Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Lo prometidooo: Capítulo nuevo. Un besote y muchas gracias por su entusiasmo.

Capítulo 43
Feliz cumpleaños. (Primera parte)

(Perspectiva de Charles)

La lluvia torrencial azotaba Kirkenes como tantas veces. El frío se había instalado en nuestra querida ciudad y en el norte del mundo. El invierno se acercaba y contemplaríamos los extensos mantos nevados de las laderas y las tormentas eléctricas capaces de hacer temblar las mismas cumbres.

Hoy hubiera sido una madrugada común en la mansión a partir de las doce de la noche de este 30 de noviembre. Pero no… Hoy cumplía años. Muchos… Casi había perdido la cuenta. Cada integrante de la casa seguramente me felicitaría y me obsequiarían regalos. Hoy por hoy éramos más. El otro año, Bianca era una desconocida para nosotros, Scarlet y Lucila vivían recluidas en las cumbres, Numa no vivía con nosotros, Lenya y Rodion quizás nos vigilaban a la distancia sin que nosotros supiéramos las intenciones. Aunque sabía la existencia del hijo de mi mejor amigo. De hecho, me encargué de hacerle saber de la muerte de su padre y llevarle joyas y piedras preciosas como última voluntad de Adrien.

Recuerdo que cuando me presenté lo vi por primera vez frente a mí. Era un hermoso ejemplar de vampiro, fuerte como su padre. Había sacado la contextura del líder de los vampiros. A diferencia de Sebastien que se parecía mucho a su madre, alta y espigada.

Por supuesto Lenya dijo que a buena hora se acordaba su padre, y que me marchara. Él no sabía que Adrien me enviaba cada mes para saber del él. En ese momento confieso que creí que no le interesaba nada de la familia. Pero Lenya para ese entonces tenía un plan sorpresa. Así fue como apareció nada menos que en la boda de su hermano.

Suspiré. Caminé hacia el hogar de leños y avivé las llamas con el atizador.

Recordar el pasado significaba asimilar que mi mejor amigo no estaría para felicitarme. ¡Cómo lo extrañaba! Querido Adrien…

Tantas vivencias juntos por centenas de años.

Creo que la amistad fue instantánea. A veces te ocurría con seres que prácticamente desconocías, pero al verlos daba la sensación que eran parte de ti y que estarías incompleto si no hubieran cruzado tu camino. Así ocurrió con Adrien.

Yo era un vampiro errante que le gustaba viajar por toda Europa aunque mis raíces estaban en la vieja Noruega. Nos cruzamos en una revuelta de humanos allá por el 1700, él ya conocía a Halldora, la vampiresa hechicera. Ambos eran muy buenos amigos. Creo que nunca llegué a tener ese vínculo estrecho con Adrien. Por supuesto ella era una hembra.

Sonreí.

Siempre pensé que Halldora le había gustado desde un primer momento, por como la miraba y le sonreía. Quizás el miedo a ser rechazado por la bella pitonisa impidió que le declarara su enamoramiento. El destino a veces ya tiene preparado los hilos que te guiarán. Aunque seas tú finalmente el que tome las decisiones finales.

Adrien solía contarme que Halldora no quiso acoplarse con él cuando la conoció y eso lo acobardó. Después, el tiempo demostró que Halldora estaba perdidamente enamorada de mi amigo… ¡Ay algunas hembras como les gusta disimular! Por supuesto, eso determinó que mi amigo tuviera libre el corazón esa noche en la campiña, cuando en 1791 vio a Bera por primera vez…

Para ese entonces yo había vivido mi gran historia de amor con mi querida humana parisina, y también mi mayor dolor. Un escalofrío me recorrió cuando Adrien me confesó del embarazo de Bera. Pero yo no podía quebrarle las ilusiones a mi amigo. ¿Por qué su caso no podría ser diferente? Uno no debe ser egoísta. Mis propios miedos impedirían que él fuera feliz con un destino que no tenía porque ser igual que el mío. Sin embargo no fue así… Por distintas razones y en distintas épocas, ambas humanas tuvieron el mismo final.

Por lo menos Adrien lo tuvo a Sebastien a su lado. Mi hija, Odette, era una humana por donde la vieras, conservaba muy poco de mí. Bueno, quizás porque era muy jovencita cuando la fiebre amarilla la sorprendió. ¿Habría tenido manifestaciones de vampiro quizás más adelante? Nunca lo sabría.

-¡Feliiiiz cumpleañoooos!

Los gritos desde planta alta me sorprendieron.

Sonreí.

Bianca, Sebastien, y Scarlet, bajaban la escalera.

-¡Gracias!

Las dos bajaron con paquetes coloridos.

