Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

domingo, 15 de febrero de 2015

Aquí nuevo capi. Espero disfruten aunque no es tan alegre pero así es la vida...

Un beso enorme y muchas gracias por leerme y comentar.

Capítulo 61
Dolor.

(Perspectiva de Sebastien)

Acababa de llegar y apenas me senté frente a mi escritorio, Rose quiso mantener una conversación importante conmigo.

Hice a un lado las carpetas y el sobre de fotografías que había sacado de la isla para mostrarle a Bianca e hice seña que tomara asiento.

-Tú dirás, querida.
-Bueno… Yo… Necesito pedirle una autorización.
-Te escucho Rose.
-Yo… Quiero estudiar.
-¿Estudiar?
-Sí. Como Scarlet, Douglas, y Numa.
-¿Tú dices de terminar la Secundaria?

Sonrió tímida.

-Sí. Si pudiera también seguir una carrera. Si no es molestia y…
-Por supuesto que no es molestia, Rose –interrumpí-. Al contrario, me alegro.
-Gracias. Scarlet dijo que me ayudaría. Y Bianca también.
-Rose, sé que has merodeado el mundo de los humanos más a menudo últimamente. ¿Te has sentido cómoda? ¿Podrás con ello?
-Rendiré libre y después veremos.
-Me alegro que quieras superarte. Tienes mi apoyo… Ahora… Quiero hacerte una pregunta.
-Dígame.
-¿Es por Numa que quieres estudiar o por ti misma?

Noté la duda en sus ojos.

-Por mí ante todo –contestó.
-Entiendo. Okay, puedes decirles a las chicas que te ayuden. Te deseo suerte.
-Gracias Sebastien. Es usted muy gentil. No descuidaré las tareas de la mansión.

Sonreí.

-No te preocupes por eso. Le harás un favor a Charles así no se aburrirá tanto.

Rio y se puse de pie.

-Buenas noches Sebastien.
-Buenas noches.

Bianca abrió la puerta sin golpear.

-¡OH Rose! ¿Ya se lo has dicho?
-Sí. Hablaré con Scarlet más tarde. ¡Comenzaré a estudiar!

Mi amada sonrió y me miró.

-No podía esperar menos de mi hombre.

Sonreí y estiré la mano invitándola a acercarse.

Rose abandonó el Estudio y nosotros… nos abandonamos a la pasión.
………………………………………………………………………………………………..........

Bianca amaba que le hiciera el amor sobre el escritorio a medio desnudarnos. Decía que era más erótico verme con la camisa desprendida y el pantalón por debajo de mi culo. A decir verdad, también me gustaba ver sus pechos al descubierto mientras acariciaba el resto de su piel cubierta por la bata de satén. Sus piernas me enredaban como hiedra a las caderas y mordía mis labios buscando encenderme como flama ardiendo. No necesitaba mucho esfuerzo. Los viajes repetitivos y los compromisos habían acotado el tiempo de estar solos para escapar los más viejos instintos.

¡Cómo la amaba! ¡Cómo la deseaba cada día de mi existencia!

-¿Sabes que moriría sin ti? –jadee en su oído.

Me miró con esa mirada ardiente, devoradora…

-Yo también, amor.

Cuando el orgasmo llegó de forma arrolladora me hundí en Bianca y apreté mis labios con fuerza para que la mansión no escuchara mis gemidos de placer. Bianca me miró jadeante y sonriendo unos segundos sus dedos acariciaron  mi labio inferior.

-Te has lastimado, amor. Con los colmillos.

Observé sangre en las yemas de sus dedos.

-Joder… No quería gritar –respiré entrecortado.

La imagen de Scarlet cruzó mi cabeza.

Me separé de Bianca tratando de volver a un estado normal.

-Diablos, soy un mal hermano.
-¿Por qué?
-Amo tener esta clase de sexo contigo, así… sin preámbulos y sobre el escritorio. Pero… Debí reunir a Charles y llamar a Scarlet. Ignora lo de Lucila…
-¿Lucila?

Tiré la cabeza para atrás, respiré hondo, mientras prendía los botones de mi camisa y acomodaba la correa del pantalón.

-Lo siento no tuve oportunidad de contarte.

