Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

lunes, 23 de febrero de 2015

Holaaa aquí otra entrevista de la mano de Ana Isabel Baratas. Después dejo el capi 63. Con mucho amor, con ustedes, los Craig.

Ana Isabel Baratas.

Sebastien
Lourdes: Ahora sí te aceptaré un coñac. Tengo frío.
Sebastien se puso de pie, fue hasta el bar de roble, y me sirvió una copa.
Lourdes: Gracias. Tengo dos preguntasde Anabel. La primera, ¿qué sentiste la primera vez que vistes a Bianca?

Se sentó frente a mí.

Sebastien: Primero no la vi, la presentí. Olí su perfume desde planta baja y escuché sus pasos en planta alta –señaló arriba, el pasillo-.  Aunque supongo que ella intentaba que no la escuchara.
Lourdes: ¿Después?
Sebastien: Cuando terminaba de tocar “para Elisa”, sin mirarla, la saludé.
Lourdes: Lo recuerdo.
Sebastien: Quería ver su reacción. Sorprenderla.
Lourdes: ¿Por qué si no la conocías?
Sebastien: Porque Charles me había hablado de ella. Me había contado que había escapado de unos lobos salvajes y Anthony y Ron la habían visto defenderse muy bien. Otra quizás se hubiera desmayado en la nieve. Me gustó su entereza. Además, había ayudado a mi hijo en la transfusión. Ese detalle conquistó una buena parte de mi corazón.
Lourdes: Y la otra parte de tu corazón, ¿cuándo fue conquistado?
Sebastien: Cuando la vi al pie de la escalera. Sus ojos me recorrieron extasiados. Muchas mujeres lo hacían al conocerme, pero no fue igual. No sé cómo explicarte… El azul del iris brilló bajo el spot, su cuerpo tembló, sus labios se entreabrieron pidiendo un beso. Un beso, ¿entiendes? Y no me conocía… Definitivamente estaba dispuesta a entregarse no sólo sexualmente hablando… Ella no lo habrá notado, sin embargo me hubiera dado la vida. Eso… me excitó y me atrapó.
Lourdes: Entiendo. Otra pregunta… Quizás ya se le has contestado a otra fan, mi deber es preguntarte otra vez en nombre de ella.
Sebastien: ¿Su nombre?
Lourdes: Anabel. Ella pregunta porque eres tan reacio a convertir en vampiro a Bianca y si no debería ser una decisión de los dos.
Sebastien: Rio. ¡Por los infiernos que obsesión!
Lourdes: Creo que se entiende el porqué. Quieren ver a Bianca junto a ti por toda la eternidad.
Sebastien: Lo sé. Yo también quiero eso… Pero… No lo haré por ahora. Ella es joven, no tengo apuro. Podríamos encontrar algunos datos sobre la conversión que me ayuden a estar más seguro al hacerlo.
Lourdes: ¿Y a qué humano le pedirás opinión? No puedes revelar el secreto de la existencia de los vampiros.
Sebastien: No le pediré opinión a un humano. Podría saber a través de otros vampiros que lo han hecho. Hasta ahora lo ignoro. A mi padre le fue muy mal.
Lourdes: Lenya convirtió a Rodion.
Sebastien: A Lenya, Rodion no le importaba. ¿Sabes lo que sufrió Rodion al ser convertido?
Lourdes: Sí lo sé.
Sebastien: Yo diría que se lo contaras a las fans de los Craig. Quizás me entiendan un poco más.
Lourdes: Lo haré más adelante. Gracias Sebastien.
Sebastien: Termina el coñac, hace frío en Kirkenes.

Douglas.

El príncipe de los Craig estaba leyendo un libro sobre la cama de su habitación. Al darme permiso para entrar muy correctamente se sentó en un sofá e invitó a que me sentara frente a él.

Lourdes: Es una pregunta de Anabel. ¿Qué sensaciones tienes al ser mitad vampiro, mitad lobo?
Douglas: En realidad, me siento más vampiro que lobo. Por lo menos hasta ahora. Ignoramos mucho sobre nosotros… Ehmm… Creo por momentos que tengo la suma de poderes de ambas razas –rio-. No mentira, sólo cuando me creo omnipotente y no me ocurre a menudo. Supongo que los genes de vampiro han ganado a los genes de lobos… No… espera… Tendría que hacer una lista de cosas que puedo hacer que los vampiros puros no pueden, como ser… Caminar bajo el sol, comer normal, y cuando se enojan los vampiros son más analíticos no tan sanguíneos. Creo eso lo saqué de los lobos. Me enojo y mi sangre se calienta. En cuanto a la edad… No lo sé. No sé si envejezco como los lobos. Espero que no. Mi padre no soportaría verme morir.
Lourdes: Es un problema, ¿verdad?
Douglas: Sí ya lo creo. Lo cierto que no puedo decirte mucho sobre la genética.
Lourdes: Podrías haber estudiado algo sobre la biología o dentro de la ciencia.
Douglas: Nooo, amo los números.
Lourdes: Espero que hallen alguno que si se dedique. Podría saber más sobre genética paranormal.
Douglas: ¿Tienes pensado a alguien?
Lourdes: Por supuesto. No voy a dejar a las fans de los Craig sin respuesta.
Douglas: Ni a nosotros.

