Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

domingo, 29 de marzo de 2015

¡Hola Chicos! Dejo capítulo 76 como prometí. Recuerden que si no entraron en el día de ayer tienen otro capi nuevo que es el 75. No hagan trampa y no adelanten jajajjaa. Un beso enorme. Los dejo... con los Craig. Mañana quizás... Capi 77. Besotes.

PD: La segunda entrega termina en el capítulo 80.

Capìtulo 76
Juntos.

(Perspectiva de Charles)

La tormenta se desataba furiosa sobre Kirkenes. Los noticieros cubrían las noticias alrededor de las zonas inundables. Estaba lloviendo en horas lo que había llovido en tres meses. Esto no era normal. El año pasado las nieves y heladas mortales, ahora las lluvias intensas como diluvio. Si Adrien viviera no lo hubiera permitido. Sebastien, en la Isla del Oso atrapado ya que ni vuelos ni embarcaciones salían o entraban de la costa norte de Noruega. Rodion y Sara en Rusia. Nosotros en Kirkenes con tormenta y con un terrible drama.

Oslo y parte del sur sufrían precipitaciones pero de menor intensidad como si el clima fuera un reflejo o consecuencia de la catástrofe del norte del país. Sin embargo la región castigada era la nuestra. ¿Qué diablos pasaba en Kirkenes?

No sólo Sebastien podía cambiar el clima, también era factible de la mano de Lenya, pero Lenya estaba desaparecido. No se sabía nada de él desde que había ido en busca de Douglas. No podía contactarme con Sebastien y decirle tu hermano e hijo han desaparecido. No… Por lo menos debía esperar noticias firmes. Lo cierto que cada tic tac del reloj me llenaba de angustia y miedo.

Ron regresó empapado y muerto de frío para saber si Douglas y Lenya habían regresado. Anthony decidió seguir buscando por las dudas que Ron no los encontrara sano y salvos en la mansión. Lamentablemente tuve que darle la noticia negativa y eso lo desmoralizó al igual que a todos los que estábamos en la sala aguardando noticias. Exigí que se tranquilizara y relatara los hechos. Creí morir, sí… Eso sentí por dentro… Todos los habitantes de la mansión estábamos desesperados. Marín incluso parecía ser la más angustiada, intuí que la bella rubia temía por Douglas y estaba totalmente enamorada de él. Bianca guardaba la calma y el temple que siempre había tenido pero conocía su mirada, tenía el mismo miedo que yo.

Por un lado confiaba en Lenya, era poderoso y astuto. Un Craig con todas las letras. Sin embargo nada me garantizaba que regresaría con Douglas. Después de todo Lenya no era Sebastien cuyo corazón de oro hubiera dado la vida por su hijo. ¿Pero Lenya? ¿Cuánto sería capaz de hacer por otro que no fuera el mismo?

La indignación creció cuando Ron contó lo referido a la carrera y a la trampa para Douglas. No tenía demasiado conocimiento de los hechos ya que él había seguido a Hans junto a Anthony sin buen resultado. Poco y nada sabía pero no era difícil de adivinar que la carrera había sido el señuelo. Agregó que el maldito Hans se había escapado y que Anthony decidió buscar a Lenya y a Douglas mientras él regresaba a la mansión para verificar que continuaban desaparecidos.

Liz inmediatamente buscó leña en un viejo armario de la cocina y junto a Margaret y Rose abastecieron el hogar encendiendo un fuego digno de envidia. Numa parecía en estado de shock, una y otra vez se culpaba a si mismo por haber creído en Douglas y pensar que la carrera sería a la hora señalada. El jovencito nos había engañado a todos. A todos, menos a Lenya… Quizás estaba equivocado y el heredero menor de Adrien querría traer a Douglas sano y salvo a costa de todo.

Ron volvió a partir y decidí acompañarlo. Quedamos de acuerdo en que materializaría cerca del primer fiordo y lo esperaría para buscar juntos en la playa. Anthony se había dirigido allí.

Mi móvil no funciona, se mojó la batería –dijo Ron.

-No hay problema llevaré el mío, no estaremos lejos y la señal alcanzará. Llamaré cada media hora para ver si han regresado a casa por su cuenta –contesté.

Ambos nos vestimos con gruesos impermeables con capuchas y Ron partió instantes antes de desmaterializarme.

