Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

lunes, 9 de febrero de 2015

¡Hola mis chicos lectores! Por primera vez conocerán a Rodion. Espero que caiga bien en todo aspecto. Todavía falta para conocerlo más profundamente, ojalá se enamoren del personaje, aunque creo que Lenya lleva las de ganar después de Sebastien, ¿no es así? Jajaja.

Voy a pedirles un favor si es que les gustaría hacerlo: Me encantaría que me enviaran 10 preguntas para sus personajes preferidos al mail de lourdescmbn77@gmail.com

Esta vez se las harán ustedes a ellos. Pueden variar. Es decir, dos preguntas a uno de los personajes, tres a otro. Como gusten. Siempre que el total sean diez.

Ahora sí los dejo con el capi. Un besote enorme y gracias.


Capítulo 59
De luto.

(Perspectiva de Sebastien)

Había llegado hace unas horas de La Isla del Oso. Llamada así porque sus descubridores Willem Barent y Jacob van Heenskerk habían visto un oso nadando cerca. La isla fue descubierta en el año 1596 y por siglos fue considerada “terra nullius” hasta que el Estado tomó posesión de ellas por el Tratado de Svalbard en 1920.

Las consideraba mis islas desde que había llegado a un acuerdo con el gobierno de arrendármelas.Aunque no era formalmente lo que se dice su propietario y estaban bajo soberanía noruega, había llegado a acordar por contrato de poder utilizar sus tierras siempre y cuando me encargara de sacar provecho corriendo con los costos. Es decir, las ganancias de cualquier producto que elaboraraeran repartidas con el Estado mientras las pérdidas eran soportadas por mí únicamente. De cualquier forma fue un buen negocio mientras duró. Ahora, a causa de las heladas mortales todo mi esfuerzo de años se había perdido. Lo cierto que no esperaba la sorpresa de encontrarme con yacimientos y eso impulsó a que tuviera esperanza de continuar siendo un empresario.

Hacía menos de un mes que las había visitado junto a Kleiven, mi nuevo socio. Samanta nos había contactado pensando en un próspero futuro pero de su parte se truncó por las razones que tan bien conocíamos. En realidad era una razón y se llama Scarlet… Mi hermana.

Vino a mi memoria la breve charla que mantuvimos al pie de la escalera aunque fue interrumpida por la aparición de Liz. Policía… Mi hermana deseaba ser policía. Diablos… ¿Qué garantía tenía de que Scarlet no asesinara alguien más? Ninguna. Lo peor, que no necesitaría una pistola para hacerlo.
Si tan solo mi hermana le gustara acompañarme y meterse en el negocio empresarial eso sería más fácil. La llevaría conmigo y Lenya, sé que sería un bien para ella y para nosotros… No… ¡Para qué engañarme! Lo sería para nosotros, no para ella, que amaba los Shopping de Kirkenes y vidrieras iluminadas.

No podía ser egoísta y llevármela para vivir otro estilo de vida. Ella tenía razón al acusarme que la tomaba como objeto o ratón de laboratorio. Me habían dolido sus palabras aquella vez cuando confesó haber asesinado a Samanta. “Tu experimento falló”, algo así me acusó. Me dolió… Quizás porque sin quererlo había actuado de esa forma.

Bien, que el destino se encargara. Hasta aquí había llegado con mi resistencia y después de todo no le había ido tan mal, salvando el crimen, claro…

Kleiven había quedado entusiasmado con la idea que yo viajara por semana y él una vez por mes. La isla no era un paraíso precisamente para vivir todos los días pero para mí era ideal. A pesar de su ubicación y naturaleza estéril la abundancia de recursos era digna de explotar. Carbón y pesca por cientos de años y ahora yacimientos de petróleo.

La isla contaba con una superficie de 178 km2, localizada en la parte occidental del Mar de Barents, pertenecía al archipiélago de Svalbard. Antes de tomar posición de ellas hacía unos cuarenta años, contaba con pequeños asentamientos humanos, aunque poco despuéslos únicos que habitaban eran el personal que trabajaba en la estación meteorológica. Con ellos siempre mantuve distancia y mis empleados que poco a poco coparon la insipiente planta fueron adaptándose al clima extremo y a la vida prácticamente aislada.Hasta que las mortales heladas terminaron con toda vida humana.

