Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

miércoles, 7 de enero de 2015

¡Hola mis soles! Gracias como siempre por estar aquí. Espero les guste y sorpresa sorpresaaa....

Capítulo 49
Feliz Navidad. (2da. Parte)

 (Perspectiva de Bernardo)

Las cosas en la reserva de Grindelwald se habían complicado no sólo para Douglas sino para nosotros que a como diera lugar defendíamos la inocencia de los vampiros. Sabina no conocía todos los aquelarres que dependían de Sebastien Craig, pero dudaba que fueran a actuar con esa crueldad e impunidad. Sobre todo ella aseguraba que nadie gozaba de tamaño poder.

Noaidi había sido claro al respecto… El vampiro podía cambiar los estados del tiempo. Según los lobos más viejos de la manada, Adrien Craig tenía ese magnífico don, pero había muerto.

Decidimos con Sabina marcharnos de regreso a Kirkenes junto a Gloria. Lamentaba que la niña dejara el colegio en Suiza y tener que hacer nuevos amigos, aunque la genia pelirroja adoró la idea de regresar a Noruega sobre todo por Douglas. Ella aseguraba que mirarlo a los ojos era como ver a su padre.

Douglas había partido un par de días antes para pasar Navidad junto a su padre cuestión que me alegró. Conocía el sufrimiento de Sebastien por separarse de su hijo único. Sabina no se quedaba atrás si de extrañar se trataba por eso pensé en darle la sorpresa, apresurar los trámites y llegar para Noche Buena a la mansión de los Craig.

Los Craig… Ellos vampiros, nosotros lobos… ¿Cómo terminaría esta intriga y enfrentamiento entre las razas? El caso del secuestro del Chamán debía aclararse cuanto antes.

Con todo listo incluyendo las maletas armadas para partir, recibimos la visita de Noaidi. Me sorprendió que apenas saliera del hospital pidiera a su hijo que lo alcanzara en la furgoneta hasta mi hogar.

Sabina había limpiado y ordenado la cabaña ya que Verena seguramente vendría a vivir con su marido en pocos días cuando él estuviera del todo repuesto. Ella gentilmente nos había prestado la cabaña apenas pisamos la reserva. Me sentía mal por no actuar como un verdadero lobo y arremeter contra cualquiera para defender mi raza. Pero mi mejor amiga era parte de los Craig además de saber que nunca habían molestado a nadie, menos ir asesinando lobos por ahí, así que no había discusión.

Cuando Noaidi se sentó en el sofá ayudado por su hijo, éste se retiró sin mediar palabra con un saludo de compromiso. Noaidi depositó el bastón a un costado y recostó la espalda arqueada por la desnutrición. Me impactaba verlo tan deteriorado. Habían sido años en cautiverio y el mal trato podía verse a simple vista.

Sabina le ofreció una limonada o un café pero él rechazó amablemente. Echó un vistazo alrededor deteniéndose en las maletas mientras mi mujer tomaba asiento a mi lado frente a él.

—¿Así que te vas Bernardo? –rompió el silencio.
—Sí Chamán. Tú eres el indicado para seguir guiando la manada. Kirkenes ha quedado en ruinas pero podré levantarlo de a poco.
—Sí, no lo dudo. Debo agradecerte todo lo que has hecho en nuestra reserva. Me he enterado que parte de los nuestros han decidido seguirte a tierras nórdicas. Eso habla bien de ti.
—Es un grupo insignificante –murmuré.
—Unos diez hombres lobo con sus respectivas familias. No es poco si te pones a pensar que ésta ha sido siempre su tierra y que yo estoy de regreso. Has debido hacer un trabajo maravilloso, de lo contrario nadie seguiría tus pasos.
—Creo que es gente joven. Tú sabes. Los jóvenes quieren renovar y buscar nuevos horizontes.
—Cierto…

Nuevamente silencio… Sabina se puso de pie.