Scarlet se adelantó y me ofreció una caja envuelta en papel celofán dorado. La tomé y rápidamente abrí el paquete…

-¡Zapatos! ¡Qué bien! Me hacen falta. Gracias Scarlet.
-¡Pruébatelos! ¡Pruébatelos!

Saltó sobre el sofá.

-Espera Scarlet, Charles debe abrir nuestros regalos –protestó Bianca.
-Ufaaaa.

Bianca extendió una caja pequeña de papel azul y un moño plateado. Scarlet siguió con la mirada el paquete y frunció el ceño.

-¿Qué es eso Bianca? –dijo señalando el moño.
-Un moño plateado.
-¿Por qué tu paquete tiene moño y el mío no tiene?
-No lo sé Scarlet eso depende de quien envuelva el regalo en la tienda.
-¡Qué mala es la zapatera!
-Scarlet no se dice zapatera, es la empleada de la tienda. Y no es mala, será costumbre del negocio no colocar moños en los paquetes. Además mira… El tuyo es un papel dorado, brilla, es más bonito. El mío no.
-Aaah…

Sebastien y yo cruzamos miradas mientras abría el paquete de Bianca. Realmente Bianca tenía mucha paciencia y sabía como contener a la inquieta y competitiva princesa de los Craig.

-OH… Bianca…  ¡Un perfume Versace! –exclamé.
-Salvia, jacinto azul, madera de cedro, y ámbar. ¿Te gusta?
-Lo adoro. ¡Gracias Bianca!

Mi bella humana me dio un beso en cada mejilla y me abrazó fuerte.

-OH…Versace… Italia… Allí escapábamos muy a menudo con mi parisina…

Los recuerdos se agolparon en mi mente. Dulces… Nostálgicos.

Sebastien carraspeó y mis ojos fueron al vampiro que conocía desde su primer llanto en este mundo. Ahora hecho un adulto, asentado, elegante, seguro, y que me miraba con tanto cariño.

-¿Quieres ver mi regalo, Charles?
-¡Por supuesto!

Sebastien metió la mano dentro de la solapa de la chaqueta clara y extendió un sobre papel madera.

-¿Qué es?
-Pues, tu regalo. Ábrelo.

Me dispuse a abrir el sobre con absoluta curiosidad. Scarlet rio burlándose de Sebastien.

-¡No te han dado moñoooo!

Todos reímos.

Cuando quité el contenido del sobre pude ver cuatros hojas A4 prendidas de un pequeño gancho metálico en la esquina superior izquierda. La primera hoja tenía el título en letras imprentas y en gris.

Escritura de Inmueble N.ro 1022.

-Sebastien… Es lo que yo creo…
-Si crees que es la escritura de una casa, sí… es eso.

Lo miré desconcertado.

-Pero yo… vivo aquí…
-¡Eso lo sé! Y jamás permitiría que te fueras lejos si no es tu voluntad… Esa casa es para que descanses cuando tú quieras disfrutar tu soledad, o bien… Invitar a alguien… Es tuya, tu propiedad. Has lo que te plazca. Te advierto que tiene vista al lago y si te entusiasmas y no regresas te iré a buscar.

Reí.

-No se me ocurriría vivir sin ustedes. Sin embargo… Sería excelente tener a disposición una propiedad a mi nombre. Gracias…

-Las gracias te las debo yo, por tantos años… por tantafidelidad, y amor.
-¡Dame un abrazo! -dije conmovido.
-Que sea en nombre de dos. Uno por mí. Otro por quien ya no está y seguramente le gustaría dártelo.

Nos dimos un fuerte abrazo que fue interrumpido por el resto de los integrantes de la casa. Poco a poco, el salón comedor se llenó de “¡feliz cumpleaños!” y ruido de papeles de regalo rompiéndose.

Margaret me regaló un kilo de granos de café de Brasil en una caja de madera que guardaré de recuerdo de por vida. Una tarjeta acompañaba el presente, leí…

“Feliz cumpleaños Charles, por muchos cafés compartidos.”

Numa me regalo una traba de corbata de oro 18 kl. Anthony una billetera de cuero legítimo con reparticiones para varias tarjetas de crédito. Ron me regaló un juego de ajedrez. Rose y Sara me compraron un traje de Gucci entre las dos.

Lucila extendió una pequeña llave.

-Es para ti Charles. Tu regalo está en el garaje. Un Ford Falcon de Lujo. Año 1992. Sebastien me ayudó a comprarlo, yo no sé de estas cosas de humanos. Pero sí sé que era la marca de coches que tú y Adrien deliraban por manejar. Adrien nunca aprendió… Tú sabes… Él amaba las cumbres. ¿Tú sabes manejar, Charles?
-Sí querida, ¡gracias de todo corazón!