Definitivamente Scarlet tendría un ataque de nervios si la llevaba a vivir a la isla.

Volví al presente cuando los golpes en la puerta del Estudio interrumpieron mi pensamiento sobre Scarlet.

¿Sería ella?

-Papá, soy yo.
¿Douglas?
-Pasa hijo. ¡Qué alegría que seas el primero en verme llegar! Acabo de pisar la mansión y…

Callé inmediatamente.

Mi hijo lucía demacrado y como si llevara una carga sobre los hombros.

-Douglas… ¿Qué ocurre?
-¿Puedo sentarme? No porque quisiera que nuestra conversación dure demasiado… En realidad… Hubiera querido que nunca existiera esta charla… Pero ya es tarde.

-Siéntate –murmuré con un hilo de voz.

Me mantuve de pie observándolo como arrastraba desganado sus pies hasta la silla frente al escritorio. Puso sus manos sobre la mesa y entrelazó los dedos. No me miraba.

-Te escucho Douglas.
-Sólo necesito que me perdones por lo que te voy a contar y que tengas la seguridad que no lo volveré a hacer.

Tragué saliva. Esto no sonaba nada bien…

-Dime. No puedo prometerte perdón si no sé de qué estás hablando.

Asintió con la cabeza sin mirarme.

-Douglas… Habla de una buena vez.
-Papá… Anoche salí con un par de amigos. Son de la reserva…

¿Se habría ido a las manos con alguno de ellos? ¿Habría problemas con los lobos? ¿Había matado alguno?

-Yo… Estuve divirtiéndome… Tomé alcohol… Mucho…

Empalidecí.

Mierda, Douglas se había emborrachado. ¿Cuántas noches venía haciéndolo?

-Douglas, la venta de alcohol es legal a determinadas horas. ¿Has estado en un bar toda la madrugada?
-Papá… Lo que quiero confesarte es más grave…

El silencio ante su pausa invadió el ambiente y sentí mi corazón detenerse por segundos.

-Yo… Consumí drogas. Cocaína.

Me deslicé lentamente hasta sentarme en la silla frente a él.

-¿Qué…? ¿Qué estás diciendo? ¿Cómo…? ¿Cómo llegó hasta ti esa basura?

-Me la ofreció Tomas, un amigo.

-¿Un amigo? ¡Un amigo! ¡No querido mío no es un amigo!

-Papá… Yo no sabía como era la cocaína. Yo… Había escuchado algo de las drogas que usaban los humanos y leí cuando tuve que prepararme para el eximen de Anatomía y Salud pero no… ¡Papá no tenía idea como era! Nunca pensé que él me ofrecería una cosa así.

Mis ojos recorrieron desesperados el ambiente lujoso del Estudio. La desesperación me ganó de mano y necesitaba ver una salida a este drama tan serio que enfrentaba mi hijo. No, no estaba la solución escrita en las paredes de mi Estudio. Porque la solución no estaba una vez que la hubiera probado sino en la prevención. Y yo… No me había percatado que Douglas entraría al mundo humano no sólo con sus bellezas, alegrías, y paraísos, sino también con sus infiernos.

-¿Cómo me pudo pasar? –murmuré- No he sido buen padre.
-No papá, no te culpes. Si buscamos extremos Numa tampoco me alertó.
-Numa es tu hermano y no tiene la responsabilidad que debo tener como progenitor. ¡Mierda! golpee el escritorio con el puño y hundí mi cabeza entre las manos.
-Papá… Papá por favor, perdóname.

Mi hijo bajó la cabeza y estalló en llanto desgarrador.

No contesté, no porque en el fondo de mi corazón no quisiera perdonarlo, abrazarlo, y decirle que todo estaría bien.Por el contrario, era a mí mismo que no me perdonaba tan terrible descuido.

-Papá -lloró Douglas- dime algo. Por favor dime que me perdonas.

Levanté la cabeza y lo miré.

-Creí que esa basura de los humanos jamás te tocaría. ¡Incrédulo! Eso fui. Si comenzaste a salir por las noches… ¿Por qué no a ti?