Sonreí.

Scarlet.

Scarlet estaba ordenando su ropero y probándose ropa así que tuve que permanecer en su habitación mientras intentaba que respondiera a mi pregunta.

Lourdes: Scarlet, Anabel quiere saber algo sobre ti.

Arrodillada en el piso frente al ropero, levantó la vista y me miró sonriendo. Entre sus brazos tenía varios pares de zapatos. Creo que una docena.

Scarlet: ¿Soy popular?
Lourdes: Sí, ya lo creo.
Scarlet: ¿Quién es Anabel?
Lourdes: Una fan de los Craig.
Scarlet: ¿Una fan?
Lourdes: Sí Scarlet. Una lectora que sigue la historia de ustedes con ahínco.
Scarlet: ¿Con qué?
Lourdes: Con entusiasmo… Dime… Es sobre tu profesión futura…
Scarlet: ¿Anabel tiene zapatos?
Lourdes: Sí Scarlet, ¡cómo no va a tener zapatos!
Scarlet: Ah… ¿Y le gusta ir de shopping?
Lourdes: Sí Scarlet, a todas las chicas nos gusta ir de shopping. Dime…
Scarlet: ¡Miraaa! Estos son de charol y raso.

Me mostró un par de zapatos muy bonitos en rojo y negro.

Lourdes: ¡Qué bonitos! Ahora… Scarlet…
Scarlet: Tengo un bolso nuevo de Louis Vuitton. ¿Sabes quién es Louis Vuitton?
Lourdes: Sí, lo sé. ¿Contestarías lasdos preguntas de Anabel?
Scarlet: Siiiii Lourdes.
Lourdes: Okay… ¿Realmente quieres ser policía? ¿Sabes de verdad lo que eso significa?

Me miró sorprendida.

Scarlet: ¿Anabel quieres ser Policía?
Lourdes: No que yo sepa. La pregunta es para ti. Quieres saber si has tomado conciencia de lo que es ser Policía. ¿Te repito las preguntas?
Scarlet: No Lourdes, no soy tonta… Quiero ser Policía porque son humanos que protegen a otros humanos buenos. Los protegen de los malos y… ¿Quieres que te muestre mi bolso de Louis Vuitton?
Lourdes: Después.
Scarlet: Ufaaa. Bueno…
Lourdes: ¿Sabes lo que significa ser Policía?
Scarlet: Me lo han enseñado en la primera clase.
Lourdes: ¿Y qué significa?
Scarlet: La policía es una fuerza de seguridad encargada de mantener el orden público y la seguridad de las personas… ¿Qué más? Ah sii… Tiene el monopolio de la fuerza y… ¿Sabes que es monopolio?
Lourdes: Es el único que tiene el poder.
Scarlet: ¿Y Anabel sabe que es monopolio?
Lourdes: También.
Scarlet: Okay… Bueno, eso…
Lourdes: Entonces para cerrar la respuesta… ¿Estás convencida que es lo que quieres ser?
Scarlet: Obviooo. Nunca me equivoco.
Lourdes: Muy bien.
Scarlet: Ahora, ¿puedo mostrarte mi bolso nuevo?
Lourdes: Muéstramelo.

Lenya.

Lenya estaba tocando el piano…

Lourdes: Disculpa, ¿puedo hacerte la pregunta de Anabel?

Deslizó los dedos por las teclas hasta detenerlos, giró sobre el banco para quedar frente a mí.

Lenya: Adelante, dispara.
Lourdes: ¿Te gusta tener una familia?
Lenya: Para Anabel, ¿antes no tenía familia?
Lourdes: Sí, ella se refiere a esta familia… Más numerosa.
Lenya: Ah… ¿No me tomará por más débil si contesto que sí?
Lourdes: ¡Cómo se te ocurre!
Lenya: Vale… Sí, me gusta esta nueva familia aunque me gustaría que mi madre estuviera aquí. Éramos pocos. Mi madre y Rodion. Pero componía una familia feliz.
Lourdes: ¿Sólo el número la diferencia de la anterior? Quiero decir, los Craig son numerosos.
Lenya: Sí sólo el número. Y el amor… es distinto. A nadie quiero como a mi madre pero… Los quiero…
Lourdes: ¿Qué es para ti el amor?
Lenya: No creo en un amor incondicional y eterno. Nunca me enamoraría hasta perder la cabeza.
Lourdes: ¿Ah no?
Lenya: No.
Lourdes: Bueeenoo.

Frunció el ceño y gruñó. Decidí irme antes que enfadara de verdad.

