Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Mis corazones: Aquí el capi que debía subir. Un beso grande y mil disculpas por los contratiempos.
Besotes Lou.

Capítulo 37
El chamán.
(Perspectiva de Bernardo)
Un mediodía bellísimo disfrutábamos en nuestra aldea. Varios hombres lobo habían guiados los renos a pastorear por los bajos desde el amanecer y algunas mujeres se dedicaban a recolectar de la huerta hortalizas y frutas. El cuidado de la naturaleza para los Sami era imprescindible. La tierra te daba en la medida que no abusaras de ella. No debías usarla indiscriminadamente. Eso también lo aprendí un día que arranqué una flor muy linda y perfumada de un árbol.
Hans me había acompañado a buscar unos repuestos para la furgoneta y regresábamos caminando por el sendero. Los árboles cubiertos de flores blancas a la vera del camino eran una tentación. Cogí una y me la puse en el ojal.
Hans me contempló risueño.
-Vaya… Para ser un alfa desconoces reglas importantes.
Me detuve y lo miré.
-¿He hecho algo malo?
Pues… Esa flor que has arrancado es un azahar… ¿Sabes qué significa?
-¿Una especie de flor?
Rio.
-Sí… Es la flor del naranjo. Es decir… Has privado de una fruta a la manada.
Quité la flor de mi ojal y pedí disculpas.
-Sólo quería llevársela a Sabina. Lo siento. Pienso que una sola no hará un cambio trascendente.
-¡OH!  Claro que no… ¿O sí? Mmmm…. Si nadie más sigue tu ejemplo, quedará en una naranja menos… Repito, si nadie sigue tu ejemplo. De lo contrario nos quedaríamos sin naranjas.
Me avergoncé.
-Lo siento de verdad. Tu padre nunca hubiera cometido este crimen.
Me miró serio.
-¿Te arrepientes de haber tomado el cargo en nuestra manada?
-No exactamente. Es que… ¿Sabes Hans? A veces siento que ser alfa es un cargo que me ha quedado grande.
-¿Por qué lo dices?
-Porque todos lo han dado por sentado desde que supieron que el lobo blanco se me aparecía. En Kirkenes ocurrió así. No hubo discusión de planteos entre la manada. Y a veces me pregunto si ser el alfa es lo correcto.
-El lobo blanco jamás se equivoca.
-Supongo.
Volví al presente mientras Douglas se acercaba con una sonrisa. Dejé el motor de la furgoneta en el piso y arquee la ceja.
-¿Ya te han presentado al resto de la manada?
-Vengo de hablar con Hans y Verena. Él me ofreció trabajo como mecánico. Seré su ayudante mientras aprendo.
-¡Bien! ¿No te has quedado en el taller aprovechando el día? Podías haber comenzado hoy.
Esa fue mi idea Bernardo, pero hubo tres hombres que llegaron muy alterados y se apartaron para hablar con él. Tú sabes tengo mitad vampiro y muchos no me tienen confianza. Yo diría que algunos me detestan.
-Deja pasar el tiempo, es pronto. Eres el nuevo, siempre sucede.
-Sí… Como te decía, Hans pareció muy nervioso. Tiró la herramienta que tenía en la mano, una llave inglesa, creo… En fin, se fue con ellos. Dijo que él me llamaría cuando me necesitara.
-Okay, si es así… ¿Me acompañas a buscar a Gloria al colegio?
-¿A la enana sabia?
-Sí –reí- a la sabelotodo.
-Vamos, será un placer.
-Bien, deja que coloque el motor y lo ajuste y partiremos.
-Vale, te ayudo.
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Gloria salió puntual de la mano de Marianne. Douglas me miró de reojo y dio un silbido agudo.
-¿Es soltera? ¿Tiene novio? –preguntó mientras ambas se acercaban a la furgoneta.
-¿Gloria? ¿Cómo se te ocurre? –bromee.
Rio.
-Sabes que pregunto por la chica que la acompaña. La rubita.
-La rubita como tú dices es la maestra de Gloria y se llama Marianne.
-¡OH! Marianne, lindo nombre.
-¡Holaa Bernardo! ¡Hola Douglas! –gritó Gloria.
Ambos saludamos con alegría. Me apresuré a salir para abrir la puerta trasera a Gloria pero Douglas se me adelantó.
Abrió la puerta y Gloria le estampó un beso en la mejilla.
-¿No hay beso para mí? –pregunté haciéndome el ofendido.
-¡Ay Bernardo! ¡Por supuesto! –contestó Gloria.
Estiré el cuello hacia atrás y ella se puso de punta de pies desde el asiento trasero  para alcanzar mi mejilla.
-¡Qué rico beso! –dije sonriente.
Rio.
Miré por la ventanilla y Douglas cruzaba unas palabras con la maestra. Ella sonreía tímida mientras el joven Craig la seducía con la mirada.
Carraspee.
-Ejem… Debemos irnos… Sabina preguntará que nos pasó.
Douglas me miró divertido.
-Ya subo… Unos minutos… Estaba comentando con la maestra si no la conocía de antes. Su rostro me parece conocido.
Marianne bajó la vista unos segundos para después mirarme.
-No lo recuerdo, señor Hoswall…
¡Claro que no! Si sería tramposo mi nuevo huésped….
Escuché como Douglas se despedía y agregaba una invitación de forma muy caballeresca.
Cuando subió al vehículo y partimos, reí.
-Oye Juan Tenorio, sí que son rápidos los vampiros, ¡eh!
