Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

lunes, 29 de diciembre de 2014

¡Holaa! Lo prometido chicos. Capi 47 Todo para ustedes. Muchas gracias y besotes miles.

Capítulo 47
Noticias.

(Perspectiva de Sebastien)

Los regalos que me obsequiaron fueron maravillosos. Desde una traba de oro para la corbata de Margaret hasta el nuevo Rolex de Charles. Confieso que era difícil buscarme regalo, prácticamente tenía todo lo que necesitaba y había que tener imaginación para dar con el obsequio adecuado. Pero a todos agradecí con sinceridad, más allá si era útil o no, llevaba el gran afecto y cariño hacia mi persona y eso era algo sublime.

Todos los obsequios fueron importantes pero dos de ellos me hicieron realmente dichoso.

La llegada de Douglas para mi cumpleaños me llenó de felicidad. No podía pedir más a la vida. Mi mujer me había regalado horas de pasión y entrega y mi hijo me había sorprendido con su llegada.

El abrazo con el cual nos fundimos lo retendría en mi memoria por la eternidad. Lo guardaría para aquellos momentos en los que Douglas no estaría en casa, aunque no mencionó de volver a la reserva de Suiza y tampoco lo pregunté. Mi temor porque dijera “mañana regreso”, hizo ocultar mi duda y preferí no mencionar su nueva partida. Lo único que contaba que él estaba aquí conmigo, quizás regresaría con su madre después de las fiestas, y para Navidad aún faltaban días.

Bianca tan ubicada como siempre partió con Scarlet a caminar por los jardines mientras yo hablaba con mi hijo. Mejor dicho lo aturdí con preguntas.

Douglas trataba de responderme y de vez en cuando reía al escuchar mi desbordado interés.

-¿Me comportaré así cuando tenga un hijo? –rio.

Sonreí.

-Lo siento.
-No te preocupes, yo también cada noche me preguntaba como estarías. Aunque hemos hablado por teléfono no es lo mismo que verte frente a frente. Tienes buen semblante, aunque… -sonrió- Pareces agotado. ¿Culpa de Bianca? ¿Estoy en lo cierto?

Reí.

-Algo así.

Mirándome a los ojos, arrastró una mano hacia mi dirección por el escritorio y la giró con la palma hacia arriba.

Mi mano la aferró fuerte y me hundí en ese iris caramelo.

-¿Algún día olvidarás todo lo malo que te hice pasar?

Sonreí.

-No lo recuerdo.
-No sé si he sido buen hijo.
-Sí, has sido el mejor hijo.
-Gracias papá.
-No sé de qué –murmuré emocionado.
-Por todo. Por criarme con ese amor tan grande. Por sufrir conmigo cada derrota. Por reír con mi felicidad. Por darme aliento en cada conquista cuando no podía ver. Por no bajar los brazos cuando me cerraban las puertas por ser ciego. Pero sobre todo, por perdonarme.
-No me tienes que decir esas cosas. Soy tu padre. Así debe ser.

Cortando el momento de gran emoción se puso de pie y me miró con una amplia sonrisa.

-Tengo una sorpresa para ti ya que no he hecho tiempo a comprarte regalo.
-No quiero un obsequio. Me has dado el regalo de verte. Pero bueno… Dime la sorpresa. Sabes que soy curioso.

Douglas quitó un papel doblado en cuatro, de sus jeans desgastados, y me lo ofreció.

-Es una carta de Bernardo. Tengo una para Bianca.
-¿Bernardo? –pregunté extrañado.
-Sí. En esa carta te explicará los detalles.

Leí línea por línea tratando de adivinar algunas palabras. Bernardo en caligrafía debía tener tres en calificación. Lo importante no era si la letra se veía lo suficientemente clara y prolija sino el contenido de la carta.

Bernardo, Sabina, Gloria, y una parte de la manada volverían a Kirkenes. Un nuevo alfa era quien dirigiría el resto de hombres lobo en Suiza. El motivo, no había buen ambiente para cierto grupo de lobos que defendían los vampiros.

Me pregunté el porqué habían llegado a discutirlo pero al finalizar la carta lo entendí…

Levanté la vista y miré fijo a Douglas.

