Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

domingo, 14 de diciembre de 2014

¡Hola a todos! Buen fin de semana. ¿Seguimos leyendo el diario junto a Lenya?
Todo de ustedes.
Un besazo enorme y gracias por comentar.

(Las letras en negro son parte del diario)

Capítulo 41
El diario de Halldora. (Segunda parte)

(Perspectiva de Lenya)

El diario de mi madre por tramos me parecía confuso. Durante los muchos años que permaneció siendo amante de mi padre mientras Sebastien se criaba en las cumbres parecía haber sido la hembra más feliz. No esperaba nada de él, y él se mantenía firme en no abandonar su aquelarre. Le decía que era su misión.

¿Qué fue lo que ocurrió entre ellos dos para que la distancia se hiciera abismal?

Me recosté de perfil y tomé el diario con una mano mientras la otra me servía de almohada. Tenía temor de conocer detalles que tal vez no me gustarían. Sin embargo no era cobarde, nunca lo había sido. Salvo cuando quedaba en la oscuridad y el terror ganaba mis entrañas.

Di vuelta la página y retomé la lectura.

Me gustó leer pasajes entre ella y Adrien. Parecían quererse tanto. Disfrutaban estando juntos esas noches, reían, y se amaban ardientemente.

Supuse que había fragmentos que un hijo nunca debía leer sobre su madre en la cama. Por ética, por Edipo, por lo que fuera. Así que cuidé de saltear detalles amorosos e íntimos y continué con las partes que seguramente me involucrarían.

Hoja tras hoja descubrí que Adrien había hecho feliz a mi madre. Ella confiaba en él y él en ella. Siempre recurría a mi madre y a ella no le faltaba nada. Aunque nunca había querido abandonar la choza ni la campiña.

Sebastien se hizo hombre y su deseo de adentrarse al mundo humano fue un dilema para mi padre. Por supuesto ella trató de calmar su ansiedad. Le aconsejó que debiera confiar porque Sebastien no haría nada contra la raza y además podría mimetizarse ya que había tenido una humana por madre. Era buena idea tratar de avanzar entre los humanos y nadie mejor que él para intentarlo.

Como siempre mi  padre al escucharla, cedió.

Creo que me llevó unas tres horas leer su vida junto a Adrien. Aunque no convivían bajo el mismo techo parecían reflejar ser un matrimonio como el de los humanos. Muchas veces escapaban a lugares lejanos y dejaban al libre albedrío sus manifestaciones sexuales y de afecto. Estaba ansioso por llegar a saber parte de mi historia…

Querido diario, ayer durante la noche he debido dejar de escribir por la visita imprevista de Agravar. Fue una suerte que Lenya no se hallara en casa, de lo contrario hubiera preguntado quien era ese guerrero que me trataba con tanta familiaridad. Y yo, hubiera tenido que mentirle. Porque hablar de Aglavar derivaba en tener que hablar de Adrien ya que eran amigos. Sinceramente no tenía buenos recuerdos de ese vampiro.

Lo conocí al mismo tiempo que a Adrien, por aquellos días en Escocia. Era su seguidor más allegado. Tenía un poder innegable en cuanto a la fuerza pero no manejaba el clima. Ese detalle lo hacía reticente con Adrien aunque lo disimulaba. Siempre creí que le tenía envidia y si hubiera tenido la oportunidad de asesinarlo lo hubiera hecho.

Siempre hablaba que algún día controlaría la naturaleza pero que al lograrlo lo usaría contra los humanos. Adrien discutía sobre ello. Trataba de hacerle entender que sin humanos no habría alimento para nosotros. Pero es muy terco. Aún continúa con esas ideas. Esas y otras ideas también. Por ejemplo ayer volvió a retomar el tema de su atracción hacia mí. Centenas de veces desde que Adrien y yo nos separamos definitivamente no dejó nunca de insistir en que nos acopláramos. Quería hacerse cargo de Lenya. ¿Estaba loco? Mi hijo estaba crecido y no necesitaba de un macho contenedor a su lado, además, Lenya es un Craig.