(Perspectiva de Lenya)

Agazapado, en cuatro patas, entré lentamente hacia lo profundo de la gruta. Sólo oscuridad… Ni siquiera sabía si había túneles a la derecha o a la izquierda, o si frente a mí tendría una pared. Tendría que guiarme por la voz de Douglas, eso en tal caso que el pánico no me gobernara.

Respiré profundo y el aroma a salitre se metió en mi nariz e hizo doler mis pulmones. Adivinaba que serían los golpes en la espalda que había recibido. Por suerte parecía que las dolencias eran musculares y que mi columna estaba intacta. De lo contrario jamás hubiera podido moverme.

Cerré los ojos como si fuera a dormir. De ese modo me engañaría y no pensaría en la oscuridad real rodeándome.

-¡Douglaaas!! –grité.

Esperé inmóvil en el mismo sitio sin avanzar. ¿Sería la boca de esta gruta la correcta?

¡Douglaaas! ¡Grita algooo! ¡No puedo veeer!

Nada…

¡Mierda!

-¡Tioooo! ¡Veteee! ¡No merezcooo salir! –pareció llorar.

¿Qué había dicho? ¿Qué no merecía salir?

Lleno de indignación grité.

-¡Miraaa mocosooo del demoniooo! ¡Quiero encontrarte sólo para darte unos azotes en el culooo! ¡Esos que no te dio tu padree! ¿Has escuchadoooo imbécil?

Pude oír su risa que poco a poco fue apagándose.

Casi imperceptible escuche su voz.

-Perdón…

Abrí los ojos y los fantasmas volvieron. La negrura espesa me envolvía. Mis manos ya no tocaban la arena empapada. Mis dedos se hundían en la carne blanda y sangrienta de mi madre.

-¡Noooo! –grité desesperado.
-¿Qué ocurreee? Tiooo, ¿qué te pasaaa?

Resoplé mientras la transpiración corría por mi cuerpo. El aire me faltaba…

-¡Tiooo, tiooo! ¡Grita algoooo para sabeeer dóndeeee estás!

Aspiré repetidas veces y exhalé…

-¡Douglas! ¡Douglas! ¡No podré seguir!
-¡Sigue hablando tío! ¡Te escucho cerca!
-¡Douglaas! ¡Douglaaas!

De pronto una nueva ola entró azotando mi cuerpo contra una pared de roca. La cabeza rebotó dos veces contra la dura superficie y deslizó mi cuerpo sobre la masa de arena.

¿Y ahora? ¿Dónde estaba? ¿En qué parte de la gruta?

-¡Tiooo!

Me incorporé sentado.

-Douglas… Casi me dejas sordo.

La voz había surgido a pocos metros de donde me hallaba.

-Oyee, estamos cerca –dijo con voz temblorosa.

Seguramente estaba tiritando igual o más que yo. La caverna estaba helada y las aguas del mar de Barents parecían de un frízer. Estaba tan oscuro que podríamos estar a pocos centímetros y no nos veríamos a la cara.

-No puedo respirar –susurré.
-Tío, tío… Aguanta… Yo te encontraré.
-¡Tú quédate donde estás! –grité, temblando de pies a cabeza.

Ya casi no respiraba. Sentía sudoraciones frías. Perdería el conocimiento. El pánico se había apoderado de mí.

Sin embargo una mano tanteó mi brazo derecho y se aferró a mi cazadora.

-¡Te tengo! ¡Te tengo tío, te tengo!

En segundos su cuerpo se echó encima de mí y me rodeó con los brazos.

Estallé en llanto…

-Aquí estoy tío. No llores, no estás solo. Estamos juntos. Respira, respira… ¡Vamos respira!

-¡Douglas! ¡Maldito idiota mira en donde estamos por tu culpa!

Me aferró fuerte contra su cuerpo.

-Lo sé, lo sé. Lo siento tanto… Tío… Lo siento tanto.

Respiré profundo repetidas veces. El contacto de Douglas parecía hacerme volver en sí. Ya no estaba solo con el cuerpo de mi madre entre mis brazos y Rodion encerrado en el sótano. Estaba con el malcriado de mi sobrino, pero volvía a estar en paz.

-Douglas… Hazme recordar de darte esos azotes en el culo. ¡Malcriado!

Rio.

Sus brazos me acogieron y recostó mi cabeza en el pecho.

-Sí, te lo haré recordar.

Respiré profundo una vez más y exhalé despacio.

