Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

domingo, 7 de diciembre de 2014

¡Holaaa! Necesito aclarar que he subido más de un capi. Por las dudas que lo pasen de largo ya que esta semana fue atípica en cuestiones de entradas al blog. Hay dos capis nuevos.
Un beso muy grande para todos y gracias eternas... como los vampiros.

Capítulo 39
Encuentro.

(Perspectiva de Bernardo)

Caminé por el angosto pasillo de pisos encerados del hospital de Grindelwald. Al llegar a terapia intensiva me detuve en la puerta de doble hoja. ¿Entraría sin permiso? Porque era sabido que al no ser familiar directo de Noaidi seguramente me sacarían vendiendo folletines de turismo.
Dudé…

En fin, más que decirme, “¡lárguese de aquí!”, y no sería tan grave. Lo grave sería dejar pasar tiempo para hablar con “el chaman”. Necesitaba saber más sobre ese vampiro poderoso que lo había secuestrado. ¿Quién tenía tanto poder si no era un Craig? Pero no podía ser posible que el delito viniera de uno de ellos. Salvo la vampiresa esa… ¿Cómo se llamaba? No… De todas formas era hermana de Sebastien. No podía ser un crimen bajo la mirada atenta y vigilante del Dios de Kirkenes, como lo llamaba Bianca.

Bianca… ¡Cómo extrañaba tus charlas y momentos juntos! La última vez que hablamos por el móvil había sido una noche hace cinco días. Sabía que no la había dejado convencida que yo estaba en perfectas condiciones. No me creyó… Era mi mejor amiga. Si con sólo escucharme la voz asaltó con preguntas sobre que me ocurría y el porqué de mi tristeza.

Insistí, sin embargo fue en vano. Creo que amenazó con dejar a Sebastien y viajar hasta Grindelwald si no le decía que me atormentaba. Finalmente accedió a dejar el interrogatorio cuando puse a Gloria de excusa y comenté que había despertado por una pesadilla y debía acudir a consolarla. Hizo un gran silencio y después amenazó, “mira Berny como no me estés diciendo la verdad juro que cuando te vea te la verás conmigo”.

Bromee, “mira que soy un lobo muy fuerte”, a lo que ella contestó, “recordaré que me has mentido y cuando sea un vampiro te iré a buscar”.

Recordé… Mi pobre Bianca… ¡Cómo deseaba ser vampiresa!

-¿Usted quién es? –preguntó una enfermera a mi espalda.
-Ah… Mi nombre es Bernardo Hoswall y vine hasta aquí para ver a un internado. Está en terapia intensiva. Ingresó ayer a la mañana muy temprano.

Me miró y sonrió.

-¿Sabe cuántos han entrado ayer a la mañana a terapia intensiva?
-Entiendo… No sé su apellido… Su nombre es Noaidi.
-¿Noaidi? Ah siii, el hombre Sami. El aborigen.
-Ese mismo.
-Correcto, está aquí, tras esa puerta. Pero usted no puede pasar salvo que sea familiar directo.
-Señora necesito verlo unos segundos y me iré calladito como vine.
-Señora no, señorita. Y no podrá entrar, sin excepción, lo siento.
-Ah señorita, como no adiviné, es usted tan joven.
-Mire caballero, si intenta convencerme con halagos tan básicos como el que acaba de pronunciar, no tendrá suerte.
-¿Si la invito un café? Sin compromiso. Soy un hombre felizmente casado pero podría prestarle una oreja y quizás le sirva para desahogar algún problema.

Rio.

¡Bien Bernardo! El humor seguía siendo el arma más poderosa de seducción que tenía.

-Okay… Pase… Sólo unos minutos. No me comprometa.
-¡Gracias!

Apenas entré observé siete camas en la hilera derecha. Una estaba desocupada y la pantalla del aparato cardíaco lucía apagada. El resto de las camas mantenían las pantallas iluminadas en el costado superior con el repetitivo “bip”. No conocía el rostro del chamán pero sí reconocí a Verena en una silla, sentada junto a la cama.

Me acerqué y levantó la vista. Sonrió y se puso de pie.

Me acerqué silencioso y ella avanzó abrazándome.

-Tranquila… Ya está con nosotros.

Me separé y limpié un par de lágrimas que corrían por sus mejillas.

-Está muy débil, Bernardo.
-Todo saldrá bien.

Una voz apenas perceptible se escuchó. Eran frases incoherentes.

Verena giró para mirar a su esposo. Había quitado la máscara de oxígeno y me miraba fijo desde la cama.

-¿Me habla a mí? –pregunté.
-Sí, habló en sami… Dijo que era un gusto conocerte –después le habló cerca del oído-. Amor, debes hablarle en noruego o en alemán. Bernardo no habla sami.

Me acerqué a la cama e intenté ponerle la máscara en el rostro para que no se fatigara pero se aferró a mi muñeca con la mano derecha e hizo un gesto de negación.

-Debes descansar –aconsejé.
-No… Deseaba verte alfa de Kirkenes. Tú y yo debemos hablar.

Verena se inquietó.