De forma breve detallé a Bianca la mala noticia y ella sólo atinó a contemplarme horrorizada.

Finalmente, balbuceó un “no puedo creerlo”. Lucila era bastante distante sin embargo con Bianca se había brindado de forma amorosa, inclusive aconsejándola antes de la boda. La noticia le cayó como bomba y no era para menos. Lucila había muerto asesinada y de forma horrenda. La misma pregunta flotaba en su cabeza. La misma que nos hacíamos todos los Craig. ¿Quién habría sido el asesino?

(Perspectiva de Scarlet)

Cuando Ron se acercó a la puerta de mi habitación entreabierta pensé que venía a intentar tener algo conmigo. Aunque el guardaespaldas de mi hermano era muy ético y educado, el olor a excitación cada vez que me rondaba era imposible de simular.

-Ron… Estoy ocupada.
-Scarlet… Tu hermano te llama. Está en el Estudio. Junto a Charles.
-Gracias.

Ron desapareció y el silencio de mi habitación me sobrecogió.

Un extraño presentimiento me embargó apresando mi corazón de vampiresa.

No… No era como al enojarse mi hermano me llamaba y me retaba. No…

Me puse de pie y cogí el saco azul que me había regalado Bianca. Lo puse en la bolsa de celofán y partí de la habitación con esa sensación de ir a un matadero.

Bajé las escaleras lentamente. ¿Es qué no quería llegar? ¿No quería enfrentarme a mi hermano?

Anthony estaba en la puerta de entrada y abrió a Marin que regresaba de su trabajo. Me miró y la miré.

-Hola Scarlet.

Quedó inmóvil de pie sobre el tapete con el logo “Bienvenidos” y sonrió débilmente.

Bajé el resto de las escaleras y me acerqué.

-No te preocupes, ya te adaptarás a este mundo de bellos e inteligentes vampiros y a los salvajes y tontos lobos.

Marin profundizó la sonrisa.

Giré y me dirigí al estudio. Abrí la puerta y dando un saludo general a Charles y a mi hermano me senté frente a él.

Charles estaba de pie junto a la ventana. Se puso firme y acomodó su chaqueta.

Sebastien se recostó en el respaldo de su confortable silla y me miró a los ojos.

-Scarlet, ¿estás bien?
-Sí –contesté –entre mis piernas balancee la bolsa de celofán que contenía el saco azul-, quiero mostrarte el regalo de Bianca.
-OH… Sí… Pero necesito contarte algo… Es una mala noticia.
-¿No entraré a la Policía?
-No, no se trata de eso.

El silencio entre los dos me asustó.

-Dime –murmuré.
-Scarlet… Ha ocurrido algo con Lucila.
-¿Con mi madre? ¿Qué ocurrió?

Charles se acercó y una de sus manos se posó en mi hombro derecho.

-Querida, debes ser fuerte.

Mi mirada se disparó al rostro del viejo vampiro.

-Scarlet… Tu madre ha fallecido.

Mis dedos que aferraban el extremo de la bolsa se abrieron y resbaló hasta caer al piso.

Nunca me había imaginado que el suelo podía abrirse a mis pies sin moverse un milímetro. Que podía hundirme en un vacío que nadie veía, sólo yo. Que el amplio ambiente podía oscurecerse aun teniendo la gigante lámpara central totalmente encendida. Porque eso fue lo que sentí.

-Mi madre… ¿falleció? ¿Murió, dices?
-Sí, cariño. Charles y Ron la encontraron sin vida. Quizás se dejó morir… Tú sabes amaba a Adrien y… -dijo Sebastien.

Bajé la vista… ¿Habría escuchado bien?

-¿Cómo la encontraste? –pregunté a Charles.

Charles cruzó una rápida y curiosa mirada con Sebastien.

-Bueno… Parecía dormida. En realidad había dejado de existir hacía unas horas y no pudimos hacer nada. Pensamos con Sebastien que no habría querido alimentarse por amor. Ahora está junto a él. Ahora descansa junto a él.

