Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

domingo, 28 de septiembre de 2014


Mis corazones, capítulo 29... Espero que les guste. Sé que están ansiosas por la reconciliación y adelanto que aún no se dará. Trato que mi historia en lo posible algo se asemeje a los sentimientos humanos, a veces lo logro a veces no, perdón si no cumplo las expectativas. Creo que perdonar un acto de infidelidad es muy relativo a la situación y a las personas. Como bien dijo mi querida lectora Mela ha sido un acto de violación. Sin embargo Bianca le ha advertido y Sebastien no la ha escuchado. Es difícil creer para ella que un vampiro con su poder haya caído como mosca. Veremos, yo le daré un poco de tiempo. Tengan paciencia, sé que quieren a los personajes y a veces los conflictos o problemas los afectan porque los Craig ya han entrado en su corazones. Les doy gracias por ello a todas ustedes. Prometo no defraudarlas. En cuanto a Lenya.... No lo iba a dejar morir, ¿verdad? Bien, este capi es para sus fans. Un beso enorme y gracias por su entusiasmo, es el impulso para mejorar cada día.
También quería decirles que en cuanto termine el libro Los ojos de Douglas Craig con su ampliación y correcciones será un regalo para aquellas lectoras que me han seguido y apoyado así que el archivo completo que es mucho más extenso que la novela del blog, será enviado a mis comentaristas con mucho cariño a sus mails para que tengan de recuerdo.
Sin más que decir sólo muchas gracias nuevamente. Las quiero mis reinas. Lou.



Capítulo 29
Renaceré.

(Perspectiva de Bianca)

Estaba de espaldas vestido con camisa blanca cuando abrí la puerta del Estudio. Tardó unos segundos en girar y mirarme, aunque yo sabía que apenas había abierto la puerta mi presencia lo había envuelto. Adoraba ver su espalda en perfecto encuadre con el resto de su cuerpo, sus piernas largas y fuertes enfundadas en sus jeans oscuros, pero ver sus ojos de un amado color gris azulino me desarmaron y todo lo que tenía para decirle no salió de mi boca.

Estaba enojada, triste, decepcionada. Sólo quería que me confirmara algo que Scarlet había dejado entrever, pero que para una mujer con experiencia como yo estaba demás. No sé si por su desapego de mí en este último tiempo, no sé si por la química sexual insuficiente que no había logrado reconciliarnos comiéndonos a besos en una cama, no sé qué había pasado entre nosotros para que la distancia creciera haciendo imposible un acercamiento. La cuestión, es que estaba de pie frente a él como si fuera una extraña. Una extraña que podía separar lo que siempre había significado para él, lo vivido hasta hace unas semanas, la felicidad que me proporcionaba verlo aparecer, su voz, todo. Eso ya no contaba.

Sebastien me había herido en lo más profundo. Había traicionado mi confianza, había restado importancia a la fidelidad que ambos nos habíamos prometido, había pisoteado mi orgullo. Ahora, con la dignidad como baluarte ya que era lo único que me había dejado me propuse darle un fin a la relación. Ya no iba a pelear y reclamarle a los gritos como loca, tampoco iba armar una valija en horas y amenazarlo con no volver, ahora era distinto. Pero antes, necesitaba escuchar de su boca la traición. Y recé… Recé para mis adentros deseando que tuviera la hombría de confesarme la verdad. No cambiaría mi enojo ni mi decisión, no… Sin embargo prefería separarme de un hombre que me había fallado por cualquier motivo una sola vez pero que conservara el valor de no mentirme en la cara.