Confieso que me da miedo su presencia. Siempre he sentido esa sensación de temor aunque yo soy muy valiente. Sin embargo, mientras Adrien fue mi pareja no existió el pánico cada vez que me miraba con deseo y buscaba acercarse. Confiaba en mi macho y me sentía protegida por él, aunque viviéramos separados por el secreto a Sebastien.

¿Lenya ha regresado? Estoy escuchando ruidos, pero debe ser Rodion preparándose algo de comer.

Era sabido que no era mi hijo. Cada vez que viajaba a Kirkenes para rondar a su hermano tardaba más de una semana. Es que este hijo mío tenía una obsesión con su hermano. Con más razón desde que Sebastien criaba un niño que había engendrado con una loba. ¿Cómo lo habría tomado Adrien? Al niño según Lenya lo criaban en una mansión junto al fiel amigo de Adrien, Charles. ¡OH Charles! Ese sí era un verdadero amigo de Adrien. Mi hijo me contó que el niño se llama Douglas, pobrecillo, es ciego.

De cualquier forma me enoja saber que Lenya anda husmeando. Puede ser peligroso. Sebastien no sabe de la existencia de un hermano.

Siguen los ruidos… Veré quien es.

Estiré la mano y encendí el velador. El día era muy corto en Kirkenes en el mes de noviembre y la oscuridad caería sobre la ciudad en cuestión de minutos. ¡Cómo odiaba la oscuridad!

Retomé la lectura bajo la tenue luz de la lamparilla.

Un par de militares llegaron a la puerta, Rodion les explicó que Lenya no estaba así que volverán mañana. Ellos traen mucho dinero gracias a que mi hijo les dio la ubicación de un reactor bajo las aguas. Ese dato lo soñé. Yo no podía presentarme ante las autoridades, pero Lenya sí. Lenya sabía andar entre humanos con absoluta naturalidad. Incluso de día. Por supuesto, si Sebastien lo había logrado era sabido que mi hijo también. Es que no le perdía pisada a su hermano. De él aprendió como manejarse fuera de nuestra raza aunque los primeros pasos lo había guiado yo.

¿Dónde me había quedado de la escritura sobre parte de mi vida? Ah sí… En Aglavar.

Es que esto es maravilloso, uno comienza a recordar y se entusiasma en plasmar en estas hojas. ¡Qué bien me siento! Es como si me liberara de mis actos. No… Liberarme no. Eso nunca.

Aglavar… No lo soportaba. Quizás es porque le echaba la mayor parte de la culpa en cuanto a mi desdicha. Si no hubiera sido por él… Adrien estaría junto a mí.

Me senté en la cama con la vista fija en la hoja. ¿De qué hablaba mi madre? ¿Un tercero el culpable? Me puse de pie y tomando el diario entre las manos caminé de un lado a otro de la habitación mientras leía. Me producía una gran tensión acercarme a una verdad que seguramente ignoraba.

A pesar de que Aglavar no perdía oportunidad de tratar de convencerme que Adrien no me amaba, yo no le creía. El tiempo me dio la razón.

¿Cuándo me convencí que Adrien se había enamorado de mí? La noche que confesé estar embarazada.

¡Qué felicidad esa noche! Cierro los ojos y parece que veo la escena como si fuera hoy, y eso que ya han pasado setenta y nueve años.

Recuerdo que estaba atemorizada apenas el sol se ocultó en Mursmank. Adrien vendría a verme como siempre pero esta vez tendría una noticia que cambiaría nuestras vidas.

Cuando las sombras se cerraron por completo en torno a la campiña, mi hermoso macho llegó con el mismo ímpetu sexual y las ganas de verme. Era astuto e inteligente, bastaron segundos para mirarme a los ojos y saber que algo malo ocurría. Yo había planeado mil formas de confesar mi estado de gravidez, pero resultó que lo escupí casi sin pensarlo.