—Puedo prepararte unos bocadillos. Los utensilios de Verena están en la alacena así que no me costará nada…
—Sabina, no te preocupes –interrumpió—. En realidad quiero pedirte disculpas por tu hijo.
Sabina volvió a tomar asiento.
—No tengo nada que disculparte.
—Sí… Tu hijo es hijo de un vampiro y ha tenido que soportar rechazo por parte de los nuestros.

Necesito que los entiendas y que disculpes a la manada. Algunos creen que él tiene que ver. Te garantizo que por todos los medios intenté quitarle esas ideas, no por ser tu hijo… Seré sincero… Sino porque mi secuestrador es demasiado poderoso. Vi a Douglas antes de ayer a la noche… Subía a la furgoneta de Bernardo.

—Lo llevé al aeropuerto. No me gustó que escapara como delincuente –protesté.
—Lo siento, de verdad. Los padres de Sabina, Yuko y Maia,  han sido grandes amigos y todo lo que a ella concierne está rodeado de buenos recuerdos. En cuanto a los Craig…
—Los Craig no tuvieron que ver en tu secuestro Noaidi. Pongo las manos en el fuego por todos ellos.
—Si Adrien estuviera vivo jamás hubiera permitido que alguien de su raza cometiera un crimen así, pero Adrien no pertenece a este mundo ahora… De su hijo no puedo asegurar nada.

Sabina se puso de pie.

—Del padre de mi hijo no permitiré que dudes. Ha crecido con las ideas de su padre. Siempre ha respetado la paz entre razas. Es inteligente, conoce como terminaría todo. Sería una tragedia. Sebastien no ha sido.
—Calma Sabina no estoy diciendo que sea él. Lo que puedo llegar a dudar es si él llega a dominar tan bien como su padre a todos los aquelarres del mundo.
—Tú mismo dices que ha sido un vampiro poderoso. Estás dando a entender que nadie es tan poderoso como un Craig. En consecuencia no hay mucho que deducir. Crees que el delincuente salió de allí.

Pensativo sobre un tema que me daba vueltas en la cabeza, pregunté.

—Noaidi, ¿por qué te ha secuestrado y torturado ese vampiro?

Chamán cerró los ojos y negó lentamente con la cabeza, como queriendo olvidar escenas del pasado.

—Si te hace daño, olvídalo haz de cuenta que no he preguntado nada.

Su mano se elevó en señal de pedir silencio. Callé… Después de unos segundos abrió los ojos y su mirada se perdió en un rincón de la sala.

—¡Cuánto dolor lo dominaba!

Sabina y yo nos miramos.

—Sí… Mucho dolor y sed de venganza. Pero yo no fui…
—Tú… No fuiste… ¿Qué dices?

Me miró angustiado.

—Yo no asesiné a su madre.
—¿Él te acusaba de haberlo hecho? —preguntó Sabina en voz baja.

Él asintió.

—Todo es muy extraño. Quizás sea un vampiro salvaje de algún aquelarre perdido.
—Permíteme dudar Bernardo. Los Craig son quienes ejecutan las órdenes de su raza, aunque debo admitir que Adrien siempre ha dado libertad de acción mientras fueran responsables. No sé que pensar.

Intentó levantarse sin ayuda, cuestión que evité. Lo tomé de la cintura para que se apoyara en mi hombro.

—Gracias Bernardo. ¿Sería mucha molestia que me alcanzaras hasta el taller de Hans?
—En absoluto. Lamento que estés incómodo en la casa de tu hijo junto a Verena.
—OH no digas eso. En días estaremos aquí instalados. Ha sido un gusto prestarte mi hogar –miró alrededor de la sala y sonrió—. He extrañado muchísimo mis rincones mientras estuve cautivo.
—Lo imagino.
………………………………………………………………………………………………............

Durante el viaje no volvimos a tocar el tema de los Craig. Hablamos de los miles de proyectos que tenía para Kirkenes y la manada.

