Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

domingo, 12 de octubre de 2014

¡Hola mis chicos! Capí 31, las cosas van aflojando con Sebastien y Bianca. Veremos lo que ocurre con Scarlet. Mañana subo un capi nuevo. besotes y muchas gracias.


Capítulo 31
Roces.


(Perspectiva de Bianca)

Una vez que efectué la autopsia de un hombre atropellado por un camión en la carretera, me dirigí a la oficina de Olav Arve, director del hospital. Golpee tres veces suavemente frente a la puerta y esperé. Al cabo de un par de minutos volví a intentarlo sin hallar respuesta.

Por el pasillo unas voces se escucharon. Era una pareja de ancianos que se acercaba. Los seguí con la mirada hasta que pasaron frente a mí. La mujer se detuvo y volvió sobre sus pasos.

-Disculpe doctora.
-Sí, dígame –contesté.
-Buscamos el consultorio del doctor…
-El doctor Borchgrevink, cariño –interrumpió el anciano sonriente.
-OH síi Borchgrevink. Es el cardiólogo. Es que tiene un apellido muy difícil, amor –sonrió la anciana.

Sonreí.

-Tienen que dirigirse al ascensor, el primer piso. Consultorio siete.
-Gracias doctora –contestaron al unísono.
-Ves, nos perdimos. Tú dijiste que era el cuarto piso –protestó el anciano.
-¿Yo dije eso? Mira tenemos que usar el ascensor, tengo un poco de pánico, tu sabes.
-Conmigo no te ocurrirá nada, cariño.

La pareja se perdió al fondo del pasillo y con ellos las voces. Me recosté en la pared y el nombre de Sebastien vino a mí como en un sueño. Sebastien… Nunca podremos ser como esos ancianos. Tú un vampiro, yo una humana. Y ahora… Ni siquiera estábamos juntos.

-¡Doctora McCarthy!

Miré hacia la izquierda, el director avanzaba con pasos ligeros hacia su oficina.

-Doctor. Lo estaba buscando.
-Adelante, pasemos a mi oficina.

Apenas entramos al pequeño ambiente amueblado con un escritorio y dos sillas de caño y vidrio me hizo seña que tomara asiento.

-Gracias. Sólo quería agradecerle por lo de mi padre. Sebastien habló con usted sobre tenerlo aquí y cuidarlo mientras se le brinda un tratamiento.
-OH sii por supuesto. No tiene que agradecerme nada, doctora. No es molestia para mí. El hospital tiene lugar de sobra. No hay tantos enfermos después que la helada mató y se llevó tantas vidas.
-Lo sé, de todas formas, gracias.
-¿No tomará asiento?
-No… Yo… Debo volver a trabajar.
-Antes. Permítame hacerle una pregunta, doctora.
-Sí, por supuesto.
-Usted sabe que conozco la verdad. Me refiero a…
-Sí, lo sé.
-Doctora, simple curiosidad. ¿Por qué no se ha unido a los Craig? Quiero decir…
-Sí, lo comprendo. Sebastien no ha querido. Esa es la razón.
-OH, creí que usted era la que había tomado la determinación de continuar siendo… Usted entiende.
-No, es él. Es su absoluta voluntad.
-Debe amarla profundamente para no ser egoísta y… convertirla.
-Quizás, o tal vez no me crea lo suficientemente buena para ser de su especie. Buenos días doctor. Estaré en la morgue.

Salí de la oficina con una gran confusión. Había atacado a Sebastien sabiendo que él tenía sus razones y lejos de ser egoísta sólo buscaba mi bien. ¿Todavía sentía rencor por el engaño? Dios… Si en el fondo sólo deseaba reconciliarme y que hiciéramos el amor como tantas veces lo habíamos hecho. Lo extrañaba. En mis brazos, en la cama, cada día de mi vida. Debía dejar el orgullo a un lado. Para colmo Margaret me había comentado según Charles como habían sido las cosas… Sebastien drogado por esa humana. Era de no creer… Ahora entendía porque él estaba esquivo y enojado conmigo. No lo había escuchado, ni creído.
Al llegar a la puerta de la morgue tuve que esperar en el pasillo. Los chicos de limpieza aún estaban desinfestando y debía aguardar que concluyeran el trabajo. Por el pasillo la camilla avanzaba con un nuevo cuerpo.

