Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

domingo, 8 de marzo de 2015

¡Hola Chicos! Les dejo el capi 67 porque sé que lo esperaban ansiosos debido a los mails que he recibido. Es todo de ustedes. Mañana subo el 68. ¡¡Estoy de vacaciones!!
PD: Tengo una pregunta para ustedes... ¿Quién tendrá razón Bianca o Sebastien?

Capítulo 67
Juramento.

(Perspectiva de Bianca)

La tormenta no aflojaría al menos por el resto del día. Ya conocía el clima de Kirkenes y en cuestiones de mal tiempo estaba volviéndome una experta. Que si las nubes grises tenían forma de algodón podría ser que lloviera pocas horas, que si el cielo pintaba un uniforme color humo llovería hasta cansarse, y así sucesivamente. Sí, una verdadera experta en cuestiones climáticas.

Esa mañana… Esa horrible mañana tormentosa, estaba en la morgue terminando la autopsia de un hombre que había fallecido por gangrena al cortarse una mano mientras estaba trabajando. Después de higienizar mis manos y desechar guantes, tapaboca, y bata, me senté a tomar un café en la pequeña oficina de la morgue. Podía aprovecha llamar a Liz ya que era su tercer día de trabajo y estaba feliz por ella. La habían aceptado e inmediatamente le dieron el cargo en la Administración del Registro de las Personas. ¡Cómo no otorgarle el puesto! Era bella y talentosa. No de esas chicas que se quedan aplastadas esperando que sus jefes ordenen que hacer, no señor. Estaba segura que Liz tendría la tarea hecha antes de que cualquier superior intentara reiterar la orden.

Tomé el móvil que había dejado sobre el escritorio… Diablos, Liz no tenía móvil… ¡Qué tonta! Sonreí. Sebastien estaba ocupando mi cabeza y me estaba volviendo una estúpida. Una estúpida enamorada. Esta noche le pediría a Liz que me diera el dato del número de su oficina así podría llamarla. No, sinceramente podría regalarle un móvil, a ella y a Marin. ¡Es cierto! Le había prometido un móvil a Liz para que pudiera llamar a… ¿Cómo se llamaba su amigo?

El móvil vibró en mi mano por una llamada entrante…

¿Bernardo? ¿A esta hora?

-Holaaaaa amigo de mi alma, ¿te has caído de la cama?
“Hola Bianca”
-¡Que vocecita amigo! –reí- ¿No te ha atendido bien la reina loba?
“Bianca…”
-¿Qué ocurre?
“Tengo una mala noticia.”

Me puse de pie lentamente.

-Bernardo, no me asustes.
“¿Estás en la morgue?
-Sí…
“Voy para allí.”
-¿Vienes para aquí? ¡Berny, dime qué ocurre!
“Clelia, se suicidó. Aparentemente. El cuerpo estará en la morgue en menos de media hora, calculo yo.

Me senté en la silla.

-¿Qué estás diciendo?
“Se suicidó, amiga. Clelia está muerta. Lo vi con mis propios ojos… Acaban de cargar el cuerpo a la ambulancia Voy para allí.

Escuché el “clic” en mi oído y deslicé el móvil lentamente hasta mi regazo.

No simpatizaba con la chica últimamente, me entristecía que fuera tan joven y hubiera tomado una determinación así, pero mi angustia mayor fue pensar en Douglas… Douglas… ¿Cómo le diríamos que Clelia estaba muerta?

Me quedé sentada en silencio hasta que el camillero preguntó desde la puerta de vaivén.

-¿Guardo el cuerpo, doctora?

Miré hacia la puerta y vi la cabeza asomando entre las dos hojas de acero inoxidable.

-Sí… Adelante… No olvides los guantes y…
-¡No doctora! Siempre dice lo mismo.
-No está demás.
-En minutos desinfestan el laboratorio –dijo, avanzando hacia el armario.
-Okay.

Despacio salí de la oficina hacia el laboratorio y me quedé de pie viendo como el camillero con la experiencia de años  se hacía cargo del cuerpo. Mi corazón latía a un ritmo anormal. Tenía angustia, angustia y miedo. Odiaba ver a mi Douglas mal y esto lo destrozaría.