-Aaah claro porque, ¿los lobos no?
-Nooo –aseguré- además tu madre ya me puso al tanto. No has dejado títere con cabeza en Kirkenes. Tú y tu amigo Numa.
-Las hembras es lo mejor del mundo, Bernardo.
-¿Lo ves? Te lo dije, no has estado enamorado de Clelia.
-Bernardo no estaré sentado viendo la vida pasar, sobre todo ahora que “la veo”.
Señaló sus ojos de un miel intenso.
-¿Cambian de color según tu estado? –pregunté.
Sinceramente nunca me había visto en el espejo y me había percatado si yo mutaba el tono de mi iris.
-Sí, Numa me lo dijo. Cuando estoy enojado, cuando estoy triste, cuando estoy excitado… ¡Cómo extraño a Numa, Bernardo!
-Ya lo verás. Seguro que en un tiempo vendrá a visitarte. Espero que dejen algo en pie en la aldea –reí.
Gloria rio y ambos nos miramos aterrados.
-¿Gloria de qué ríes?
-Me dio risa la palabra “excitado”. Suena extraña.
Nos miramos en silencio…
-Sí mejor cambiemos el tema –sugerí.
Douglas sonrió.
-Amo a ésta enana.
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Al desviarme en la curva para tomar el camino a la reserva observé un gran tumulto de hombres lobo que parecían alterados. A medida que la furgoneta se acercaba, el grupo se disgregó. Hans salió entre un grupo que había quedado aguardándome a la vera del camino. Estacioné y bajé preocupado.
No pasó desapercibido como muchos de ellos miraron a Douglas con rabia y recelo.
-Quédate aquí Douglas, y cuida de Gloria.
Me acerqué hasta la pequeña manada. Hans se adelantó y tomó la iniciativa.
-Bernardo, encontramos a mi padre. Está vivo… Pero se nota muy débil y desnutrido…
-¿Cómo dices? ¿Dónde lo encontraron?
-En realidad lo hallamos a dos kilómetros de aquí. Lo halló un grupo de pastores. Rumbo al monte Matterhorn. Bernardo… Un vampiro lo tuvo secuestrado por años.
-Dios…
-Él bajó de las cumbres por sus propios medios, fue muy valiente.
-¡Es nuestro alfa! ¡Por eso lo ha logrado! –gritó un pastor de avanzada edad.
Hans giró para contestarle.
-Es cierto que es fuerte y lleva el espíritu del lobo blanco en su alma, pero Bernardo ha sido elegido por el mismo lobo. Debemos interpretar muy bien todo esto que nos ocurre.
Me miró con entusiasmo.
-Bernardo, lo importante es que él ha regresado a salvo. Está enfermo, deshidratado y sin fuerzas, pero está vivo.
-¡No sabes cuánto me alegro Hans!
-Lo sé. Mi madre ha partido al hospital junto a Louk, mi tío. Sabina los ha acompañado y yo parto ya mismo para allí.
-¿Puedo ayudarte en algo?
-No Bernardo, te agradezco. ¡OH siiii! Puedes hacer algo…
-Lo que sea.
-Llévate al vampiro de aquí. No hay buen ambiente y la tensión puede dispararse. Trataré de calmarlos pero por favor… Dile que se quede en tu casa hasta nuevo aviso. Es por él… Tú me entiendes.
-Claro…
Hans se retiró hacia el grupo. Por un momento lo dudé, hasta que decidí seguir sus pasos.
Hans me miró confuso. Al acercarme al grupo, retrocedieron y bajaron la vista. Sabía que me tenían respeto, aunque el llamado alfa o chamán había aparecido después de tanto tiempo, era yo quien por ahora guiaba y daba órdenes a la manada.
-Voy a decirles algo, guste o no. Ese chico que está dentro de mi furgoneta es como si fuera mi hijo. Pondría las manos en el fuego por él. Sé que es un vampiro, mitad vampiro para ser exactos. Porque lleva en su sangre los genes de Sabina Quisling, la reina loba de Kirkenes. Por lo tanto no quiero enterarme que sospechan algún delito que venga de manos de él. No es cierto, y el que piense lo contrario se las verá conmigo. ¿Se ha entendido?
Todos enmudecieron, vi gestos de rabia y reticencia, pero al fin cada uno asintió en silencio.
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Eran las diez de la noche cuando Sabina entró a casa. Tenía el rostro demacrado y lucía cansada. Yo había encendido la estufa a leños y preparado unos bifes al horno con cebolla y especies. Lo acompañé con patatas, aunque algunas se habían quemado. Ignoraba que debía cocinarlas poco después de meter la carne al horno ya que se cocían más rápido. Bueno, gajes del oficio. Lo recordaría para la próxima vez.
Sabina me dio un beso en los labios y fue a ducharse. Cuando regresó tenía un plato caliente en la mesa y un vaso al costado con la gaseosa.
Sonrió.
-Gracias Bernardo.
Me senté frente a ella y la observé comer en silencio. Era tan bella aun agotada. Su cabello estaba recogido en una coleta y aún estaba húmedo por el baño. Se había puesto la pijama de seda roja, esa que le quedaba tan bien.
-¿Cómo está el alfa? –pregunté.
Pinchó un trozo de carne jugosa y lo llevó a la boca.
-Come… Disculpa es que estoy ansioso por saber más.
Terminó el bocado y volvió a sonreír.