Sus ojos me miraron por instantes mientras me aproximaba, puso los brazos en jarro de modo alicaído y bajó la vista. Se notaba cansado. La salud de Lenya lo traía a mal traer. Por un momento pensé si en realidad era yo quien lo había abandonado forzándolo a buscar otros brazos, aunque esa idea tan común suele albergar en las mujeres que han sido engañadas. Desconocía psicología pero suponía que uno trata de encontrarse culpable para aminorar el dolor. Cuando uno se culpa el sentimiento es suyo por lo tanto lo maneja a su antojo, cuando depende de otro quedas sin poder tomar las riendas a la espera de actitudes y explicaciones que ya no dependen de uno. Entonces… El control le pertenece al otro y no a ti. Por otra parte suponía que prefieres culparte a no hacerlo a la persona que amas. Porque lo sigues amando. No es posible dejar de querer de la noche a la mañana sólo porque te falló. Requiere tiempo.

—¿No me vas a mirar? –pregunté a unos dos o tres metros de distancia de él.

Asintió y levantó la vista.

—Sé que estás ocupado con tus negocios y preocupado por tu hermano. Es curioso… Me siento una ladrona de tu preciado tiempo. Aun así me lo voy a permitir y estoy aquí para que me respondas una pregunta.

Se mantuvo callado pero su iris no se apartó de mis ojos.

—¿Me engañaste Sebastien?

Los músculos de su rostro se contrajeron. Tragó saliva. Entreabrió los labios como si fuera a hablar.
Volví a intentarlo…

—Sebastien, ¿me fuiste infiel con esa mujer?
—Sí.

Yo lo sabía, lo intuía con toda seguridad, pero escucharlo de los labios de él me hundió en un abismo. Esta vez yo bajé la vista incapaz de mirarlo a la cara.

No quería llorar. Eso significaba que podría darle pena y no podía permitirlo. Respiré profundo y continué con la vista clavada en la alfombra de bucle marrón. ¿No era que tenía memorizado lo que decirle cuando me afirmara el engaño? Sí, estaba todo pensado… No me salió, lo había olvidado. La angustia apretó la garganta y no supe que hacer ni que decir.

—Bianca… Déjame que te explique.

Mi mano derecha lo frenó en el aire para que se detuviera y no dijera palabras estúpidas y frases sin sentido como por ejemplo, “fue algo sin importancia, no lo volveré hacer, lo siento tanto, a ti te amo a ella…” ¡Tantas proposiciones idiotas!

—Por favor –murmuró—, sólo déjame explicarte que ocurrió realmente.

Miré el iris plateado y por primera vez el enojo se hizo latente en mi mirada.

—¿Te acostaste con ella o no?
—No me acosté… Ella…
—¿Ella? –pregunté acercándome lentamente.
—Me hizo una fellatio.
—¿Perdón?

Por un instante pensé que no había escuchado bien.

—Me hizo sexo oral. No hubo más nada.
—Aaah, ¿no hubo más nada, dices?
—Ya sé, te parece suficiente. Yo… No estoy excusándome por eso. No estaba en mis cabales cuando pasó, no tenía control…
—¿Te drogó? –interrumpí con sarcasmo..
—Exacto.

Lo miré furiosa.

—¿No me crees? –balbuceó.
—¡Y a ti que te parece! Yo, una mujer que no tiene quince años, que siempre fue práctica y escéptica, y me vienes a decir que prácticamente te violó, y a ti, ¡un vampiro! ¡Me estás tomando por idiota!
—¡No! –intentó acercarse y me aparté—. ¡Es la verdad!
—Suficiente. Lo que he venido a buscar aquí, ya lo obtuve.
—Bianca, te lo suplico. No me abandones, no te vayas.

Caminé hacia la puerta y la abrí. Me giré para verlo, destrozado sí, pero culpable.

—Una vez me dijiste que era una Craig aunque no fuera vampiresa. Soy una Craig y esta es mi casa también. No me iré de aquí. No por ti, eso debe quedar claro. Prometí hacer de Scarlet una joven común y corriente y seguiré intentándolo. Yo cumplo lo que prometo. En cuanto tú y yo, hemos terminado.

Cerré la puerta… Y también mi corazón.