……………………………………………………………………………………………….............

Bernardo llegó antes que la ambulancia y la policía. Creo que voló por las calles de Kirkenes. Apenas entró conociendo muy bien la rutina de la morgue se vistió adecuadamente para permanecer en el laboratorio y se acercó a mí con el rostro desencajado.

-Bianca… No hice nada por ella.

Suspiré y lo abracé fuerte.

-Berny, tú sabes que todos los que se encuentran alrededor de una persona que toma esa determinación, se sienten así en algún momento. Las preguntas son las de siempre. ¿Qué fue lo que no hice? ¿Me dio un mensaje y no he llegado a entender? ¿Podría haber hecho algo? Y la realidad Bernardo… Es que no. Salvo que la persona no tenga verdaderas intenciones de suicidarse, de lo contrario ya tiene en su mente la determinación. Lo sentí cuando mi madre se suicidó. Por supuesto después que Charles me ayudara con la memoria. Antes… Tú sabes, mi cerebro no quería recordar nada.
-Lo sé… Pero es inevitable que me sienta culpable. No la traté bien últimamente, Bianca. Me enfurecía que jugara con Douglas en ese ir y venir.
-Y a mí ni te digo. No eras el único. Evidentemente tenía un lío en su cabeza… ¿Sabina lo sabe?
-No. He venido para aquí sin parada de por medio y sin llamar a nadie.
-¿No se suicidó en la reserva? ¿Cuéntame cómo fue? ¿Tomó veneno? ¿De qué forma se quitó la vida?

Bernardo me contó paso por paso como se había enterado.A decir verdad, de casualidad, los rescatistas le dieron poco y nada de información. Seguramente la planilla que traería la policía sería más relevante.

Un trueno hizo temblar las paredes del edificio y ambos nos miramos.

-Bernardo, ¡qué tormenta! Estoy asustada, no cesa de llover.
-Cierto.

Después del trueno volvió el silencio… Después… Se escucharon las puertas del ascensor abrirse… Lejano, el rechinar de los goznes de las puertas del pasillo… Después voces… Finalmente distinguí el sonido de las ruedas de una camilla siendo arrastrada…

Mi piel se erizó hasta ponerme los pelos de punta. Conocía esos ruidos tan familiares… Un cuerpo era trasladado hacia aquí, a la morgue. Estaba acostumbrada desde hace años, pero esta vez era distinto. Trasladarían un cuerpo que pertenecía a alguien conocido por mí. Si no le tenía simpatía últimamente eso era tema aparte, sin embargo era inevitable que los recuerdos de un pasado con ella volvieran a mi mente.

Aquella tarde que paseamos por Kirkenes buscando muebles para Clelia, yo enojada con Sebastien por haberme echado de la mansión sin explicaciones, ella aún reservada y de poco hablar pero que a pesar de ello habíamos parecido congeniar. Su relación con Christopher, el apoyo a los Craig, las risas de ella y Douglas mientras lo visitaba en Oslo, su desaparición en base a un sacrificio ridículo en el que ella estaba convencida para que él recuperara la vista…

Ahora, esa joven de rasgos delicados y carácter introvertido sería traída hasta mí para confirmar el único dictamen que en definitiva valía. Clelia ya no sonreiría, no caminaría, no hablaría nunca más, y los sueños que algunas vez posiblemente habría tenido habían partido para siempre con ella.

La puerta de doble hoja se abrió y la punta de la camilla asomó por el espacio.

-¿Doctora? –preguntaron desde el otro lado.

Bernardo se tensó, conocía las reacciones de mi amigo incluso más que las de Sebastien.

-Sí, adelante… -contesté.
…………………………………………………………………………………………….................

Al cabo de una hora y tres cuartos la autopsia estaba casi terminada.Bernardo no se separó de mi lado y no abandonó la cara de tristeza y culpabilidad que lo mataba por dentro.

El cuerpo de Clelia estaba destrozado por la caída contra las rocas. Había magullones, cortes, quebraduras, etc. La hora de deceso habría sido entre las cinco y media y seis de la madrugada. La epidermis tenía moretones como si alguien la hubiera sujetado con fuerza pero no indicaban que la habían empujado hacia el barranco ya que las marcas eran anteriores a la muerte. Alrededor de diez horas atrás.

