Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

viernes, 16 de enero de 2015

¡Hola mis lectores! Les dejo este capi emotivo y con algunas risas. Quería presentarles a Marin... Espero les agrade. Ella comenzará a ser muy importante en la historia de los Craig... Los dejo con la imaginación dando vueltas. Aún no hay pistas.





Capítulo 51
Brindis de razas.

(Perspectiva de Bernardo)


La Navidad en Noruega era fantástica. Quizás en otras partes del mundo también lo sería, pero era mi tierra natal y yo era muy apegado a las tradiciones.

No debía descartar que la gran emoción por encontrarme con mi mejor amiga llevara una connotación especial, pero también deseaba que Gloria viviera una maravillosa Nochebuena sin privaciones en un hogar tan unido como lo eran los Craig.

Debía ser mi pasado lleno de carencias tanto materiales como espirituales que me hacían temer por la niña huérfana. Ella se merecía reír y sentir que estaba rodeada de mucho amor. Tenía que tener su regalo bajo el árbol mientras pensaría en que momento Santa Claus habría puesto los obsequios sin ser visto. Se merecía una cena caliente cerca de un hogar encendido, y se merecía muchos besos de, ¡feliz Navidad! Todo lo que yo nunca había tenido.

Recuerdo que en mi infancia la Nochebuenas era especiales, no por estar rodeado de amor y cenando exquisitos platos, sino porque la mujer que me había adoptado para que la ayudara en el criadero de perros, partía con su familia a Akershus y yo no tenía que trabajar muy duro.

Akershus limita con varias ciudades, incluso Oslo. Me hubiera gustado conocer esa región. Su nombre significaba “Fortaleza de Aker” y fue la principal defensa de la ciudad desde el siglo XIV. Fue construida para impedir ser blanco de los numerosos incendios y saqueos que fueron parte del feudalismo.

Amaba conocer lugares llenos de historia pero ella decía que yo no era de la familia propiamente dicho y que no iban a aceptarme en su mesa. No era que deseara sentarme con extraños justo la Nochebuena pero deseaba conocer lugares que mencionaban los libros de historia. En el fondo era un romántico empedernido. Sin embargo, por mi pobreza nunca había salido de los límites de Oslo. Salvo cuando una loca que tenía por amiga aceptó llevarme a Kirkenes.

Al llegar Al aeropuerto de Hoybukthon, uno de los más importantesde Kirkenes, tomamos hacia la ruta B6pasando por los bellos bosques de abedules y los ríos caudalosos que morirían en el Mar de Barents. Nos instalamos en el hotel “La manada”, propiedad de Frank y de Sabina. Aunque antes del abandono relámpago de parte de la reserva habíamos necesitado dinero y el hotel fue comprado a un precio risorio por un ruso muy rico. Ya no pertenecía a los lobos y sé que a Sabina regresar al lugar no le hacía bien. Sin embargo no había opción de elegir otro lugar para hospedarnos. Kirkenes parecía un pueblo fantasma que poco a poco resurgía entre las nieves pétreas y heladas.

 No podría explicar la sensación que sentí al pisar el hall. ¡Cuántos recuerdos! Los tapices que había recorrido con la vista aquella mañana al llegar de Oslo, sobre todo el tapiz del hombre lobo con la luna detrás. La llave trece que le adjudiqué a Bianca por ser supersticioso. La tristeza de Bianca por dejar su ciudad. Muchos recuerdos…

Una empleada rubia estaba sentada tras el escritorio de madera y sonrió al ver a Sabina. No era la chica que aquella vez nos dio la bienvenida a Bianca y a mí. ¿Habría fallecido por la ola de frío?

La chica de cabello rubio y ojos azules nos contó que el hotel había sido refaccionado después del cruel clima que azotó Kirkenes. Olía a nuevo y las habitaciones eran todo un lujo.Creo que Bianca había esperado partir a la mansión vestida de novia antes de casarse con Sebastien en alguna de las viejas habitaciones, a ella también le hubiera traído buenos recuerdos.