Las lágrimas de Douglas eran conmovedoras, pero aún necesitaba saber algo más…

-¿Cuántas veces has probado cocaína?
-Sólo una vez. A la madrugada y al volver… Lenya me descubrió.
-¿Mi hermano?
-Sí –lloró Douglas-, casi me mata.
-¿Dónde está Lenya, ahora? Necesito hablar con él.

Me puse de pie y avancé hasta la puerta, sin embargo el llanto de Douglas me detuvo.

-¡Papá! ¡No te vayas sin perdonarme!

Cerré la puerta nuevamente y lo miré.

-Papá… -se puso de pie- Juro que nunca más probaré esas cosas. ¡Te lo juro!
-¿Puedo creerte, Douglas?
-Sí, por favor.

Cerré los ojos… Asentí con la cabeza.

-Muy bien. Te perdono… Voy a decirte algo… Piensa bien lo que haces de ahora en más si no estás seguro. Porque prefiero mil veces verte sin la vista y feliz, que no siendo ciego pero arruinado.

Dicho esto abrí la puerta y avancé por el salón.  Lenya y Charles entraban desde el jardín murmurando algo.

-¡Lenya! ¡Suerte encontrarte! Me urge hablar contigo.

Me miró y arqueó la ceja.

-Lo siento Charles, buenos días –saludé atontado.
-No son tan buenos, pero adelante… Te dejo con tu hermano si necesitan hablar. Lo que tengo que informarte ya no tiene solución.

Observé la caja de madera que sostenía entre sus manos. Parecía ser una urna.

-Espera… ¿Qué traes ahí?
-Insisto, habla con tu hermano.
-Charles, ¿qué traes contigo? –insistí.
-A Lucila –contestó mi hermano.

Charles le disparó una mirada venenosa.

-¿Tienes que ser tan gráfico?
-Porque dar vueltas en algo que es simple.
-¿Qué está diciendo Lenya, Charles? ¿Es una broma?

Charles suspiró.

-No lo es. Y todo el ensayo de cómo iba a notificarte se fue al diablo. Es cierto… Son las cenizas de Lucila.
-¿Qué dices?
-¿Dónde está Scarlet? –preguntó Charles- No quisiera que nuestra princesa escuche lo que tengo que contarte.

Douglas salió del Estudio cabizbajo y triste. No saludó ni a Charles ni a Lenya. Se limitó a subir en silencio la escalera.

-Vamos al Estudio. Ahí hablaremos sobre esta locura que acabas de largarme como bomba. No entiendo nada. ¡Nada!

Lenya siguió con la mirada a Douglas hasta perderse por el pasillo de planta alta y me miró.

-Sí, me lo acaba de contar –dije mirando a los ojos a mi hermano.
-Eso está muy bien –murmuró-, es muy valiente.
-¿Qué ocurrió con Douglas? –preguntó Charles alarmado.
-Vamos… Entremos al Estudio, ya te contaré.

Apenas entramos mi hermano y yo nos ubicamos en las sillas. Charles depositó la urna en la mesa con delicadeza y fue hasta el bar para servirse.

-¿Alguien quiere algo fuerte? Porque yo sí.
-Un whisky, gracias –pidió Lenya.
-Yo no, te agradezco.

Charles sirvió a los dos y tomó un trago.

-Encontré a Lucila en pedazos.
-¿Qué? –pregunté sin entender.
-Sí… Parece que en algún momento que los pocos del aquelarre fueron de caza… Alguien llegó y la asesinó. La descuartizó.
-¡No puede ser! –exclamé- ¡Qué rayos está pasándonos? No tengo respiro.
-Calma –dijo mi hermano después de beber un trago-, lo de Douglas… Puedes estar tranquilo. No volverá a ocurrir.

Lo miré y por segundos olvidé lo de Lucila.

-¿Estás seguro?
-Como que soy un Craig.

Bajé la vista y volví a mirarlo.

-Gracias. Gracias por estar cuando yo tendría que haber estado.
-Fue mejor. No lo hubieras solucionado tan fácilmente –guiñó un ojo.

Sonreí débilmente.