Descubrí mordidas profundas que llamaron la atención pero lejos estaba de entrar en la sospecha que fueran minutos antes de su caída. Todo lo contrario. Eran marcas más viejas. Los primeros exámenes claramente determinaron que no era un homicidio. Sin embargo, un detalle de las subsiguientes inspecciones hizo que estremeciera. Clelia había sido violada…

Sin decir palabra a mi amigo, envié las muestras de tejido vaginal, anal, y bucal, de lo que con mi vasta experiencia, a mi parecer era semen. Ahora debía esperar por los resultados alrededor de dos horas. Con todo el dolor de mi alma, decidí que ya no podía estirar el tiempo para dar aviso al menos a Sebastien.

Me aparté del cuerpo y nos retiramos a la oficina después de desechar la bata, el tapaboca,  y los guantes. Tomé mi móvil y respiré profundo.

Cuando la voz de mi amado se escuchó tardé unos segundos en contestarle.

“Bianca”
-Hola amor…
“¿Cómo estás cariño? Estaba preparándome para viajar a la isla”.
-Ah… No estoy bien. Necesito que suspendas el viaje.
“¿Qué ocurrió, Bianca? ¿Te sientes mal?”
-No, es decir… Sebastien, ¿Douglas está contigo?
“No, mi amor. Está en su habitación. ¡Me preocupas, Bianca!”
-Sebastien… Clelia se suicidó esta madrugada.

Hubo un silencio profundo y prolongado. Finalmente preguntó con la voz sentida.

“¿Qué dices, Bianca? ¿Estás segura?”
-Amor, tengo su cuerpo aquí. He terminado la autopsia.
“No puede ser. Bianca… ¿Cómo se lo diré a mi hijo?”
-Lo sé. Pero hay que hacerlo. Y no creo que haya alguien mejor que tú para comunicárselo.
“Te equivocas Bianca. Los padres no estamos preparados para ver sufrir a nuestros hijos… Pero… Se lo diré. Él debe saberlo porque se enterará de todos modos y entonces no me lo perdonará.”
-Adiós cariño. Te quiero. Sé fuerte.
“Yo también te quiero, Bianca. Gracias por llamar.”

(Perspectiva de Sebastien)

Cerré el móvil y me tomé unos minutos para ordenar mis ideas y buscar la forma de decirle a Douglas tamaña noticia.

Me quité el saco del traje negro a rayas grises que iba a usar para viajar, lo colgué al descuido sobre el respaldo de la silla. Remangué  la camisa blanca en los antebrazos, y dudé si ir inmediatamente y no perder tiempo o esperar a que Douglas bajara.

Llevé las manos a la cabeza y presioné las sienes.

Mierda… ¿Cómo le decía a Douglas el suicidio de Clelia?

Numa entró sin golpear la puerta.

-¡Ya estoy listo para irnos papá!
-No iremos, Numa.
-¿Qué ocurrió?
-Clelia se suicidó, y yo tengo la horrible tarea de comunicarle a Douglas el hecho.
-¿Qué dices?
-Sí. Bianca ha hecho la autopsia y me ha llamado recién.

El rostro de Numa empalideció.

-Papá… Douglas se pondrá muy mal.
-Lo sé, juro que estoy temblando y tengo un nudo en el estómago.
-Papá, no te dejaré solo en esto. Vamos, iremos juntos a decírselo.
-Gracias Numa.
………………………………………………………………………………………………............

Golpee suavemente la habitación de Douglas unas dos veces. Como si deseara que no respondiera a mi llamado y no tener que decirle nunca lo de Clelia. Pero Douglas abrió la puerta y me miró.

-Papá, ya te has despedido de mí. Te hacía camino al aeropuerto.
-No, no voy a ir.

Numa se mantuvo en silencio a mi lado.

Douglas observó a su amigo y después volvió a mirarme con la puerta entreabierta.

-¿Podemos pasar? –pregunté con un hilo de voz.

Titubeó.

-Sí… Sí, claro.