Bianca… ¡Qué ganas de verla!

El taxi recorrió a gran velocidad la carretera que llevaba al lago. La misma carretera que se dividía en dos rutas y que mi querida amiga el pasado invierno se había perdido.

¿El destino estaría marcado? Quizás…

Apenas bajamos del taxi y los altos portones infranqueables se abrieron de par en par, Gloria soltó la mano de Sabina y corrió a través del parque blanco. Parecía haber nevado durante horas y lo único que podía distinguirse era un sendero que serpenteaba y terminaba en el portal adornado. El jardín lucía la mitad del follaje desde la última vez que había pisado la mansión. La ola de frío había sido implacable.

Douglas fue el primero en abrir la puerta y precipitarse fuera de la mansión para abrazar a Gloria. 
Sonreí.

Sabina mantenía enlazado mi brazo al de ella pero en segundos soltó el amarre. La silueta de Bianca surgió tras de Charles que se mantenía erguido para darnos las bienvenida.

Mi querida amiga me miró unos instantes avanzar hacia el portal… Su mirada me recorrió de pies a cabeza. Pensaría que sería un fantasma o que nuestro reencuentro era un sueño. Inmóvil dejó que mis pasos acortaran la distancia como queriendo asegurarse que no me esfumaría en el aire. Sí… Entendí su reacción al no correr como cualquier persona lo haría. También no podía creer que la tendría frente a frente después de largo tiempo. No sé si unos meses eran tanto tiempo para cualquiera. Entre amigos lo es. Y entre amigos que se quieren mucho, hasta pocos días, es mucho tiempo.

-¡Loca! ¿Vendrás abrazarme? –exclamé parado a unos metros de ella.

Sus ojos azules se llenaron de lágrimas. Entonces, corrió hacia mí.

La alcé entre mis brazos y la giré tres vueltas mientras reía. Bianca me llenó de besos y mojó la barba con mis lágrimas. Cuando la deposité en el suelo me miró a los ojos.

-¡Te he necesitado tanto! ¡No vuelvas a irte lejos nunca más!

Acaricié los cabellos azabaches que rozaban más allá de sus hombros.

-También te he necesitado. ¡Oyee, has salido sin abrigo!
-¡No me importa! Y sé que me has necesitado… ¿Creíste que podrías engañarme con tu “está todo bien, Bianca”?

Reí.

-¿Ahora? –preguntó arqueando una ceja- ¿Está todo bien?
-Sí señorita. Los problemas fueron pasajeros.
-Me alegro.

Nos fundimos en un abrazo nuevamente y agradecí a Dios darme la oportunidad de poder ver a mi amiga sana y salva.

Charles se acercó.

-¡Bienvenidos! Siento muchísimo interrumpir este apasionado encuentro entre amigos pero mi deber es velar por la señora Craig –sonrió- ¿Qué tal si continúan el abrazo en la sala junto a la chimenea?

Reímos.

-¡Vamos cariño! No quiere que enfermes por mi culpa.

Al entrar a la lujosa sala los recuerdos volvieron a acecharme…En un pasado no muy lejano, al pie de la escalera, el líder de los vampiros, Adrien Craig, nos había perdonado la vida. A la derecha, el sofá, donde Clelia y yo esperábamos el veredicto. Clelia… Había ido al aeropuerto y me había rogado que le diera unos días más. A pesar de la rabia por Douglas consideré que viajar en medio de la Navidad no sería lo apropiado. Entendí que debía quedarse en el hotel, sola. De ninguna forma le arruinaría las fiestas a los Craig, así que pensándolo más fríamente y consultándolo con Sabina decidí dejarla regresar con Hans y esperarla en Kirkenes. Pobre de ella si no llegaba en una semana.