-Dijo que casi lo matas.
-Exageró.
-¿Me pueden explicar qué ocurrió con Douglas? –protestó Charles- Hablaremos después de lo que quieran y los detalles, si lo desean.
-Douglas consumió cocaína –murmuré.
-Perdón, no escuché bien.
-Sí, has escuchado bien.
-Pero… Pero, ¿dónde?
-¡En la calle! Ha empezado a salir, ¿o no? –burló Lenya- ¿O creen que pasa en las películas?

Charles tomó asiento en un sillón después de todo.

-No… No puedo creerlo.
-Pues créelo. Es la vida. La vida humana de la que no lo advertí.

(Perspectiva de Rodion)


Me paré frente al espejo y comencé a ensayar posiciones erguidas. Acomodé el cuello de mi camisa negra y me miré el pantalón gris oscuro. Los zapatos eran nuevos.

Me inspeccioné nuevamente…

Tenía el cabello húmedo aún por la ducha. ¿No lucía muy largo? Pasaba los hombros… Con mis rulos era inmanejable.

Uuuf…

Lenya golpeó y entró sin esperar autorización. Así era él.

Se recostó en mi cama y desde la posición me inspeccionó.

-¿Vas a salir?
-Sí. A cenar… Bueno… Si Sara acepta.
-Aaah Sara.
-Sí, Sara.
-Pero… ¿No les has dicho nada aún y te has preparado? ¡Qué confianza te tienes!

Sonreí mientras estiraba las mangas de la camisa y revisaba los puños.

-Le he dicho que una noche de estas saldríamos a cenar. No le dije cuándo. Pienso que si voy vestido y listo para salir será más difícil que diga que no.

-Es decir, que es al revés. No tienes confianza que aceptará. Me lo supuse.

Se sentó en la cama y me miró de arriba abajo.

-¿Irás vestido con ropas tan oscuras?

-Casi todo mi guardarropa tiene tonos oscuros. Son prendas nuevas y caras, tú me obsequiaste el dinero, ¿recuerdas?
-No te lo obsequié Rodion. Te he pagado por tu trabajo de servirme.
-Sí… Eso…
-No puedes salir con colores tan oscuros. Parece que asistirás a un velorio.
-Tú te vistes casi siempre con tonos oscuros.
-No tengo tu edad. Además estamos entrando en abril, primavera Rodion. Debes vestirte con colores vivos o al menos claros.
-Desconocía que supieras tanto de moda.
-Soy así, una caja de sorpresas.

Reí.

-Muy bien, “caja de sorpresas”, ¿cómo vas con Liz?

Encogió los hombros.

-No sé. Ahora que sabe que somos vampiros quizás venga a mí y me pida sexo. Tú sabes se tienen muchas fantasías sobre la resistencia que tenemos los vampiros.

-¿Y no es verdad? –guiñé un ojo.
-No lo sé. Nunca tuve dos orgasmos con la misma hembra. Si era una vampiresa la abandonaba después del coito, si era humana… Terminaba muerta.
-Sospecho que tu vida sexual va a cambiar a partir de Liz.
-¿Qué dices? Me gusta, pero de ahí a caer como lo hizo mi hermano con su humana estás equivocado. Si es que la llevo a la cama no volverá a repetirse.

Evité una sonrisa porque de seguro se enfadaría, sin embargo sospechaba que Lenya estaba involucrándose con la bella rubia casi sin quererlo.

Al escuchar golpes de llamado a la puerta fui a abrir.

Margaret sostenía un pocillo de café con su correspondiente plato.

-¡Hola Rodion! –quedó inmóvil con cara de asombro al verme acicalado y finalmente reaccionó- Te he traído el café. Siempre bajas a conversar a la cocina con nosotras y como no has aparecido… Te lo he traído… Veo que saldrás.

-OH, gracias Margaret, eres muy amable. Sí… Invitaré a Sara. ¿Ella se encuentra en la cocina?
-Siii, ¡ay qué alegría le darás! Aunque como buena hembra creo que tendrás que esperar a que se prepare.
-Mmm… ¿Tú dices media hora?
-Yo diría dos.
-OH… Okay.
-Descuida, bajaré y le avisaré así ganarán tiempo. Mientras si quieres -dijo señalando mi cabello-, puedo cortarte un poco el cabello.
-¿Tú?
-Por supuesto, le corto el cabello a casi todos los que habitan esta mansión.

