Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Queridos lectores: No olviden que he subido varios capítulos en un sólo día. Lo comento por las dudas que salteen parte de la secuencia. Desde capi 40 hasta 44.
Los dejo con los Craig y espero que disfruten. Los quiero.

Capítulo 44
Feliz cumpleaños. (Segunda parte)


(Perspectiva de Sebastien)

La partida de mi hermano me dejó un sabor a angustia. Ignoraba cuando regresaría y esperaba firmemente contar con su presencia en Navidad. No porque fuera creyente. Muchos humanos festejaban sin tener un Dios presente todos los días, pero había algo en el aire esas fechas que nos impulsaba a unirnos como familia y como amigos. Quizás porque no dejaba de ser un romántico empedernido aun siendo vampiro.

Antes de que el grupo se disgregara pregunté quienes habían ido a cazar estos últimos días.

Scarlet y Lucila fueron las excepciones.

De Lucila no me llamaba la atención, era una vampiresa muy independiente y le costaba habituarse a reglas que no salieran de la boca de mi padre. Mi hermana pasaba cada vez más tiempo en la mansión y si no fuera por la necesidad imperiosa de alimentarse para vivir, creería que no pisaría un pie afuera para ir a las cumbres. Ese detalle tan peculiar en nuestra princesa se lo debía a Bianca. Mi bella mujercita había logrado que Scarlet comenzara a gustarle rodearse de nosotros aunque la rutina fuera agobiante en varias ocasiones.

Ordené a Scarlet que acompañara a su madre a cazar, sin demora. El sol nos abandonaría por un largo tiempo en Kirkenes mientras el invierno transcurría en el almanaque. Por la luz solar no había problema, sin embargo… la distancia a recorrer para encontrar el humano y el ambiente propicio era el gran dilema. No podían ir solas dos mujeres con el crudo clima, menos Scarlet. Me costaba darle el voto de confianza aunque fuera injusto, no podía arriesgarme. De lo contrario jamás se hubiera aventurado a matar a Samanta.

Mi hermana no puso escollos en partir hacia las cumbres donde seguramente varios humanos se preparaban para competir carreras de esquí. Pero cuando ordené que Ron las acompañara puso cara de “¡cómo te odio!” y me hice el desentendido.

Cuando les dije la razón del porque necesitaba que estuvieran bien alimentados y satisfechos, produje una algarabía y alboroto que hizo olvidar todo mal humor.

Había reservado una mesa para que pudiéramos brindar por el cumpleaños de Charles en el Thon Hotel.

Era una pena no poder reservar en el Snow Hotel, porque este hotel construido de hielo y nieve abría sus puertas a partir del 20 de diciembre hasta principios de abril.Me hubiera gustado que Bianca y Scarlet hubieran conocido el interior de esta particular obra de arte.

En este hotel se empleaban quince toneladas de hielo todos los años para ponerlo en pie. Cuenta con un bar y restaurante. Una de las ventanas panorámicas tiene vista al maravilloso fiordo. Aunque a los vampiros no nos afectaría tanto frío ya que en su interior se mantiene a 4 C bajo cero, para Bianca sería una tortura. Aunque las suites tienen camas muy calentitas con colchón térmico aislante y pieles de reno. Hubiera sido una experiencia maravillosa llevar a mis Craig allí. Por ahora debía conformarme con brindar en el Thon Hotel.

Buenos recuerdos tengo del Thon. Habíamos estado una noche con Bianca en ese hotel. Cuando de puro capricho por querer que la convirtiera en vampiresa, había resuelto volver a Oslo.

Sonreí…

Charles, al que siempre se le habían ocurrido grandes ideas para grandes soluciones, había reservado la totalidad de los pasajes en avión. En consecuencia Bianca no sólo no viajó sino que se quedó para siempre.

Cuando el reloj de la sala dio las cuatro de la tarde aunque en los jardines se instalaba la oscuridad, partimos al centro de Kirkenes en tres coches. El BMW, la limousine, y el flamante regalo de Lucila a Charles.

Lucila no regresó de las cumbres y un poco me preocupó. No se la veía feliz desde la muerte de mi padre pero había algo más que escondía la vampiresa que profundizaba su tristeza. Sabía que no tardaría en averiguarlo, pero hoy no era el día. El día íntegro estaba dedicado a Charles.