-Secuestraron por años a ese alfa… Aseguran que es un vampiro… No es de parte de nosotros. Temo que se equivocan.
-No papá. El mismo alfa habló con Bernardo. No supo decir su nombre. Habló de un vampiro poderoso, muy poderoso.

Me puse de pie y caminé leyendo nuevamente la correspondencia de Bernardo.

-Corren peligro viviendo allí –murmuré-. Si es así como dice ese alfa… No admitirán ninguna clase de defensa para quienes se consideren amigos nuestros.
-Sí papá. Sobre todo yo.

Lo miré con temor.

-¡Es una suerte que estés aquí!
-Papá… ¿Tienes idea quien pudo haber hecho eso?
-¿El secuestro?
-Secuestro y tortura psicológica. Así explicó el alfa cuando estuvo en condiciones de hablar.
-¿Lo has visto? ¿Ha quedado en mal estado?
-No, no se me permitiría ni soñando acercarme al alfa. Todo lo que sé es por boca de Bernardo. Y sí… Estaba desnutrido y golpeado.

Me senté en la silla lentamente con la vista clavada en la carta.

-Douglas… No tengo idea que vampiro pudo haber hecho algo así.

Douglas bajó la vista y dudó.

-Hijo… Dime lo que piensas.
-Es que creerás que lo digo por venganza o porque no me cae bien… Pero… Pienso en mi tío.
-No Douglas, él no se mete en líos si no sacaría provecho.
-Papá… Bernardo y mamá no lo saben. Yo no se los dije y no se los diré… Pero el alfa mencionó que el motivo del secuestro fue un error… Su torturador estaba convencido que había asesinado a su madre.

Mi rostro se puso pálido, más de lo habitual.

-Douglas… Puede ser una coincidencia… Sin embargo… Sí es así… Ten la seguridad que defenderé a mi hermano y no permitiré que lo atrapen y lo maten. Aunque eso signifique por primera vez una guerra entre razas.

(Perspectiva de Bianca)

Le dije a Scarlet que esperara en su habitación después de tener una charla en el parque con ella. Sinceramente no quería que estuviera presente cuando le pidiera el favor a Anthony. Sabía de antemano que a Ron no podía irle con el pedido y aprovecharía que el fiel guardaespaldas había partido a las cumbres a cazar. Cuanto más lejos de Scarlet estuviera menos se sentiría rechazado. No me quedaba otra que rogarle a Anthony y eso significa un rechazo del serio e impenetrable guardaespaldas de los Craig.

Lo encontré encaramado en un abedul que intentaba reponerse de las heladas. La luz de un farol lo iluminaba haciéndolo parecer una sombra espectral entre las ramas. Caminé hacia el pie del árbol y miré hacia arriba. Fumaba sentado en una rama y balanceaba un pie atento a los movimientos de la ruta que daba a la mansión.

-Hola Anthony.

Bajó la vista aunque sabía que había percibido mi presencia mucho antes de llegar hasta él.
No me respondió el saludo. Sin embargo bajó del árbol de un salto y frente a mí inclinó levemente la cabeza.

-Señora Craig. ¿Me necesita?
-Sí… Verás… Se trata de Scarlet.

Frunció el ceño y con voz de sarcasmo preguntó.

-¿Está muerta y desea que la ayude a enterrarla?

Negué con la cabeza enojada.

-No es un chiste lo que dices, Anthony.
-Tiene razón… No es un chiste.

Respiré hondo y volví a comenzar.

-Anthony, Scarlet quiere entrar a la fuerza policial. Necesita que la adiestren en tiro. Sé por Charles que Ron y tú son muy buenos…
-¿Entonces? –interrumpió.
-Anthony por favor… ¿Podrías enseñarle? De ese modo ahorraríamos tiempo y cuando le tomen la prueba pasará sin complicaciones.
-Señora Craig…No tengo tiempo para enseñar a la princesa. Pero ella puede conseguir a otro. Sus encantos serán irresistibles para cualquiera. Por supuesto a cambio le destrozará el corazón como lo hizo con mi amigo.
-Anthony…
-Lo siento. Olvidé como se tira y ya no tengo puntería.

Lo miré a los ojos.

-Muy bien, tendré que pedirle a Ron. No será bueno para él estar varias horas junto a Scarlet pero sé que no se negará.