Numa

Lourdes: ¿Cómo te gustaría que fuera el amor?
Numa: ¿El amor? Uuuy soy romántico. Me gustaría que fuera para toda la vida. Y es mucho, ¿no?
Lourdes: Creo que sí. Pero es genial.
Numa: Me gustaría encontrarlo cuando me halle maduro para elegir o saber quien sería mi compañera para siempre. Por ahora no creo que esté listo.
Lourdes: ¿Con Rose todo bien?
Numa: Sí, todo bien…
Lourdes: ¿No le adelantarás a Anabel lo que sientes por ella?
Numa: Es muy pronto para hablar de amor con Rose. Quizás sí, más adelante. Es muy bonita y divertida. Es fogosa y apasionada… Eso…
Lourdes: ¿Crees que el amor se elige o te sorprende? Por lo que mencionaste, eso de estar maduro para elegir. ¿El amor se elige en verdad?
Numa: Ay… No sé… Ahora que lo dices… Por ahí a uno lo sorprende… No sé Lourdes…
Lourdes: Sólo lo pasas bien con ella.
Numa: Exacto.
Lourdes: Para cerrar la respuesta, porque creo no me has respondido con exactitud.
Numa: Dime.
Lourdes: ¿Qué es para ti el amor?
Numa: El amor… Para mí… Significa… Una unión total. Se convierten en uno solo aunque sean dos personas. ¿Me explico?
Lourdes: Perfectamente.
Numa: Es en parte un sacrificio.
Lourdes: ¿Un sacrificio?
Numa: Tú delegas parte de tu libertad, porque ya no harás lo que te plazca. Si yo estuviera con Rose como pareja formal ya no podría salir sin consultarla.
Lourdes: No sé… Yo nunca he pedido permiso para salir.
Numa: No es un permiso… Pero es como que consultas. No es que desapareces y no dices nada.
Lourdes: Supongo que no, porque el otro se preocupará. Pero también avisas a tus padres si los tienes o a tus hijos. Pienso que al amor lo tomas con un sabor de esclavitud y te da miedo.
Numa: Puede ser.
Lourdes: Nada de eso con Rose, ¿entonces?
Numa: Nada de eso por ahora.
Lourdes: Sonreí. Cuando te decidas mi pluma estará esperando por ello.

Bianca.

Yo seguía en la bendita morgue.

Lourdes: La pregunta es de Anabel.
Bianca: Por favor ponte los guantes, el tapabocas, y la bata.
Lourdes: ¿Yooo?
Bianca: Sí, estás permaneciendo mucho tiempo, contaminarás la morgue.
Lourdes: Bueno…

Después de seguir sus órdenes me acerqué, no mucho. No quería ver nada que me produjera impresión.

Lourdes: ¿De verdad deseas ser vampiro?
Bianca: Sí, lo deseo con toda el alma. Me gustaría ser tan poderosa como ellos, tener dones, saber que pertenezco a su raza, pero sobre todo saber que el tiempo no me separará de Sebastien.
Lourdes: Pero ya no lo exiges.
Bianca: No Lourdes, es agotador discutir con Sebastien, es muy terco. Además las razones que da no son tan descabelladas. En cierta parte lo entiendo… ¿Me alcanzarías la pinza?
Lourdes: ¿La qué?
Bianca: La pinza, esa que está allí.

Señaló una mesa repleta de instrumentos.

Tomé la pinza que me parecía y estiré el brazo lo más que pude para que la alcanzara.

Bianca: ¡Lourdes, no llego!
Lourdes: Joder…

Miré hacia otro lado y me acerqué extendiendo la pinza.

Bianca: ¿Te gustaría ser vampiro?
Lourdes: ¿A mí me preguntas?
Bianca: Sí, a ti.
Lourdes: Ehmm… Sí, al principio. Supongo que nunca moriría y eso me atrae. Pero vería morir al resto de mis seres queridos así que, no.
Bianca: No lo pensé. Tengo pocas personas que amo que no sean los Craig. Creo que por eso me gusta la idea de ser vampiro. ¿Te imaginas? Con ellos por la eternidad. Suena genial. Y con Sebastien… -rio-, viviríamos en la cama. Lourdes… Dame una mano… Necesito que sostengas aquí entre las costillas.
Lourdes: ¿Qué? ¡Estás loca me voy de aquí!
Bianca: Quizás tengas otra pregunta de otro fan.
Lourdes: Quizás, pero esperaré afuera.

Charles.

