Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

sábado, 14 de febrero de 2015

¡Hola a todos los lectores!

Pido disculpas ante todo por no pasarme por los blogs la semana pasada. Prometo ponerme al día.

He recibido las preguntas de cinco lectores. Tienen tiempo aún. Un par de semanas. Hasta ahora han sido muy creativos. Gracias de verdad. La idea es que si lo publico las preguntas y sus respuestas estarán cono Anexo con el respectivo nombre de la fans de los Craig. Por supuesto en poco tiempo las leerán en el blog por orden de como me han llegado al mail.

Aquí dejo a un Douglas bastante temperamental. Sus genes de lobo no están ausentes por lo que parece. Un beso enorme y gracias.

PD: Un beso grande a mi amiga Claudia Cardozo por el mal momento que está pasando. te quiero amiga.

Capítulo  60
Naturaleza de lobo.

(Perspectiva de Douglas)

Me sentía mejor después de haberle pedido disculpas a mi padre y prometerle que no volvería a consumir esa basura. Tomas había llamado a mi móvil repetidas veces sin buen resultado. No pensaba juntarme con él nunca más. El problema que el resto de los chicos no tenían que ver con el hecho de la otra noche y tampoco deseaba meter a todos en la misma bolsa. Atendí el llamado de Jack y evitando detallarle los pormenores porque me desagradaba hablar mal de otras personas que no estuvieran presentes, expliqué que si quería verse conmigo planearíamos una salida sin contar con Tomas. No congeniábamos y punto.

Quedamos que me pasaría a buscar a la tarde con su moto y saldríamos a recorrer el monte.

Numa iría conmigo en la moto porque no quería dejarlo a un lado, aunque mi mejor amigo y hermano no le agradaba la idea de salir en grupo. Serían celos totalmente comprensibles ya que él era el único que había compartido mi vida durante varios años y yo lo extrañaba horrores cunado no estaba junto a mí.

Era difícil congeniar los tiempos. Poco a poco di cuenta que los amigos como Numa y yo aunque tuviéramos actividades diferentes en el día y ya no fuera como cuando niños, podríamos seguir manteniendo la misma amistad o quizás más fuerte. Ahora cada uno paso a paso tomaba un camino diferente pero también era parte de la vida. Crecer, desarrollarse dentro de las actividades que uno ansía y sin embargo saber que tu gran amigo siempre iba a estar para ti al igual que tú para él.

No asumí el cambio de la noche a la mañana. Casi sin notarlo, Numa le dedicaba la mayoría de las horas a especializarse en Marketing de Empresas y deseaba poder viajar con mi padre a los confines de esa isla para ayudarlo. No era mala idea. En cierta parte me entusiasmaba tener un empleo al alcance de mi mano. Conocía que muchas personas perdían un tiempo largo en conseguir trabajo y era algo que para mí se me brindaba sin sacrificio. Pero debía estudiar alguna carrera que fuera de ayuda y acorde con la empresa. Lo único que se acercaba era mi amor por los números y la economía. Contador, podía ser factible.

El problema es que mi cabeza aún tenía Clelia dando vueltas y no me dejaba pensar proyectando un futuro. Me parecía que no había “un mañana” sin ella. Por el contrario ella parecía tomarlo más a la ligera y no coincidíamos en los fines que perseguíamos.

Deseaba poder mezclarme entre la gente y llevar una vida normal. Ella… Bueno ella aparentemente le gustaba aislarse en esa cabaña de la reserva y dedicarle tiempo a sus cultivos desde que el sol mostraba sus primeros rayos hasta caer el anochecer.

Mi madre me había llamado hacía unas horas contándome que Gloria ya tenía colegio asignado y que Bernardo junto con otros lobos construía unos juegos improvisados para los niños de la reserva. Creo que habían terminado cuatro hamacas y dos toboganes y faltaban algunos sube y baja.

También me contó que los tilos que había plantado al llegar habían alcanzado el metro de altura y los fresnos del jardín repletos de capullos fucsias estaban por florecer. Me alegre escucharla tan entusiasmada. Se notaba que Bernardo y Gloria la hacían muy feliz. Yo… Yo era su gran alegría pero si se hubiera enterado el episodio de la droga creo que la hubiera matado de un disgusto. Agradecí la discreción de mi padre.

Respiré profundo y me desperecé en el sofá de la sala. Sobre mi estómago tenía un libro de economía, Mercado y Producto Bruto Interno, abierto en la página noventa y cinco. Lo tomé entre mis manos e intenté retomar la lectura, pero al escuchar acercarse un motor por la ruta me incorporé. 

Reconocí al BMW y supuse estarían regresando Bianca, sus primas, y Scarlet, de la salida de chicas.