-Debemos salir de aquí. La marea subirá a la madrugada y nos ahogaremos.
-No lo lograremos. Ignoramos la salida. No se ve nada -dijo angustiado.
-No digas que no lo lograremos. Sé materializarme en la mansión. Eso haremos.
-¿Tú podrás conmigo?
-Lo he hecho con Rodion. No en una situación extrema… Debemos mantener la calma y pensar que nuestro cuerpo pierde peso. Te dejarás llevar. ¿Entiendes? Como si flotaras en el lugar donde quieres aparecer. Es decir, como si volaras suspendido en el aire sintiendo que tu cuerpo no tiene gravedad. Después poco a poco imagina la mansión. Lo que tú quieras. Tu habitación, la sala, el parque. Pero debes decirme antes que lugar exacto imaginas. Así será rápido y fácil.
-No… ¡No sé cómo hacerlo! Cuando Charles me rescató yo estaba desmayado.
-¿Has estado en peligro otra vez?
-Sí, por unos lobos que me secuestraron.
-¡Aaah pero tú eres un imán para los secuestros!

Rio.

-Tío…
-¿Qué?
-Perdóname… Por favor.
-Lo pensaré. Ahora hay que salir de aquí.
-No sé si lo lograré. Mejor sal tú y pide ayuda. Esperaré aquí.
-El frío te trastornó el cerebro, ¿verdad? Si salgo de aquí no te encontraremos fácilmente.
-Tienes que salvarte tú. No quiero que te ocurra algo por mí. Lo digo de corazón.

Me incorporé y tantee su rostro. Lo tomé con ambas manos fuerte.

-¡Escucha Douglas! No saldré de aquí sin ti. Le prometí a mi hermano que te cuidaría. Así que si estás arrepentido y quieres hacer algo por mí sigue las indicaciones al pie de la letra. ¿He sido claro?
-Sí…
-Vale. Ahora cierra los ojos aunque haya oscuridad. Te ayudará a pensar y concentrarte en la mansión. No me sueltes. Eso sería un grave error. Primero porque no te llevaría conmigo, segundo porque sentirme solo en esta oscura gruta del demonio impediría que me concentrara. ¿Entendiste Douglas?
-Sí, entendí…
-¿Qué lugar exacto quieres ir?
-La sala… ¿Te parece?
-Vale. La sala…

(Perspectiva de Bianca)

Cielos… Mi corazón no dejaba de latir alocado ante tanta expectativa. Confiaba en Lenya y su poder. Pero acaso, ¿habría llegado a tiempo para salvar a Douglas? ¿Lo habría encontrado finalmente? ¿En qué condiciones?

Me senté en el sofá frente a la estufa a leños. Las chispas saltaban al combustionar con la madera de los troncos resecos. La sala se percibía cálida y confortable. ¿Estarían pasando mucho frío allí afuera? ¿Y Sebastien? Ajeno a todo. Por un lado me alegré. ¿Qué hubiera sido de él enterado que su hijo estaba desaparecido en medio de esta tormenta?

Un grito de exclamación de todos llenó la sala. Giré hacia mi espalda y la alegría brotó por mis poros.
Douglas y Lenya yacían tirados en la alfombra. Lenya lo tenía abrazado y apretado junto a él.

Numa corrió al mismo tiempo que yo para abrazar a Douglas. Lenya se apartó lentamente y se sentó en el suelo respirando con dificultad. Liz no tardó en acercarse y lo ayudó a ponerse de pie.

-Vamos. Cerca de las llamas para que entres en calor.

Numa y yo hicimos lo mismo con Douglas tratando de no dañarlo. Parecía muy golpeado.

Scarlet corrió escaleras arriba.

-¡Iré por frazadas!
-Yo, por café caliente –agregó Margaret.
-Le avisaré a Charles –dije, mientras Douglas se sentaba cerca del fuego.

Marin se acercó con el rostro bañado en lágrimas.

-Douglas… ¡Qué suerte estás aquí!

Douglas le dedicó una sonrisa al mismo tiempo que Charles contestaba la llamada.

-¡Charles! ¡Están aquí! ¡Sí! –reí- Están a salvo.

Ron y Anthony regresaron media hora después que Charles surgió como espectro en la mitad de la sala.

La mansión volvía a recuperar la tranquilidad aunque fuera por un rato. Después vendrían las represalias de los Craig contra los lobos. Lo sabía de memoria. La paz que tan bien habían sabido llevar Adrien y la madre de Sabina estaba rota en mil pedazos y el quiebre sería muy difícil de sobrellevar.