Lourdes: Tengo un par de preguntas de parte de Anabel.
Charles: ¿Ah siii? Pues hazlas. Soy todo oído.
Lourdes: ¿Atrapaste la araña?
Charles: ¿Esa es una pregunta?
Lourdes: No –reí-, esa pregunta es mía y por curiosa.
Charles: Ah, no. Creo que terminaré echando fungicida.
Lourdes: Será más fácil… Ahora sí, ¿cuál es en realidad tu papel con los Craig?
Charles: No lo veo como un papel o un rol. Creo que soy parte de la familia para ellos y para mí ellos lo son también. Pero si me pongo en estricto diría que soy un guardián. Por mis dones soy capaz de detectar el peligro mucho antes que cualquier vampiro. Nadie toca a los Craig en mi presencia.
Lourdes: Tu intuición también juega.
Charles: Ya lo creo. Aunque a veces puede fallar… Nunca me ocurrió.
Lourdes: ¿Por qué te niegas al amor?
Charles: ¿Y eso a que viene?
Lourdes: Supongo que Anabel se refiere a Margaret.
Charles: Deberían armar un club admiradoras de Margaret.

Reí.

Charles: ¿Quieres un coñac?
Lourdes: No gracias, ya tomé con Sebastien. Respóndeme la pregunta de Anabel.
Charles: Mmm… No me niego al amor… Sólo que Margaret y yo nos estamos conociendo. Quizás Anabel mida el tiempo humano pero los vampiros tenemos mucho tiempo para pensar y vivir el amor.
Lourdes: Uno nunca sabe si mañana estará.

Me miró serio.

Encogí los hombros.

Lourdes: Se lo has dicho a Douglas antes de irse de casa. ¿Corre para ti? O como el refrán, ¿consejos vendo para mí no tengo? –sonreí.
Charles: A veces eres insufrible, Lourdes. ¿Te lo han dicho?
Lourdes: Siiii varias veces. Cuéntame, ¿podría pasar algo entre ustedes?
Charles: No lo descarto… Tendría que estar seguro si comienzo una relación seria… No quiero lastimar a nadie… ¿Harás que Margaret parta de la mansión?
Lourdes: ¿Por qué lo dices?
Charles: Tú lo insinuaste.
Lourdes: No sé…
Charles: Sí de verdad, a veces eres insufrible.

¡Gracias Anabel!

Capítulo 63
Jefatura de policía.

(Perspectiva de Douglas)

El motor de mi moto rugió por el sendero entre las coníferas. La tormenta amenazaba otra vez pero no me hubiera importado mojarme. Iba a lograr el objetivo. Clelia No había venido a la mansión la otra noche como había prometido y hasta ahí había llegado mi paciencia y amor.

Al pasar por la puerta de la cabaña de mi madre Gloria y mamá parecían perseguir mariposas con un aro y una red. Mi pequeña pelirroja fue la primera en detectarme y sus rulos colorados surgieron sobre unos junquillos, se incorporó, y sonrió iluminando el bosque. Extendió su mano libre y saludó.

-Guten morgen, Douglas.

Reí y aminoré la velocidad hasta detenerme a unos metros sin apagar el motor.

-¿Y ese saludo, Gloria?

Corrió hacia mí y su cabellera se alborotó. Mi madre la siguió sonriendo.

-Es alemán.
-¿No digas? ¿Te enseñan alemán en el colegio?
-Siii.
-¿Y qué me has dicho?
-Te he dicho “buenos días”.
-OH, ¡qué bien!
-¿Quieres que te enseñe otras palabras? –dijo, con sonrisa compradora.
-Pues… Cuando regrese.
-¿No desayunarás con nosotros? –preguntó mi madre extrañada.

Me dio un beso amoroso en la mejilla.

Dudé.

-No mamá. No he venido para desayunar contigo.
-¿Sabes cómo se dice “yo soy Gloria”? –dijo mi pequeña.
-No cariño… -miré a mi madre- Mamá, prometo que vendré en la semana.
-Se dice, ich bin Gloria.

Sonreí y acaricié sus bucles.

-Pero, ¿dónde vas tan de prisa? –preguntó mi madre.
-A ver a Clelia.

Gloria gruñó como un lobo pequeño.

Reí.

-¿Eso también te han enseñado en el colegio?

Me miró con ese iris de tonalidad caramelo.

-No, eso salió de aquí –se golpeó el pecho.
-Ven.

La alcé para sentarla en una de mis piernas.

-Dime, ¿por qué no te gusta Clelia? ¿Estás celosa?
-No. No sonríe como Bianca.
-Bueno, pero Bianca es la mujer de mi padre. Ya tiene novio –bromee.
-¡Eso ya lo sé, Douglas! No soy tonta –protestó.
-Perdón –sonreí.
-No sonríe como Liz, ni como la otra chica de cabello laaargo y rubio. ¿Cómo se llama?
-Marin.
-Sí esa misma.
-Bueno Clelia no sonríe como ellas pero es buena también.
-¿Estás seguro, Douglas? –murmuró.
-Oyee pequeña bruja –reí-, estás haciéndome dudar.

Rio.

Mi madre se acercó.