-Estoy hambrienta…  Igual trataré de contarte lo poco que sé.
-Dime.
Mientras fue comiendo iba contando los hechos. Dijo que Verena estaba feliz. Nadie creía que el alfa estaba con vida. Había transcurrido tanto tiempo. Su salud no peligraba, sin embargo la recuperación de su estado físico y anímico llevaría un tiempo. El alfa de nombre Noaidi, que significaba “chamán”, no había hablado demasiado. Parecía estar en shock. Sólo había afirmado la versión de que había sido un vampiro muy poderoso quien lo había secuestrado, pero ignoraba el nombre.
Sabina tomó un trago de gaseosa y me miró.
-¿Sabes Bernardo? Creo que sí lo sabe.
-¿Por qué no lo dice?
-Supongo que como buen alfa querrá mantener la norma más importante del pacto.
-La paz entre razas.
-Exacto. Si lo dice, querrán cazarlo y los vampiros no se quedarán de brazos cruzados.
-Sabina… Quieres decir… Esas decisiones en cuanto a los vampiros las toma Sebastien. No creo que él esté de acuerdo que hayan secuestrado y maltratado a un alfa. Supongo que tu ex también castigaría la acción de ese vampiro de algún aquelarre.
-No lo sé Bernardo… Dijo un “vampiro poderoso”. ¿Y si es alguien que vive en las cumbres de Kirkenes? ¿Un allegado? Nunca se lo entregaría a los lobos para que se vengara.
-Tienes razón.
-¿Douglas duerme? –preguntó.
-Sí… Hans me alertó sobre el malestar de la manada.
-Lo sé, lo hablamos cuando llegó al hospital. No te preocupes, ya entenderán que no tiene nada que ver.
-¿Y si eso no pasa?
-No lo sé… Tendré que decirle a Douglas que regrese a Kirkenes.
-No Sabina. Regresaremos todos, entonces.
Me miró arqueando una ceja.
-Si a Douglas no lo quieren nos iremos. Él no se merece el desprecio de esas mentes ignorantes. Partiremos todos y los mandaré al cuerno. Ya tienen su alfa, mi misión terminó.
-¿Harías eso por Douglas?
-Es como si fuera mi hijo.
Sonrió triste.
-¡Qué pena no poder darte un hijo!
Su voz tembló y bajé la mirada.
-Para mí no es importante. Quisimos armar una familia, con Douglas, con Gloria, con quien sea. Ya no te tortures más.
-Verena estuvo hablando mucho tiempo conmigo sobre mi problema. Ella es como la médica de aquí. Es enfermera. Mientras le hacían varios estudios a su marido conversamos…
-¿Y de qué hablaron?
-Ella me contó que perdió un niño de trece años, hermano de Hans. Se ahogó en el lago…
-¡Qué triste!
-Sí… Ella me dijo que yo era muy afortunada porque Douglas estaba vivo, que podía abrazarlo, besarlo, y hablar todo el tiempo con él.
-Entiendo –murmuré.
-Yo… No quiero más vivir del recuerdo de lo que no viví con mi hijo…
Mi mano se deslizó sobre la mesa y tomé su mano.
-Tienes razón. Haces bien. Te ayudaré en todo lo que pueda.
-Te amo. ¿Tú me amas?
-Sí amor. Te amo.
-¿Aunque no sea dulce y bella como la maestra de Gloria?
Reí.
-¡Diiioos Sabinaaa! Eres tan celosa.
De pronto recordé unas horas antes cuando merendábamos Douglas, Gloria, y yo,  junto al fuego. El día había resultado frío a pesar de la estación primaveral. Sucedía cuando el viento cambiaba y avanzaba desde el norte.
Douglas buscó más leña y al abrir el armario se encontró con el moisés que guardaba Sabina de recuerdo. El moisés que nunca había podido usar. No pude evitar contemplar un gesto de angustia cuando me preguntó, “¿este moisés era para mí?”.
-Douglas descubrió el moisés y el cunero de campanitas, ese que te había regalado tu hermano –murmuré.
-¿Qué dijo?
-Nada, se notó apenado. Gloria fue la única que se entusiasmó. Según ella el muñeco que le regalamos para su cumple tendría cunita. Pero le dije que era un recuerdo que tú guardabas muy bien.
Sabina sonrió. Su mirada se desvió al armario y quedó por segundos pensativa.
¿Qué pasaría por esa cabecita?
Se puso de pie y llevó el plato y cubiertos a la bacha de cocina. Abrió el grifo sin dejar de sonreír colocó detergente en la esponja y enjuagó en silencio.
Alcancé el vaso y guardé la gaseosa en la heladera.
Ella se secó las manos en el paño de flores estampadas y caminó hacia la habitación de Gloria.
La seguí en silencio… Sin llamar la atención.
Por la puerta entreabierta observé a Gloria girar en la cama. Sabina se acercó sigilosa.
-¿Duermes cariño? –preguntó.
Gloria restregó los ojos y la miró.
-Casi… Mi bebé no quiere dormirse.
Vi como Gloria se hacía a un lado y mostraba el muñeco a su lado, arropado con su edredón.
-Es que no duermes cómoda, cielo.
-Mmm… no…
-Mira, haremos esto… Mañana cuando regreses del colegio estará armado el moisés para tu muñeco. Lo armaré para ti. ¿Quieres?
-¡Siiiiiii!
Gloria se sentó en la cama y abrazó a Sabina. Mi mujer rio y después de darle un beso en la mejilla la arropó entre las cobijas.
-Hasta mañana, cariño.
-Hasta mañana, Sabina.