Cuando tuve la fortaleza de caminar hacia la escalera descubrí a Scarlet sentada en el último peldaño. Me miró ascender uno a uno lo escalones y aguardó muy quieta con ojos llorosos.

—¿Es verdad que no me dejarás? —preguntó como si fuera una niña pequeña que temía por el abandono.
—No Scarlet. Me quedaré hasta que ya no me necesites –contesté.

Llegué hasta ella y se puso de pie alisando su falda de jeans nueva.

—Entonces no te irás nunca. Siempre voy a necesitarte.

Caminamos por el pasillo hacia mi habitación. Sacando fortaleza inexistente de mis entrañas pregunté.

—¿Me ayudas, Scarlet? Necesito mudarme a la habitación de Douglas. Dejaré la alcoba conyugal a Sebastien.
—Bueno… ¿Me acompañarás a rendir?
—Por supuesto, para que no te mandes ninguna –bromee.
—¡Mentirosa!

Me detuve en la mitad del pasillo y la miré.

—Mentirosa, ¿por qué?
—Porque no lo haces porque no me mande ninguna como dices tú. Lo haces porque me quieres.

No sé si estaba susceptible pero las palabras de Scarlet terminaron por desestabilizarme y mis ojos se llenaron de lágrimas.

—No llores… —susurró.

Negué con la cabeza mientras gotas tibias resbalaban por mis mejillas.

—¿Sabes Scarlet? Eras tan insoportable cuando te conocí que cada vez que te cruzabas y venías de visita deseaba que te fueras de una buena vez, pero ahora… ¡Te quiero tanto, nena! Gracias por estar a mi lado.

Me abrazó fuerte y hubiera llorado a gritos pero Charles salió de la habitación de Lenya y saludó apenas. Bajó la escalera apresurado seguramente en busca de Sebastien.

—Vamos Scarlet, seguro tu hermano vendrá y no quiero cruzármelo.

(Perspectiva de Sebastien)

 Me dejé caer en la silla como si mi cuerpo no tuviera vida. Bianca no se iría de la mansión pero habíamos terminado. No sé porque creí que hablaba con la verdad. Varias imágenes venían a mi cabeza. La vi bajando la escalera aquella primera vez, yo tocaba el piano. La presentí por su perfume, por las pisadas meticulosas para no interrumpir mi melodía. “Buenas noches doctora”, le dije… y ella me miró con esos ojos azules.

Bianca… me enamoré de ti la primera vez que te vi. Algo tenía tu presencia, tu personalidad, me atrapaste y me hiciste olvidar el desengaño y la crueldad de Sabina. No te asesiné en el yate aquella vez porque ya te quería con locura. No fue por no seguir la indicación de mi padre por rebeldía, no… Fue porque entendí que ya no podía vivir sin ti.

Ahora, ¿cómo voy a hacer humana de mi corazón? Ahora, ¿cómo voy a vivir sin que me mires y sonrías con rubor? Sin tus “te amo”, sin que me hagas el amor. ¡Cómo mierda se hace para vivir sin ti!

—Sebastien.

Charles entró con el rostro desencajado. Me puse de pie.

—¿Qué ocurre con Lenya?
—La temperatura está bajando demasiado.
—Creí que era una buena noticia.
—No… Tu hermano se está dejando morir.

Corrí desesperado hasta su habitación. Rodion estaba en un rincón y enredaba sus manos con nerviosismo mientras sollozaba.

—Sebastien, dice Charles que esto está mal, está frío, muy frío. ¿Verdad que no es así? Mi señor no tiene fiebre, se pondrá bien. Charles puede equivocarse.

Lo miré sin decir una sola palabra. A pesar que mi tristeza era mi prioridad no pude menos que apenarme al ver a ese vampiro desesperado aferrándose a lo único genuino que tenía en este mundo.

Me acerqué a Lenya y lo toqué en la frente. Estaba congelado. Me senté a su lado. Charles entró en la habitación y no sé en qué momento se llevó a Rodion. Cuando levanté la vista del rostro de mi hermano estábamos solos en ese pequeño ambiente.