Antes de llegar di miles de recomendaciones a todos, un poco más a Scarlet… A decir verdad, bastante más. Lo juzgué suficiente cuando Bianca frunció el ceño y vocalizó en silencio un ”no seas tan latoso”.

Bianca estaba muy bella. Se había puesto un suéter de lana negro de cuello alto y su cabello azabache caía como cascada sobre los hombros. Tenía la boca pintada de un rojo granate que resaltaba en su inmaculada piel. Le hubiera comido la boca toda la noche. De hecho, me tenté un par de veces desde la puerta de entrada hasta la mesa que había reservado.

Sonrió y pestañeó coqueta. Se alejó de mí con ese andar felino y el movimiento de caderas me enloqueció. Varias imágenes cruzaron por la mente… Ella, besándome sentada a horcajadas en mi falda. Ella, acariciándome la espalda cuando me tumbaba boca abajo. Ella… practicándome sexo oral con esa habilidad que me deliraba. Ella… Ella, siempre ella.

Charles se había estrenado el traje que le había regalado Rose y Sara y se lo notaba feliz y relajado. Ron y Anthony con sus clásicos oscuros y corbatas claras. Numa de pantalón y chaqueta gris. Sin corbata, lo juzgó apropiado a su edad. Yo estrené un traje de color chocolate y corbata a tono que resaltaba con la camisa color marfil.

Todas las chicas llevaban pantalón de abrigo y suéteres abrigados. No queríamos levantar sospechas.

Scarlet… Bueno Scarlet fue algo especial. Adoraba lo femenino y estrenó un vestido entallado negro ya que se resistió a usar pantalones. Mi hermana tenía unas bellas piernas pero lucirlas en pleno invierno era desubicado y sospechoso. No porque las personas saldrían corriendo y gritando “¡son vampiros! Sino porque no deseaba llamar la atención y que nos miraran más de dos veces.

Bianca la convenció de que usara medias de esas que usan las mujeres elegantes, aunque eran un poco más abrigadas.

Nos ubicamos Charles y yo en los extremos. A mi derecha Bianca, le seguía Scarlet, Margaret, Sara, y Rodion. A mi izquierda se sentó Numa, le seguía Rose, después Ron, y Anthony. La gran ausencia además de mi hermano, fue la de Lucila. Pensé en ella… Cuando partió a las cumbres para alimentarse no quiso volver. Últimamente parecía haber caído en una especie de depresión. Hablaría con ella apenas pisara la mansión.

Cuando el mozo llegó con la carta lo interrumpí.

-Vinimos a brindar por un cumpleaños así que tomaremos bebidas, nada más. Muchas gracias.

El mozo guardó la carta y aguardó la orden.

Me sabía de memoria los gustos de mis Craig así que ordené.

-Cuatro whiskies y siete coñac, por favor.

-Muy bien. ¿Algo para acompañar? Tenemos para ofrecerle canapés crocantes de queso, bocaditos de caviar. También tenemos salmón en…
-Los canapés crocantes de queso para mí está bien –dijo Bianca.
-Muy bien… ¿Cuántos platillos?
-Ehmm… -dudé.
-Tres está bien –volvió a ordenar Bianca.
-¿Sólo tres? –preguntó el mozo.
-Sí, sólo tres.
-Muy bien.

Se retiró apresurado y di un vistazo alrededor. Nadie parecía mirarnos. En realidad no había motivo pero me sentía algo incómodo. Estaba acostumbrado a andar entre humanos, el tema que hoy, no estaba solo.

En el resto de las mesas las personas conversaban cada una en su mundo, ningún movimiento anormal. Salvo los cuatros hombres que entraron al restaurante con gestos serios y formales. Ocuparon la mesa junto a nosotros. Apenas se sentaron se hundieron en una charla animada. Parecían festejar el cumpleaños de alguno de ellos.

-Amor… ¿Podríamos quedarnos esta noche aquí después del brindis? -pronunció Bianca por lo bajo.

La miré de costado ya que estaba sentada a mi derecha.

-¿Tú crees? –sonreí.
-Siiii.
-Me parece una estupenda idea.

El móvil de Charles sonó… Él fijó la vista en el display y una sonrisa ancha se dibujó en el rostro.

-¡Douglas!................. ¡Muchas gracias querido!..........

Me inquieté.