Al llegar al portal, Hans se acercó y ayudó a su padre a bajar. Verena lo siguió agradeciendo el detalle de haberlo llevado en la furgoneta. Me invitó un capuccino con bastante chocolate al que no pude negarme.

Hans se retiró al taller para continuar trabajando. Habían llegado tres coches para reparar y estaba agobiado por terminar la tarea. No sé si habría sido una excusa. Desde la llegada de su padre y mi firme convicción de defender a los Craig, creo que no le caía simpático.

Verena se sentó junto a su esposo y me sonrió.

—Bernardo, estoy tan feliz de haber recuperado a Noaidi.

El Chamán sonrió y le acarició la mano.

—Yo también me alegro Verena.
—Quiero que sepas que no creo que los Craig hayan cometido el crimen con mi marido. Una vez conocí a Adrien y creo que nadie de su estirpe sería capaz.

Noaidi suspiró y cerró los ojos.

—Era muy poderoso…

Su mente voló al pasado seguramente pensando en el cautiverio, entonces… Su cuerpo comenzó a temblar.

—¡Dios mío Noaidi! –exclamó Verena mientras yo ayudaba a sujetarlo.

Extendí el brazo hasta alcanzar un cenicero de madera y lo introduje para que mordiera. De esa forma la convulsión no le trabaría la lengua.

—Quédate con él, Verena. Traeré un vaso de agua para cuando reaccione. No te preocupes la convulsión durará unos segundos.
—Dios…

Corrí hasta la cocina con la intención de traer un vaso con agua, pero lo que vi me dejó perplejo.

Hans tenía atrapada contra la mesada a una chica que parecía estar de acuerdo en ser manoseada. Ambos se besaban como si fuera acabarse el mundo.

—Lo siento. Yo… Necesito un vaso con agua.

Hans se apartó y gruñó. Caminó hacia la salida sin mediar palabra. Lo seguí con la mirada tratando de comprender la rabia que me tendría por defender a los Craig. Pero eso no fue todo…

La chica se giró de espaldas a mí y quedó tiesa.

—Disculpa, necesito un vaso con agua. Es para Noaidi.

Me acerqué lentamente.

¿Me odiarían todos por defender a los Craig? No me dirigía la palabra.

—¡Oye! Necesito un vaso con agua. Olvídate de cualquier resabio que tengas y hazde cuenta que no me conoces.

La chica se giró finalmente para mirarme a la cara.

—Imposible hacer de cuenta que no te conozco, Bernardo.
—¡Clelia! ¿Qué…? ¿Qué rayos haces aquí?

Bajo la vista y los colores se adueñaron de sus mejillas.

—¿Estoy preguntándote que haces aquí?
—Trabajo para Verena, me encargo de las tareas domésticas. Te daré el agua.

Avanzó apresurada hasta la alacena, en punta de pie estiró el brazo derecho cogiendo un vaso,y acto seguido lo llenó con agua del grifo.

—¿Es para ti?
—No…

Tomé el vaso y giré hacia la puerta pero antes, la advertencia salió de mi boca casi sin pensarlo.

—Regresaré aquí y quiero encontrarte. No huyas como haces siempre. Conmigo no. Tengo que hacerte varias preguntas y no me iré de la casa de Noaidi sin que me las respondas.

Al llegar a la sala el Chamán se había recuperado. Verena acariciaba su rostro y yo extendí el vaso con agua.

—Te hará bien.
—Gracias Bernardo –respondió Noaidi.
—Si me disculpan tengo que hablar con la chica que tienen como empleada.
—¿La conoces? –preguntó Verena.

Dudé sobre que contestar. Las mentiras tenían patas cortas… Así que dije la verdad sin dar mayores explicaciones.

—Sí, la conozco. Es una vieja amiga y encontrarla aquí ha sido una sorpresa.
—Es la novia de mi hijo –dijo Verena.
—No te preocupes, no he tenido nada de amoríos con ella. Sólo una amistad.
—No seas indiscreta, cariño. Ve Bernardo –dijo Noaidi—, aprovecharé a ir a mi habitación y descansar. Ha sido un día largo para mí.