Casi no percibía el latido del corazón, era imperceptible. Sus labios que habían sido siempre de un granate lucían sin color, sus ojos cerrados cubiertos por esas largas pestañas iguales a las de mi padre.
¿Yo no era el líder de los vampiros? ¿Estaba dejando ir a mi mujer y a mi hermano? ¿Yo no debería poder con todo?

—¡Lenya! –grité—. ¡Lenya, por favor!

La locura se apoderó de mí. Lo sacudí en un acto de desesperación mientras gritaba una y otra vez frases sin cesar.

—¡No me dejes solo! ¡Idiota! ¡Eres un engreído que ha hecho siempre lo que quiso! ¡Vuelve conmigo Lenya! ¡Lenyaaa! ¡Maldita sea!

Lo tomé por los hombros y lo senté en la cama. Su cuerpo como material invertebrado se diluyó en mis brazos. Lo rodee fuerte y lo apreté contra mí.

—¡Lenya! ¡Quién te crees que eres para dejarme cuando se te antoja! ¡Eres un idiota engreído! ¡Lenya!

Poco a poco mi voz se apagó y apoyé su cabeza en mi pecho. Comencé a balancearme sin soltarlo de mi amarre casi sin darme cuenta, como si lo estuviera acunando.

—Lenya –susurré—. Siempre quise tener un hermano… ¿Sabes? Cuando practicaba puntería con un arco y flecha que me había regalado papá. Me iba al bosque y me quedaba horas intentándolo… Entonces hablaba solo y me contestaba. Como un loco. Pero no estaba loco, sólo necesitaba un compañero de juegos, un par. ¡Cómo me hubiera gustado que midiéramos la puntería! –sonreí—. Seguramente me dirías, “ves Sebastien, soy el mejor”… Y eres el mejor en muchas cosas, y me ganas en varias… Pero no vayas a creer que en todas, grandísimo engreído.

Lo aparté para verle el rostro pero el permanecía lívido y sin mostrar mueca alguna. Volví a acurrucarlo y mis dedos buscaron la mano laxa que caía al costado de su cuerpo.

—Lenya —sollocé—, nuestro padre nos separó, fue un error y no sé si perdonarlo. Pienso que la única forma de hacerlo es que tú me des la oportunidad de seguir a mi lado. ¡Tenemos tanto que compartir todavía, hermano! No te vayas y me dejes solo. No hagas que mi rencor a nuestro padre no me deje vivir en paz. Hermano…

Acaricié con la mano sus dedos helados, su palma entreabierta e inerte.

—Hermano, te quiero. Nos tendremos el uno al otro, no tengas miedo… Estoy junto a ti… para siempre.

Me quedé tieso, por unos segundos me había parecido que un sutil aire había expandido su diafragma, que los latidos de su corazón estaban siendo más perceptibles, entonces… sus dedos se cerraron en mi mano y me apretó fuerte.

(Perspectiva de Lenya)

Penumbras… Sólo penumbras a mi alrededor. Hacía esfuerzo por poder divisar el camino a seguir. ¿Era una caverna? Sí… Mis pies y cabeza rozaban con estalactitas cóncavas y puntiagudas. ¿Dónde estaba?  ¿Con mi padre? ¿En las cumbres? No… Yo nunca había pisado las cumbres… No, si él no me quería yo no iba a mendigar amor.

¿Dónde estaba? ¿Por qué no había casi luz?

—Lenya.

Una voz grave me llamó. Miré a mi alrededor pero la voz provenía de lejos.