-Doctora, suerte no se fue –dijo Reek, camillero del turno mañana.
-Aquí estoy. ¿Pero es tan urgente? Reek, lo de nuestro huésped es irreversible.
-Me gusta su humor, doctora. Así se hace –rio-. De todas formas no es nuestro huésped, es “nuestra”. Una loca. Según dijo la policía se suicidó. Se tiró por la ventana de la planta alta.
-¡Ten más respeto Reek!
-Okeeey.

Los dos empleados se asomaron por las puertas de vaivén.

-Puede pasar, doctora.
-Gracias. Vamos Reek. No toques el cuerpo antes de esterilizarte, después déjalo en la mesa de trabajo.
-Doctora, ¿desde cuándo yo no tomo precauciones?
-No me hagas hablar Reek. La última vez entraste al terminar la autopsia y no te pusiste bata ni guantes y me guardaste el cadáver como si fuera ropa en un ropero.
-Exagera doctorcita.

Me vestí para efectuar la tarea mientras volví a pensar en Sebastien. ¿Qué estaría haciendo? ¿Habría ido a la maldita empresa? ¿Qué haría si la zorra delataba lo que sabía? Sebastien…

-¡Doctora!
-¡Ya estoy!- contesté acercándome a la mesa.
-Guauuu Esta mujer habrá sido hermosa, y eso que quedó una piltrafa.

Paso a paso fui acercándome al cuerpo destapado de la mujer… Me detuvo a una distancia… Me puse pálida… Caminé lentamente… Mi presión bajó… Parpadee para asegurarme que lo que veían mis ojos era real. Yo… No podía ser… ¿Samanta?

-Doctora, ¿se siente bien?
-Sssi… Yo me encargo, gracias.

Reek se fue después de desechar la bata al cubo de lavandería y los guantes a la basura. La puertas de vaivén se rozaron varias veces con la partida del camillero y los golpes suaves parecieron tener eco en el laboratorio. No era el ruido particular, eran mis oídos que parecían estallar.

Cielos… Sebastien mató a Samanta. ¿Por mí? No… Por mí no. Porque descubrió su secreto. ¡Por eso!
Esta autopsia iba a ser muy difícil. Mi cerebro no estaba cien por ciento en la tarea aunque debía cumplir.
………………………………………………….

Al salir del hospital tomé un taxi hacia la mansión. No bajé en la puerta. Le dije al chofer que me dejara a unas cinco cuadras y preferí caminar. No dejaba de pensar que el homicidio de Samanta quedaría impune. No había huellas ni las habría, no había rastro del asesino tan meticuloso y detallista… No, sabía muy bien como trabajaba el homicida. Porque yo convivía con él.

La ruta que me llevaría a las puertas de la mansión permanecía húmeda por la lluvia de varias horas. Los tacos repiquetearon en el pavimento gris oscuro mientras avanzaba hacia mi hogar. El sonido pareció tener eco en el bosque. Nadie alrededor. Después de la mortal helada la fauna había emigrado y la mayoría perecido.

Observé los picos altos de las coníferas grisáceas elevarse al cielo plomizo. Quizás hace un tiempo me hubiera deprimido al ver este paisaje, ya no.

Sentía a Kirkenes como parte de mí. Sin darme cuenta, con el correr del tiempo, fui haciéndome amiga de las tormentas y los días de frío y fui desligándome de aquellos días soleados y del bullicio de la gente de Oslo.

Pensé en Berny, tan lejos. Lo necesitaba demasiado últimamente aunque los amigos se necesitan siempre. Sin embargo distanciada de Sebastien y aunque tuviera a Scarlet y a Charles dando vueltas cerca de mí, percibía una gran desolación.

Sebastien… ¿Cómo llegamos hasta aquí? Casi sin hablarnos, sin cruzar miradas, sin contacto físico. ¿Dónde iría yo con mi tristeza si decidieras no acercarte más a mí?

Al llegar al portón apoyé mi mano derecha en el hierro mojado. Respiré hondo y busqué el pequeño comando eléctrico en mi bolso. Las puertas de doble hoja se abrieron y me dieron paso.