La chimenea irradiaba calor y mantenía la sala en un clima agradable. Un tronco sobresalía de la hoguera apuntando hacia la sala. Era el tronco de Júl. Una tradición que seguían manteniendo muchos hogares en Noruega. Antiguamente el tronco simbolizaba el sol ya que el “Astro Rey” se creía que era como una rueda que se acercaba y se alejaba de la tierra. A medida que se quemaba el tronco iba empujándose hacia el centro de las llamas así todas las Navidades el sol proporcionaría luz y calor. Creencias nórdicas, pero como todas las tradiciones, tenía su encanto.

Bianca cogió mi brazo y caminamos hacia el centro de la sala.

-¿Recuerdas cuando me llevaste al altar?
-No lo olvidaría ni en cien años, cariño. ¿Y cómo te trata el Dios de Kirkenes?
-¡Lo amo!
-Entonces te tratará de maravilla. Porque te conozco Bianca, lo hubieras mandado a freír patatas si no era así.
-¿Tengo mal carácter?
-Mmmm… Dejémoslo ahí.

Reímos.

-¡Un gusto Bernardo!

Sebastien avanzó hacia mí y nos dimos un abrazo cordial.

-Han llegado justo para la cena y me alegra. Pensábamos que llegarían mañana por los vuelos completos.
-Nada de eso Sebastien, ha viajado gente para reunirse con su familia pero el turismo se nota que ha mermado. Lamentable lo del clima ha influenciado y muchos no quieres arriesgarse. Es una pena, Kirkenes es maravilloso.
-Sí es verdad. Pero pasen, por favor, pónganse cómodos –giró hacia un rincón apartado mientras Marin se acercaba a saludarme.

¡Pobre chica! Bianca me había contado sobre el abandono de su madre y la muerte de Signy.

Bianca acudió al llamado de una bella vampiresa que parecía mirarla con gran afecto. Sería Scarlet Craig, hermana adoptiva de Sebastien. Estaba feliz que mi amiga había logrado integrarse en armonía y contar con una familia que la quisiera.

Al ver a Marin tan cerca de mí la abracé fuerte. ¿Dónde estaría Liz?

-Lamento lo ocurrido Marin. Espero que todo mejore de aquí en más. A veces el destino nos juega sucio. Ten fe que tu hermana y tú saldrán adelante.
-Gracias Bernardo. Es una suerte que estés cerca.

Sebastien se acercó junto con dos vampiros y Marin se retiró con discreción.

-Bernardo, te presento a mi hermano Lenya y su amigo Rodion.
-¡OH! –exclamé- No sabía que tenías un hermano.
-¿Bianca no te lo dijo?

Extendí mi mano para que la estrecharan. El mencionado Rodion correspondió inmediatamente. En cambio el hermano de Sebastien dudó unos segundos. Sus ojos similares a los de Sebastien se clavaron en mi mano, me miró a los ojos, y finalmente estrechó mi mano.

Entendía perfectamente que no  todos los vampiros le caían bien los lobos. A decir verdad los Craig serían la excepción. Ni siquiera Charles estaría libre de algún resabio pasado, sobre todo con Sabina.

-Bernardo es un amigo –explicó Sebastien.
-Sí algo estoy al tanto –murmuró Lenya.

Sebastien lo miró y sonrió.

-Imagino, ¿de tus viajes anteriores a Kirkenes?
-Exacto.

Ambos sonrieron. Supuse que entre ellos se entendían. En cuanto Lenya susurró un “permiso” educado y se retiró junto al tal Rodion, Sebastien me preguntó sobre los planes de permanecer en Kirkenes. Le conté que pensaba instalarme en el hotel junto a Sabina y Gloria y que en un mes llegaría parte de la manada de Suiza. Mi idea erade a poco reconstruir la reserva. Para eso pregunté al “Dios de Kirkenes” como lo llamaba Bianca, si había noticias sobre el clima. Los noticieros daban muchas esperanzas de no repetirse la ola de frío mortal.

Sebastien no supo asegurarme que no volverían a sufrir un invierno riguroso pero que él y su hermano habían heredado el don de Adrien Craig. Con un gran esfuerzo habían podido controlar el clima.