—Lenya, hijo.
—¡Papá! –grité aferrado a las paredes de la cueva.
—Hijo…

Surgió como si fuera una nube blanquecina que iba siendo corpórea, cada vez más clara y nítida frente a mí.
La luz que irradió me cegó y parpadee.
Cuando abrí los ojos, estaba allí. Un vampiro alto con manto de armiño rojo. Su cabellera canosa y larga, y joyas en sus dedos. Tenía ojos borgoña, como yo. Su rostro anguloso tenía un aire a Sebastien pero con rasgos más fuertes como los míos.

—¿Papá?
—Hijo, no puedo estar encerrado. Necesito volar libre. Libérame hijo mío.
—¡Me abandonaste! –grité furioso.

Por la mejilla blanca del vampiro rodó una lágrima.

—Perdóname.
—¡No!
—¡Por favor Lenya! Sólo tu perdón me liberará.
—¡No me importa! Vete y déjame seguir.
—No podrás seguir Lenya. Quedarás atrapado aquí, como yo.
—¡Saldré de todas formas!
—No podrás aunque quiera ayudarte. Dependerá de ti.

Observé la llama de una vela a la distancia, donde el fondo de la cueva parecía tragárselo todo.

—Hijo…

Poco a poco su imagen se fue diluyendo y quedé en la penumbra nuevamente.

—¡Papá! ¡Demonios! ¡Papá! ¡No quiero quedarme aquí!
—Papá… —sollocé—. Otra vez me quedé solo. ¡No te vayas!

Caminé a tientas hacia la pequeña llama pero esta se fue apagando hasta que perdí la orientación.

—¡No quiero quedarme aquí! –grité.

Entre el sonido desgarrador de mi llanto escuché otra voz llamándome. Deslicé los dedos por las grietas tratando de ver algo más que los negros y grises que me rodeaban.

—¡Lenya!
—¿Papá? ¿Regresaste por mí?
—¡Lenya!
—¡Acá estoy! –grité desesperado.

A tientas seguí caminando tropezando como si fuera el más torpe de los humanos. Maldije una y mil veces. ¿Qué juego cruel estaban jugando conmigo? ¿Quién se divertía a mi costa?

—¡Papá! –grité una vez más.

La llama de la vela se hizo más fuerte, como si se acercara lentamente. Venía a mi encuentro poco a poco. Yo no tenía que ir a ella, ella venía por mí…

—¿Papá?

Mis ojos se acostumbraron a la penumbra y la llama se detuvo. A unos pocos metros lo vi… Era Sebastien.

—Sebastien –murmuré.
—¡Lenya! –exclamó varias veces.

No entendí lo que hablaba después. Sus labios se movían y no llegaba a interpretar que me quería decir.

—¡No entiendo lo que hablas! ¿Qué haces aquí? –pregunté.

Solo podía notar el movimiento de sus labios. Alcancé a entender una palabra que pronunció mientras las lágrimas corrían por su rostro… Her— ma— no.

Vi su mano extenderse hacia mí y alcancé a escucharlo claramente…

—Hermano, te quiero. Nos tendremos el uno al otro… No tengas miedo, estoy junto a ti… para siempre.

Entonces, casi sin pensarlo, mi mano se aferró a la suya.

Mi cuerpo comenzó a parecerme pesado, muy pesado. Me faltaba el aire y aspiré profundo tratando de acaparar el aire viciado de nuestro alrededor. Un peso se cargó en mi espalda, en mis hombros, y la cabeza colgó de mi cuello. Di un grito que inundó la cueva y abrí los ojos…

Estaba en la habitación de la mansión. El peso que sentía sobre mi cuerpo era mi hermano que me tenía abrazado fuerte contra él. Miré de reojo mi mano unida a la suya. Me aparté y Sebastien me contempló anonadado como si hubiera regresado de la muerte.

—¿Qué rayos te pasa? –pregunté.

Tiró de mí hasta tenerme contra él atrapado y rompió en llanto. No sé porque causa lo dejé abrazarme y llorar como si fuera un niño. Mis brazos lo rodearon para calmarlo, mis palabras salieron sin pensar.

—No llores Sebastien. Soy tu hermano y yo también estoy aquí.