-¡Dile si se encuentra bien! –exclamé.
-Sebastien, ha llamado por Charles. Déjalo tranquilo -retó Bianca.
-Sí si lo sé… Sólo que no está demás preguntarle si está todo bien.

Bianca sonrió y sus dedos acariciaron mi barbilla.

-Está todo bien cariño.

Charles continuó hablando.

-Dime, ¿vendrás para Navidad?................... Me alegro. Entonces no te preocupes por el regalo que no me has dado. Me lo acabas de dar con la noticia. Sí, a mí y a tu padre, bueno a todos…………………….. Anda cuídate mucho. Saludos a Bernardo………… Sí, también para tu madre. Un gran abrazo querido. ¡Pórtate bien!

Después de la llamada de Douglas y la estupenda noticia que nos visitaría para las fiestas me relajé. 

El mozo trajo el pedido y brindamos con entusiasmo por Charles y sus deseos. Los canapés por supuesto, todos para Bianca. Arqueó la ceja y se quejó.

-Me quedaran muchas calorías en mi cuerpo.

Sonreí e incliné el rostro hasta que mis labios rozaron su oído.

-Yo me encargaré de que las gastes.

Rio avergonzada.

Transcurrieron dos horas de charla de anécdotas y risas recordando pasajes de nuestras aventuras con Charles. Ron y Anthony contaron sobre su viaje a Disney World, una noche que ardían de curiosidad por saber como era ese mundo tan famoso, dedicados a los niños. No faltaron las salidas de Numa, por supuesto. Aunque estaba muy entretenido con Rose.

En un momento dado Scarlet se puse de pie, con la delicadeza de la mejor dama de sociedad. Limpió sus labios de coñac y se excusó con ir al baño.

Al atravesar el salón hacia el pasillo siguiendo las indicaciones de un letrero, Bianca la siguió con la mirada.

-Como no regrese en diez minutos iré por ella –dijo mi mujer.

Sonreí. Miré alrededor... Nada anormal. Sólo un hombre. Uno de los cuatro caballeros que habían llegado después de nosotros, se puso de pie, y caminó hacia la dirección de los baños apresurado.

(Perspectiva de Grigorii)

Le agradecí a mi jefe no sólo darme la oportunidad de un tiempo más de permanencia en la fuerza y poder demostrarle que era muy buen investigador, sino el hecho de invitarme a brindar en su cumpleaños al salón del hotel Thon.

Fue interesante escucharlos contar de casos inéditos que se habían dado durante las crueles heladas en Kirkenes. La gente estaba verdaderamente loca por sobrevivir y no era para menos. No sé que haría yo si estuviera a punto de morir. ¿Pensaría en mi último deseo? ¿En lo que he hecho de mi vida? ¿En lo que nunca lograría hacer? No… Pensaría en Anne… En que formar lograr que ella sobreviviera aunque me costara la propia vida.

-¡Vamos toma otra cerveza Grigorii! ¡Vamos Ailmir! ¡Tú también “vikingo”! Olvidemos por hoy los cargos de cada uno y esos superfluos estatus de Primer Oficial, Segundo Oficial, etc –rio mi jefe, invitando a todos una ronda más.

Alcé el vaso en señal de “felicidades”, posé mis labios en el cristal, cuando la vi…

Sentí el cuerpo contraerse… cada músculo, cada fibra. Ella… era tan parecida a… No podía ser…

Estaba de perfil... Incliné el cuerpo hacia un costado para ver si podía observarla mejor, pero era imposible.

De pronto, ella miró a una señora que estaba sentada a su lado hacia mi dirección, y pude ver su rostro bello.

Mi boca quedó seca y el corazón palpitó. Deposité el vaso de cerveza en la mesa lentamente… 

Escuché las voces de mi jefe y mis compañeros cada vez más lejanas…

No podía ser la chica de mis sueños… Ella no existía en la realidad… Sí… Pero estaba allí… Bebía delicadamente del coñac de su vaso. Casi como si no lo disfrutara. Esos labios carnosos, seductores… 

Ese cabello castaño, ondeado, que caía hasta la cintura… Su nariz perfecta… Sus pechos llenos por el talle del vestido negro tan sofisticado. Tenía mucho dinero, eso no cabía duda… Pero ¿quién era? ¿Por qué se aparecía en mis sueños convertida en mi amante ardiente si era la primera vez que la veía? Mejor dicho… ¿Mis sueños se habían anticipado al futuro?