-Gloria, deja ya a tu hermano. Vamos sigamos cazando mariposas.
-Eres mala, cazas mariposas –acusé a la niña con el dedo.
-No las mato, Douglas. Las atrapamos y soltamos. Jugamos a quien atrapa más. Por suerte Sabina hoy pudo jugar conmigo, se sentía mal ayer.
-¡Gloria!
-¿Qué tienes mamá? –me preocupé.
-Nada grave. Comí espaguetis con un guisado que hizo Bernardo, ya lo conoces. Ha puesto de toda especie y me revolvió el estómago.
-¿Seguro?
-Sí, anda. Ve a ver a Clelia.
-Pero si te quedas se sentirá mejor.
-¡Gloria!

Mi madre y yo reímos.

Bajé de mis rodillas a mi hermana del corazón y prometí pasar después de ver a Clelia.

-Anda enana manipuladora –reí mientras le daba un beso en la mejilla pecosa.
-Pero sé sonre ir –ir –ir -cantó mientras saltaba.

Los tres reímos.

Me hubiera gustado quedarme con mi madre y mi hermana a desayunar pero estaba decidido a hablar con Clelia así que enfilé la moto hacia su cabaña lo más rápido que pude.

(Perspectiva de Bianca)

-Ese monstruo no es un lobo.

Fue la terminante frase de Charles al entrar a la sala seguido de mí.

Sebastien salía del Estudio junto a Lenya, y Marin bajaba las escaleras lista para irse a trabajar.
Charles la miró con una sonrisa tierna.

-Querida, ¿ya te vas?
-Sí… -llegó a planta baja y me dio un beso- ¿Qué monstruo?
-No te preocupes, Marin –contesté-. Hablábamos de un asesino en Kirkenes. Con los Craig nada te pasará.
-Me alegro que los Craig sean fuertes vampiros… He visto las noticias en la TV… El asesino mató a tres niños… Charles dijo que no había sido un lobo.
-Por supuesto Marin, no te preocupes. De psicópatas está lleno el mundo –agregué.

Quise tranquilizarla pero Sebastien no me lo hizo fácil. Las miradas que se cruzaron con Charles me indicaron que le había dado detalles de la horrenda escena a través de su mente. La orden que le siguió dejó en claro que nada dejaría al azar.

-Marin, irás con el chofer y con Anthony. Se quedarán en la puerta hasta que termines la jornada laboral. Volverán contigo. ¡Marin, no quiero verte sola por Kirkenes ni un segundo! ¿Me has escuchado? –exclamó alterado.

Liz recorrió el pasillo de planta alta y bajó la escalera apresurada. Estaba fuera de sí. Cruzó la sala hasta la chimenea sin mediar palabra y tomó el atizador de hierro ante la mirada atónita de todos.

-¡Nadie le grita a mi hermana o se las verán conmigo!
-¿Nosotros, querida? –preguntó Charles saliendo del asombro.
-¡Sí! Escuché como le gritaba Sebastien. ¿Quién se cree que es?

Marin se ruborizó y la risa de Lenya hizo temblar las paredes. Después la miró divertido.

-Que alguien le diga a esta loca que somos vampiros y que no hará nada con un maldito atizador. -rio.

Ella le dirigió una mirada furiosa.

-¡No me importa! No me quedaré viendo como la maltratan sólo porque nos dieron asilo.
-Liz… Cálmate.  Sebastien ha dado una orden protegiendo a Marin del asesino suelto en Kirkenes. Nadie ha querido maltratarla –dije acercándome a ella-, ahora… deja ese atizador en su lugar.

Continuó aferrando el hierro con ambas manos. Recorrió con la vista los rostros de la sala deteniéndose en la sonrisa tímida de su hermana. Poco a poco aflojó las manos. Tomó el atizador con la derecha lo dio vueltas en el aire y lo atajó con gesto suficiente. Después lo depositó junto a la chimenea.

Charles sonrió.

-Me has divertido Liz, y eso que no es una noche para sonreír.
-Lo siento… pensé… Lo siento –volvió a repetir.

Miró a Lenya y bajó la mirada ante la sonrisa ladeada de mi cuñado.

Sebastien puso los brazos en jarro y respiró hondo.

-¿Dónde están mis hijos?

Charles le respondió.

-Douglas en la reserva, Numa… cazando cerca de las cumbres con Rodion.
-Necesito que nos reunamos todos en esta sala. Charles, busca a las chicas en la cocina. Lenya necesito un favor, busca a Ron yo iré por Scarlet.
-¿Yo?-pregunté- ¿también estaré en la reunión?
-Por supuesto, eres mi mujer. Los quiero a todos aquí.
-Quiero ir con mi hermana –dijo Liz.
-Necesito que escuches lo que hablaremos. Y si te suena a una orden… sí, es una orden.  –dijo Sebastien- Marin irá muy bien custodiada al hospital, te doy seguridad de ello.

……………………………………………………………………………………………….........