Dudé.

Sonrió.

-No me temas, lo hago muy bien.

Sonreí.

-Muy bien acepto.
-Búscate una toalla para colocarte sobre los hombros, de lo contrario arruinarás la ropa.
-Okay.

Cuando cerré la puerta tomé un trago del café y miré a Leny con terror.

-¿Habré hecho bien en aceptar cortarme el cabello por ella?
-Ah… No seeee. Ya te darás cuenta –rio el cretino.

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Sara estaba muy bonita con un vestido tres cuartos, azul con flores lilas pequeñas. Tenía el cabello recogido y los aretes eran dos piedras diminutas de brillantes. Sus zapatos eran de charol al igual que su bolso en forma de sobre. Era muy sutil para vestirse al igual que para maquillarse y eso me encantó. No sé si por ese afán de pasar desapercibido en toda mi vida.

La primera idea que tuvimos fue de escaparnos lejos, al oeste de Noruega. Exactamente a la bella ciudad de Bergen. Pero desistimos. Quizás podríamos visitar la ciudad con ropa más adecuada y viajando como vampiros. Así que terminamos tomando un rico coñac en el hotel Thon, en Kirkenes. Charles nos ofreció el coche pero yo no sabía manejar y él parecía estar muy ocupado con la triste noticia de Lucila. Aún nadie le había dicho a la pobre niña la verdad sobre su madre y pensé que Bianca también ignoraba la noticia porque seguramente ella sí se hubiera animado a notificarla. El chofer llevaría a cenar a Bianca, Scarlet, y a sus primas, al centro así que optamos por pedir un taxi como dos seres normales.

No nos importó que la lluvia amenazara una noche más los cielos de estas tierras. Me sentía feliz y cómodo. Bueno… Cómodo estaba seguro, ahora feliz… No sabría decirlo porque que yo recordara nunca había sido feliz.





5 comentarios:

  1. Bieeen! Sebastien le ha dicho a Douglas justo lo que pensé en el capítulo anterior: si alguien te ofrece droga, no es tu amigo. Muchas gracias, Lou, por este rato de Relax. Esperemos que pronto sepamos que le ha pasado a la pobre Lucila, aunque yo ya tengo mi propia teoría... Un besazo, cariño :-*

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  2. Uy pobre Douglas , por lo menos se lo tomo bien Sebastien. Me gusta Rodion veamos que pasa. Te mando un beso y buena semana

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  3. Hola Lou... Me parece que Sebastien va a permitir que Scarlet haga lo que quiere hacer... prepararse para ser una excelente policía
    Lo ocurrido con Lucila ha sido una sorpresa muy desagradable... y a Scarlet creo que le puede afectar muy negativamente
    Sebastien se culpa de que Douglas haya probado la cocaína, pero él no es culpable... y estoy segura de que Douglas estaba arrepentido muy sinceramente
    Me encanta que Rodion salga con Sara... se merece ser feliz
    Y Lenya, cada vez, me cae mejor
    Ha sido un gusto leer tu capítulo antes de irme a dormir... creo que soñaré con tus vampiros ;-)
    En cuanto tenga las 10 preguntas te enviaré un email... seguramente mañana... ahora es muy tarde y caigo de sueño
    Besos

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  4. Hola Lou muy buena esa idea sobre las preguntas, voy a pensar q pregunto jaja....
    y bueno sobre el capitulo vaya q la pasó muy mal Douglas pero yo creo q en parte es mejor asi sabe q lo q él hizo esta muy mal, y asi aprenda muy bien la leccion, y me dejo sorprendida la muerte de la madre de Scarlet quien habra hecho eso, pobre cuando ella se entere se va a poner muy mal, y x otra parte me alegro x Rodion q salga con Sara el se merece ser feliz, gracias x el capitulo q tengas una linda semana!!

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  5. Hola! Vengo de la campaña "Un club más unido" del Club de las escritoras. Te sigo. y te dejo el enlace a mi blog: http://auxilili.blogspot.com.es/

    Un saludo!! :)

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