Estreché la mano del Chamán y di un beso en la frente a Verena, me dirigí a la cocina como si me llevara el diablo.

Allí estaba Clelia, sentada en un silla junto a la mesa redonda. Un centro de mesa con flores naturales adornaba y perfumaba la amplia cocina.

Me vio y sonrió con tristeza.

—Ya ves que no he echado a correr.

Tomé asiento frente a ella.

—No habría lugar que pudieras correr, Clelia. Necesito tener respuestas y juro que no descansaría hasta encontrarte.
—No me has buscado antes, ¿por qué ahora?

La miré fijo.

—Porque antes pensé que habías huido empecinada en una maldición que no tenía pies ni cabeza. ¿Sabes a qué me refiero?
—Sí.
—Pues bien, ahora es distinto. Resulta que veo que estás muy feliz al lado de otro tipo, cuestión que me parece razonable. Pero hay un chico que sigue amándote y pensando en ti y que tiene derecho a rehacer su vida. Hasta que lo enfrentes y le digas lo que sientes por Hans él no podrá cerrar la historia.
—No sé lo que siento por Hans, Yo…
—A mí eso no me incumbe –interrumpí—. Sólo quiero ver feliz a Douglas.
—¿Estás enojado conmigo? No entiendo el porqué. Me he sacrificado por Douglas.

Apoyé los antebrazos en la mesa y entrelacé los dedos.

—Te has sacrificado según una creencia de tus ancestros. Pero me da la sensación que Douglas ha soportado la parte peor. ¿Sabes lo que es vivir en la ignorancia?  Tú has sido la dueña de la decisión, él sólo soportó las consecuencias sin tener elección, lo menos que se merecía era que le dieras una explicación.
—No podía hablar con él. No quería acercarme por miedo hacerle daño. Lo amo todavía, aunque no lo creas.
—Estás en lo cierto. No te creo. Douglas ha estado a tres kilómetros de aquí. ¿Cómo no te has muerto de deseo por abrazarlo y besarlo? No Clelia, tú ya no lo quieres. Imagino tu sorpresa cuando te enteraste que abandonábamos Kirkenes para vivir aquí. ¿No te ha preocupado la ola de frío que azotó la región? Douglas podía haber muerto.

Clelia se puso de pie y se acercó a la ventana. Miró hacia afuera pensativa.

—Sé que habrá sufrido por mí.
—No creo que lo sepas.
—He pensado en él cada noche.
—¿En los brazos de Hans?
—Tírame un manto de piedad, por favor –dijo girándose hacia mí.

Suspiré.

—Muy bien… Supongamos que tu gran terror de que la maldición se cumpliera y afectara a Douglas hizo que no te acercaras a él. Pero eso no quita que permitas que Douglas viva pensando que algún día podrías volver. Déjalo amar a alguien más. No creo que haya persona en el mundo con más derecho que él.

Avanzó hacia mí y me rogó.

—¡Por favor no se lo digas!

La miré a los ojos. Realmente estaba asustada y compungida, sin embargo Douglas no sólo era el hijo de la mujer que amaba con todo el corazón, sino que era un chico incapaz de hacer maldad a cualquiera que se cruzara en el camino.

—No se lo diré.
—¡Gracias Bernardo!
—No se lo diré porque se lo dirás tú. Y en la cara.

Me miró asombrada con los ojos saliiéndose de las órbitas.

—Él no está en Grindelwald.
—¡Mira qué bien informada estás! No está, es cierto. Pero tú te vienes conmigo.

Miré la hora en mi reloj pulsera.

—Tienes hora y media para recoger tus cosa y partir con nosotros a Kirkenes. Te espero en el aeropuerto. ¡Ah! Y sin trampas. Juro que regresaré antes de subir al avión y sacaré todo a la luz con el Chamán y tu novio. Aunque llegue tarde para pasar Nochebuena con mi amiga.
—¡No lo hagas! Me matará si sabe que Douglas y yo hemos tenido algo en el pasado.