Atravesé el jardín pensando cómo enfrentar a mi marido. Ignoraba si me dirigiría la palabra. Conocía muy bien que Sebastien estaba herido por mi actitud de no confiar en él, de no dejarlo explicar, y de finalmente saber los detalles de lo que había ocurrido por boca de otro. Eso le había dolido mucho. Pero quien iba a pensar que Margaret me dijera que Sebastien habría sido drogado como él me había asegurado. ¿No era inverosímil en un vampiro y su poder? ¿Por qué no me entendía que mi reacción había sido normal de cualquier esposa celosa y dolida? ¿Hasta cuando la fe ciega en tu pareja debía cesar? Mi marido era bellísimo a mis ojos y a los de cualquier hembra, entonces… ¿Por qué no pensar que había sucumbido a otros encantos de una mujer hermosa e inteligente como Samanta Samanta… Ahora muerta en manos de él.
Entré en la mansión y el corazón saltó en el pecho. Allí estaba, de pie junto al piano, con Lenya sentado en el banco rectangular frente a las teclas. Ensayaban una melodía. Creo que se imaginó que subiría a mi habitación sin dirigirle la palabra, quizás un “buenas tardes” formal y educado. Pero de memoria sabría que no correría abrazarlo y a fundir mi boca en la de él.

Prefirió no mirarme con la vista clavada en una partitura. Lenya dejó de acariciar las teclas y giró su cabeza para verme parada en la mitad de la sala.

-Me voy –murmuró.

Se desvaneció en el aire sin dejar rastro.

Sebastien continuó con la vista en la partitura sin embargo avanzó lentamente hacia la puerta del Estudio.

-Sebastien.

Mi voz salió casi sin fuerza. Se detuvo, giró medio cuerpo, y me miró por primera vez.

-¿Qué necesitas? -preguntó con evidente tono de desinterés.
-Necesito hablar contigo sobre lo de Samanta.

Rodó los ojos y arqueó una ceja.

-¿Vas a pedirme disculpas por no creerme? ¿O vas a insistir que alevosamente te engañé sin importarme una reverenda mierda de ti?

Sus preguntas llenas de rabia me acobardaron. Más a allá que Sebastien siempre había sido tierno y gentil conmigo su furia me estremecía. Y estaba furioso. ¿Podía ser falta de sexo? Siempre se dice que la ausencia de relaciones sexuales nos altera el carácter, además había que sumarle que era un vampiro. Un vampiro salvaje guiado por instintos por encima del raciocinio. Muy dentro de mí me sentí poderosa. Seguía teniendo la llave de la puerta que lo llevaba al placer, a sus gemidos, a sus orgasmos arrolladores.

-En realidad –contesté-, ni una cosa ni la otra.
-Ah, que bien… Me traes curiosidad… Ven, pasemos al estudio.

Al pasar cerré la puerta. No iba a mentir, en el ambiente podía percibirse una gran energía sexual. Por un instante pensé en dejar el homicidio a un lado y pedirle que me hiciera el amor arriba de la mesa de escritorio. Por supuesto, él no ayudó.

-Sé breve, Bianca. Debo ir a la empresa. Antes que protestes te recuerdo que me dijiste que tú y yo habíamos terminado así que no te informo como marido, te lo informo para que no dilates la conversación.

Bajé la vista. ¿Yo había dicho eso? Sí… Le había dicho que él y yo habíamos terminado a pesar de que permanecería en la mansión. ¡Diablos! ¡Cuántas cosas que no sentíamos decíamos los humanos cuando teníamos rabia y dolor!

De pronto repasé cada palabra dicha por Sebastien…

¿Iría a la empresa? ¿No sería peligroso si la policía estaba merodeando cerca?

-Perdón, ¿qué has dicho? ¿Irás a la empresa?
-Sí, le prometí a Samanta tener la reunión con ella y el futuro socio. No sé porque te estoy dando explicaciones…
-¡Aguarda! –interrumpí-. No finjas conmigo. Soy forense. Me duele que me tomes por idiota. Mi intención no es de reproche, es tranquilizarte. ¿No es arriesgado ir después que la asesinaste? Pueden descubrir que no se tiró del balcón. Aunque… Quédate tranquilo el informe que firmé lo hice con la convicción que fue un suicidio…

Esta vez él fue el que me interrumpió.

-¿De qué estás hablando? ¡Estás loca!

Lo miré. Sus ojos plateados centellaron primero, luego me miraron incrédulos.

-Samanta llegó a la morgue esta mañana Sebastien, lo sé todo.
-¿Muerta? ¿Samanta está muerta?

Me mantuve en silencio con mis ojos clavados en su iris. ¿Qué estaba pasando aquí?