No supe que hacer. Miré a mi alrededor y lo único que comprobé fue tres rostros curiosos que me miraban sin comprender.

-¿Te sientes mal Grigorii? –preguntó mi jefe.
-Sí… Yo… No debí tomar.
-¡Pero hombre! Si has tomado una medida de cerveza. Una y media a lo sumo.

La joven se puso de pie y mi cuerpo tembló de emoción al ver ese físico moldeado a la perfección. 

Sí… Era la chica de mis sueños ¡Diablos!

La vi caminar hacia los baños y no lo dudé.

-Ya regreso.
-Como gustes, anda, refréscate la cara. Pero no creo que sea el alcohol. ¿Quieres que pida un té digestivo?
-No… No gracias. Ya regreso. Estaré bien.

(Perspectiva de Scarlet)

Caminé echando los hombros hacia atrás y moviendo caderas sin exagerar… Eso decía Bianca.

El pasillo era largo y poco iluminado. De una puerta de vaivén podía olerse aroma a comida de humanos. ¡Puaj! ¡Qué asco!

Seguí mi camino y después de cuatro puertas cerradas había dos más. Cada una con un cartel pequeño pegado. Una era de un hombre o algo parecido, en la otra puerta había una figura como de una niña con falda. Bianca me había hablado antes de salir de la mansión sobre los baños públicos, así se los llamaba a los baños que no eran de una casa sino de lugares que iba mucha gente. Me había dicho que los de mujeres tienen una figura de una señora o niña en la puerta. Allí debía entrar si quería usar el baño. “Nunca te metas en la del cartel de figura de hombre”, eso me había dicho Bianca… Y yo… era obediente.

Apenas entré pude observar paredes con baldosas en color limón. El piso era gris. Los artefactos del mismo color con grifos plateados. Me gustaba más los baños de la mansión, pero al menos me encantó el espejo muuuy grande que había para mirarme cuando me lavara las manos.

Al terminar con la necesidad de mi perfecto cuerpecito, corrí al lavabo e inspeccioné los grifos. ¡Mierda! En la mansión tenía que girar el grifo en forma de flor… ¿Y esto? ¿Una palanca?

Presioné hacia abajo pero nada salió…

Bufé… Iría por Bianca. ¡Lo peor que podía ocurrirme! El resto de los Craig sabría que era ignorante.

Me disponía a regresar a la mesa realmente furiosa, pero al pasar mis manos de casualidad bajo un aparato cuadrado pegado a la pared, escupió aire tibio… ¡Qué divertido! Quería uno así en la mansión, porque en la mansión usábamos toallas.

Decidí insistir en aprender sola a usar el maldito grifo extraño, así que presioné hacia abajo, después lo impulsé hacia arriba.

El chorro de agua caliente salió con tal fuerza que salpicó mi cara y mi vestido.

Mi grito ahogado fue acallado por la puerta de vaivén del baño, al abrirse.

Giré enfrentando al recién llegado. Él me miró como si viera un fantasma. Recorrió con sus ojos azules toda mi belleza, de punta a punta. Tenía el cabello rubio y tenía… Músculos.

De pronto recordé… Fruncí el ceño con las manos en las caderas.

-Oyeee, ¿eres niña? No, ¿verdad?

El humano no me contestó. Pero no era una hembra. Yo podría no saber algunas cosas pero distinguir entre un macho y una hembra era mi especialidad.

-¿No tienes boca? ¿Por qué no hablas?

Sí, tenía boca… ¡Y qué boca! Deliciosa, de labios gorditos y rellenos… La vena azulada de su cuello palpitaba… Se me hizo agua la boca… Cerré los ojos… Volví abrirlos al escuchar su voz…

-¿Cómo te llamas? -preguntó.

Mis ojos se clavaron en su iris azul profundo… Como el cielo… Cuando no llovía…

Me quedé muda.

-Por favor –suplicó-, dime tu nombre.

Lo miré… El vapor del agua caliente estaba cubriendo el baño… Aun así… Podía deleitarme con su físico de macho fuerte.

-Si te digo mi nombre, ¿que me darías a cambio? –susurré.

Me dio gracia ponerlo en ese brete. ¿Tartamudearía? ¿Me diría que me regalaba un anillo con piedras preciosas como tenía mi madre?