Arquee la ceja.

—Entonces… ¿Lo has negado? ¡Qué clase de mujer puede negar al hombre que amó!

Giré y avancé hacia la puerta.

—Tienes poco tiempo, invéntate algo con Hans. El avión sale en dos horas.

(Perspectiva de Bianca)

La sala principal de la casa lucía maravillosa. El árbol iluminado y su hermosa estrella en la punta me daban una sensación de paz y unión como tantas veces había escuchado en las publicidades. La casa estaba limpia y olía a aroma frutal por todos los rincones.

El hogar a leños permanecía encendido desde la llegada del invierno pero hoy las llamas parecían de una tonalidad especial. ¿Serían las piñas que Scarlet había lanzado entre los leños? ¿Esas que de vez en cuando daban pequeñas explosiones y que a ella le divertían tanto?

Escuché risas desde planta alta. Sonreí… Liz y Marin estaban con Douglas Numa, y Scarlet. Seguramente escuchando anécdotas de sus salidas. Esperaba que Numa no se le escapara nada inconveniente con respecto a los vampiros. De cualquier forma estando su amigo cerca estaba convencida que manejaría la situación.

Ron y Anthony entraron por la puerta principal desde los jardines de la mansión. Ambos llevaban un vaso de whisky vacío. Carraspee apenas avanzaron hacia la cocina.

—¿Bebiendo alcohol tan temprano?

Anthony se mantuvo en silencio y Ron sonrió.

—No te preocupes Bianca lo tenemos controlado.
—Eso decía un vecino de mi apartamento hasta que caía al suelo borracho –bromee.

Rio.

—Descuida guardamos grandes diferencias con tu vecino –guiñó un ojo.

Reí.

—¿Sebastien? –preguntó Anthony.
—Con su hermano en el Estudio, de gran charla. ¡Ah! Lo olvidaba. Margaret dijo que la cena estaría en una hora.
—¿Cenaaaa? –preguntaron al unísono.
—¿Ya lo olvidaron?

Uno a otro se miraron.

—OH –dijo Ron— ¡Ya sé! ¿Traerán humanos y los pondrán sobre la mesa?

Anthony rio.

—¡Qué chiste tan malo, Ron! –sonreí—. Ahora me gustaría que recuerden que mis primas están esperando la cena de Navidad.
—¡Aaah pues claro! –volvió a reír Ron.
—Ustedes sigan asegurando que el whisky no se les ha subido a la cabeza que yo no creeré una palabra.
—No se preocupe señora Craig, nos acordaremos de no mencionar la palabra “vampiro”.

Ron hizo una reverencia muerto de risa y avanzó hacia la cocina. Anthony lo siguió.

¡Estos dos estaban entonados! Al menos la tristeza por Scarlet parecía no ocupar su corazón, al menos por esta noche.

Hablando de Scarlet…

Scarlet bajó las escaleras veloz y su rostro desencajado me preocupó.