“¿Qué te ocurre, cariño?”

“Estoy esperando un hijo tuyo”.

El silencio fue eterno. Tragué saliva me dejé caer sentada en un tronco y me puse a llorar.
Recuerdo que grité llena de dolor por el imprevisto. Imaginaba el rechazo rotundo. Él tenía a Sebastien gracias al amor de una humana y un hijo de otra hembra iba a ser un problema.

De pronto lo sentí cerca. Cayó de rodillas frente a mí y sus manos fueron a mi vientre.

“Halldora… ¿Vas a darme un hijo? Halldora… ¿Estás segura?

Asentí en silencio.

“Adrien, la luna debió adelantarse en sus fases, no lo sé. Juro que no lo he buscado.”

Los dedos de una mano fueron a mis labios haciéndome callar.

“Ssssh, cariño. No digas nadas más. Te creo. Yo… ¡Yo estoy tan feliz!

Levanté mi mirada clavada en mi regazo y me hundí en ese apasionado iris borgoña.

“¿Lo dices en serio?” Balbucee.

“Mi Halldora… Un hijo tuyo, un vampiro puro que nacerá de nuestro amor.

Lentamente recostó el perfil de su rostro en mis rodillas sin separar sus manos de mi vientre.

-Halldora… Un hijo de nuestro amor. Un vampiro puro, como siempre he soñado.

Mis dedos volaros a su cabeza en mi regazo y acaricié los cabellos blancos y sedosos.

“¿Un hijo de nuestro amor? Dices… ¿De nuestro amor? Pero tú amaste a Bera”

“Es cierto, la amé, como bien dices. Ha pasado tanto tiempo desde que ella murió. No me he dado cuenta desde que momento comencé a enamorarme de ti. Quizás desde aquel día que le diste el biberón a Sebastien. O quizás… Cuando me consolabas por las noches. Yo buscaba tu refugio en tus brazos y tú… que jamás me has pedido nada a cambio… te entregabas por completo. No lo sé Halldora… No sé cuando comencé a enamorarme de ti. Si nunca te propuse que abandonaras estas tierras es porque sé de memoria que te negarías a vivir en las cumbres. Estás tan acostumbrada a esta vida… Y yo no deseo incomodarte. Pero ahora Halldora, ahora es distinto. ¡Seremos padres, cariño! Ahora en más debes pensar en abandonar Mursmank para siempre.”

“En cuanto nazca el niño” Contesté.
 Pero fue una mentira. La idea me aterraba. No quería que mi hijo se criara entre las cumbres salvo que se descubriera la verdad y Sebastien pudiera ensamblarnos a mi hijo y a mí como familia y Adrien viviera entre humanos. Nada de eso ocurrió…

Me detuve en el medio de la habitación. Creo que todo el ambiente giró sobre sí mismo. La boca me quedó seca y el nudo en el estómago me provocó arcadas.

Mi padre quería que naciera… Mi padre me quería junto a él…

Caminé lentamente y me apoyé de espaldas a la pared.

Mi padre se puso feliz por mi existencia. Me quería…

Poco a poco fui deslizándome por la pared hasta sentarme en el suelo. Apreté el diario con ambas manos y cerré los ojos. No podía leer más sin destrozarme… ¿Mi madre no había querido seguirlo por estar entre humanos?No no, no debía culparla. Es que ella deseaba lo mejor para mí. No quería verme como un ser primitivo… Pero… ¿A qué precio? ¿A no tener padre? ¿Y ella? ¿A quedarse sin él?

Debía seguir leyendo aunque mi corazón se partiera en pedazos.

Abrí nuevamente el diario y retomé…

Tenía muchas dudas como sería la gestación de mi bebé, pero más daba temor el parto. Adrien me consolaba diciéndome que llegado el momento dos vampiresa lo acompañarían hasta mi choza y me darían indicaciones y ayudarían en la difícil tarea. Según él no tendría problemas. Las vampiresas daban a luz aunque no era común concebir entre vampiros. Por ese detalle nuestra raza no era prolífera ni había acaparado el mundo.