-Feliz cumpleaños, Charles.

La voz de Lenya llegó desde planta alta. Lentamente bajó la escalera ante la mirada expectante de todos. Lo seguía Rodion cabizbajo.

Lo vi vestido con su chaqueta de cuero y sus botas de abrigo…

Ante una señal de Lenya, Rodion se adelantó y me ofreció el regalo. Era una caja de puros y un whisky de Escocia.

-Gracias Rodion.

Miré a Lenya ante el silencio absoluto de la sala.

-Estás vestido para salir –pronuncié-. Me darás un paseo en trineo como regalo –sonreí.

Negó con la cabeza y extendió un rollo de papel.

-Este es mi regalo. No he hecho tiempo para salir a recorrer pero creo que te gustará. A ti te gustan los recuerdos.

Desenrollé el papel despacio… El dibujo a mano y en grafito se mostró a mis emocionados ojos.

-¿Lo hiciste tú?
-¿Quién más? Sólo yo podría dibujar sobre esa escena… Lo hice hace unas horas. En cuanto Rodion consiguió los materiales.

La mano de Lenya había volcado una ilustración casi perfecta de mi rostro y el de… un niño. Yo estaba subido en una copa de un frondoso árbol, él… jugaba distraído sentado en el bosque.

El dibujo me trajo a muchos años atrás, cuando mi amigo Adrien, me pedía que viajara hasta Murmansk para vigilar los pasos de su pequeño hijo.

-Es así como me cuidabas, ¿verdad? –murmuró.

Asentí en silencio mientras contemplaba los trazos perfectos de mi fisionomía. Ahogando la emoción aseveré…

-Eres un excelente dibujante, Lenya.
-Gracias, eso decía mi madre.

Lo miré fijo.

-¿Me dirás el porqué de tu abrigo?

Lenya miró a Sebastien. Intuí la tensión. Rodion bajó la cabeza.

-Me iré… Necesito alejarme un tiempo.
-¿Volverás?

La pregunta cargada de angustia de Sebastien me dolió.

-Sí. Volveré. Sólo déjame asimilar todo lo que me ha ocurrido últimamente.
-¿Me dirás donde irás? –insistió Sebastien.
-No… No porque no quiera verte. No es por ti, es por mí. Sé que en unos días te preocuparás y saldrás corriendo a buscarme. ¿Y sabes qué? No te culpo. Porque hoy por hoy haría exactamente lo mismo por ti. Pero necesito estar solo. Estaré bien.
-¿Volverás para Navidad? –pregunté enrollando el papel con cuidado.
-No lo sé.

Después miró a Rodion.

-Les pido un favor…
-Lo que quieras, hermano.
-Cuídenme a Rodion. No sabe estar solo.

Rodion sonrió.

-Sabes que preferiría estar contigo, pero si es tu decisión. ¡Y sí sé cuidarme solo! –volvió a sonreír.

-Buenas noches a todos.

-Buenas noches -murmuramos al unísono. Menos Sebastien.

Creí firmemente que la angustia por no ver a su hermano por tiempo indeterminado le impidió decir palabra alguna.

Lenya caminó hasta llegar a la puerta y aprovechando la madrugada se esfumó apenas pisó el jardín.


4 comentarios:

  1. Charles es muy querido por todos... y así se lo han demostrado con sus regalos
    Sabía que iba a recibir el par de zapatos de parte de Scarlet ;-)
    Scarlet es un encanto... me gusta mucho este personaje
    Charles no ha podido evitar recordar a Adrien y a su parisina... en fin, creo que la felicidad completa es complicada
    Parece que la caja que contiene el café, regalo de Margaret, lo va a guardar de por vida ;-)
    Ha tenido muy buenos regalos... no se puede quejar ;-)
    Creo que el regalo que le ha entregado Lenya es muy sentimental
    Y ahora Lenya se va... lo siento por Rodion y por Sebastien... pero estoy segura de que volverá
    Otro buen capítulo, Lou... Felicidades a ti, y a Charles ,-)

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  2. Hola querida amiga, te diré que ha sido un capítulo maravilloso, me encanta que Charles reciba todo el amor que merece, aunque me quedo un poco preocupada por la marcha de Lenya, pero tiene que ser así y creo que le hará bien. Y algo más que me ha emocionado, Charles cumple años el mismo día que mi padre :)

    Un besazo.

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  3. Charles salio bien regalado y muy lindo q todos le dieron un regalo con un gran cariño, y vaya q mal q Lenya se va, ojala q vuelva, gracias x el capitulo!

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  4. Uy me dio penita Lenya es mi personaje predilecto espero que vuelva pronto. Me gusto el regalo que le dio a Charles. Te mando un beso y te deseo una feliz navidad

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