—Mi cielo, ¿qué te ocurre?
—Diablos Bianca, tengo un problema grave.
—Me puse de pie al instante y pregunté angustiada.
—¿Qué te ha ocurrido?
—¡No sé qué ponerme y ya llega Nochebuena!
—¡Por los infiernos Scarlet, me has asustado! ¡Ponte lo primero que se te ocurra!
—¡Noooo! Debó pensar muy bien. Porque los duendecillos de Santa Claus me robarán la ropa.
—¿Qué dices?
—Sí, le ocurre a las jóvenes ricas que tienen un ropero lleno de ropa como yo. Santa Claus envía duendes a que roben sus prendas así las chicas que no tienen para comprarse tiene su regalo de Navidad. ¡Debo elegir Bianca!
—Aaay Scarlet, tu padre te ha criado en las cumbres, ¡y no sé qué hacer para que no creas en cualquier cosa que te dicen! ¿Fue Numa?
—¿Cómo sabes?
—No se me ocurriría pensar en otro. Okay… Te diré no hay duendes ni Santa Claus, no existen.
Se dejó caer en el sofá con cara de desolación.
—¿Quiénes ponen los regalos en el árbol?
—Pues… Nosotros mismos. Por eso hemos ido de compras.
—¡Pero yo no he comprado nada a nadie!
—No te preocupes, somos muchos, nadie lo notará.
—¿Me habrán comprado un regalo para mí?
—Por supuesto, de hecho tu hermano me encargó algo para ti.
—¿Y qué es?
—¡Aaah noo! No se dice, es sorpresa. Ahora ve a cambiarte de ropa que yo me encargaré del  susodicho bromista.
—¿Lo torturarás?
—No Scarlet, le daré a beber de su propia medicina.

Cuando Scarlet desapareció por el pasillo de planta alta, subí la escalera. Caminé por el pasillo de alfombra verde e iluminado por esos bellos spots de amapolas transparentes, y seguí el sonido de las risas. Estaban en la habitación de Douglas…

Golpee y aguardé que abrieran.

—Douglas, ¿lo están pasando bien?

Douglas se hizo a un lado con una sonrisa amplia.

—Pasa Bianca, tus primas son increíbles.
Lo sé –dije sonriendo al verlas sentadas sobre la alfombra luciendo bellos vestidos. Marin llevaba uno rojo y Liz uno azul como sus ojos.

Busqué con la vista a Numa y lo hallé sentado en el sofá de un cuerpo.

—Numa, estaba buscándote.
—¿A mí?
—Sí a ti.
—¿Qué necesitas, Bianca?
—Bueno, yo nada. El que te necesita es Olin.
—¿Olin? –preguntó poniéndose de pie.
—Sí… Parece que no quiere pasar la Navidad solo y como tú le debes muchos favores ha venido a buscarte. Está en la puerta.
—¿A buscarme? Pero por qué no se queda él aquí a pasar la Navidad.
—OH no no, me dijo que tenía una jauría de perros de la calle a los que no quería abandonar. Numa por favor, Olin ha hecho cosas por ti, recuerda lo importante que fue en tu vida.
—¡Pero Bianca!
—No puedes dejarlo solo en esta noche tan fría.
—¡Lo convenceré de quedarse!
—No creo que lo logres. Tu padre chillará si ve esa decena de perros en el medio de la sala. Apresúrate pasarás una Navidad muy bella de cualquier modo. No hay que ser superficial.
—No soy superficial, quería pasarlo con mi amigo y las chicas.
—¡OH qué pena! Aunque Douglas y mis primas pueden ir después de cenar y brindar, quizás entrando la madrugada te busquen por el centro de Kirkenes y puedas divertirte. En fin, no lo hagas esperar. Pobre Olin, con lo bueno que ha sido contigo.

Esperaba que Douglas no me mandara al frente con la broma. Él sabía entrar en mi mente y podía echar todo a perder. Pero calló y permaneció en silencio.

Apenas el cuerpo de Numa se arrastró con gran pesar fuera de la habitación, Douglas arqueó una ceja y sonrió.

—Bianca, el día de los Santos Inocentes no es hoy.
—¡Claro que no!
—Me temo que Numa se habrá mandado una con Scarlet, ¿me equivoco?
—No señor, no te equivocas.

Ambos reímos.

—¡Pobre Numa! –rio.

Miré a mis primas que se habían puesto de pie.

—¡Qué hermosos les quedan esos vestidos chicas! Parecen princesas.

Ambas me agradecieron. No sólo el halago sino el hecho del dinero invertido en ellas. No dejé que terminaran la frase. Reiteré mi gran alegría de tenerlas conmigo y que el dinero no tenía importancia. Para que tenerlo si no lo podías compartir.