Reunidos en la sala la noche en Kirkenes era tormentosa. Por las ventanas aun con las pesadas cortinas corridas podía verse iluminarse el cielo con los relámpagos.

Sebastien, junto a la chimenea, con apenas vestigios de las llamas y unas pocas brazas encendidas, recorrió la sala con la mirada y comenzó a hablar.

-Quien haya asesinado a esa familia no es humano. Tampoco un lobo.

Me descalcé y subí mis pies al sofá para estar más cómoda y no perderme detalle de lo que pensaba mi marido. Scarlet se sentó en la alfombra a mis pies. Lenya ubicado junto al piano fumaba un cigarrillo y no apartaba la vista de su hermano. Charles se sentó frente a mí junto a Liz. Margaret, Rose, y Sara, permanecieron de pie cerca nuestro.

-¿Qué es, entonces? –pregunté.
-Parece ser un vampiro –contestó.
-Pero… Charles y yo vimos las marcas. Son garras como los lobos –repliqué.

Sebastien miró a Charles…

-¿Qué fue lo que dijo ese oficial de policía, Charles?
-Faltaban vísceras… Alguna parte de ellas estaban pegadas a las paredes.
-Cierto –murmuré.
-Entonces descarten a los lobos. Los licántropos no asesinan así. Ni aún salvajes. El asesino nos ha dejado una señal.

Lenya interrumpió y su acotación fue valorada por Charles y Sebastien.

-Es un viejo vampiro. Tiene garras… No es de los aquelarres que conocemos. Ese ser ha permanecido más de un siglo en la tierra y por alguna razón no se ha mimetizado con los humanos.
-Quizás lo prefiera así –dijo Charles-, será su defensa.
-O su juego –murmuró Sebastien.
-Creí que conocías a todos los vampiros –murmuré asustada.
-Conozco a todos los súbditos de mi padre, pero este no parecer ser su seguidor –contestó Sebastien apesadumbrado- y me preocupa… Porque si no sigue las normas… Es un desertor. Quizás venga de tiempos inmemorables.
-¿Cómo pudo esconderse tanto tiempo? –preguntó Ron.
-La respuesta te la debo. Pero es evidente que ataca sin discriminación y no le importa. Debe creerse impune.
-O lo es –murmuró Charles.
-¿Qué haremos Sebastien? –preguntó Rose aterrada.

-Cogeremos un atizador y lo perseguiremos –rio Lenya cortando la tensión.

Liz lo miró con el ceño fruncido. Se puso de pie y avanzó hacia él lentamente.

-Te diré algo vampiro sabelotodo. Si hubiera tenido un atizador de hierro como ese que ves allí hubiera defendido a mi hermana en el medio de ese puto bosque donde la mataron los lobos. Por lo menos no me sentiría una inútil hoy.

Lenya bajó la mirada y contestó.

-Siempre quieres ganar, ¿verdad rubita?
-¿Podrían calmarse los dos? –ordenó Sebastien.

El silencio que continuó de cualquier forma no nos dio muchas respuestas. Sirvió quizás para tomar conciencia que quien estaba tras el horrendo crimen no sería fácil de atrapar. Por primera vez me sentí  expuesta. Aunque tenía los Craig cuidando mis espaldas me sonaba que ni ellos mismos sabían por donde comenzar a buscar al monstruo.

(Perspectiva de Scarlet)

Debí esperar que Marin regresara por la mañana para partir con el chofer y Ron a la Jefatura de Policía. Anthony debía ir a cazar. De todas formas el antipático guardaespaldas hubiera inventado una excusa para no acompañarme. Creo que me odiaba.

Ufaaaa, por poco llegaba tarde, todo por culpa de ese asesino imbécil que nos estaba trastornando la rutina.

Sebastien salió a despedirme y me dio un beso en la mejilla. Después me abrazó antes que subiera al coche. Me deseó mucha suerte con el curso y volvió a abrazarme fuerte.

“Scarlet”, me dijo… “si te ocurriera algo moriría, cuídate por favor”.

Asentí y prometí portarme bien.

Durante el viaje la lluvia torrencial pegaba sobre los vidrios de las ventanillas y tuve el impulso de sentir lo fría que estaría esa agua del cielo. Bajé el vidrio y Ron me miró.

-Sólo quiero tocar el agua.

Asintió y recorrió mi rostro con el mismo embeleso de siempre.

¿Era incómodo? Sí, lo era. No deseaba que me amara tanto como decía que me amaba, por la sencilla razón que yo no le correspondía.

La palma de mi mano se empapó de lluvia y el aire a eucaliptos húmedo penetró mi nariz. El cielo plomizo uniforme descargaba su furia sobre la carretera sin dar tregua y a lo lejos tras los pinos las cumbres, mi hogar desde pequeña, permanecían omnipotentes ante el clima. Sólo ellas surgían ante la tormenta como si nada pasara. Erguidas, con sus altas aristas hacia el cielo como si provocaran a la naturaleza implacable. Parecían decir, “no tenemos miedo”. Yo… Yo tampoco tenía miedo. Algo dentro de mí que había nacido conmigo era de carácter avasallante y provocador. Sólo tenía un gran temor dentro de mí… El miedo a quedarme sola en el mundo. Pero eso nadie lo sabría jamás, ni siquiera Bianca. Quizás lo sabrían mis cumbres. Quizás, compartíamos ese secreto.