Automáticamente al escucharlo mi mente recordó al Chamán… Vampiro poderoso… Tenía el don de cambiar el clima… Busqué con la mirada a Lenya Craig… Se había apartado en un rincón junto a Rodion. No miraba hacia mi dirección sino a la planta alta. Seguí la trayectoria y con gran alegría descubrí en el último escalón a mi querida Liz.

Sebastien se apartó hacia Douglas y Gloria y yo me acerqué para saludar a la rubia fanática de las historias paranormales. Conociendo a Liz, no tardaría en descubrir que los Craig eran nada más y nada menos que vampiros.

(Perspectiva de Sebastien)

Después de abrir los numerosos regalos, el brindis en la sala fue muy emotivo. Con un solo vistazo panorámico de los seres que se encontraban allí, supe que no necesitaba por el momento nada más en el mundo que la unión lograda hasta ahora.

Decidimos expresar en voz alta los motivos del brindis de cada uno… Comenzaron nuestros invitados.

Bernardo brindó por su regreso a Kirkenes y sus nuevos proyectos, pero sobre todo por contar con una familia como la que tenía.

-Brindo además –agregó-, por ti querida amiga. Por el hallazgo del amor verdadero y porque seas feliz. Por todos los Craig, sé que se merecen lo mejor, y la voluntad de Sebastien por permanecer en paz.

Sabina tomó la palabra con gran emoción…

-Brindo por mi marido y por mis hijos. Douglas y Gloria. Porque sean dichosos y disfruten la vida a pleno. Por la vista que has recuperado, hijo… -su voz se quebró- Por ti Bianca… Por tu decisión de viajar a Kirkenes pudiendo negarte. Nunca hubiera encontrado a mi hijo. Gracias.
-¿Me has dado opción? -rio Bianca.

Reímos.

-Siempre hay opción, Bianca –contestó Sabina.

Numa tuvo la palabra…

-Brindo sencillamente, por la amistad. Creo que eso acapara la felicidad que tengo y la de cualquiera en el mundo. Si encuentras un amigo como yo he encontrado en Douglas, no necesitas la suerte de tu lado, ya la tienes.

Douglas sonrió.

Numa cerró los ojos unos instantes, al alzar la copa me miró.

-Brindo por ti, papá. Porque convertiste mi mundo de infierno y pesadilla en un lugar digno de vivir. 
Gracias.

Joder iba a hacerme llorar.

Asentí con la cabeza, emocionado.

Douglas tomó la palabra esta vez.

-Brindo por mi familia… Papá, mamá, y sus respectivos amores. Sé que tienen a su lado seres iluminados que nunca los abandonarán porque el amor es verdadero. Brindo por los Craig, por todos. Brindo porque puedo verlos a la cara, no sólo escucharlos. Brindo por la paz entre razas y –miró a Lenya-, te pido disculpas si te he ofendido. Dicen que los jóvenes cometemos estupideces por ser arrogantes. Si en algo te he ofendido, te pido perdón. Permíteme comenzar de cero.

Mi hermano asintió con la cabeza y levantó la copa en dirección a mi hijo. Vi la curiosidad en Bernardo. Seguramente no entendería el porqué del “perdón” de parte de Douglas. Yo lo consideré correcto y no podía esperar otra cosa de mi hijo.

Bianca carraspeó y tomó la palabra.

-Bien… Yo… brindo por mis Craig, a los que amo con todo mi corazón y por los que daría la vida. Brindo por mis primas, porque encuentren felicidad y alegría, se lo merecen. Brindo por mi apuesto marido, el más hermoso entre los… -se detuvo en seco y miró a sus primas que sonreían- -el más hermoso entre los… ¿Cómo decirlo?

Charles interrumpió…

-Entre los machos quedaría bien. ¿Eso has querido decir, querida?

Bianca sonrió.

-¡Exacto! Eso…

Sonreí. Bianca y su espontaneidad, casi se le escapa “vampiros”.

-Me uno al brindis de Numa y el valor por la amistad. ¡Por ti Bernardo! Y por último brindo… Por mi escepticismo y creencias tradicionales, por mandarlos al demonio –rio.