No me puse de pie aunque me hubiera gustado partir de allí corriendo. No lo hice porque mis piernas flaquearían y caería ante mi hermano y Charles como una bolsa de patatas. Y no era por la noticia que en parte rasgaba mi vida en dos partes, mi pasado de niña y mi adolescencia junto a ella, no… Era por darme cuenta que pequeña me vería el resto que no se animaba si quiera a decirme la verdad.
Ambos quedaron en silencio hasta que Charles se adelantó y con pasos lentos fue hasta la biblioteca de la pared izquierda. Tomó entre sus manos una caja de madera color caoba entre dos libros gordos de tapa roja.

-Hace sólo un momento pasamos sus restos aquí. En esta urna que merecía ella. Tú dispondrás de las cenizas.

Miré la urna y murmuré.

-Mi madre no puede estar allí.

Pero por más tristeza que me apresara el alma, esa que no teníamos los vampiros, tenía que llegar al fondo de todo.

-¿Cómo murió?

Miré a Sebastien… Después a Charles.

-Bueno, yo te he contado cuando llegué…
-La verdad, Charles.
-Esa es la verdad.

Miró al suelo y sus manos apretaron la urna.

Tomé valor y me puse de pie.

-No más cuentos para la princesa de la mansión. Ella ya dejó de ser la niña pequeña, crédula, e inocente. No más historias de un padre valiente que salió una noche a cazar lobos y no regresó… No más.
-Tu padre –balbuceó Sebastien.
-¡Mi padre me abandonó apenas nacida porque no nací macho como él deseaba! –respiré profundo para poder seguir de pie-. ¿Cómo murió mi madre, Charles?

Ante la imperceptible asentimiento de mi hermano, Charles habló.

-La asesinaron… No tenemos idea de quien, Scarlet. Y esa es la pura verdad.
-¿Los guerreros? ¿Dónde estaban? ¿No la defendieron? Y… ¿Quién la querría muerta?

Mi desesperación brotó por cada poro.

-Calma Scarlet, llegaremos al fondo del asunto. Verás quien sea las pagará –me aseguró mi hermano.
-Querida… ¿Qué deseas hacer con las cenizas? Si lo prefieres puedes pensarlo y decirnos una vez que hayas decidido.
-Da igual –murmuré- ya no queda nada de ella. Mi madre no existe y yo… me he quedado sin familia.
-No digas eso. ¡Soy tu hermano! –exclamó Sebastien.

Lo miré mientras mis ojos se llenaban de lágrimas. Negué con la cabeza.

-No… No eres mi sangre y tú lo sabes. No tengo a nadie. Gracias de todos modos.
-Scarlet… Si quieres puedo enterrarla junto a la madre de Lenya. Debajo de los pinos de la derecha. ¿Te parece bien? Allí le podrás llevar flores –dijo Charles dulcemente.
-Hazlo –dije en voz queda y abandoné el Estudio en silencio.

Douglas estaba sentado en el sofá y contemplaba el reloj de pared con clara impaciencia.
Al verme se puso de pie con rostro compungido.

-Scarlet… Siento lo de Lucila.
-Gracias.

Subí a la habitación y caminé por el pasillo. En la puerta de mi habitación, recostado a la pared, aguardándome, estaba Lenya.

-Voy a descansar –dije acercándome.
-Necesito hablar contigo.
-¿Ahora? ¿No te has enterado de lo de mi madre?
-Por eso mismo. Yo… Rememoré cosas del pasado apenas me he enterado. ¿Podrías ayudarme? No me siento bien.

Al perderme en sus ojos de color extraño supe que de verdad me necesitaba. No era una excusa para calmar mi angustia. Él también había pasado por lo mismo y ansiaba poder descargarse del dolor y la impotencia.

-¿En mi habitación?
-No, no soportaría cuatro paredes a mi alrededor.

Extendí mi mano y lo miré. Él titubeó y la aferró a los segundos.

-¿A las cumbres? –invitó.
-A las cumbres –repetí.

…………………………………………………………………………………………..................


El sol se había ocultaba temprano a finales de marzo. Tres o cuatros horas al principio del día y luego se escondía tímidamente dando paso a la oscuridad. Aún faltaba para que la primavera reciente cambiara el ciclo del solsticio en Kirkenes y la aurora boreal continuaba siendo la reina de los cielos.

El añil del horizonte se decoloraba en algunos espacios del cielo mientras en otros se afianzaba el azul marino profundo.

El viento castigaba mis cabellos pero a mí no me molestaba.