-Te hará daño, por favor. Tendrás tiempo de conocer a Bernardo.

Movió la cabeza negando agitado.

-Está bien, tranquilo. Aquí estoy. Mi nombre es Bernardo.

Verena se retiró unos pasos lo suficiente para darnos privacidad y me senté en la cama.

-La manada… tiene odio, Bernardo.
-Lo sé.
-Debes frenar… el avance de la venganza… Yo… no sé si estaré repuesto para cuando llegue el momento.
-¿Qué puedo hacer? Te aman. No perdonarán lo del vampiro…. ¿Por qué fue un vampiro? ¿Verdad?
-Sí… Poderoso… como Adrien, pero no era él. ¿Conoces a Adrien?
-Lo conocí… Él falleció.
-Yo… -suspiró tratando de captar más aire en sus pulmones-. No quiero venganza, Bernardo.
-Tranquilo, descansa. Has hablado demasiado para tu estado. Tendremos tiempo.
-No sé si contamos… con tiempo, Bernardo. La guerra se… desatará en… cualquier momento y… ya no habrá vuelta atrás. Viaja a Kirkenes… -tosió e intentó incorporarse-. Viaja a Kirkenes, habla con los Craig. Ellos pueden… esconder al vampiro… para -tosió otra vez-, para que no lo encuentren los lobos.
-Eres muy noble. Después de todo lo que te hizo. Los Craig deberían buscarlo y matarlo.
-No Bernardo, no es… bondad, es astucia. Ese vampiro lleva… en sus genes un poder avasallante, yo… estuve frente a él. No es un vampiro… común… Los Craig deben conocerlo… Si lo encuentran… los lobos… Lo matarán. Entonces la… guerra se desatará. Todos pereceremos.
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(Perspectiva de Charles)

Salí de la cocina rumbo a mi habitación. Había tomado un café delicioso preparado por Margaret. ¡Qué buen café preparaba esa hembra! A mitad de la escalera el ambiente se llenó de aroma a pino silvestre. Antes de detenerme y girar para ver la sala ya sabía quien estaba ocupando el sofá.

-¡OH! Has regresado Lenya. ¡Qué gusto! Tu hermano ha partido a Oslo. Parece que el negocio de la petrolera sigue en pie.

Me miró de reojo y encendió un cigarro.

-¡Qué interesante! La verdad me importa un cuerno los negocios de Sebastien. Tengo dinero suficiente para mantenerme por décadas enteras.
-Suerte la tuya no tener que trabajar –contesté-. De todas formas deberías hacerlo, el trabajo dignifica.

Bajé los escalones y me detuve al pie de la escalinata. Apoyé una mano en la barandilla y lo estudié.

-¿Qué miras? ¿Tengo un mono en la cara?
-No… Estoy viendo que tu piel está colorada. ¿Has usado protector?
-Sí.
-Deberías usar más. Un día de estos el sol te provocará ampollas.
-Gracias por tu interés.
-De nada… Lenya…
-¿Qué quieres Charles?
-Nada en especial… Bueno, me urge hacerte una pregunta.
-A ver con que sales…

Sonreí.

-¿Has estado en tu casa todo este tiempo? ¿Esa que te ha ocupado la milicia rusa?

Bufó.

-Hasta cuando vas a refregarme en la cara mi mentira. Sí, estuve allí todo el tiempo.
-No, no, olvida lo de los militares y ese cuento chino que inventaste para salvar a tu hermano… Me refiero a otra duda.
-¿Qué?
-Si estuviste todo el tiempo allí… ¿Por qué te has quemado la piel? En el norte de Rusia ha llovido desde hace días.

Lenya se puso de pie y aspiró el humo. Entrecerró los ojos para mirarme.

-Eres muy molesto, Charles. No soy un niño. Puedo ir adonde me plazca.

-OH siii lo sé. Disculpa tienes razón. Es que te tengo asumido como hijo de Adrien y tú sabes siempre protejo lo que quiero. Y a ti también te quiero… Es una costumbre cuidar de los míos.

Bajó la vista y murmuró.

-No te preocupes, sé cuidarme solo. También estoy acostumbrado.

Subí unos escalones y me detuve nuevamente. Giré y lo miré.

-Soy muy curioso, lo sé, terrible defecto… Al no verte por tantos días pregunté a Rodion tu paradero.

Lenya se puso de pie de un salto.

-¡Qué rayos te ha dicho!

Lo observé por unos segundos y sonreí.

-Tranquilo… Voy a darte dos consejos. El primero, si tienes un verdadero amigo nunca debes desconfiar de su fidelidad. Es una injusticia. Segundo, si quieres ocultar un secreto o informción debes actuar con naturalidad. Nadie puede descubrir que hay algo que te altera. Ensaya sobre esto último. Porque ahora soy yo con quien hablas, pero nunca sabes si tendrás que usarlo frente al enemigo. ¡Qué tengas buenos días!

(Perspectiva de Lenya)

¡Pero qué entrometido vampiro este Charles! ¿Dónde se había formado? ¿En una escuela de paparazzi, el desgraciado?