Reímos. Aunque Liz y Marin no entenderían el porqué.

Margaret, Rose, y Sara, y nuestro chofer, brindaron por los Craig y por ser parte de nuestra familia. Anthony brindó por un año mejor para todos. Rodion brindó por nosotros y por Lenya, porque encontrara la felicidad y sonriera más a menudo. Motivo por el cual provocó que mi hermano rodara los ojos impaciente.

Lenya brindó por los Craig, simplemente. Aunque su mirada al levantar la copa se fijó en Liz… Sospechaba que la bella humana le gustaba mucho. ¡Qué la suerte nos acompañara si ocurría algo entre ellos! Liz le devolvió una mirada sugestiva.

Ron brindó por los Craig y por la paz entre razas del mundo. Miró a Scarlet pero no se atrevió a decir palabra. Entendí su silencio doloroso y desee que mi hermana se enamorara de él. Aunque eso sólo quedaría en manos de sus corazones.

Miré a Scarlet nuevamente.

-Scarlet, te toca antes de Charles –murmuré.

Mi hermana tenía la mirada fija en sus zapatos nuevos mientras un bolso se balanceaba en uno de sus brazos. Parece que los regalos le habían encantado.

-Scarlet… -repetí.
-¡Scarlet!

Mi hermana levantó la vista sorprendida.

-¿Qué?
-Te toca brindar.
-¡Ah! Siiiiii. No crean que no los he escuchado… Mmm… ¡Okay! Brindo por mi hermano, porque aunque parece gruñón y déspota en el fondo busca mi felicidad.

Arquee la ceja.

-Brindo por los Craig, los mejores –rio-. Y brindo… Por Bianca, por hacer de mí una mejor vamp… Una mejor persona –sonrió.

Bianca sonrió.

-Te quiero cariño.

Charles se mantuvo meditabundo ante el silencio.

Poco a poco levantó la copa y nos miró a todos mientras su boca dejaba escapar esas palabras sabias que siempre tenía.

-Brindo por los Craig, por supuesto. Incluyo a mi querida Bianca y también porque no, a sus primas. Sé que se sentirán en familia en poco tiempo. Brindo por Sebastien, mi hijo postizo y por Lenya… Porque me permita ocupar el lugar de su padre –miró a Rodion-. Claro que sin pasar por Rodion. Sé que nunca tendré el mismo lugar en el corazón.

Rodion sonrió.

-Brindo por Kirkenes, nuestro hogar, porque el clima no castigue más este maravilloso lugar en el mundo que escogimos para vivir. Brindo porque esa puerta –señaló la puerta de entrada-, se mantenga abierta cada vez que amigos como Bernardo se acerquen a la mansión. Brindo por Douglas, Numa, y Scarlet, porque encuentren el amor y la felicidad. Y brindo por mi querido amigo Adrien… Porque haya encontrado la paz y desde el lugar que se encuentre nos contemple y sonría. ¡Salud!

-¡Salud! -dijimos al unísono.

(Perspectiva de Bianca)

Charles había corrido las pesadas cortinas de los grandes ventanales de la sala. El espectáculo de los fuegos artificiales fue maravilloso. Mientras tomábamos de nuestras copas traté de seguir cerca de Scarlet. Se mantuvo muy correcta aunque su aire de niña podría llamar la atención nada pasó a mayores… Bueno… A decir verdad el único hecho sorprendente fue al terminar el brindis y cambiarnos de ropa para poder hacer un muñeco de nieve en el jardín. Scarlet preguntó en voz alta, “¿qué es un muñeco de nieve? Creo que mis primas se sorprendieron que con veinte años no supiera que era un muñeco de nieve. Pensarían que vivía en un frasco. No, en un frasco no. Había vivido en las cumbres rodeada de vampiros. Por supuesto eso no podía decírselos así que opté por excusarla con lo primero que se me ocurrió… Un convento. Sí… Scarlet Craig había pasado su infancia y adolescencia en un convento de monjas.