Durante el parto conocí a Lucila. Ella se ofreció para ayudarme. Había tenido una cría muy bella la cual había cumplido un año. Sin embargo no hubiera retenido el rostro de Lucila hasta hoy, al menos por ser sólo mi partera. Había resultado ser la hembra de Aglavar. Él era el padre de la bella niña. ¡Quién iba a pensar que con un regalo tan grande de la naturaleza el cretino la rechazara! ¡Infeliz! Aglavar deseaba un macho y desde ese momento la repudió a las dos. Debías tener el alma negra para hacer una cosa así. Tener a tu hijo en brazos era una felicidad incomparable, te volvía un ser dichoso aunque vulnerable. Eso sintió Adrien aquella madrugada cuando escuchó el llanto del bebé.

Lucila me lo dio en los brazos y aconsejó que lo pusiera al pecho.  Yo temblé. Es que no sabía como agarrarlo, creí que iba a escurrirse por los brazos.

Mi hijo no quería prenderse al pezón y lloraba mucho. Y yo lloraba con él.

Lucila sonrió. “Halladora si no cargas con seguridad el bebé lo presiente, sentirá tu mismo temor”.

Fue entonces cuando Adrien se acercó. Su iris carmín se veía brilloso. Se inclinó sobre el bebé y lo tomó en sus brazos. Asustada por la sensación de vacío extendí mis manos suplicantes.

“Tiene que mamar, Adrien”.

Adrien,de pie, no separó la vista del rostro del bebé, pero contestó con ternura.

“Lo sé Halldora”, sólo deja que lo calme. Que se sienta seguro, después querrá mamar”.

Observé a mi macho con el ansia palpitando de volver a tener mi hijo entre mis brazos. Sin embargo, contemplar la escena entre padre e hijo era para disfrutar.

Mi bebé lloraba, Adrien lo acomodó mejor acunando sus brazos, y su voz siempre tan grave, potente, y profunda, se convirtió en música para los oídos.

“Sssssh… ¿Qué ocurre con mi cachorro? ¿No le gusta el mundo? Tranquilo hijo mío. Ya no llores… Haré todo lo que esté a mi alcance para hacerte del mundo el rincón mejor. Ssssh… Ya no llores cariño… Ya no llores…”

Una lágrima se deslizó por mi mejilla…

Nuestro bebé fue apagando el llanto hasta que quedó mudo. Las pequeñas esferas de su iris de un color claro indefinido, se clavaron en los ojos de su padre. Un largo minuto permanecieron así, mirándose uno al otro… Hasta que el bebé llevó sus dedos a la boca por instinto y chupó sus deditos rosados con fuerza, provocando un sonido particular.

Adrien rio y yo sonreí. Es que tenía tanto temor que cogiera el niño y me ordenara a partir con él a las cumbres.

“Halldora, ¿cómo lo llamaremos?”

“Cómo a ti te guste”.

“Lenya. Quiere decir león. Como el símbolo de los Craig. Lo he pensado todo tu embarazo”.

“Sí, me gusta”.

A la  primera lágrima… Le siguieron muchas más…

Cuando se acercó con nuestro hijo hasta el catre donde estaba recostada, se inclinó y lo depositó en mis brazos. Entonces pude reír al contemplar como su pequeña boquita se cerraba en torno a sus dedos succionando. Lucila me ayudó a acomodarlo mejor para que pudiera mamar ahora que su padre lo había calmado. Su padre… ¿Algún día mi hijo perdonaría la separación que entre ellos he provocado? ¿Pero cómo permitir que Lenya se criara como las bestias? Si tan sólo Adrien hubiera cumplido con presentarlo ante Sebastien. Yo tenía mi orgullo. ¿Por qué Sebastien debía ignorar la existencia de Lenya? De ninguna manera mi hijo sería diferente a su primogénito.