Numa me siguió y nos quedamos de pie junto a la cama mientras Douglas cerraba despacio la puerta.
-¿Pasa algo malo, papá? Porque… deduzco que si has venido a mi habitación “con apoyo” es porque no es fácil lo que tienes para decirme.
-No, no es fácil… En cuanto al apoyo –dije señalando a Numa-, es por ti. Vas a necesitar a tu amigo cuando escuches lo que tengo para decirte.
-¿Ocurrió algo con mi madre?
-No… Con Clelia…
-¡Clelia! ¿Se fue? ¡No digas que otra vez se esfumó! ¡Papá, qué voy a hacer con esta mujer!

Numa se adelantó dos pasos y quedó ubicado entre Douglas y yo.

-Douglas. Escucha a papá, por favor.

Mi hijo lo miró fijo. Su iris parecía recorrer el rostro de su amigo y hermano buscando que le dijera un porqué de la urgencia.

Numa caminó hacia Douglas y posó su mano en el hombro.

-Es una muy mala noticia, Douglas.

Mi hijo me miró y sus ojos brillaron por las lágrimas.

-Papá… ¿Clelia le pasó algo malo?
-Sí… Ella falleció esta madrugada.

Numa se tensó creo que por no saber que venía después. Imaginé un grito desgarrador, un llanto desconsolado, sin embargo Douglas no hizo nada parecido. Quedó mudo, inmóvil, con la vista perdida.

-Douglas –murmuré-, ¿me has escuchado?

No emitió palabra. Miraba un punto fijo de la habitación. Numa me miró aterrado, y yo… también me asusté. Mi hijo había quedado en estado de shock.

-¡Douglas! –exclamé.

Frunció el ceño sin mirarme a los ojos, como si un punto en el espacio de la habitación pudiera darle más respuestas.

Me adelanté dos pasos y lo tomé de los hombros sacudiéndolo con violencia. Desesperé pensando que mi hijo no reaccionaba de forma “normal”.

-¡Douglas reacciona! –grité fuera de mí.

Me aparté y lo miré de pies a cabeza.

Su cuerpo temblaba y sus ojos no pestañeaban. Parecía en otro mundo.

Sin perder tiempo Numa se acercó y golpeó con fuerza con la mano abierta la mejilla de Douglas, haciéndolo trastabillar. Douglas se aferró al respaldo del sillón cerca de la ventana para no caerse y nos miró. Llevó la mano a su mejilla dolorida y sus ojos comenzaron a bañarse de lágrimas… Pocos segundos después, estalló en un llanto que conmovería al más insensible. Fue deslizándose hasta sentarse en el suelo. Sus brazos rodearon su cuerpo y gritó una y otra vez…

-¡Nooo papá! ¡Nooo Papá! ¡Dime que no es cierto! ¡Papá! ¡Dime por favor que puede haber un error!
Numa y yo corrimos a sujetarlo tratando de contenerlo. Al instante Charles entró como un vendaval a la habitación y nos miró con ojos asombrados.

-¿Qué ocurre, Sebastien?

Lo miré…

-Clelia… falleció.

Chales quedó tieso, sin habla, junto a la puerta, mientras Douglas se debatía en un llanto desgarrador.

-¿Cómo fue? –preguntó mi fiel amigo en tono bajo.

Clavé la vista en su iris borgoña y negué casi imperceptiblemente con la cabeza.

Sin embargo Douglas buscó mi mirada y sollozando murmuró…

-¿Fue un accidente, papá?

Quedé mudo, ninguna palabra podía escapar de mis labios. ¿Cómo decirle que Clelia había tomado la determinación de dejarlo solo y partir de este mundo por motus propio?

-¡Papá! ¡Contéstame!
-Douglas –dijo Numa-, Clelia se suicidó.

Los ojos de mi hijo buscaron los de su hermano. Dejó escapar un quejido doloroso desde lo más  profundo de su corazón. No supe cuanto tiempo había transcurrido entre el silencio de Douglas y la frase de su boca que terminó por estremecerme.

-Tuve la culpa.

Charles se adelantó unos pasos hacia nosotros llevado por la impotencia y afirmó con enojo.