Uní cada botón con los ojales de mi saco de pijama. Bianca era como mi madre y con Scarlet teníamos confianza pero no quedaba bien exhibir mis músculos frente a Liz o Marin.

No sabía si Scarlet se había enterado de la muerte de su madre. Creo que Charles había decidido esperar a que mi padre regresara de la Isla del Oso. Debían contenerla ante tamaña noticia. Pocos en la casa conocerían la verdad de su espantoso deceso e imaginé que Scarlet sería una de ellas. No tenía sentido destrozarla con los detalles.

Sentado en el sofá, mis pies descalzos acariciaron la alfombra espesa de bucle marrón. Se sentía suave y esponjosa bajo las plantas de mis pies. Me hubiera gustado acostarme desnudo sobre la misma con Clelia en brazos.

-¡Joder! –murmuré al sentir como mi miembro reaccionaba acorde a mi imaginación.

Charles salió de la cocina y Margaret le gritó algo con humor que no entendí. Nuestro fiel mayordomo rio y me miró sorprendido mientras avanzaba hacia la puerta.

-Douglas, ¿estudiando?
-Algo así.
-Ya veo. Estarías muy concentrado ya que no escuchaste a las mujeres de la casa llegar.
-Sí, sí escuché. Pensé que tardarían en llegar hasta la puerta.
-No… No iban a llegar nunca porque no has abierto el portón del jardín. Imposible que lleguen hasta la puerta de casa –sonrió mientras pulsaba el botón del portero.
-Te cuidado con el campamento –murmuró, echándome un vistazo rápido.
-¿Campamento?
-Por la carpa… Digo… Las chicas están por entrar.

Me miré el bulto del pantalón.

-¡Gracioso!

¿No se le escapaba detalle al gran truhan? Rose estaría haciendo la limpieza general de mi habitación y escaparme como ladrón al Estudio de papá, imposible. Lenya estaba ocupándolo. En la cocina ni hablar. Margaret me trataría de degenerado por andar duro por la casa.

Después de pensarlo por algunos segundos me senté de un salto en el sofá y coloqué un almohadón sobre mi falda. Ya se me iría la calentura.

Hice de cuenta que leía el libro cuando la puerta de entrada se abrió de par en par con una Scarlet saltando de alegría balanceando una bolsa plateada de celofán.

-¡HolaaaaDouglaas! ¿Adivina qué?

Pobrecilla, aún ignoraba que le darían una noticia demoledora.

-¿Qué es, Scarlet?
-¡Miraaa!

Se acercó al sofá y abrió la bolsa metiendo casi la cabeza dentro del hueco. Después metió la mano derecha hasta tocar el fondo y extrajo un saco azul tejido a mano.

-Me lo regaló Bianca. Dice que es azul como el color que usa la policía.
-¡OH qué bien!
-Sí… Fuimos a tomar algo después del shopping y festejamos que Marin y Liz saben que somos vampiros y no nos rechazan.

Parpadee.

-¿Qué dices?
-Sí, Liz ya lo sabía pero Marin no, entonces Bianca y Liz decidieron decírselo juntas y yo estaba allí pero… ¡Ay, que lo expliquen ellas! Voy a probarme el saco frente a mi espejo. ¡Adiooos!

La vi correr escaleras arriba como si hubiera un incendio en su habitación. Raro que no hubiera usado su don de desmaterializarse pero creo que estaba con tal grado de excitación que no sabía si le funcionaría.

Por la puerta en animada charla, Liz y Bianca entraron sonrientes. Tras ellas Marin las seguía con una sonrisa tímida. En cuanto me vio, los colores se le subieron a la cara. Sabiendo que ya no tenía problemas de exhibición me puse de pie tirando el almohadón y el libro a un costado.

-¿Pasaron bien, chicas?
-Hola tesoro –contestó Bianca-, hemos pasado genial.
-Me alegro.

Liz sonrió.

-No más secretos Douglas. Mi hermana sabe que todos los Craig son vampiros.

Miré a Marin y bajó la vista, aunque su sonrisa demostró que nada había cambiado con respecto a nosotros.

-Me sentiré más cómodo –bromee-. Ahora podré traer mis víctimas a la sala y darme un festín frente a ustedes.

Las tres rieron.

-Por supuesto –agregué-, tengo mi parte tierna de lobo.
-¿Lobo? –preguntó Liz.
-Sí –contestó Bianca-, Douglas es hijo de una loba. Sabina.

Liz arqueó la ceja sorprendida pero Marin palideció.

-¿Te sientes bien? –pregunté acercándome.

La joven dio cuatro pasos hacia atrás para alejarse de mí con la mirada llena de terror.

-Calma Marin –dijo Bianca-. No son como los lobos salvajes que mataron a Signy.
-Marin… -me acerqué más pero ella retrocedió.