Giré para retomar el sendero hacia la puerta de la mansión pero él se interpuso.

-Con todo respeto, señora Craig. ¿Entiende que cometerá una maldad? Scarlet no cesará de despreciarlo aunque Ron esté dedicándole tiempo.
-Anthony, no me dejas alternativa.

Me miró serio con la mandíbula apretada.

-Juro que te pagaré extra. Como si fuera un trabajo por horas –aseguré.

Sonrió cruelmente.

-No necesito dinero. Además no hay recompensa suficiente para ese sacrificio.
-¿Tanto la detestas?

Miró hacia la mansión y luego me clavó los ojos sanguinolentos.

-No tiene idea lo que es ver a un amigo destrozado por los desplantes de esa mocosa insolente –bajó la voz-. ¿Quién se cree que es? Ni siquiera es hija de Adrien Craig. No hubiera salido tan mala entraña, e insensible.
-Anthony, sé que sufres por Ron, pero no podemos obligar a alguien a amar. Ella no lo quiere.
-Lo sé, pero podría ser más gentil.
-Hablaré con ella.
-Poco importa si cambia. Deseo que mi amigo la olvide y encuentre una vampiresa que lo haga feliz.
-Así será Anthony. Adoro a Ron.
-Sin embargo lo hubiera puesto en la tortura de enseñarle a esa ingrata. Todo por ella. Sé cuanto la aprecia, señora Craig.
-Te equivocas. No permitiría que Ron sufriera… Lo que dije fue… como una tabla salvavidas. Por si tú cambiabas de opinión. No iba a exponer a Ron, finalmente. Hubiera buscado otros medios.

Me miró con la barbilla en alto.

-Supongo que es una orden de la señora de la casa. No tengo opción.
-Anthony, sé que soy humana y no soy santo de tu devoción. Tú amas a tu raza y en cuanto a lobos y a humanos caes sin quererlo en la discriminación. Tienes que saber que tu actitud en los humanos los ha llevado hacer actos aberrantes. Dame la oportunidad de demostrarte que me siento una Craig y puedo ser tan unida a la raza como tú.
-Usted es la mujer que eligió mi jefe y líder. No tengo porque discutirlo.
-Lo sé… Pero Anthony, quisiera agradarte. No que tomes mis órdenes como obligación. He aprendido a quererlos a todos. Incluso a Scarlet… Ella ha cambiado mucho.
-Le repito me he desubicado, debo acatar su orden y punto. Puede decirle a Scarlet que la espero en quince minutos en los fondos del parque. Allí practicará con mi arma.
-Está bien. Gracias. Ojalá cambies de opinión en cuanto a Scarlet.

(Perspectiva de Anthony)

Con el arma calibre veintidós esperé a la desgraciada altanera recostado en un pino. Por supuesto no llegó caminando o corriendo veloz como cualquiera de los vampiros. Ella tenía que demostrar su poder.

Se hizo presente de cuerpo entero a dos metro de mí.

-Hola. Me dijo Bianca que podrías ayudarme a practicar tiro. Los policías deben saber tirar.

En silencio saqué mi arma y no le contesté. ¡Qué diablos me importaba para que quisiera saber tirar con puntería! Cuanto menos tardara en estar a su lado soportando su egocentrismo era mejor para mí.

-Fíjate como lo hago. Estate atenta. No tengo paciencia para enseñar.

Ella me observó tomar el arma con una mano y apuntar a la corteza de uno de los tantos abedules del parque.

-Gracias por querer enseñarme.

Mis ojos fijos en la corteza se desviaron a su rostro.

¿Estaba burlándose de mí? Porque la princesa jamás decía “gracias”.

-Lo hago por orden de la señora Craig. No por ti.

Se mantuvo en silencio con la vista fija en el arma.

Apreté el gatillo y tiré casi sin mirar el objetivo.

El sonido fuerte y seco la hizo retroceder unos pasos. Sus ojos se abrieron asombrados.

-¿Siempre hace ese ruido horrible?
-Es el disparo de un arma, como quieres que no haga ruido –protesté.

Me faltó el “eres tonta, ya ves que no eres tan lista”, con muchas ganas se lo hubiera dicho para hacerla sentir inútil. Sin embargo preferí callar por Sebastien. Después de todo era su hermana aunque adoptiva él la quería.

