ¡Seré un drogadicto pero no un delincuente!

Dicho esto partió veloz y Hans lo insultó.

¿Qué rayos pasaba? Ya no me gustaba nada estar allí rodeado de locos que hablaban en código.
-¡Síguelo! –ordenó Hans a Jack.

Inmediatamente Jack desapareció haciendo rugir su moto tras los pasos de Tomas.

Miré a Hans a los ojos.

-¿Vas a decirme que mierda pasa?

Hans apagó la moto y Rex lo imitó.

-Pasa que tú estabas buscando los abusadores de Clelia, ¿verdad?

Parapadee por la molesta lluvia que comenzaba a caer torrencial sobre mi cara.

-¿Qué tiene que ver Clelia con esta carrera? –pregunté, levantando mi moto del suelo embarrado.

Rex estalló en una carcajada escalofriante.

-Tiene que ver –respondió Hans-, porque tu búsqueda llegó a su fin.
-¿Qué?
-Aquí nos tienes. Fuimos nosotros. Y ahora… Te contaré paso por paso como fueron los hechos.

A medida que sus sucias palabras salían de su boca mi cuerpo se prendió fuego de indignación. ¡Había sido un idiota por creer en la bondad de las personas! Ahora Hans y sus amigos iban a pagar… ¿Pero cómo? Estaba completamente solo. Con el bosque rodeándonos y la costa del lago a unos kilómetros. Sabía que la mansión quedaba a pocos kilómetros de la costa, pero para eso debía salvar el precipicio que formaba el comienzo del fiordo. Con la moto dañada no sería jamás posible esa hazaña de escapar.

Tragué saliva…

El nombre de Lenya cruzó mi mente desesperada… No sé el porqué.

Recuerdo que los dos saltaron de sus motos con rapidez y se abalanzaron sobre mí. Me defendí como pude aunque contra los dos lobos fuertes y poderosos era casi una utopía. Sentí el dolor de los golpes y patadas que me propinaron sin cesar hasta que la respiración comenzó a faltarme. Los testículos me ardían y mis costillas sonaron como si fueran madera seca al romperse. Era un dolor insoportable… Aun así ni una queja salió de mi boca. Quizás porque me lo merecía, por soberbio y petulante.

Lenya… Lenya no debí echarte…

Después… Todo quedo sumido en la oscuridad.





4 comentarios:

  1. Hola querida Lourdes, un excelente capítulo y sí, nos dejas con el alma en vilo; me ha encantado ver ese acercamiento aún en la lejanía entre Sebastien y Bianca, he sentido mucha pena por Lenya y su dolor por esas palabras y una angustia tremenda por Douglas... Confío en que lo salvarán, estoy segura de que así será, así que quedo en la espera. Gracias por compartir tu historia.

    Besos.

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  2. Uy pobre Douglas una paliza tenía que hacerle madurar ojala no le pase nada. Me alegra Bianca y Sebastien ya se lleven mejor. Genial capi te mando un beso y te me cuidas

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  3. Noooooooo Lou no nos dejes asi xfis!!!!
    q alguien ayude a Douglas esos malditos lobos tienen q pagar x lo q han hecho pero me parece q si x lo q dijo el Chaman, uufff quedo con un gran sufrimiento x saber q sucede con Douglas!!!! :( :(
    y q bueno q entre Bianca y Sebastian hubo un acercamiento, gracias x el capitulo y espero q haigas disfrutado de tus vacaciones!!!

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  4. Hola Lou... Siento muchísimo que Douglas haya descubierto que Lenya le seguía y siento lo que le ha dicho, pero creo que Lenya no debía haberse marchado, se va a arrepentir de haberlo hecho como Douglas se ha arrepentido de lo que le dijo
    ¡Dichosa tormenta! ¡Pobre Bianca! Pero finalmente Charles le ha transmitido a Sebastien lo que ella quería decirle... una escena preciosa, me ha encantado
    Yo sospecho que Sabina está embarazada... ya veremos
    Y me tienen muy intrigada Chamán y Gloria
    El final del capítulo ha sido bestial... ¡cómo nos has hecho sufrir! ¡Qué rabia les tengo a Hans y a Rex! ¡Pobre Douglas! Ya sabe quienes le hicieron tanto daño a Clelia... pero qué barbara paliza le están dando, me da mucha pena
    Y el necio de Tomas podía ayudarlo en lugar de marcharse
    Lou, el final del capítulo ha estado tremendo... Felicidades porque sospecho que pretendías hacernos sufrir y lo has conseguido con creces
    Besos

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