Parecía no escucharnos. Una imagen instalada en su cabeza le jugaba sucio y realmente se veía presa del miedo.

Al caminar de espalda, no vio la mesa redonda que servía de apoyo a un florero de cerámica, y lo tiró al suelo. El ruido a los añicos desparramados por el suelo no hizo más que profundizar la escena de tirantez entre los dos y giró asustada corriendo escaleras arriba.

Reaccioné como pude. En ese instante era imprescindible que la tranquilizara y le demostrara que era inofensivo. Corrí tras ella y la alcancé sin esfuerzo antes de llegar al último escalón.

Me esquivó apenas estuve frente a ella y al ver que perdía el equilibrio y la tomé entre los brazos y la apoyé en el suelo del pasillo.

-¡Cálmate! ¡No te haré daño!
-¡Suéltame! –lloró.

Movido por una actitud compasiva la solté del amarre y corrió por el pasillo.

Liz y Bianca subía las escaleras, angustiadas. Un golpe seco me obligó a mirar a Marin nuevamente yla vi tendida en el piso del pasillo. Habría tropezado por correr desesperada. No lo pensé… Sentí algo extraño al verla caída, llorando amargadamente, así que avancé rápidamente y la levanté del piso.

Ante sus gritos y advertencias que la soltara me desesperé. ¿Es qué no entendía esta niña que nada le iba a pasar?

-¡Calla! ¡Tienes que escucharme! ¡Mírame!

La sostenía por la espalda y mi rostro estaba muy próximo al de ella. Miré sus ojos, llorosos, suplicantes… Su cabello, de hilos de oro, despeinados… Sus labios, rosados, tan tentadores…

-Marin… No voy a hacerte daño –susurré.
-Eres un lobo… -tartamudeó.
-Por favor Marin… No te haría daño nunca…

Bajé la vista hacia esa fruta deliciosa en forma de boca y un gemido lastimero salió del interior de mi pecho. ¿Quería besarla? Sí… Quería besarla… Y lo hice…

-Marin… -susurré otra vez.

Incliné el rostro y fui acercándome lentamente. Los párpados cubrieron mi iris y quedé en completa oscuridad…

Pero no fue desagradable. Mi sentido del gusto y el olfato se unieron para saborear ese beso sin permiso mientras el resto de los sentidos se esfumaban.

Ella quedó petrificada aunque note la respiración agitada. Me di cuenta que sin querer estaba abandonándose a ese beso para ella irresistible. ¿Y para mí? No lo sabía… Lo cierto que ya no podía parar.

Mi boca hizo presión contra sus labios suaves y la lengua palpó lentamente la cavidad húmeda y tibia que sin quererlo se ofrecía para mí.

Ella gimió dentro de mi boca y logró enloquecerme. Sentí el corazón bombear como loco y la sangre caliente recorrió cada centímetro de mi cuerpo. Estaba listo para follarla ahí mismo y sin preámbulos, comerla toda a besos, y recorrerla de punta apunta con mis caricias.

-¡Douglas! ¿Qué crees que estás haciendo?

Al grito de Bianca me separé de un empellón dando a Marin contra la pared. Agitado, confundido, y con una erección padre, escapé como un cobarde encerrándome en mi habitación.

Estuve mucho tiempo acostado en la cama mirando el techo con un dolor en los testículos, maldiciendo a Clelia porque me tenía abandonado. Resoplé… Inspire hondo… Sentía fuego en el cuerpo y adiviné que no me dejaría de arder a no ser que pudiera descargar mis ganas aunque sea conmigo mismo. ¡Maldita sea! No era divertido si habías probado el sexo con una mujer. Nada se parecía…

Resbalé mi mano por el abdomen sudoroso y la introduje por debajo del pantalón pijama. Los dedos tibios aprisionaron mi sexo duro y gemí de dolor. No iba aguantar mucho… Empapé las yemas con saliva y acaricié la cabeza de mi miembro.

Sí… Eso necesitaba…

Con movimientos lentos acaricié el falo firme y afiebrado mientras cerraba los ojos imaginando a Clelia junto a mí. Volví a empapar mis dedos y alterné con el vaivén de la mano. Cada vez más rápido… cada vez apretando más y más…

No era mi mano la que me friccionaba, era su boca lujuriosa que hundía metiéndome muy profundo, repetidas veces.

El placer llegó de inmediato y estalló en cada molécula de mi cuerpo. Abrí la boca dejando escapar un grito ahogado y temblé por deliciosos segundos.

Jadeando contemplé el desastre de mi pantalón pijama. Joder… No era la forma que quería terminar esta noche.