Opté por subir el vidrio de la ventana. Mi falda recta color canela recién planchada podría mojarse por la lluvia helada y entonces no estaría presentable como mi camisa blanca. Quería causar buena impresión. ¿Encontraría a Grigorii? Él ya era un oficial de la Policía, no tenía porque estar en el curso… Sin embargo… A lo mejor…

-Scarlet.

La voz de Ron me volvió al presente y aparté la vista del monte.

-Esperaré a que termines el curso. No te preocupes, cuando salgas, allí estaré.
-Lo sé –murmuré.

El “gracias” quedó trabado en la garganta. ¿Si le agradecía y él lo tomaba como un acto de posible amor? Recordé el consejo de mi amiga humana…

“Scarlet, nunca des esperanzas a un ser que esté enamorado de ti, eso sería un acto cruel y tú no eres cruel”.

Clavé la vista en mi regazo y escuché a Ron susurrar.

-Estás… hermosa.

Mi “gracias” salió esta vez sin pensarlo de mi boca. Dudé después de pronunciarlo por la sonrisa iluminada de Ron… Entonces… No sé si hice bien o mal… Fue lo que creí correcto.

-Ron… Yo no te amo… Me caes bien, es todo lo que conseguirás de mí.

¿Por qué tenía que haber puesto ese gesto de profunda tristeza frente a mí? ¿Por qué? Mi corazón se estrujó y un sabor amargo subió hasta mi garganta.

-Está bien Scarlet. Lo sé. Igual te cuidaré como mi joya más preciada. Nada te ocurrirá porque tendrían que matarme.
-No quiero que te maten.

La sola idea de no verlo aunque no estuviera enamorada de él profundizó mi pena.

Mi mano se deslizó por la cuerina del asiento y apoyé mi mano en su mano descuidada, a mi costado.
Me miró sorprendido y contempló mis ojos violetas llenarse de lágrimas.

-Siento tanto no sentir lo mismo que tú.

Sonrió apenas y volvió la vista hacia la carretera murmurando.

-Tranquila. Puedo con ello.
………………………………………………………………………………………….................

En quince minutos había llegado a la comisaría.

La mesa de entradas de la Jefatura tenía en su puesto a una señorita muy amable y de sangre apetecible que me indicó que debía seguir por el pasillo al fondo. Colgué mi bolso de mi hombro y caminé hacia la única puerta del pasillo junto a un ascensor.

La puerta estaba entreabierta y se escuchaban voces.

¿Debía golpear? Sí, Bianca decía que siempre había que golpear una puerta que no esté abierta de par en par.

Di tres golpecitos secos y las voces callaron. Me metí el pulgar en la boca y lo mordí.

¿Habría hecho bien en interrumpir?

Al cabo de unos segundos una voz grave pronunció un “adelante”.

Apenas entré vi tres filas de sillas con hombres muy jóvenes y una mujer. Una tabla negra bastante amplia estaba colgada de la pared frente a ellos… ¡Pizarrón! Sí era un pizarrón como cuando fui a rendir los exámenes. Esta vez tenía dibujos extraños y algunas palabras que no reconocí en mi pobre vocabulario.

Los humanos giraron sus cabezas para mirarme y me sentí poderosa. Uno de ellos estaba de pie junto al pizarrón y llevaba puesto el uniforme azul que tanto me gustaba.

-Adelante… Usted debe ser la señorita Craig., ¿no es así?
-Sí, siento llegar tarde.
-Bien, por hoy perdonada. Es el primer día pero procure llegar  en hora. De lo contrario perderá las clases y la puntualidad en un policía es una norma a cumplir a rajatabla.
-Así lo haré.
-Tome asiento, por favor.

Estudié con la vista los espacios vacios. Tenía para elegir tres. Opté por el más cercano al pizarrón. Cerca de la chica joven.

La primera clase fue interesante. Desconocía mucho más que un simple vocabulario y debí anotar cada una de proposiciones llamadas “reglas o normas”. El oficial que se llamaba Kant las repitió varias veces recalcando las faltas graves en un policía.

Ufaaa no podías usar el arma salvo como último recurso… ¡Qué aburridos! Además debías identificarte cada vez que llamabas la atención algún humano. El código penal, ese librote que detallaba los delitos, debías aprenderlo de memoria para la fecha de examen… ¡Diablos! ¿Algo más? ¿Y la diversión?

Tomé nota de todo aunque mi memoria era prodigiosa no debía levantar sospechas.