-Ahora prueba tú.
-¿Yo?
-Vamos, que esperas. Toma, aquí tienes el arma.

Se la extendí y ella dudó.

-¿Podría verte tirar otra vez?
-Para mí es suficiente. Prueba y te diré en que te equivocas.

Tomó el arma con manos inseguras y lo acomodó apenas en ambas manos.

-Con una sola –ordené.
-Es un poco pesada.
-¿Tienes miedo a un arma?

Negó con la cabeza y la sostuvo en la mano derecha.

-Apunta a ese árbol.

Señalé un pino alto y espigado de tronco fino a veinte metros. Si le daba en el blanco me disfrazaría de Papa Noel esta Navidad.

-Aprieta el gatillo después que ubiques la visión en el tronco.

El disparó no tardó en escucharse y el impacto no sólo no dio en el árbol sino que tiró su cuerpo hacia atrás haciéndola caer sentada.

Sonreí sin ocultarlo.

Pensé que iba a levantarse y a lanzarme el arma por la cabeza en el mejor de los casos. O quizás patalear como niñata porque no le había salido el tiro como a mí. Pero me sorprendió.

Se puso de pie y recogió el arma tirada a un costado. Sacudió su falda de jeans y suspiró.

-¡Vaya! ¡Qué fuerza tiene el arma! Lo intentaré otra vez.

En ese instante… ¡Maldita sea! Ron se acercaba por el sendero. Scarlet lo observó de reojo y se alistó para tirar nuevamente.

Miré a mi amigo y me devolvió una mirada de reproche. Apenas estuvo a nuestro lado le quitó el arma a Scarlet.

-¿Qué haces Ron? –protestó la engreída.
-Yo te enseñaré. Anthony no tiene muchos deseos de hacerlo y no aprenderás.

Con un ágil movimiento revisó la cámara para contar las balas y la cerró. Después se ubicó tras de Scarlet y le tomó las manos ubicándolas en el arma. Cerró sus dedos sobre los de ella y tragó saliva. Estaba sufriendo por tenerla tan cerca.

Scarlet dudó pero se dejó llevar.

-Toma con firmeza.
-¿Con las dos manos?
-Sí, con las dos.
-¿Por qué Anthony lo hace con una sola?
-Porque él tiene mucha experiencia. Después podrás usar una sola mano, por ahora debes conocer el impacto y familiarizarte con él.

El rostro de mi amigo estaba tenso, lo conocía. Estaba a centímetros del rostro de su amada y sin poder besarla. Me arrepentí de haber actuado como un patán. Que Ron estuviera enseñando a Scarlet era mi culpa.

Le habló al oído.

-Separa las piernas en ángulo. Tienes que soportar el impacto para no caer como lo hiciste hace un instante.
-Es que fue muy fuerte. Sentí que me empujaba una mano invisible.
-No hay mano invisible –sonrió-. Es el mecanismo al salir la bala con fuerza. Te explicaré más adelante. Ahora has como te digo y no caerás. Confía en mí.
-Sí… Confío en ti.

Los ojos de Ron se cerraron con fuerza. Las palabras de Scarlet lo habían movilizado en lo más profundo.

Todo mi culpa…

-Ahora –continuó mi amigo-, apunta con el caño hacia ese árbol.
-¿Qué caño?
-Caño se le llama al cilindro que termina en la punta del arma.
-Ah…
-¿El árbol delgado o el de tronco grueso?
-El de tronco grueso. Después iremos eligiendo otros. Por ahora ese blanco que no está demasiado lejos.
-Bueno…
-Aprieta el gatillo –ordenó, cuando pudo reponerse de la frase de Scarlet.

La princesa Craig separó las piernas, miró fijo el árbol, y tiró.

La bala rozó la corteza y parte de ella voló hacia los costados.

-Ufaa. Yo quería darle en el centro…
-No importa lo has hecho bien. Debes practicar, es todo.

Ron separó las manos de los dedos de Scarlet.

-¿Has visto Ron? No me he caído.
-Sí lo vi. Aprendes muy rápido.

Ella sonrió.

-Ahora prueba tú sola. Apoya los pies firmes en el suelo. ¿Recuerdas?
-Sí. Recuerdo todo lo que me has dicho.
-Muy bien, hazlo.