(Perspectiva de Charles)

Me retiré despacio tras la puerta de la habitación de Lenya. Este instante era sólo de los dos. Caminé silenciosamente por el pasillo y bajé hasta la sala. Salí al jardín y la madrugada helada me recibió con un cielo atravesado por la aurora boreal.

—Querido amigo… ¿Cómo era tu segunda profecía tan deseada? Ah sí… “Cuando el más fuerte llore en los brazos del más débil”.






4 comentarios:

  1. ¡Hola linda!

    Qué capítulo más emotivo, se me han escapado varias lagrimitas, ha sido todo muy intenso. Comprendo perfectamente a Bianca, su ira, decepción, todo lo que siente y te diré respecto a tus palabras con que abres el capítulo, que estoy al cien por ciento de acuerdo contigo, las emociones humanas son complejas, no se solucionan como por arte de magia, es todo un proceso del que se puede salir bien o mal, allí la maravilla del ser humano, y me alegra que nos las muestres con tanto apego a la realidad, eso hace a tu historia aún mejor. Quedamos a la espera para ver lo que sigue, no solo con Sebastien y Bianca, claro, sino con todos estos personajes a los que ya se les quiere tanto.

    Un besazo.

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  2. Hola Lou... ¡Un capítulo precioso!
    Creo que Sebastien no ha sabido explicarle lo que sucedió con Samanta, a Bianca
    Sebastien ha admitido haberle sido infiel y eso es incierto... Samanta lo drogó... y él le dijo a Samanta que estaba casado y que amaba a su esposa
    Posteriormente, Bianca no se ha creído que Samanta lo drogara
    Tienes razón, Lou, las relaciones amorosas son muy complicadas en ocasiones... Existen los malos entendidos, las verdades a medias, los miedos, el orgullo...
    Me encanta la unión que hay entre Bianca y Scarlet
    Y me ha parecido sobresaliente la escena entre Sebastien y Lenya... creo que finalmente serán buenos hermanos
    Por cierto, será un honor para mí recibir tu novela una vez esté acabada... y prometo cuidarla muy bien
    Muchas gracias por lo de "querida lectora"... Tú también cuentas con mi aprecio y te admiro muchísimo como excelente escritora (tus novelas avalan lo que termino de decirte)... y como persona correctísima
    Me alegra mucho haberte conocido
    Besos... y esperando con muchas ganas tu próximo capítulo

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  3. Holaaa, wow, estás escribiendo una saga, qué genial. Yo también escribí una, no tienes el documento en pdf, o word? Para que me lo pases a mi correo: endri.rios@gmail.com tengo un blog literario también, de reseñas más que todo, aunque le estoy tratando de poner de todo un poco para que no se ponga tedioso tampoco.

    Yo solía escribir en un otro blog con una amiga, y la verdad es que me encanta hacer reseñas de obras de autores independientes porque yo también lo soy, orita obviamente voy empezando con mi nuevo blog, pero si me pasas tu historia, de aquí a un tiempo que la pueda leer completa, ojala y Dios quiera, tendré más seguidores, y me sentiría contenta de hacer una reseña de tu historia. Te invito a pasar por mi blog "A little piece of heaven", y a pasarme tu historia a mi correo.

    Te JURO que estoy totalmente en contra del plagio, y si quieres y te agrada la idea me la pasas hasta donde vas por acá, y el resto de la historia la seguiré leyendo aquí.

    Mis respetos. Te sigo y te espero por mi blog <3

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  4. Q bien q al fin Lenya reacciono!!!!....Sebastian no se dio x vencido y ayudo a su hermano, ahora espero q entre ellos todo este bien y se lleven como unos verdaderos hermanos!!!
    Lo q me pone triste es q ya la relacion entre Bianca y Sebastian esta muy mal y esto va para largo para q ellos se reconcilien, q triste.... muy bueno el capitulo Lou, saludos!!!

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