-Sí… Está muerta. Alguien la tiró del balcón, y con una fuerza sobrenatural. Los huesos que impactaron se hicieron  trizas. No condice con un suicidio desde una primera planta. Además… En el cuello tiene un hematoma profundo. Como si alguien la hubiera querido ahorcar antes de empujarla. Por supuesto eso lo he omitido en el informe. Nunca te metería en problemas porque… Porque te amo con toda mi alma.

Me miró y se acercó lentamente.

-Yo no he sido.
-Pero -balbucee-, la fuerza empleada no es de un humano. La velocidad con que se estrelló…
-Bianca, mírame a los ojos. Esos que no quisiste mirar hace días cuando decidiste no escucharme. Mírame y dime… ¿Me crees cuando te digo que no tengo nada que ver? Porque si me dices que no me crees el que terminaré hecho trizas seré yo.

Su mirada desesperada se fijó en la mía. No podía ignorar que esos ojos los conocía desde hace tiempo. Sabía cuando estaba triste, cuando estaba feliz, cuando hervían de placer, etc. Sebastien no me estaba mintiendo.

-Te creo.

Tragó saliva e intentó apartarse pero no le di tiempo. Lo tomé del brazo y me acerqué.
-Lamento no haberte creído antes. Lamento haber dicho que tú y yo terminábamos. Lamento todos estos días sin hablarnos, sin tocarnos, sin besarnos, sin hacerte el amor. Te amo… Perdóname. Yo… Mis celos y orgullo no permitieron que…
-Espera… No sigas… Tenemos tiempo de hablar de nosotros. Hay algo que me preocupa demasiado.

Bajé la vista y el dolor se apoderó de mí. Sin embargo, ¡oh sorpresa! Mi cerebro estaba despierto y razonaba muy bien. Aparté mis emociones y comprendí que si él no había sido quien la había asesinado, alguien más con poderes sobrenaturales merodeando allá afuera se había metido en el medio. Para los Craig, eso era un problema. Alguien no se había cuidado lo suficiente, y lo más importante… ¿Quién había sido capaz sin autorización de Sebastien?

Caminó apresurado hacia la puerta y la abrió. Antes de salir en busca de respuestas se detuvo y me miró.

-Bianca… Prometo que hablaremos de lo nuestro. Quiero que sepas que yo también sufrí mucho estos días. Yo también te amo.
-¿A pesar de que estos días me has ignorado y no has intentado reconquistarme? –pregunté con ojos llorosos.

Volvió sobre sus pasos y me abrazó fuerte.

Estallé en llanto y me aferré a su espalda. Dios… Su cuerpo… ¡Cómo lo había echado de menos!

-¿Ignorarte? ¿Eso crees? No hubo un minuto que no pensara en ti, aún con mi hermano enfermo la tristeza por no tenerte a mi lado nunca me abandonó.
-No puedo vivir sin ti. Y me da terror… ¿Sabes qué? –murmuré entre sollozos.
-¿Qué? –preguntó, acariciando mi cabello.
-Saber que tarde o temprano te hubiera perdonado cualquier cosa.
-Sssh, no llores. Sólo te pido que me des un momento para poder averiguar que pasó. Te prometo que después seré todo para ti.

A las diez de la noche la reunión de todos los Craig estaba a pleno en la sala. Todos menos Scarlet que estudiaba en su  habitación sin descanso para presentarse en los exámenes.

Sentada junto a la chimenea escuchaba el diálogo entre ellos. Era desconcertante no saber quien la había asesinado. Charles estaba pensativo. Sebastien preguntaba por enésima vez a Lenya si él no había buscado alimento en el pueblo. Podía haber una insólita casualidad que el hijo menor de Adrien debido a su estado de salud reciente no hubiera querido viajar lejos en busca de comida. La idea finalmente también fue descartada. De Numa ni siquiera se pensó. Era astuto y jamás haría algo para perjudicar a los Craig.
Anthoný comentó que no había visto nada extraño en la mansión. Ni Rose, ni Margaret, ni Sara habían salido de casa a cazar. Por otra parte Sebastien sabía que ninguna de las tres mujeres cometería esa torpeza por más sed de sangre que tuvieran.

Ron permanecía callado en un rincón. Cuando Sebastien le preguntó aseguró que no se encontraba esa mañana en la mansión y que había ido a las cumbres para saber sobre Lucila.