Creo que permanecí tres horas tediosas mirando como Ron daba indicaciones a Scarlet y ella adelantaba a pasos agigantados. ¡Hasta en eso tenía suerte la niñata! Era muy hábil para la puntería.

Cuando decidimos regresar ya que Scarlet debía reunirse en la sala con su familia caminé junto a Ron escuchando sus retos por mi conducta.

-Casi se lastima Anthony, ¿por qué?
-Calla Ron, demasiado que presté mi arma para la engreída esa.
-Que yo la ame no tiene la culpa.
-Coincido. Pero cada vez que te desplanta con esos aires de princesa me revuelve el estómago. No quiero que llores por ella. Soy casi tu hermano. ¿Puedes entenderlo?
-Sí, lo entiendo. Pero cada vez que la trates mal recuerda que me lastimas a mí.

Suspiré agobiado.

-Intentaré no hacerlo. Eres mi mejor y único amigo Ron. No quiero verte sufrir.


8 comentarios:

  1. ¡Hola Lou!

    Muchas gracias por este capítulo, me ha encantado. Al comienzo, la escena preciosa con Sebastien y Douglas, me fascina su relación, cómo dicen lo que sienten, son maravillosos. Espero que el tema con los lobos no pase a mayores y a ver qué tan involucrado termina Lenya, y ni siquiera está cerca en ese momento... Pobre Ron, me da una pena tremenda, cuánto amor siente; pero no lo veo con Scarlet, espero que encuentre a alguien para él, que lo valore como merece, Anthony es un amigo noble, aunque no lleva sus antipatías muy bien. Y bueno, tiemblo de pensar en Scarlet en la policía ;)

    Un besazo, amiga.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola Claudia! Gracias a ti guapa. Douglas y Sebastien tienen una relación maravillosa aunque cad tanto sus caracteres chocan. Veremos que pasa con Lenya y los lobos. Ron encontrará el amor, estoy segura. Cuestión de tiempo cielo.
      Anthony es especial y cuesta integrarse como el resto pero quiere a Ron mucho y lo defenderá. Agradezco tu comentario cariño. Un beso grandeee.

      Eliminar
  2. Hola Lou, q buen regalo tubo Sebastian al tener a Douglas con él q bueno xq estos 2 se extrañaban mucho, y vaya q si se enteran los lobos q Lenya es el culpable se arma la guerra entre lobos y vampiros...y bueno este amor q siente Ron x Scaret es muy doloroso para él, se entiende el malestar de Anthony xq no quiere ver a su amigo sufrir pero yo creo q es q nadie sabe entender a Scarlet, fue x su manera q la criaron q ella es asi, aunq ha cambiado mucho hasta se porto bien con Ron, ojala q él consiguiera alguien q lo quiera mucho, gracias x el capitulo!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola Laura! Siii Scarlet ha cambiado y creo que merece una oportunidad aunque muchos aún no lo entiendan. Sebastien y Douglas se adoran y eso se refleja en cada acto aunque se enojen. Veremos que ocurre con Lenya esperemos que no ocurra la guerra entre razas. Un beso grandeee y gracias.

      Eliminar
  3. Hola Lou... Me ha encantado el reencuentro entre Sebastien y Douglas
    Creo que Sebastien ya sospecha de Lenya por lo que le ha dicho Douglas... pero Sebastien está dispuesto a defender a su hermano
    Creo que Bianca se alegrará mucho del regreso de Bernardo a Kirkenes
    Entiendo que Anthony no vea con muy buenos ojos a Scarlet... sin embargo me ha parecido que Scarlet ha tratado mejor, en esta ocasión, a Ron
    Espero que Ron deje de amar a la mujer equivocada y sea un buen amigo... le conviene entender que el amor siempre debe ser correspondido o no merece la pena
    Un capítulo precioso, y esta historia está muy interesante
    Espero que pases un feliz fin de año
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola Mela! El reencuentro fue muy lindo cariño. En cuanto a Lenya ojalá no tengan que enfrentarse las razas. Bernardo y Bianca se verían enfrentados. Scarlet ha cambiado pero no creo que llegue a amarlo. Ron estoy segura encontrará a alguien especial. ¡Un besote enorme y gracias amiga!

      Eliminar