Sentada en unos peñascos salientes junto a Lenya permanecimos durante media hora sin hablar teniendo la maravillosa vista desde las alturas. Hasta que rompí el silencio.

-Nunca me he llevado del todo bien con mi madre.
-Es normal. Es la edad.
-Soy casi igual que tú.
-Pero te has quedado en una edad diferente que la mía.
-¿Y eso a qué se deberá?

Encogió sus hombros.

-No lo sé, Scarlet. Como tampoco sé a qué he venido a este mundo.

Mi rostro giró lentamente para contemplar su perfil.

-¿Hablas de un objetivo?
-Algo así.
-Quizás no lleguemos a este mundo por algún objetivo. Quizás sea sólo un regalo de alguien y quiere que lo aprovechemos.
-Si es un regalo no comprendo porque tenemos que sentir tanto dolor.
-¿Y si es parte de conseguir lo bueno que nos depara?

Esta vez me miró él, confundido.

-Me maravilla que tengas ánimos de seguir con entusiasmo viviendo. A veces creo que no lo tengo. Dejaría de luchar y me abandonaría a morir.

El silencio reinó por unos instantes.

-Te parezco endeble y tierna para sobrellevar la maldad de algunos que nos sorprenden. Que nos arrebatan lo que queremos… Pero yo no soy esa que crees, Lenya. No me vencerán las adversidades ni los enemigos. Jamás daré la espalda y si debo morir, moriré en un campo de batalla.

-Comienzo a dudar si no eres hija de Adrien.

Sonreí.

Contemplé el cielo…

-Buscaré y encontraré al asesino y también al de tu madre–murmuré- Y tengo mucha vida para hacerlo.

Su mano se deslizó por la tosca y agrietada piedra y aferró mi mano.

-Lo haremos juntos… Hermana.


7 comentarios:

  1. Adoro a Lenya y veamos que pasa si encuentran al asesino de la madre Scarlet , el personaje de ella me gusta mucho Te mando un beso y t eme cuidas

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola mi sol! Yo también lo adoro. Ha sido un personaje que fue conquistando mi teclado. El asesino de la madre de Scarlet... Pronto tendrás noticias. Un besote enorme y gracias por comentar.

      Eliminar
  2. Gracias, gracias, gracias!!! Espero con ansia el siguiente. Creo que Scarlet y Lenya se pueden hacer mucho bien el uno al otro, ya que el fin de sus madres se parecen mucho (chan, chan, chan...) y se pueden ayudar a superarlo. Veremos lo que les depara el futuro. Besos, corazón

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias a ti! Tu entusiasmo me da mucha alegría. Lenya y Scarlet tienen la muertes de sus respectivas madres con rasgos muuuy similares.... ¿Será el mismo asesino?
      Un beso gigante y gracias como siempre cariño.

      Eliminar
  3. Hola Lou... Me parece estupendo que Rose desee estudiar
    Y las muestras de amor entre Sebastien y Bianca siempre son muy apasionadas y me encantan
    Llegó el momento de que Scarlet se entere de la cruel noticia... he notado como Sebastien y Charles lo pasaban mal... y, por supuesto, he notado y entendido el dolor de Scarlet
    Y Lenya ha recordado la muerte de su madre... si es que alguna vez ha podido olvidarla
    No sé quién puede ser el asesino... pero alguien malvado y peligroso sí es
    Muchas gracias por otro genial capítulo
    Besos

    ResponderEliminar
  4. Vaya q noticia mas dura para Sacarlet xq mas q se haga la dura a ella le duele la muerte de su madre, lo q me deja con la intriga de quien la aesino y parece q ella va a tener ayuda de Lenya en encontrar al asesino, uff q capitulo mas triste, y me alegro x Rose q desidio estudiar, gracias x el capitulo!!

    ResponderEliminar
  5. Hola Lou,

    Me he puesto ahora a dar una leída a los capítulos pendientes, no me gusta que se me acumulen y me hizo bien leerlos, ¿sabes? Gracias por compartir tu historia, como siempre. Vi que han pasado muchas cosas y la mayor parte de ellas son malas, por supuesto; desde luego que espero poder seguir con la historia ya al día y conocer lo que viene.

    Gracias una vez más por compartirla y por todo.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar