Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

sábado, 10 de enero de 2015

¡Holaaaa! Sé que estarían esperando este encuentro entre otros... Comencemos entonces. La mansión en Navidad sigue siendo toda de ustedes. Un beso enorme y muchas gracias por brindar junto a mí. Lou.


Capítulo 50
Aunque fuera hijo del mismo Satán.

(Perspectiva de Liz)

Maquillé mis ojos con delineador negro trazando una línea fina y perfecta. A pesar que mi mente no olvidaba lo mal que había pasado durante meses y el secreto de mi madre que debía contarle a mi prima, esta noche me sentía feliz.

Marin siempre tan taciturna y triste en el último tiempo había logrado sonreír y hasta emitir dos o tres carcajadas. Es que ese par de chicos nos habían hecho echar varias risas.

En general todos los Craig parecían agradables. Era extraño conocer personas con tan alto nivel adquisitivo y que fueran sencillas y tan abiertas a recibir personas fuera de su círculo. Entendí que ser primas de la dueña de casa nos daba votos a favor, pero aun así… ¡Qué gentiles!

Estiré mi vestido azul hasta que llegó a las rodillas. Me quedaba muy justo y la tela de seda se arrugaba a la altura de mis caderas. Era muy liberal para vestirme y la falda corta era mi preferida, en realidad era muy liberal en la vida en general, pero debía guardar recato ya que estaba entre hombres desconocidos y no deseaba que mi prima quedara mal parada frente a los integrantes de la casa.

Me apresuré a ponerme dos gotas de perfume de Bianca. Mi prima me lo había regalado en cuanto supo que Lemon de Kenso era mi preferido. No quise que quedara sin él, pero insistió que tenía un frasco guardado sin usar.

Bianca era tan maravillosa. Bien merecido tenía a Sebastien como marido. Si tuviera que hablar de él con lo poco que lo conocía, aparentaba ser un caballero con todas las letras. Atento, amoroso, simpático, y bien parecido. Sus ojos… Sus ojos eran de un gris con tonalidad similar a la plata. ¡Qué ojos extraños y bellos! Nunca había visto ese color en el iris de alguien en toda mi vida. A decir verdad no era el único con ojos raros, Douglas tenía un color ámbar que según la luz que lo reflejaba se acercaba a un caramelo. Los de Numa y Charles, el mayordomo de los Craig…Okay, ellos tenían iris normales… Quizás no tanto… Numa tenía ojos renegridos y la pupila solía confundirse con el propio iris azabache. Charles tenía un azul tan intenso que me recordaba las profundidades del mar. ¡Y Scarlet! ¡Guauu! Ojos violetas, como Elizabeth Taylor. El resto de la casa… No me había fijado detenidamente.

Eran muchos habitantes en la mansión y aún me faltaba conocer al cuñado de Bianca. Su ausencia se debía a negocios en el mundo aunque según mi prima Sebastien ansiaba que su hermano llegara para la medianoche.

Entendía a Sebastien… Yo hubiera dado todo porque Signy estuviera esta noche con nosotros. No pude evitar al recordarla que mis ojos se llenaran de lágrimas. Tenía tanta angustia atrapada en el pecho que no debía dejar salir. Primero, por no entristecer a mi hermana Marin. Segundo, porque los Craig no se merecían que amargara la Nochebuena.
Sin embargo aquí nadie me veía… Debía bajar en poco tiempo sino quedaría como un desplante…

Dos lágrimas se deslizaron por mis mejillas y respiré hondo. Quité con los pulgares las gotas que corrían libres por el rostro y abaniqué con mis manos tratando de dar aire a mis ojos y borrar los vestigios de humedad.

-¡Tú puedes Liz! ¡Tú eres fuerte! –dije a mi misma.

Giré para verme en el espejo y avancé hacia la puerta. De reojo, el libro de Thir Bergman sobre mi cama, me detuvo unos instantes.

-Esta noche soñaría con una historia de novela. Como esas que escribía la autora. No deseaba un príncipe azul de cuentos de hadas que golpeara a mi puerta y me llevara en su corcel blanco a vivir en su castillo. No… Aspiraba un hombre bello y viril que me tratara con amor, pero que llevara en la sangre la pasión arrolladora de un buen sexo en la cama.

Cerré la puerta de la habitación despacio, casi sin hacer ruido. Caminé por el pasillo tanteando el tocado de mi cabello para verificar que permanecía cada horquilla en su lugar. Las risas desde la sala me hicieron sonreír. Seguro que era por Numa. ¿Quién sería Olin? Estaba segura que Bianca por el tono le había jugado una broma.

Llegué al final de la barandilla y me detuve. Contemplé la magnífica sala iluminada. Uno por uno recorrí los rostros amigables que conversaban animadamente.

Sebastien caminaba hacia el salón comedor junto con… ¿Ron y Anthony? Sí así se llamaban sus guardaespaldas. Los seguían la chica que solía limpiar la mansión y junto a sus talones Numa. Charles permanecía erguido junto a la puerta y con un ademán dejó pasar a una señora… Margaret era su nombre. Tras ella otra empleada… No recuerdo el nombre…

Mis ojos se fijaron en Douglas que tenía alzada en sus brazos a una niña pelirroja muy bonita que besaba sus mejillas repetidas veces.

Bajé unos escalones despacio. Si caía de esa altura me quebraría seguro, además de pasar un papelón.
De pronto, mis ojos se toparon con un hombre que nunca había visto en la mansión. Estaba junto a Rodion en un rincón apartado.

Clavó su mirada en mí y desvié la vista. Aunque en cuestión de segundos una fuerza irresistible me obligó a posar mis ojos nuevamente en él…

Tenía ojos brillosos, quizás por el alcohol. Su boca era apetecible como fruta madura. Cabello castaño oscuro… Alto y de cuerpo bien formado. Al menos eso podía notarse a través de la camisa blanca y los jeans caídos a las caderas. Estaba recostado a la pared y sus piernas largas cruzaban sus pies, uno sobre otro.

Se movió unos centímetros aunque permaneció en el mismo sitio. Cruzó los gruesos antebrazos a la altura de su ancho pecho y entreabrió ligeramente los labios rellenos…
-¡Hola rubia!
La voz me quitó del mal momento. ¡Suerte! Es que ignoraba que por sí sola hubiera podido dejar de mirarlo, de recorrerlo de pies a cabeza. Eso hubiera quedado fuera de lugar de mi parte.
Miré al pie de la escalera y una sonrisa se dibujó en mi cara.
-¡Bernardooo!
Rio con entusiasmo de verme allí. Sabía que Bianca hablaba con él muy a menudo por móvil pero nuestra llegada había sido sin planear así que supuse que ignoraba encontrarme allí.

Bajé la escalera sin borrar la sonrisa.

Bernardo, ¡qué suerte otra cara conocida!

Nos abrazamos fuerte… Necesitaba ese abrazo de amigo capaz de contener cualquier pena del pasado. Con verlo volvieron los recuerdos felices. La Navidad pasada, las galletas de jengibre, el pavo asado, el muñeco de nieve adornado con la gorra de Bianca, las charlas sobre vampiros y lobos, mi familia… Mi familia en pleno reunida esa tarde de invierno.

Me apartó para mirarme a los ojos…

-Lamento tanto cariño por lo que has pasado.

Sacudí la cabeza negando.

-Lo sé, tranquilo. Ya hablaremos tú y yo. Bianca me dijo que te quedarás en Kirkenes.
-Así es. Me tendrás que soportar las visitas asiduamente. En cuanto a mi hogar comenzaré desde las bases, la ola de frío…
-OH siii, ¡qué terrible! No creas que la he pasado muy bien. No hubo verano en mi ciudad.

Marin se aceró con sonrisa tímida.

-Oye, ¿quieres otro abrazo?

Bernardo pasó el brazo por los hombros de Marin y la cobijó.

-Están más altas, chicas.
-Tú luces más fuerte –aseguré observando sus brazos y abdomen.
-Ah sí, mi mujer me mantiene en línea.

Reímos.

-A propósito –giró y buscó con los ojos en la sala- ¡Sabina! Ven, quiero presentarte a dos amigas. Las primas de Bianca.

Una mujer muy bella se acercó con el abrigo en la mano. Su cabello del color de las castañas caía en cascadas y los ojos eran color caramelo.

-Ellas son Liz y Marin.
-Hola, encantada.
-¡Igualmente!

Nos besó en la mejilla y sonrió.

-Ella es la madre de Douglas.
-OH…

Me llamó la atención que la madre de Douglas es decir, ex mujer de Sebastien en alguna etapa del pasado, llegara a la mansión a compartir con Bianca la misma mesa. Parece que mi prima había cambiado su carácter y celos leoninos. O quizás el amor que le tenía a Bernardo lograba que hiciera de tripas corazón y recibiera nada menos que a una mujer que había compartido la cama con Sebastien.

Bernardo preguntó a Marin si ya había terminado la Universidad y aproveché a buscar con los ojos al Adonis que había visto en el rincón.

No estaba…

Charles se acercó y tomó el abrigo de Sabina y Bernardo quitó su cazadora y la entregó.

-Gracias Charles – agradecieron ambos.
-Por favor pasen al comedor.

Los tres avanzamos hacia la puerta y apenas entré en esa maravilla de salón consideré que la encargada de preparar la sala sabría diseño y decoración. Algunos de los comensales estaban sentados… Un mantel blanco caía en la medida perfecta. La vajilla estaba compuesta por platos cuadrados de color negro y los cubiertos relucían algunos en el costado derecho, otros en el izquierdo. Las copas parecían de cristal, deberían serlo…

Vi al dueño de casa riendo junto a Bianca. Se miraban con tanto amor. Douglas sentó a la niña sobre un almohadón para que llegara a la mesa como cualquiera de nosotros y cenara cómoda. Scarlet sujetó un mechón de cabello de Numa y lo tiró con fuerza. Numa se quejó y pasó su mano por la cabeza dolorido. Sonreí…

Por poco tiempo…

Un perfume a… maderas, lavanda, y grosella negra… Siii lo había olido en un probador en un Shopping y lo amé desde ese instante.

Bajé la vista atontada. El aroma me envolvió a mis espaldas y no tuve el valor de girarme y enfrentar al dueño de ese perfume caro. Intuí quien podría ser…

La voz traspasó mis oídos y me hizo estremecer de pies a cabeza…

-No nos han presentado, ¿verdad?

 Además de ser un ser hermoso usaba mi perfume de hombre preferido. Ese que nunca podrían comprar mis amigos y nadie de mi entorno. Sí…Elixir de Azzaro…

Dudé si girarme y saludarlo como si nada. Entonces, él se adelantó. Me rodeó caminando lento hasta quedar frente a mí.

Era… muy bello. ¿Los Dioses habían escapado del Olimpo y no me había enterado?

Sonreí simulando la gran cantidad de sensaciones que su mirada me provocaba.

-Hola, soy Liz.

No se movió para darme un beso o extender la mano. Me observó atentamente, como si estudiara las líneas de mi rostro.

-Mi nombre es Lenya. Lenya Craig.
-¡Ah qué bien! ¿Eres el hermano de Sebastien?
-El mismo.

Tragué saliva, traté que el aire entrara lentamente por la nariz y saliera del mismo modo. ¡Qué difícil, Dios!

Sus largas pestañas bajaron cubriendo los ojos color grisáceo y aunque sonaría descabellado extrañé su mirada en esos pocos segundos. Cuando los párpados volvieron a abrirse me miró y sonrió.

¡Hijo de la madreee! ¡No podía sonreír así! Deberían llevarlo preso por romper corazones y convertir en gelatina tu cuerpo en minutos.

Bianca me sorprendió tomándome el brazo.

-Vamos a la mesa, cariño. La sopa enfriará.

Él se adelantó y se retiró hacia una de las sillas que estaba ubicada en el extremo opuesto a Sebastien. A su lado Rodion lo aguardaba sentado, no pasó desapercibida la mirada entre ellos.

Le había gustado a Lenya… ¿Sería casado? Novia seguro tendría, o varias. ¿Le habría gustado? Yo, una chica bien parecida pero que junto a las posibles bellezas que pasarían por su cama sería un patito feo. Me sentí poderosa en algún rincón del alma.

Bernardo levantó una copa que parecía de vino y brindó por todos antes de que comenzáramos a comer.

Me sentí muy cómoda durante la cena con los Craig aunque si tenía que ser sincera no presté atención a nada de lo que ocurría a mi alrededor. Sólo él en mis pensamientos. Y pensar que acababa de conocerlo.

No quería mirarlo cada vez que escuchaba su voz conversar con los guardaespaldas o con Rodion. No era fácil lograrlo ya que su timbre de voz sonaba como un arrullo de viento entre las hojas y atraía como un encantador de serpientes.

En un momento que Sebastien le habló algo sobre el clima de Rusia aproveché a mirarlo ya que estaría atento a su hermano. Sus dedos largos y varoniles tomaron la copa de vino y mientras miraba a su hermano bebió un poco mojando sus labios.

Contestó a la pregunta de Sebastien pero inmediatamente su iris gris plata se clavaron en mi mirada de tonta.

Volvió a sonreír haciendo que la sala del comedor fuera el único lugar del mundo donde quería permanecer por décadas, contemplándolo.

Cuando bajé la vista a mi sopa deliciosa y la cuchara jugó en el líquido espeso, una imagen se cruzó por mi mente… Recordé, no sabía porque motivo, pero recordé…

Thir Bergman… ¿Cómo había relatado el encuentro con aquél vampiro?

     « Cuando lo vi por primera vez creí que era un Dios. Tendría casi dos metros de estatura. Sus ojos brillaban en la oscuridad del callejón. Estaba asustada, pero a la vez me atraía. Sus músculos firmemente torneados eran una invitación al placer. Sus dedos largos y masculinos despertaron mis hormonas. Su boca roja como el granate de labios carnosos y entreabiertos parecía rogar por mis besos. Me acerqué más, estaba loca, pero como decirle que no. Aunque fuera hijo del mismo Satán....»

Parpadee al escuchar la voz de Sebastien. Se puso de pie y Bianca lo imitó.

-Señor, deje que yo sirva el pavo. Deberá trozarlo y tengo más experiencia –dijo Margaret, sentada a la izquierda de Charles.
-De ninguna forma. Quédate ahí. Bianca y yo traeremos el pavo trozado. No me subestimen.
-Muy bien entonces recogeré los platos que ya usamos –dijo una de las chicas poniéndose de pie.-
-Te ayudaré –dijo el mayordomo.
-Bien, entonces antes de trozar el pavo dejaré los regalos bajo el árbol. Pronto en media hora serán las doce –acotó Sebastien.
-Yo te ayudo, amor.
-Están en la habitación que usamos de vestidor –dijo Charles.

Numa protestó y rio.

-¡Joder, el único lugar que no he revisado!

Cuando el dueño de casa salió seguido de mi prima volví a mirar a Lenya Craig. En esta ocasión Rodion conversaba con él y ambos sonreían quien sabe de qué.

Busqué con la vista a Marin y me puse feliz de verla en animada conversación con Scarlet. Por lo que escuchaba hablaban de las asignaturas. A mi hermana le gustaba mucho la química y odiaba la aritmética, cuestión que parecía de acuerdo con la hermana menor de los Craig.

Scarlet era muy bella y no escapó de mí las miradas ensoñadoras que le echaba uno de los guardaespaldas. Ella no correspondía, estaba tan interesada en la charla con Marin que hasta no probaba bocado por conversar.

Sentí deslizar cuidadosamente una silla y mis ojos dispararon hacia Lenya. Efectivamente él se había puesto de pie y dijo algo a Rodion.

Uno de los guardaespaldas lo miró sorprendido con una sonrisa ladeada.

-¿No digas que te quedarás sin probar el pavo?

Lenya sonrió.

-¡Muy gracioso! Esperaré las doce en la sala. Los espero para brindar.
-Vale.

Lo vi caminar hacia la puerta y tuve que hacer esfuerzo por despegar mis ojos de su duro culo. Él no giró ni una sola vez para mirarme y desapareció por la puerta.

¿Cómo decirlo sin sonar como exagerada? El cierre de la puerta fue como si mi mundo se detuviera y nada de lo que ocurriría en esa sala tendría mayor importancia para mí.