-¡No quiero escucharte decir nunca más esa barbaridad! Lo que has hecho por ella fue demasiado. Encima de jugar contigo hay que compadecerla. Ella no estaría bien de la cabeza. Piensa que…
-¡Cállate Charles! –gritó Numa, cuestión que me sorprendió.

Charles inmediatamente enmudeció, su gesto dibujó que estaba arrepentido de descargar la antipatía que le tenía a ella en este inoportuno momento.

Numa abrazó a Douglas y refugiándolo en sus brazos lo balanceó como si lo hamacara como niño.

-Calma Douglas. Ella no estaba bien… Amigo… Debes ser fuerte… Ya nada puedes hacer para devolverle la vida. Tú la has amado hasta el último momento, no tienes nada que reprocharte. De verdad. Créeme.

Douglas se dejó llevar en el suave movimiento. Aferró sus manos en Numa y lloró desconsoladamente varios minutos. Charles se retiró en silencio y yo me puse de pie para dejarlos a solas, sin embargo Douglas me detuvo.

-Quiero verla, papá –susurró entre lágrimas-. Quiero verla por última vez.

Mordí el labio inferior preocupado ante la decisión de mi hijo pero finalmente asentí.

-Vamos. Iremos con Bianca.

(Perspectiva de Bianca)

Iba por el tercer café cuando escuché corridas en el pasillo. Me puse de pie con un nudo en el estómago y al instante la puerta de vaivén de la morgue se batió con fuerza dejando a mi visión un joven desolado.

-Douglas –murmuré.

Tras él entró Sebastien y Numa.

Mi bello príncipe de los Craig con la cara bañada en lágrimas me miró desbastado. Me acerqué rápidamente hasta llegar a él y abrazarlo con todas mis fuerzas. Estalló en un sollozo continuo y tan doloroso.

-Bianca… Creí que al llegar aquí iba a encontrarte y me dirías que nada de lo que me han dicho es cierto. ¿No es una pesadilla? ¿Por qué no me dices que es un mal sueño y me despierto? ¿Por qué Bianca? –lloró.

Bernardo se acercó y posó su mano en el hombro.

Aparté a Douglas para verlo a la cara. Tomé su rostro con ambas manos.

-Cielo, sólo yo sé que daría por no causarte este dolor… Pero es verdad, mi tesoro… Clelia ya no está entre nosotros.

Su mirada recorrió la oficina… Se detuvo en la puerta entreabierta que daba al laboratorio. Lentamente me apartó e intenté sujetarlo.

-Quiero verla –dijo en tono de reproche.
-Espera Douglas.
-No, no Bianca. Quiero verla por última vez. ¡Es mi derecho! –gritó.

Me acerqué y se apartó bruscamente.

-Douglas, por favor, escúchame –lo tomé de la manga del suéter.

No escuchó, salió de la pequeña oficina, y atravesó el laboratorio hacia la mesa de operaciones. El cuerpo de Clelia estaba tapado con una sábana y Douglas estiró la mano para quitarla y contemplar a su amor.

-¡Por favor! –grité.

Me miró mientras las lágrimas corrían por su cara.

Me acerqué despacio. Yo también tenía lágrimas en los ojos.

-¡Quiero verla, Bianca!
-Por favor… Por favor… No me hagas ese daño. Te quiero Douglas, no deseo eso para ti –comencé a llorar.
-Es mi derecho –aseguró sollozando y apretó el puño en la sábana.

Me largué a llorar desconsoladamente… Douglas no podía quedarse con esa imagen.

-Douglas, por favor… hazlo por mí. Recuérdala como era, no quiero que tengas esa imagen de su muerte. Por favor no lo hagas.

Mi querido príncipe me observó por unos segundos, miró al suelo y apretó fuerte los párpados.

-Douglas, por favor –lloré.

Me miró con desolación y tristeza. Después, lentamente retiró la mano de la sábana.

-No llores. Tranquila... No lo haré. Por ti no lo haré.

Me acerqué y lo tomé de la mano arrastrándolo lentamente hacia la oficina donde el resto aguardaba angustiado.

Caroline, enfermera encargada del laboratorio, entreabrió la puerta.

Mierda…

-Doctora, aquí está el resultado que pidió.
-Está bien, querida. Dámelo.