Apreté la mandíbula para no llorar fuerte y que me escucharan en toda la mansión. No culpaba a mi madre por la decisión de querer lo mejor para mí. Al contrario, se sacrificó porque ella lo amaba. Nada hubiera costado irse a las cumbres a vivir conmigo y junto a él. Pero fui yo su impedimento… ¡Diablos! ¡Cómo dolía sentirse culpable!

Debo dejar de escribir, Lenya ha llegado.

Mis dedos pasearon por las letras siguientes de mi madre. Anécdotas de cuando era bebé, mi aprendizaje, mis primeros balbuceos, mis primeros pasos, la ausencia de mi padre…

Sollozando, retomé la lectura al descubrir el nombre de él nuevamente.

Adrien llegó esa noche dispuesto a llevarnos con él. Lenya dormía. Corrí hacia la cuna de madera y pieles y me interpuse cuando quiso tomarlo entre los brazos. Me miró sorprendido.

“Halldora, ¿qué haces? Pronto amanecerá, no podemos quedarnos aquí.”

“No iremos contigo”.

Mis palabras lo hirieron en lo más profundo, lo vi en su mirada.

“Halldora, tú me has dicho que esperara un tiempo. Lenya ha cumplido el año. Se criará con Scarlet. Verás no le faltará nada, será un niño libre. No rodeado de humanos que lo verán diferente.”

“Quédate con nosotros aquí”

“Halldora sabes que eso no es posible. El aquelarre ha armado una revuelta en las cumbres. Aglavar abandonó a Lucila y a la niña. Varios de los nuestros fueron convencidos de armar un grupo aparte y partir con él. Mis guerreros salieron a cazarlos. Hay tensión en las cumbres porque Aglavar ha terminado con toda vida humana en las cercanías.”

“Tienes que elegir”

“Halldora, no puedo elegir, son cuestiones diferentes. Es mi aquelarre el que siempre ha estado a mi lado y espera que pueda sacarlos adelante. Además la pobre Lucila… Me he hecho cargo de la niña. Es como si fuera mi hija”.

“Siempre estarán los demás por encima de nosotros. Sebastien, tu  aquelarre, ahora Lucila y la niña. No esperaré más. Decide si te quedas conmigo y con Lenya. De lo contrario no quiero verte más. Si continúas viniendo esporádicamente confundirás a nuestro hijo”.

-“Halldora… Si me echas no volveré. Yo también tengo mi orgullo. El que pagará será Lenya y no es justo”.

“Lenya será feliz junto a mí. No quiero darle la pena que su padre parta con su otro hijo y él quede esperándote a que te dignes a venir a verlo. Prefiero que ignore tu existencia”.

Adrien miró al niño que dormía y se acercó lentamente. Recuerdo que pensé que él con su gran poder me lo arrebataría y partiría a las cumbres. Ya nunca vería a mi hijo.

Mi cuerpo se tensionó y veloz lo alcé de la cuna apretándolo con mis brazos.

“Si te lo llevas tendrás que matarme”.

Me miró fijo con una mirada que jamás olvidaré. Mezcla de desconcierto y dolor.

“Halldora… ¿Tú crees que te arrancaría a tu hijo y me iría dejándote desdichada? ¿Cómo puedes pensar eso de mí? ¿Y dices que me amas?

“Te amo. Te amo demasiado. Pero estoy herida y demasiado dolida, y no quiero que Lenya se sienta algún día así. Aléjate… Por favor…”

Bajó la vista y quedó suspendido en sus pensamientos. Cuando me miró sus ojos brillaron a la luz de la luna que lentamente se despedía de la noche.

“Déjame darle un beso… y no te molestaré más.”

Fue la última vez que lo volvimos a ver.

El grito de dolor que salió de mi garganta estremeció la mansión.

Mi llanto desgarrador fue acallando los murmullos de los distintos integrantes de la casa…

Los zapatos que seguramente estaría probándose Scarlet, cayeron al piso. La conversación entre Charles y Bianca que no lograba discriminar cesó de golpe al escucharme. Todos… quedaron en silencio conmovidos por mi dolor. Hasta la cuchara de café que Margaret hacía girar en la taza se detuvo.