El mayor sospechoso fue Rodion ya que no tenía demasiada experiencia en cazar con cuidado. Sin embargo Lenya sacó la cara por él. Por la misma razón Rodion no salía solo a cazar y si lo hacía siempre informaba a Lenya a donde se dirigiría.

-Sebastien –dijo Charles-, tendremos que pensar que hay algún vampiro en Kirkenes y no es de nuestro aquelarre.
-Puede ser –murmuró.

Charles clavó los ojos en la alfombra de la sala, después su iris carmín se elevó hacia la barandilla de la escalera. Se sentó a mi lado y sonrió.

-¿Todo bien? Digo… Ahora que la bruja está muerta.
-Sí, bueno yo también quiero que se llegue a la respuesta. Sólo puedo aportar que quien la lanzó por un primer piso no es humano. La fuerza no corresponde.

El móvil de Sebastien sonó y una sonrisa ancha se dibujó en su boca carnosa.

-¡Douglas! ¡Hijo! ¿Has llegado bien?

Miré a Charles y sonreímos.

-Dime Bianca, ¿no te tranquiliza saber que esa mujer está muerta? –volvió a indagarme en voz baja.
-¡Charles! No pensarás que yo tengo que ver. Lo hubiera deseado, sí. Pero no soy vampiresa.
-Por supuesto, no estoy pensando en ti. Sólo que… No deja… Es un poco retorcido lo que pienso, déjalo así.
-¿Qué piensas? Dime.
-Pienso… Pienso que tú estabas muy mal por esa bruja. La odiabas, le hubieras deseado la muerte, y con razón. Te justifico. También pienso que estabas sufriendo mucho a causa de esa mujer y que -miró hacia la planta alta-, los amigos son capaces de hacer cualquier cosa por nosotros.




9 comentarios:

  1. Uy por loe menos la muerte de esa bruja trepadora, sirvió para que Bianca y Sebatien se reconciliaran. Uy y quien será el asesino? Lo dejaste muy interesante, te mando un abrazo

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    1. ¡Hola mi Ju! En realidad la asesina Scarlet está detallado en el capi 30. Yo creo que ha servido la muerte de la bruja jajaja. Un beso enorme guapa gracias por comentar.

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  2. Confieso que el final de capítulo me ha dejado un poco temblorosa, qué perturbador todo, y me pregunto qué consecuencias tendrá esto en la historia de nuestros amigos. Lo que sí me alegra es que esta crisis acercara a Bianca y Sebastien, creo que juntos pueden enfrentar cualquier cosa.

    Besos, amiga, gracias por este capítulo.

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    1. ¡Hola Clau! Creo que tendrá consecuencias para varios. Pero a mi modo de ver los Craig deberán cuidarse, no siempre la policía dejar pasar detalles mínimos. Aunque Bianca estará para ayudar como forense y podrá desviar datos. Veremos... Sebastien y Bianca aún no han tenido esa reconciliación que seguro todos esperan, querida amiga. Ya te pondré al tanto. un besote enorme y muchas gracias.

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  3. Ja yo tambie pienso q esa muerte ayudo a q Sebastian y Bianca se reconciliaran, aunq esta mal pero es cierte jeje...y bueno Charles no es nada tonto y sospecha de Scarlette, ahora q pasara con ella?....saludos Lou!!

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  4. ¡Hola mi sol! Parece que al viejo zorro de Charles no se le escapa nada, su intuición va más allá de los propios líderes de los Craig. ¿Qué hará? ¿Enfrentará a Scarlet o dejará que Sebastien lo haga? Veremos. Y aún debo la reconciliación, prometo que no tardaré en desarrollarla como les gusta. Un beso enorme guapa y muchas gracias.

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  5. Hola Lou... Yo creo que la pareja de ancianos ha removido muchos sentimientos en el interior de Bianca
    También creo que si Sebastien no la convierte es pensando en su bien
    Me parece tremenda la profesión de Samanta... hay que ser muy valiente para ser forense... yo creo que me desmayaría si viera un cadáver
    Bianca ha creído que Sebastien mató a Samanta... y es lógico que haya pensado eso
    Creo que se acerca una reconciliación ;-)
    Y creo que Charles ya está sospechando de Scarlet... y es que Charles es muy listo, no se le escapa detalle
    Me ha encantado el capítulo, esta historia está magnífica
    Besos

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  7. hola, retomo la lectura de tu novela, que me parece muy interesante,éste capítulo tiene su misterio como todos los demás,,,saludos.-

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