Douglas me siguió con la mirada para después caminar hacia mí.

-¿Resultados de la autopsia? –preguntó.
-Sí, si, pero no tienen importancia, es formalismo.

Pero Douglas tenía un maravilloso e inoportuno don respecto a mí… Entraba en mi mente y aunque no sabía leer los pensamientos sí intuía mis estados de ánimo. Supo en instantes de mi estado nervioso. Era astuto e inteligente.

-¿Qué ocurre Bianca?
-Nada cariño.

Fui hasta el cajón del escritorio y guardé el sobre dentro.

-Bianca…
-No te preocupes, lo leeré después.

Me miró desconfiado con la intención de indagarme pero Sebastien lo interrumpió.

-Hijo, debemos enterrar el cuerpo. Clelia no tenía familiares así que nos encargaremos nosotros.
Douglas volvió a estallar en llanto…
-Hijo…
-Quiero enterrar las cenizas en el parque de la mansión. Que esté cerca de mí.

Miró a su padre al mismo tiempo que sus ojos miel dejaban resbalar varias lágrimas.

-¿No te opones papá?
-Claro que no, hijo. Pondremos las cenizas en un cofre.

Tragué saliva…

-Eso… No va a ser posible.

Todos me miraron.

-¿Cómo qué no, Bianca? Nadie pedirá sus restos. En la vida no se han ocupado y ahora no vendrán a dictaminar sobre sus restos –protestó el joven.

Titubee.

Douglas me miró fijo y dio varios pasos hacia mí. Bajó la vista hacia el cajón cerrado del escritorio y murmuró.

-Dime toda la verdad, Bianca.
-Yo me ocuparé –me apresuré a decir. Por ahora el cuerpo debe quedar en la morgue.
-Entonces, ¿no fue suicidio? –preguntó Numa.
-Sí, si fue un suicidio…
-¿Entonces? –interrogó Douglas con aprensión.
-Douglas, a veces hay que esperar.
-Por el amor que me tienes Bianca, no te burles de mí. Dime la verdad. ¿Es muerte dudosa?
-No… Es que aún no sé los resultados y…
-Abre el cajón y léelos ahora. Haz eso por mí.

Me quedé inmóvil sin saber que hacer. Pensé… Sí, es su derecho saber que ocurrió con ella. No podía negárselo.

Abrí el cajón y cogí el sobre ante el silencio del resto. Al extender la hoja que había en su interior leí para mis adentros…

Rápidamente guardé la hoja y volví a repetir.

-Debemos seguir el procedimiento y terminar algunos exámenes, en tres días el cuerpo puede ser cremado.
-¿Por qué en tres días y no ahora, Bianca? –insistió.
Ante mi silencio los labios de Douglas temblaron y una lágrima resbaló por la mejilla.
-Ahora soy yo el que te pide por favor… Bianca, quiero toda la verdad.

Sebastien se acercó.

-Douglas deja trabajar a Bianca, por favor. Volveremos por las cenizas cuando ella lo disponga.
-Bianca –reiteró Douglas mirándome a los ojos-, merezco la verdad.

Bajé la vista y lo largué. Sólo porque lo consideré correcto.

-Clelia fue ultrajada por más de un hombre varias horas antes de su muerte, casi doce horas antes.

La exclamación de horror salió de la boca de todos los que estaban allí.

Douglas se retiró unos pasos y me miró con ojos desorbitados.

-¡Nooooo!

Numa lo abrazó.

-¡Quiero que los encuentres! ¡Quiero que me digas la identidad de cada uno! ¡Confío en que llegarás a saberlo! ¡Juro que no vivirán para contarlo! ¡Lo juro! ¡No descansaré hasta asesinar a cada uno!

Numa retiró a Douglas por la fuerza hasta que él vencido de cansancio y de dolor se dejó llevar.

Bernardo se desplomó en la silla y Sebastien me miró con furia.

-Sebastien –balbucee.
-¿Cómo has podido decirle esa atrocidad?
-Es la verdad. Lo merecía.
-No dejaste que viera el cuerpo y ahora le has dicho que fue violada por hombres.
-¡Es diferente! –grité.

Su mirada helada y llena de enojo me recorrió haciéndome estremecer.