Demás está decir que Liz exclamó, ¡probecita! Anthony arqueó la ceja, Charles rodó los ojos, Lenya se atragantó con el coñac que se había servido hace instantes, Douglas y Numa sonrieron, y el resto… el resto no escuchó.

Por un momento creía que Scarlet me preguntaría que era un convento y ahí estaríamos en problemas pero era astuta, muy astuta. Así que se limitó a murmurar, “si viví en un gran convento”.

Cuando el muñeco de nieve estuvo terminado volvimos al amparo de la mansión. Quería conversar con Sabina sobre la pelea que habían tenido con Bernardo semanas atrás, así que nos apartamos del resto y nos reunimos en el Estudio de Sebastien.

Ya sentadas una frente a la otra, la loba me relató los hechos y su tristeza por no poder concebir un hijo.

-¿Te han dicho que es irreparable? –pregunté.
-No en realidad. Lo que ocurre es que mi útero giró por el esfuerzo y los nervios del parto difícil. La operación quirúrgica sería muy delicada. El útero quedó débil y tendría un noventa por ciento de no lograrlo.
-¿Entonces?
-Entonces, tendría que ocurrir un milagro y que el útero volviera al lugar por sí solo. Cuestión imposible si no ha ocurrido en tantos años.

Quedé pensativa…

Ella continuó contándome que el no haber confiado en Bernardo desde el principio había sido la peor decisión., pero la siguiente explicación sobre la reconciliación no llegué a escucharla. Me rondaba una idea en la mente aunque tenía cierto temor…

-Sabina, ¿confías en mí?

Me miró sorprendida.

-Por supuesto.
-Okay.

Me puse de pie y salí del Estudio para regresar con Scarlet.

Sabina se puso de pie y con cara de no entender lo que ocurría nos miró a las dos.

-Scarlet, Sabina no puede tener más hijos porque su útero giró sobre sí mismo. ¿Crees que podrías solucionarlo?

Sabina dudó.

-Tranquila, no te preocupes. Sé lo que hago.
-¿Qué piensas hacer?
-Confía en mí. Scarlet tiene el don de sanar. No todos los males. Pero si tu útero está sano quizás pueda lograrlo.
-¿Cómo lo hará? –preguntó temerosa.
-Preguntas mucho, loba –dijo Scarlet.

Se acercó unos pasos hasta enfrentar a Sabina.

-Es que es mi cuerpo.

Scarlet me miró.

-¿Pruebo o no? -preguntó de mal humor.
-Por favor, Scarlet –le rogué.
-Bien. Lo hago por ti.

En un abrir y cerrar de ojos la mano derecha de la menor de los Craig se posó en el bajo vientre de Sabina. La loba quedó tiesa con los ojos bien abiertos.

-¿Sientes algo? –pregunté.

Negó con la cabeza.

De pronto, vi a Scarlet poner los ojos en blanco y su mano se afirmó en el vientre de Sabina.

Transcurrieron unos segundos para que Sabina dejara escapar un grito de dolor y Scarlet se apartara. Su iris volvió al color violeta de siempre y la observó.

Corrí para sostener a Sabina. Su cuerpo temblaba y parecía encogerse de dolor.

Dios mío… ¿Habría hecho bien en pedirle a Scarlet el milagro de Navidad?

Bernardo no tardó en abrir la puerta del Estudio seguido de Douglas y Sebastien. Los tres contemplaron el cuadro. Bernardo avanzó y tomó a Sabina entre los brazos.

-Bianca, ¿qué ocurrió? –miró a Scarlet de soslayo y frunció el ceño.
-Nada… -contesté.
-¿Cómo nada? Acabo de escuchar a mi mujer gritar.

Sabina cerró los ojos y trató de calmar la situación.