Al término de dos horas la clase terminó y abandoné el aula. Seguí el camino inverso a como había llegado y salí a la puerta. La lluvia había inundado la calle. Las personas abrían esos objetos de colores llamados paraguas pero el viento jugaba con ellos y no lograban mantenerlos quietos sobre la cabeza.

Una mano suave tomó mi brazo y susurró.

-¿Todo bien Scarlet?
-Ron… Sí. Todo bien.
-Espera aquí, bajo techo. El chofer acercará el coche.
-Así lo haré.

Mientras veía como Ron se empapaba y cruzaba la calle, una moto llamó la atención. El hombre vestido con cazadora de cuero subió la acera montado en ella y bajó la velocidad hasta estacionar bajo techo.

Grigorii…

Él parecía distraído y la cortina de agua no le permitía distinguirme. Sólo cuando bajó de la moto levantó la cabeza y me miró.

-Hola –dije, levantando la mano.

Su cara se iluminó al verme y sonrió. Apartó la moto y la recostó contra la pared ya guarecido del clima. Se acercó sonriente y a mí me iluminó el día tormentoso.

-Hola Scarlet –saludó-. ¿Tuviste tu primer día de clase?
-Si… Me gustó. Tú… ¿Entras a trabajar?
-Sí…

No me dio la mano caballerosamente, ni un beso. Después de todo ya nos conocíamos pero sinceramente estaba empapado. Quizás no habría querido mojarme salpicando agua de lluvia. Yo hubiera preferido mojarme… La bocina del BMW negro sonó estridente y desvié la vista hacia el vehículo. Él también miró hacia la dirección.

-¿Te han venido a buscar?
-Sí.
-Me alegro. Es un diluvio y yo no podría alcanzarte, ya estoy retrasado.
-La puntualidad es una norma a rajatabla que debe cumplirse en la Policía –dije sonriendo al recordar la clase.

Grigorii rio.

-Aprendes rápido, muñeca.

La bocina se repitió y debí despedirme del rubio “rostro perfecto”.

Corrí al coche y Ron abrió la puerta para que entrara.

El viaje de regreso fue tranquilo y sin mucho que decir. El silencio prolongado fue cortado por mi pregunta a Ron…

-Ron… ¿Qué es una muñeca?






7 comentarios:

  1. Uy me dio pena Ron , por que le gusta Scarlet. Uy saltan chipas entre Grigori y Scarlet me gusta mucho esa pareja te mando un beso

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  2. Hola Lou, me gustó leer las entrevistas de hoy, me sacaste más de una sonrisa, gracias. Y sobre el capítulo, me ha parecido muy completo, me ha gustado ver más de la personalidad de Liz, gana puntos a mis ojos por defender a su hermana y su química con Lenya es palpable. La pareja que se perfila entre Scarlet y Gregorii es también muy interesante.

    Gracias por compartir la historia.

    Mil besos.

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  3. Lou, me ha encantado la entrevista. Tu manera de redactar hace que casi pueda tocar a los personajes con mis manos, de lo reales que son gracias a ti. Para nuestro bien, continua así, cielo.

    Un besazo desde Kirkenes

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  4. Ja Scarlet a quien le pregunta eso, pobre Ron.....y quiero saber quien es el asesino mmm tamaño misterio hay con ese asesino....ahhh quiero saber q paso con Douglas y Clelia q creo q no quedo en buenos terminos, muy buena la entrevista me gusto mucho, saludos Lou!!!!

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  5. Hola Lou... Me han encantado las preguntas y las respuestas
    Y entiendo bastante que Sebastien tenga miedo de convertir a Bianca
    Y, desde luego, no había caído en el detalle de que Douglas puede envejecer
    Ya veremos si Lenya se enamora solo un poco ;-)

    Respecto al capítulo te diré que Gloria es un verdadero encanto... y ya veremos qué sucede entre Douglas y Clelia... yo ya casi prefiero a Marin
    He pensado que tal vez Sabina esté embarazada... y de ahí, su malestar
    ¡Cómo ha protegido Liz a su hermana!
    Pues yo pensaba que el asesino era un lobo... pero, por lo leído, debe tratarse de un vampiro
    Creo que Scarlet y Ron pueden ser grandes amigos como Bianca y Bernardo
    Y Grigorii y Scarlet me encantan
    Un capítulo maravilloso... enhorabuena
    Besos

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    1. ¡Hola Mela! Hay muchos detalles que irás descubriendo querida amiga. Liz es una guerrera eso lo hará difícil frente a Lenya. Yo creo también que Ron y Scarlet llegarán a un acuerdo y se llevarán bien. Veremos que pasa con Ron, no tendríamos que verlo solo, verdad?
      Te mando un besote grandote y muchas gracias por tus comentarios.

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  6. muy bien, pero me perdí algo?,siento como que dimos un paso grande entre el capítulo anterior y este,,,,saludos.-

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