Furioso salté de la cama, hice un bollo con el pijama, y lo tiré al cesto de ropa para lavar en el baño. Abrí la ducha y me metí deseando que Clelia me atendiera el móvil. De lo contrario iría por ella y no le daría más tiempo para que formáramos una pareja formal como cualquier otra.

Me sequé con la toalla y tomé el móvil de la mesa de luz. Marqué el número que sabía de memoria y esperé que atendiera.

Un llamado… Dos… tres… cuatro… cinco…

-Hola –susurró.
-¡Hola! ¡Por fin! Estaba olvidándome de tu voz.
-Douglas, no exageres –dijo en tono bajo.
-¿No puedes hablar? ¿Estás haciendo dormir a un bebé?
-Douglas, el sarcasmo no te va.
-¿Por qué no hablas normal?
-Me duele la cabeza.
-¿Así? Iré a tu casa.
-¡No!
-¿Qué te ocurre? ¿Por qué no quieres que vaya?
-Está Hans…

Quedé en silencio tratando de hilvanar la explicación.

-¿Qué tiene que ver Hans con nosotros?
-Douglas, sé razonable. Hans ha llegado para quedarse en Kirkenes. Sabes que no le caes bien y…
-Pues me importa un cuerno. ¿Soy tu novio, o no?
-Sí si…
-Okay Clelia. Si no vienes ahora mismo a casa iré por ti. No me tomes por idiota por ser más joven que tú.
-Nos veremos mañana.
-Dije ahora, Clelia.
-Es tarde.
-Enviaré al chofer.
-No… No lo hagas… Es un vampiro, ¡no entiendes! Tranquilo… Iré en un taxi.
-Te espero. Y más vale que no tengas que volver corriendo por tus cultivos. Hazte la idea que te quedarás conmigo toda la noche. Salvo que me digas que quieres terminar conmigo. Entonces ni te gastes en venir.
-Allí estaré…


6 comentarios:

  1. Hola Lou... Yo ya te envié mis 10 preguntas ;-)
    Me ha parecido muy bien que Douglas no quiera volver a salir con Tomas
    Me ha dado pena Scarlet... se la ve tan contenta... y le espera un buen disgusto
    Lo sucedido entre Douglas y Marin no me ha sorprendido demasiado... creo que Clelia no es la mujer que le conviene a Douglas... creo que Clelia ya no lo quiere
    Y entiendo el miedo de Marin... supongo que poco a poco se dará cuenta de que Douglas jamás le haría daño
    Genial capítulo... como de costumbre he disfrutado con la lectura
    Y si tu amiga Claudia está pasando un mal momento... lo siento mucho y le mando un abrazo muy fuerte
    Besos

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    1. ¡Hola Mela! Tengo tus preguntas tesoro. Muchas gracias. Douglas no saldrá con Tomás pero veremos si los lobos lo aceptaron o quizás sea una trampa. Clelia no es la chica para Douglas, coincido contigo. En cuanto a Marin poco a poco irá atreviéndose y sintiéndose que es una chica que puede conquitar al hombre que le gusta.
      Gracias querida amiga te mando un besote enorme.

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  2. O hacen más altos los dinteles de la mansión, o Douglas se va a tener que agachar para pasar por las puertas. Porque mucho me temo que a estas alturas ya debe de estar rallando los techos con la cornamenta. Espero que se de cuenta pronto y envíe a Clelia a tomar por donde amargan los pepinos, y se centré de una vez en lo que verdaderamente importa.
    Muchas gracias, Lou, por un nuevo capítulo. Besos, cariño.

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    1. Jajajjaa, Judit tu sentido del humor siempre presente, me encanta. Clelia la tendremos un tiempo más aunque Douglas la arranque de su vida será difícil que la quite de un día al otro del corazón.
      Muchas gracias guapa. ¡Besotees!

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  3. Hola Lou bueno tengo algo pendiente contigo jaja
    bueno sobre el capitulo ese beso entre Douglas y Marin me sorprendio xq sabemos q él esta enamorado de Clelia o talvez no es asi y Douglas piensa q la quiere cuando talvez es un sentimiento de encaprichamiento, pero seria mejor q no siguiera detras de Clelia xq ella no es honesta con él y sabemos q lo estan engañando, ojala q se de cuenta pronto!!!...xq no estaria mal una pareja entre él y Marin, gracias x el capitulo!!

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    1. ¡Hola Laura! Espero por tus preguntas amiga, no te preocupes. El beso de Douglas a Marin no fue por amor, sí por la química que se tienen. Enamorarse y dejar atrás a un antiguo amor será parte de su objetivo y creo que Marin hará todo por captarlo. Me alegra que te guste esa pareja... me alegra.
      Sin poder adelantarte más detalles te mando un beso gigante y gracias por comentar cielo.

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