La medianoche se acercaba y decidimos bajar los tres a la sala, Liz quedó rezagada por maquillarse los ojos. La medianoche se acercaba. Miré el reloj… Once y cuarto… Bernardo y Sabina aún no habían llegado. ¿Entrarían por esa puerta a tiempo? Ojalá…

Charles ayudaba a Sara a llevar la vajilla al salón comedor y me sonrió.

—Tranquila, ya llegará.

Me senté en el sofá y acomodé mi vestido  negro con ribetes en rojo y falda corta. Ajustaba mi figura así que debía cenar poco esta noche si no quería que uno de los botones de mi espalda saliera despedido y le vaciaran el ojo a alguien.

En ese instante mi bello marido y su hermano se asomaron muy animados por la puerta del Estudio.

Margaret salió de la cocina con un vestido negro escotado.

—Pueden pasar al comedor, la cena está lista -sonrió.
—Bueno, vamos… Dijo Sebastien tomándome de la mano.

Numa entró a la sala desde el jardín. El aire frío del invierno se coló por unos segundos.

—No hay nadie. No he encontrado a Olin.
—¿No? –pregunté sonriendo—. Debe haberse reunido con los duendes de Santa Claus que roban prendas a las niñas ricas —reí sin parar unos cuantos segundos. Douglas y Marin me imitaron.
—¡Me han jodido!
—Sí querido te hemos jodido, por chistoso.

Charles miró hacia la ventana.

—Llegan las visitas.

Mi corazón dio un brinco… Vería a mi mejor amigo después de tanto tiempo.





8 comentarios:

  1. Uy que capitulo más interesante, me quedo con las ganas de saber ¿que pasara cuando Douglas vea su mamá? . ¿También deseo saber que pasará con Bernado?. Te mando un beso y te deseo una linda noche

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    1. ¡Hola Ju! Douglas estará feliz, te lo aseguro. Bernardo se encontrará con Bianca y eso será maravilloso. ¡Un beso grande belleza y muchas gracias!

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  2. Hola cielo, qué capítulo, y qué sorpresa ;) La verdad que estoy casi tan disgustada con Clelia como Bernardo, así que creo lo mismo que él, que tiene que dar la cara, aunque no sé qué signifique esto para Douglas y su futuro, y el futuro con ya sabes quién... En fin, me quedo mordiéndome las uñas y muy contenta por el regreso de Berny.

    Un besazo.

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    1. ¡Hola Claudia! Yo también estoy disgustada con Clelia. En el amor hay que jugarse. ¿Será ella la mujer para Douglas? Veremos si lo logra, pues deberá ser especial para acompañarlo de por vida. Un beso grande mi niña y gracias.

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  3. Q capitulo mas super interesante!!!...se vienen cosas super buenas xq cuando Douglas vea a Clelia uufff mmm q ira a pasar!...aunq no creo q las cosas salgan tan bien como queremos, gracias x el capitulo!!!

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    1. ¡Gracias Laura! Tienes razón... no todo estará bien... Veremos como van los hechos. Un beso enorme y gracias guapa.

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  4. Hola Lou... Desde luego que Noaidi ha sufrido mucho, pero ahora se le presenta la oportunidad de ser feliz con Verena
    No nos has mentido, nos esperaba una gran sorpresa en este capítulo... Clelia
    A pesar de que estaba con Hans, yo creo que sigue amando a Douglas
    La historia se ha quedado en un punto muy interesante... me apetece mucho ver la reacción de Douglas cuando vea a Clelia... y el reencuentro entre Bernardo y Bianca
    Y ya veremos si no estalla una guerra entre vampiros y lobos
    Me ha encantado... Felicidades por este magnífico capítulo
    Besos

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    1. ¡Hola Mela! El tema de Clelia es complicado. No queda otra que esperar... El reencuentro entre dos amigos siempre es memorable. espero que te guste y me alegra que este capí te haya encantado. ¡Muchas gracias guapa!

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