-Estoy bien, ahora no me duele. Me ha dado una puntada de dolor intensa pero ya estoy bien.
-Segura cariño.
-Sí.
-Okay, pediré un taxi para volver al hotel. Mañana regresaremos a almorzar y estarás más tiempo con Douglas. Necesitas descansar. El viaje fue agotador. Vamos… Sebastien, Bianca, gracias por todo. Nos veremos mañana.
-De ninguna forma se irán en taxi. Le diré a mi chofer que los alcanzo. No acepto un “no” de respuesta –ordenó Sebastien.
-Mamá,¿estás bien? –dijo Douglas, preocupado.
-Sí cariño.

Caminó lentamente hacia la puerta apoyada por Bernardo. Hizo un gesto de dolor apenas imperceptible y desaparecieron seguidos por Douglas que seguía preguntando a su madre si realmente se sentía mejor.

Sebastien nos miró a Scarlet y a mí.

-¿Bianca que ocurrió?

Al confesar a mi marido el hecho miró a su hermana con ojos de asombro.

-Nunca me has dicho que tenías ese don.
-Si lo hubieras necesitado no hubiera dudado en informarte.
-¿La vista de Douglas no era suficiente necesidad?
-No hubiera podido corregir ese tipo de males. La ceguera era definitiva, salvo por el trasplante. El necesitaba ojos de lobo.
-¿Cómo sabes tú eso?
-Adrien me lo dijo. Me contó que Douglas era víctima de una maldición que él…
-¡Basta Scarlet! –interrumpió Sebastien- Jamás nuestro padre tuvo que ver en la ceguera, fueron creencias de él. Terminó con su vida por esa falsa creencia. Nunca más repitas eso. Douglas necesitaba corneas de lobo pero no por una maldición, sino por la genética.
-¿Genética?
-Sí. Otro día te explicaré. Vamos… El resto se preguntará que diablos pasó aquí.






8 comentarios:

  1. Me alegre de ver reunidos a Bernado y Bianca. Veamos que pasa con el siguiente capitulo, te mando un abrazo y te deseo un buen fin de semana

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    1. ¡Muchas gracias Ju! Me alegro te guste. Un besote grande.

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  2. Hola cariño, qué buen capítulo, he disfrutado en especial, como te imaginas, el reencuentro de Bianca y Bernardo y conocer los pensamientos de los personajes, ha sido muy conmovedor, y el final súper especial, ¿se hará ese milagro? Espero que así sea.

    Muchas gracias por este capítulo.

    Besos.

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    1. ¡Hola Claudia! Es cierto muy lindo encuentro. Lo deseaba igual que tú. Esperemos por el milagro. Un beso grande cariño y gracias.

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  3. Hola Lou... Bernardo se comporta como un padrazo con Gloria; él no tuvo una infancia feliz y desea que la niña sí sea feliz
    Me han encantado los brindis que han hecho todos... se les ve felices y con muy buenos propósitos
    El encuentro entre Bernardo y Bianca ha sido muy emocionante
    Creo que Sabina podrá tener hijos con Bernardo, porque creo que Scarlet la ha curado... espero que tener un hermanito sea del gusto de Gloria
    Excelente capítulo, Lou, como tienes por costumbre
    Ha sido un placer leerlo
    Besos

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    1. ¡Hola Mela! Amo la relación que tienen Gloria y Bernardo es que él ha sufrido la orfandad y sabe de que habla. El encuentro entre los dos amigos fue maravilloso, lo vivo igual cielo como si pudiera estar allí. Ojalá Scarlet haya curado a Sabina... esperemos. Muchas gracias por el comentario y el apoyo. Un beso grande cielo.

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  4. Me gustó leer q todos estan reunidos en una epoca muy linda, es bueno saber q se estan llevando bien.....Bianca casi metes las patas al decir vampiros jaja....ojala q Scarlet logre sanar a Sabina, gracias Lou x el capitulo estaba super bueno!!!

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    1. ¡Hola Laurii! Me alegro que te haya gustado el brindis cariño. Es un problema no poder ser natural frente a otras personas y lo mismo le pasa a Bianca. No creo que tarde Liz en descubrirlo. ¿De qué forma? Ya lo veremos.. Un besotee enorme y gracias.

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