-¡No debiste decírselo! Podías haber evitado la venganza en manos de Douglas.
-¡Él debía saberlo! Era su derecho saber que había ocurrido. Quizás Clelia tomó esa determinación por lo ocurrido. ¡Él se siente culpable, debía saberlo! –grité.

La puerta se batió con violencia dando paso a Sebastien que furioso abandonaba la morgue.

Lloré desconsoladamente de pie, agotada, sola, cansada por lo que yo creía justicia, hasta que los brazos de mi amigo me rodearon y pude llorar en su pecho.



9 comentarios:

  1. Uy pobre Douglas y Bianca tenía razón debía decir la verdad a Douglas, pero con más tacto. Te mando un beso y te me cuidas mucho

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    1. ¡Hola Judit! Era complicado porque no estaba preparada. Es sólo médica forense así que yo la disculpo jajajaja. Un besazo grande mi sol.

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  2. Hola cielo, un capítulo muy emotivo, pobre Douglas, está obviamente destrozado, pero Bianca ha sido muy considerada, si bien concuerdo en que le faltó un poco de tacto, igual hay que considerar la presión bajo la que estaba la pobre, estaba que no daba más. Ahora toca esperar qué pasa con semejante arco, gracias por compartir tu historia.

    Besos.

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    1. ¡Hola Claudia! Coincido querida amiga. Y como verás todo se hará más grande por el orgullo de ambos. Veremos que pasa cielo. ¡Un besote enorme y gracias!

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  3. Un capitulo lleno de muchas emociones, uuff pobre Douglas esta sufriendo mucho x la muerte de Clelia y yo creo q Bianca esta bueno q le contara la verdad xq la mentira tarde o temprano sale a la luz, si le falto un poco de tacto xq lo dijo como de pronto sin primero hablarlo calmadamente, y Sebastian ahora esta furioso, bueno las cosas no estan bien con Los Craig, gracias x el capitulo y saludos!!!

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    1. ¡Hola Laura! Las cosas no están bien con los Craig, y creoo seguirán así por ahora. Douglas sufre pero algún día llegará quien le llene el corazón y lo ame mucho. Esperemos mi reina. Un besote y muchas gracias.

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  4. Hola Lou... En medio de esta gran tormenta, Bianca ha tenido que enterarse de la terrible muerte de Clelia
    Bianca sabe que nadie la ha matado, pero también sabe que varios hombres la han violado
    Entiendo muy bien el malestar de Bernardo
    La reacción de Douglas... primero mudo, inmóvil, con la mirada perdida... y luego ha estallado con ese dolor desgarrador
    La impresión que tengo es que si a todos les ha conmovido la muerte de Clelia no es por la propia Clelia... es por Douglas y esto me ha parecido injusto para la fallecida
    Yo creo que Clelia amaba a Douglas y que su sacrificio no fue absurdo ni ridículo... ella pensó que hacía lo correcto en beneficio del hombre que amaba
    Pienso que Bianca ha hecho bien en contarle la verdad a Douglas... Douglas se sentía culpable del suicidio de Clelia... creo que era muy necesario que supiera que unos desalmados la habían violado
    Y lo que ignora Douglas es que esos mismos desalmados pretenden acabar con él
    Entiendo la furia dolorosa de Douglas y sus ganas de encontrar a los culpables
    La historia está realmente interesante, Lou... Me tiene atrapada por completo
    Me alegra que estés de vacaciones y espero que disfrutes de ellas
    Besos

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    1. ¡Hola Mela! Tienes razón no tienen mucho interés en Clelia pero eso data desde que lo dejó sin explicaciones hasta esos desplantes sin motivo. Ella debió jugarse sin miedo y no lo hizo y pienso que quizás no era su amor verdadero tampoco . Sólo atracción, porque imposible no querer a Douglas, pero no es lo mismo que amar.
      No sé si logrará atrapar a los delincuentes o los delincuentes logren atraparlo a é. Esperemos...
      Un besazo grande cariño y muchas gracias por el hermoso comentario.

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  5. realmente escribes sobre la vida de lobos y vampiros, como si fueran humanos con sus alegrías y tristezas, permíteme felicitarte,,,saludos.-

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