Me puse de pie y caminé hacia el piano. Tocaría una melodía para entretenerme y quitar de mi mente al alfa que había liberado.

Nadie podía enterarse de mi secreto, salvo Rodion lo sabía. ¿Cómo dudé que pudiera abrir la boca? ¡Idiota de mí! No… Idiota no… La vida me había enseñado que no podías confiar en nadie. Pero Rodion era más que un amigo. Fue un padre para mí… Ese rol tenía que haberlo cumplido Adrien…
Me puse triste otra vez. ¿No era mejor estar enojado o furioso que angustiado y dando pena por ahí? Podría ser… La cuestión es que estaba tan cansado de pelear odiar al mundo.

Las teclas del piano arrancaron los primeros acordes bajo mis dedos… Cerré los ojos y me dejé llevar…

La música cumplía ese milagro. Me alejaba de mi realidad.

-Mi señor…

Abrí los ojos y detuve el paseo de mis dedos por las teclas. Miré hacia la escalera y ahí estaba Rodion. Bajé la tapa lentamente y me puse de pie con el ceño fruncido.

-¿Has dicho “mi señor”?

Sonrió moviendo la cabeza con resignación.

-Lo siento, difícil acostumbrarme. Dame tiempo.
-Por supuesto, ¿te parece bien cinco minutos?

Rio.

-Extrañaba tus ironías.
-¿Qué necesitabas de mí? –dije, avanzando hasta el sofá y dejándome caer.

Se acercó y se sentó en otro sofá, a mi derecha. En ese instante vi que portaba un libro de tapas gruesas bajo su brazo.

-¿Qué traes ahí?

Depositó el texto en su falda y bajó la vista. Acarició con los dedos la tapa encuadernada en cuero negro.

-Rodion, si tienes el mapa de algún tesoro ruso entre esas hojas, compártelo –sonreí.
-¿Por qué lo dices?
-Porque estás como protegiéndolo, no sé. Parece que tus manos lo cuidan como un tesoro.
-Es un tesoro para mí.
-¡Mira qué bien!
-Es el diario de tu madre.

Quedé mudo… Cuando pude reaccionar me enfurecí.

-¡Qué cosa!
-Calma… No se lo he robado. Ella me lo dio a guardar días antes de morir. Dijo que lo guardara, que podía leerlo cuando quisiera… Porque todo lo que ella ha escrito nada era secreto para mí. Ahora -lo extendió-, es tuyo.

Clavé la vista en el diario de mi madre. La angustia brotó en mis entrañas y no supe que responder. Por un lado me parecía violar su intimidad, pero por otro, ella ya no estaba viva. Quizás podría entenderle el porqué no buscó a Adrien y le exigió hacerse cargo de mí.

-Te lo dio a ti. ¡Quédatelo! Ella así  lo quiso –murmuré.

-No… Eras su hijo… Tómalo. Ten valor y léelo. Yo conozco su pasado. Era una gran amiga.

Mi mano derecha se movió casi sin pensarlo, y lo recibí de manos de él.

Miré hacia la planta alta.

-Iré a mi habitación y lo leeré. Si preguntan por mí… No estoy para nadie.
-Entendido.



4 comentarios:

  1. Bueno, me ha hecho reír como se las ha ingeniado Bernardo para convencer a la señorita enfermera de que le permita ver a Noaidí, "el chamán"
    Sí, es posible que se aproxime una guerra entre lobos y vampiros... y me preocupa quién puede salir más dañado
    Tal vez Bernardo viaje a Kirkenes y vea a su gran amiga, Bianca
    Charles es realmente listo y creo que acabará sospechando de Lenya
    También creo que a Lenya le espera mucha emoción cuando lea el diario de su madre, diario que Rodion guardaba como un tesoro
    Felicidaes... esta historia es preciosa, Lou... Ha sido un placer pasar un rato leyéndote
    Besos

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    1. ¡Hola Mela! Bernardo es así ya lo conocen jajaja. Seguro tendrá que viajar será muy bueno que se encuentre con Bianca. Lenya estoy segura que comprará el corazón de ustedes. Por supuesto a Charles no lo podrá engañar. Es un viejo zorro listo. El diario tendrá revelaciones importantes para Lenya y para ustedes. Me alegra tu entusiasmo nena. ¡Muchas gracias! Un beso enorme.

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  2. Como Mela, me he reído mucho con Bernardo, a ver quién se le resiste cuando se pone encantador ;) Creo que es adorable y la verdad es que las cosas se están poniendo tensas con el tema de los lobos y vampiros, al final él parece que será el gran mediador. Y Lenya, empiezo a apreciarlo, y me da una pena tremenda, pero me parece que poco a poco va enfrentando sus demonios y tiene a buena gente que lo quiere, eso es maravilloso.

    Un besazo.

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    1. ¡Hola cielo! Siii Bernardo es adorable. Ya lo creo que vendrán tiempos difíciles para las razas tan antagónicas. O quizás finalmente no lo sean tanto... Un beso enorme cariño y ya comenzamos cuenta regresiva para el final. ¡Gracias tesoro!

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