Ahora lo único que nos preocuparía como familia sería la salud de Douglas, por supuesto la de Lenya que tan bien se había portado.

La historia de terror que salió de su boca nos dejó sin aliento. Podía haber salido mal esa aventura de Douglas. No quise imaginarme que quizás podríamos haber tenido el cadáver de mi querido Douglas. Tuvimos un Dios aparte, como decíamos los humanos.

-Charles… ¿Sabes algo de Sebastien?
-No me ha llamado. Sospecho que al igual que tú la señal de los móviles a largo alcance son prácticamente nulas. Tendré que conectarme con la mente. Él ha estado intentándolo y me he hecho el distraído. No sabía que decirle. Por lo menos ahora no le daré malas noticias. Creo que ni siquiera se lo mencionaré. Esperaré a que regrese.
-Los noticieros dicen que el aeropuerto está cerrado –dijo Rose.
-Lo sé –contestó Charles- No hay forma de viajar si el clima no mejora.
-Probaré cambiarlo –dijo Lenya, tratando de ponerse de pie.
-De ninguna forma. Tú terminarás el café y después que entres en calor te irás a dormir. –ordenó Charles- No te hagas el Súperman. Sé que estás agotado. Lo veo en tu rostro.
-Tiene razón Charles –afirmé sonriendo-, has hecho mucho por Douglas. Ahora te mimaremos.

Douglas lo miró y sus ojos se llenaron de lágrimas mientras Liz sentada en la alfombra arropaba a Lenya con la frazada azul.

-Gracias tío.

Todos enmudecimos. El silencio reinó en la sala. ¿Había dicho “tío” a Lenya?

Numa frunció el ceño.

-Ahora le dices “tío”. ¿Por qué te ha salvado?

Douglas lo miró acongojado.

-Numa…
-No, no me hables. No quiero que me dirijas la palabra. ¿Era necesario pasar por todo esto para que tú te dieras cuenta de los errores?
-Numa, yo… lo lamento.
-¡Dije que no quiero hablar contigo! Me mentiste, a mí, a tu hermano y amigo. ¡Todo por salir con esos delincuentes!
-Numa, es suficiente –ordenó Charles.
-Es que parece mentira que siempre tengas que pasar situaciones extremas para darte cuenta de tus errores. En fin. ¡Haz lo que quieras!

La expresión de Douglas me dio mucha pena. Numa en parte tenía razón, bueno… en casi todo. Pero el príncipe de los Craig tenía buen corazón sólo que era bastante atolondrado y caprichoso. El rechazo de su amigo pareció dolerle más que todos los golpes de la cara que ya comenzaban a desaparecer.

Me senté nuevamente con la taza de café entre mis manos. Observé a Scarlet acomodar la frazada a cuadros grises y blancos por los hombros de Douglas mientras Marin miraba a una distancia prudencial. No tenía dudas que mi prima hubiera dado todo por ser Scarlet y mimar a Douglas. Lo mismo que Liz. Aunque Liz no había perdido tiempo. Sus manos masajeaban la espalda de Lenya y ambos se miraban con… ¿Quizás amor? Quizás…

(Perspectiva de Liz)

-¡Aaauch! –protestó Lenya al pasar mi mano por la zona cervical.
-¿Te duele aquí? –dije, suavizando el masaje.
-Un poco. Ya está curando el músculo.

Mis manos encerraron las de él que sostenía la taza de café.

Me miró con esa mirada que amaba desde el último rincón de mi cuerpo.

-Me gusta sentir tu calor. Lo necesitaba –murmuró.

Le aparté la taza de café dejándola en el piso y entrelacé los dedos con los suyos.

-Suerte estás bien.
-Sí, ya pasó todo.
-Esos lobos malditos –murmuré.
-Tú no debes preocuparte por ellos. Son muy fuertes. Nos encargaremos nosotros.
-Mataría por ti –dije, casi sin quererlo.

Nos miramos por unos segundos.

Acerqué el rostro y lo hundí en el cuello aspirando el aroma a mar que desprendía su piel.

-Amo el mar –susurré contra su piel.

Se estremeció y no precisamente de frío.

Recostó la cara en mi perfil y pareció querer decir algo. Sin embargo nada dijo.

Charles se levantó del sofá y caminó apresurado hacia uno de los grandes ventanales y me sacó del éxtasis.

-Tenemos visitas.