Poco a poco todo quedó en silencio, salvo mi dolor que empecinaba por salir a como diera lugar. No importaba que me escucharan que era débil, que los machos no podían llorar de esa forma.No importaba que me tuvieran lástima. Si hasta yo me tenía lástima en ese momento. ¿Por qué? ¿Por qué pagué el error de otros?

Me recosté en posición fetal en el piso y lloré con todas mis fuerzas.

Entre gemidos, pude escuchar la voz de Sebastien entrando a casa. Algo dijo Rodion, seguro le informó del diario.

Él también pagó culpas de otros y tuvo que aceptar decisiones ocultas. Él también se había criado solo sin madre y sin hermano. Y lo había deseado… Había deseado tener un hermano.

Escuché aun con mi llanto desconsolado los pasos de Sebastien subiendo la escalera, después… corrió por el pasillo. De un movimiento violento abrió mi habitación y me miró.

Y lo miré…

Me incorporé sentándome en el piso.

-¡Sebastien! –grité- ¡Sebastien no podré solo!

Él avanzó como un rayo y arrodillándose en el piso me abrazó.

-¡Aay Sebastien! ¡Es mucho dolor el que siento y no sé qué hacer con el!

Entonces él murmuró…

-Dame tu dolor. Yo sabré que hacer con el.

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Transcurrieron un par de horas sentados en el piso donde pude desahogarme contándole a mi hermano como habían sido los hechos.

Sebastien me escuchó en silencio y cada tanto su gesto de tristeza se confundía con el mío.

-Lenya, al menos sabes la historia de tu madre. Yo no tengo ni siquiera eso. Nuestro padre era reticente a hablar del pasado que le dolía.
-Sí… Mi madre habla de Bera, tu madre, y de Rodion también. Quizás le dé el diario para que él se entere de cuanto lo apreciaba.
-Haces bien… Lenya… ¿Podrías prestármelo un día para saber de mi madre?

Lo miré unos segundos. Sus ojos reflejaban la tristeza que provoca la ignorancia.

Tomé el diario y busqué con afán esa parte que había salteado en la que mi madre nombraba y contaba sobre Bera… Arranqué las hojas sin olvidarme de ninguna y las extendí.

-Toma, son para ti. Guárdalas. Sabrás todo lo que nuestro padre la amó.

-Gracias… hermano.

4 comentarios:

  1. Hola Lou, qué bello capítulo y qué doloroso y lleno de emociones, siento tanta pena por Lenya, pero al mismo tiempo creo que esto lo hará comprender muchas cosas y hallarse a sí mismo y el camino a la felicidades, y el que esté con su hermano allí, que lo quiere y lo apoya, es maravilloso. Gracias por este precioso capítulo, amiga.

    Mil besos.

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  2. Hola Luo, este fue un capitulo lleno de emociones, en parte fue doloroso para Lenya leer el diario de su madre pero es bueno, asi el va a seguir adelante con su vida y ser feliz xq se lo merece y sabe q tiene un hermano q lo quiere y q en él tiene un gran apoyo como tambien tiene familia, gracias x el capitulo!!

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  3. ¡Qué precioso capítulo, Lou!
    Me encanta el nombre que Adrien eligió para su segundo hijo... Lenya, que significa León
    Lenya se ha enterado de que sus padres se amaron profundamente y que él fue fruto de ese amor
    Entiendo a Halldora, pero lamento que no se fuera a las cumbres con Adrien... fue su decisión y creo que ya no hay remedio
    Ha sido un detalle muy hermoso que Lenya le entregue a Sebastien las hojas del diario que tratan sobre su madre, Bera
    Enhorabuena por este bello capítulo
    Besos

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  4. Uy Pobre Lenya me dio penita por lo menos Sebastien se porto bien con él . Veamos que pasa adore tu capi. Ten una buena semana

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