(Perspectiva de Bianca)

Tras mi marido salí y tras él me ubiqué, mientras se preparaba para tomar unas cucharas que servirían para trozar que estaban colocadas prolijamente al costado de la fuente con el pavo.

Apoyé mi cuerpo en su espalda y mis manos apretaron el culo.

Rio con una risa nerviosa.

-Bianca, debo trozar el pavo.
-Charles fue por regalos y Rose acaba de dejar la fila de plato de sopa sobre la mesada. Nos sobra tiempo, cariño.

Giró con las manos en alto y me tomó de los hombros.

-Bianca sé sensata, puede entrar alguien por la puerta y puede vernos.
-Para tu desdicha y control te informo que lo de sensata te lo debo, nunca lo fui –sonreí, desprendiendo los botones de la camisa negra.

Tomó mis manos delicadamente y rogó como un preso de Alcatraz.

-Bianca por favor, me da vergüenza que nos vean.
-Nadie vendrá. Lo haremos en silencio y sin quitarnos toda la ropa.
-¡Bianca por los infiernos!
-Sssh… Quédate quietecito. Yo me encargo.

Tiró la cabeza hacia atrás en el instante que mi lengua jugó con uno de sus pequeños pezones.

-Bianca…
-Amo tu dura resistencia –dije, masajeando el miembro duro como piedra.

Lo besé mientras desprendía el pantalón de tela gris perla. Me ayudó a duras penas dudando si lo que estábamos por hacer era un error.

Error era dejarlo trozar el pavo sin abusarme de él. No había error si nadie entraría por la puerta de la cocina.

Bueno… quizás sí…

La puerta se abrió y la voz de Douglas nos dejó petrificados.

-¿Necesitas ayuda papá? ¡OH oh! Lo sientooooo.

-Joder –murmuró Sebastien.

Vi a Douglas con una mano sobre sus ojos.

-Lo siento, lo siento, sigan como hasta ahora. Hagan de cuenta que no entré. No se preocupen por mí, sé caminar con los ojos cerrados.
-¡Douglas! Vuelve aquí.
-No, no, no, no arruinaré ningún plan de mi querida Bianca. No quiero morir en la hoguera. Adioooos.

Sonreí.

Sebastien me miró con mirada acusadora.

A los segundos su risa me contagió, y aunque dejamos el sexo para más tarde un par de besos apasionados no estarían demás.





6 comentarios:

  1. ¡Hola Lou!

    Moría de ganas por leer este encuentro y vaya que ha sido muy intenso, me pregunto cómo desarrollarás la relación de este par, en ciertos aspectos los veo similares, no lo había notado, será interesante :) Muchas gracias por compartir este lindo capítulo.

    Besos.

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    1. ¡Hola Claudia! Sé que el encuentro lo ansiabas. Los dos son muy particulares. Los une la fortaleza para enfrentar la vida y la atracción que provocan en el sexo opuesto... ¿Los unirá algo más? Un besote grande y gracias como siempre.

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  2. Hola Lou... Una preciosa cena navideña... Creo que Liz y Marin van a ser muy felices
    Aunque Lenya fuese el hijo de Satán... a Liz no le iba a importar en absoluto ;-)
    Esto ha sido atracción a primera vista ;-)
    jajaja... Ha estado de lujo que Douglas pillara "con las manos en la masa" a su padre y a Bianca
    Muy buen capítulo, ha estado genial y lo he disfrutado de veras
    Besos

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    1. ¡Hola Mela! Me alegro que te haya gustado, amiga. Fue gracioso lo de Douglas, es que la cocina no es un buen lugar para demostrar la pasión si es que vive tanta gente.
      Lenya y Liz... Esto querida Mela recién empieza. Un besote enorme y gracias por tu comentario.

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  3. Uy me encanta que Liz le guste Lenya, que merece a una chica dulce y algo decidida. Pobre Douglas casi lo trauman al encontrar su padre en en semejante escena . Te mando un beso y te deseo una buena semana

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  4. Q Bueno q el capitulo y al fin el tan haciado encuentro se dio, no hay duda q Liz quedo prendada de Lenya, veremos como se desarrolla esta relacion entre ellos, jajaj Douglas los agarro a Bianca y Sebastian con las manos en la masa jajja...super bueno el capitulo y gracias!!!

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