5 comentarios:

  1. Hola cielo, muchas gracias por este precioso capítulo, gracias por hacerlo llegar y por subirlo ahora por aquí, es uno de mis favoritos hasta ahora, creo, y es porque mi querido Bernardo es en gran parte protagonista, lo adoro y me interesa mucho lo que pase con él y su entorno. Qué rápido Douglas con la maestra, quien lo viera y quien lo ve ;) La relación de Bernardo y Sabina me preocupa un poco, pero tengo fe en que todo saldrá bien para ellos, supongo que mucha agua pasará aún bajo ese puente. A ver qué viene ahora.

    Un besazo.

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    1. ¡Hola cariño! Sabía que iba a gustarte tu Bernardo. Me alegro mucho. Faltan hechos que cambiarán muchas cosas. No sabemos si ello implica que Bernardo regrese a Kirkenes... Veremos. Un beso enorme y muchas gracias por leerme y comentar.

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  2. Hola Lou... Me ha encantado la cabecera de Navidad que has colocado... yo también les deseo muy felices fiestas a tus personajes... y a ti, por supuesto ;-)
    Este capítulo lo recibí por email, pero te lo comento aquí... y muchas gracias por enviármelo
    Bueno, me temo que como Bernardo tod@s hemos arrancado alguna flor sin pensar en las naranjas que no nacerán ;-)
    Me encanta la relación que Douglas mantiene con Bernardo y con Gloria... y ya he visto que le ha gustado Marianne ;-)
    Creo que va a ser difícil que los lobos no miren mal a Douglas... enterarse de que su alfa ha estado raptado por un vampiro no va a ayudar
    Sabina ha demostrado lo mucho que quiere a la pequeña Gloria... y me alegra que las cosas entre ella y Bernardo se vayan arreglando
    Un gran capítulo, Lou... creo que también te mereces un diez ;-)
    Besos

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    1. ¡Gracias Mela! Me alegro que aunque sea por mail no te haya hecho esperar el capi. Es lo menos que puedo hacer al saber de tu entusiasmo. ¡Gracias por el apoyo!
      Douglas parece interesado en Marianne veremos si logra conquistarla. Los lobos lo tienen entre ceja y ceja, pero Bernardo no permitirá que pase a mayores... salvo, que haya un grupo que desconozcamos que planee vengarse.
      Un beso grande y como siempre muchas gracias amiga.

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  3. de nuevo nos sorprende tu forma de hilvanar la historia, gracias por ello, saludos.-

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