Sin embargo… me sorprendió su respuesta.

-Mi vida. Te daría mi vida.

Abrí mis ojos asombrada. ¡Qué humano más dadivoso! No se quería en absoluto, o yo lo había anonadado con mi belleza… Preferí pensar lo último, era más halagador.

En ese instante, “arruinadora de romances Bianca” o llámenla mi cuñada, entró al baño.

Observó la escena y después dudó.

-¡Doctora McCarthy!

Bianca miró al "Adonis rubio".

-¿Usted? Oficial, ¡no puedo creer que esté siguiéndome!

Él hombre negó con la cabeza pero en segundos volvió la vista hacia mi persona.

Sonreí.

-Bianca, él me preguntó mi nombre. ¿Puedo decírselo?
-No, vamos. Además, ¿qué hace en un baño de damas? Sinceramente oficial es usted una calamidad. Viola la morgue para ver cuerpos, ahora está en un baño de mujeres quien sabe con que intención.

Bianca estaba muy molesta, y lo conocía… ¿De dónde?

-No es lo que usted piensa, doctora.
-¿Qué hace en un baño de damas?
-Creí conocer a la señorita. Una amiga que no veo hace tiempo.
-¿No diga? ¡Permítame adivinar! ¿Ahora se a dado cuenta que se ha equivocado?

Me alejé de la disputa entre ellos. Estaban muy entretenidos.

Miré el espejo… empañado…

-Doctora sólo pregunté el nombre, no le hecho nada.
-De eso estoy segura. Ella sabe defenderse muy bien. ¡Vamos cariño! Tu hermano debe preguntarse que ocurrió.
-Por favor –suplicó mirándome con desesperación-, tu nombre… Sólo dime tu nombre.

Bianca tiró de mi brazo y lo dejé atrás. Lo miré a los ojos y mi vista se desvió al espejo. La puerta de vaivén se cerró a mi espalda y caminé junto a Bianca en silencio hasta la mesa.

Sonreí para mis adentros…

¡Sí que era tramposa! Bueno, yo deseaba que conociera mi nombre. Fue la única forma que encontré que se enterara.

Sólo esperaba que él fuera lo suficientemente inteligente para haber entendido mi mirada hacia el espejo y poder leer “Scarlet”.







5 comentarios:

  1. Ay, lo que se viene Lou, sospecho que este va a ser un romance de aquellos, ¿eh? Entre el pobre Gregori que está perdido sin saberlo y el carácter de Scarlet sospecho que va a pasar de todo, y Bianca en medio no va a sumar mucho, al menos sé que ayudará todo lo que puede, es un amor. A ver qué pasa, quedo muy intrigada. Gracias por este precioso y divertido capítulo.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola Claudia! Sospecho que sí. Será un romance tempestuoso y divertido. Me late que sí pero para eso habrá que esperar la tercera entrega. El segundo libro de los Craig está llegando a su fin. Besotes enormes y gracias.

      Eliminar
  2. Me encanta el espíritu navideño de Sebastien... y que Douglas vaya a venir es una gran noticia
    Estoy de acuerdo en que un hotel de hielo y nieve es una obra de arte
    ¡Grigorii ya ha conocido a Scarlet! Qué poco imagina que es la asesina que busca... la chica de sus sueños
    Creo que a Scarlet también le ha gustado... escribirle su nombre en el espejo es muy revelador... y creo que Grigorii lo leerá ;-)
    Estupendo y fabuloso capítulo... esta historia está muy, pero que muy interesante
    ¡Feliz Navidad, Lou!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola Mela! Espero llegar con la Navidad y los Craig al mismo tiempo o al menos cerca. Mi deseo es que vivan la Navidad junto con los personajes. Scarlet y Grigorii han tenido el primer encuentro de muchos que tendrán... Sebastien... Bueno veremos que opina de su hermana menor. Seguro Bianca la ayudará. Un besote enorme y muchas gracias.

      Eliminar
  3. Siii Gregorii y Scarlet tuvieron su primer encuentro q bien, lo esperaba muchisimo, y vaya el pobre quedo en shock al verla y habra visto su nombre, esta Scarlet es bien picarona jaja me encanta pero siento q se vienen cosas muy buenas e interesantes, mil gracias x estos capitulos Lou!!!

    ResponderEliminar