Pensé que podría ser una jauría de malditos lobos. Yo estaba dispuesta a matar por Lenya. A matar y morir. Pero no… No eran lobos.

(Perspectiva de Lenya)

Cuando Charles abrió la puerta Mijail, Demitri, y Natasha entraron a la sala. Rodion y Sara los siguieron.

-Queridos, ¡qué sorpresa! –dijo Charles.

Mijail observó la escena de la sala y su gesto de preocupación cambió a uno de desconcierto.

-Vinimos porque en Moscú no se habla de otra cosa que el clima de Kirkenes. Sara nos conoce desde hace tiempo y llegó a casa con Rodion, el amigo de Lenya. No podían viajar y Sara conoce nuestros dones. Nos ofrecimos para traerlos.

Era evidente que los tres podían materializarse como Charles y yo lo hacíamos.

Liz se apartó de mi cuerpo pero continuó sentada a mi lado.

Natasha corrió hacia mí.

-¿Pero qué te ha ocurrido? ¿Y a ti Douglas? Están lastimados.
-Largo de explicar –dijo Charles-. Supongo tendrán tiempo para la charla y café.
-Por supuesto –aseguró Mijail.
-Por favor amigos, tomen asiento y pónganse cómodos.

Sería medianoche cuando los Gólubev ya enterados de la hazaña aseguraron que tendríamos todo el apoyo si de matar lobos se trataba. Charles como siempre puso paños fríos pero las cosas no estaban demasiado controladas para dejarlas pasar.

Natasha tomó mi mano y me miró con ternura.

-Estás helado, cariño. Es una pena que no pueda darte calor.
-¡Yo sí puedo!

La frase de Liz vino acompañada con un abrazo que me rodeó como boa constrictora.

Natasha sólo la observó. Primero atónita. Después con un dejo de tristeza.

No me sentía bien en el medio de las dos hembras. Por más que Natasha no tenía nada formal conmigo y por más que no había prometido amor eterno a Liz. Realmente era una situación incómoda, así que me incorporé lentamente y sonreí a las dos con mi mejor sonrisa.

-Voy a mi habitación. Necesito descansar.

Subí la escalera hacia mi acogedora guarida. Antes de llegar a la puerta, escuché a mis espaldas, pasos elegantes de tacones finos de una bella vampiresa.


6 comentarios:

  1. Uy que bien que lo salvaron a Douglas y esta en casa. Buen regaño de Lenya t e mando un beso y t e me cuidas

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  2. Bueno q gran noticia q pudieron salvar a Douglas, ahora espero q Tio y sobrino se llevan bien, y esas visitas no van ayudar en nada en la relacion de Lenya y Liz me parece, muchas gracias x el capitulo Lou, saludos y q tangas una linda semana santa!!!

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  3. Hola Lou... ¡Menuda tormenta se ha desatado en Kirkenes! Entiendo muy bien que Charles se haya hecho el despistado para no contarle a Sebastien lo que estaba ocurriendo con su hijo
    ¡Qué angustia y desesperación han pasado todos!
    El encuentro de Lenya y Douglas en la gruta ha sido de lo más emocionante, estoy convencida de que la relación entre tío y sobrino va a ser muy diferente después de lo que han vivido
    Me ha alegrado muchísimo que estén a salvo en la mansión... y es que a tus personajes se les coge cariño
    Sí, creo que entre lobos y vampiros puede estallar una guerra... ya veremos
    La llegada de Natasha creo que complicará las cosas entre Lenya y Liz... pero así es la vida ;-)
    Y a Marin la he visto muy preocupada por Douglas... y a Numa, muy enfadado
    Un capítulo sensacional que me ha encantado
    Enhorabuena por llevar esta historia con tanta maestría
    Besos

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  4. Hola cielo, te ha quedado un capítulo estupendo, cuántas emociones y cuántas cosas han pasado, creo que estamos ya en un punto crítico de la historia y todo lo que viene desde ahora será una montaña rusa, qué ganas de leerlo. Gracias por compartir tu preciosa historia.

    Besos.

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  5. ¡Queridas amigas! Claudia, Mela, Laura, Citu. Ya se acerca el final de la segunda entrega y sólo me queda decirles muchas gracias por tanto apoyo, cariño, y entusiasmo. Mis soles, me alegran siempre y tengan la seguridad que siempre escribo lo que me gusta y creo, pero pensando en ustedes. Un besote enorme. Lou.

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